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Caracola Mix ba’al

I

Ubicua

I

Germinas

II

Impetuosa secuencia

III

Fecundo aliento helicoide

V
Cíclico background virtual reverbera semejanza.

VIII

Entrelazan inmensidad, macroescalas destellantes,
el micromapa espiral expandiéndose.

XIII

Cadena áurea, la Ostentación del tesoro de Indra.

XXl

Péndulo ondulatorio, esparce lluvia de eslabones, sobre el mar de luna, configurando la escalera del Nautilos, elevándose al cielo del enigma.

XXXlV

Lienzo voraz, diseño holográfico del entretejido en la fiesta sináptica de fuegos artificiales, ilumina la red fractal. Río toroidal, devorador de pixeles, revela exponencialmente, en cada curva, autorretratos y desborda: El todo siendo todo.

LV

Oscila infinita, desnuda y de ella emerge arte de proporción divina: Pentáculo omnipresente, “El Hombre de Vitruvio” de Da Vinci; el dodecaedro del “Misticismo Nuclear” de Dalí; en el resguardo de los perros Fu, el símbolo de Osiris: “La Flor de la Vida”; nanotubos; pirámides; cúpulas geodésicas y en el tornillo que las sostiene enroscando.

LXXXlX

Una sola sustancia, exhalación de polvo estelar, herencia genética propagándose en espiral dialéctico, símil al camino arterial de una hoja que descubre la radiografía del árbol o bosque, en resguardo por las cornamentas aurales, de gemelos irradiados en la propagación energética de un átomo o el sistemas solar, constelaciones absorbiendo energía y expulsando imagen y semejanza, análoga en cualquier GIF de las redes neuronales o de los cúmulos de galaxias, la proyección de una misma cara observada bajo la macro lente de la geometría sagrada del multiverso, en un laboratorio.

CXLlV

la bóveda celeste interpreta el vuelo del halcón al ritmo rapaz del enfoque sorpresa; impasibles corrientes en colisión girando derviches remolinos, es El mevlevi de las olas; el cadente rastro, desliz de venus; en cámara lenta una planta danza al compás movimiento del caracol de la vida; en escala filotaxica a la disposición armónica de ramificaciones en los brazos del universo: ADN, venas, flora y cauces de ríos, como alma de guitarra creando belleza vibratoria en cuerdas generadoras del influjo, líquido sonido nutriente de corazones logarítmicos, palpitando melodías en girasoles y margaritas, cada brana confluye con algún habitáculo de Fi colmando precisión ilimitada, la perfecta naturaleza, molde en telarañas, corales marinos o en la manzana al unir las intersecciones del símbolo pitagórico donde emana infinito indigerible coloreando una impresión en la contraída pupila humana, conjugándose como luz perdida en la oscuridad de la escurridiza evolución.

( 2016) María Ninfa Loza Valdés.
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Amarillo Girasol

Atardecer me gustas,
con tu áureo sol,
ocaso de colores
de amarillo tornasol.

MMM
Malu Mora
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Las alas de la flama

Pájaro en llamas
nunca fuiste,
mas bien eras;
las alas
de la flama
incendiando
los enigmas...

antorcha
que impregna
todas las feromonas
de oscuridad.

Y fuiste...

los números evasivos
de mi Sudoku
y la respuesta
ininteligeble
a mi logogrifo...

mi abstruso
número áureo,
los inalcanzables
e infinitos decimales
de Phi Φ,
la imponencia del Zeus
de Phidias...

la razón perfecta
de mis longitudes,
y la longitud perfecta
de mis razones...

mas nunca
pájaro en llamas.



@AljndroPoetry
2018-mar-6
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Amantes áureos

La fuerza del mar en tu pecho
ahí donde se posa mi mano, mi aliento
guardas tu secreto transparente
códice líquido con el me escribes
poemas y mandamientos.


Quiero besarte ante todas las puertas
de esta ciudad antigua,
las comisuras de tu ardiente verbo
hasta incendiar las volutas lascivas
de nuestros locos capiteles.


Amarte bajo los dinteles
que sueñan nuestra historia
impregnando la entrada, cada ángulo
con la resonancia de los suspiros,
a creciente gemido
en el tímpano del universo
que nos escucha.


Dos de no fiar
confiándose a la lluvia,
a la fragancia del viejo libro,
a las calles anónimas,
que saben nuestros nombres,
al ruido que no nos toca.


Dos que con razón se suceden
como amantes áureos.
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