Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

Aquella que nos enseñó a amar

Se tiñen tus dedos de marfil,
Mientras vuelas y te deslizas
Sobre las notas musicales
De aquellas campanadas.

Retumbando por las torres
De la catedral que te cobija,
el eco de los amores de antaño.

Se humedece, con un baño de seda,
Qué baila lento sobre tu cuerpo,
Al compás del fruto de tu vientre.

Sin saber, te regalé las nubes.
Quizás allí, desde lo alto,
Puedas ver la dimensión
De lo que te escribimos.

¡Musa dueña de los poetas!
¡Pecadora que arranca de cuajo
Las raíces del amor verdadero!

Aquella, que se viste de cuervo
Qué pica los ojos por las noches,
Iluminando en miles de matices,

Solo basta apagar las luces
Para tenerte aquí delante.
Pero solo basta un segundo...
Te esfumas entre fuego y aire.

Muñeca de porcelana,
El jade se viste de tus ojos,
Desvestida en esa caja musical.

Se abre una vez mas, se parte,
Cómo el sol en el ocaso,
Allí te esperan en el altar.

Sangraremos letras los poetas,
Protagonizarás escritos y canciones,
Sin que lo sepas, tendrás mil vidas más.

Tal vez, aparecí para enseñarte a olvidar.
Tal vez, me convertí en mi propio karma.

Tal vez eres aquella que nos enseñó a amar.

etiquetas: amor, desamor, recuerdos
5
2comentarios 45 lecturas versolibre karma: 73
#1   Muy bueno
votos: 1    karma: 24
#2   #1 ¡muchas gracias!
votos: 0    karma: 7
comentarios cerrados