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Encontrando el camino

Giro la rosca de este reloj cruel
Qué me mira y señala mi bolsillo,
No me atreveré a meter mi mano.

Consiguiente el faro se da vuelta
Y me ilumina con su halo
- no hace falta frenar le dije.

El polvo que acaricia mis pies
Empezó a seguir los pasos.
(No lo comprendo, si solo me dirijo al mundo de sueños).

Las llamas se esconden
Debajo de la almohada.
Le dije - ¿para qué prendes fuego tus plumas, acaso no vuelas con ellas?

La bruma oscura de mi habitación
Se sentó sobre mi regazo
-Sí que pesas. Le dije.

Bueno, estoy aquí por ti. Me respondió.
Me recosté en el infinito,
Y le di la mano a los rencores.
-Sí que estas frío. Le dije.

La expresión de decepción
Del reloj que me observaba.
(Ya lo sé).
Si solo mi mochila hablara.

Con golpes en mis tímpanos
Mi alarma me gritaba.

Mis zapatos me miraban,
Esperándome.

-Ya es hora. Escuché.

Metí la mano en mi bolsillo.
Lo tome con mis manos
Y lo guardé en el cajón
De mi mesita de noche.

(Al parecer, era muy pesado).

El amanecer me sonrió.
Y muy amablemente
Gesticuló con su brazo y dijo:
-Después de ti.
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