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Vuela

Corre, vuela y sueña.
Coge la vela y sopla una vez más.
Sube la escalera y respira sin parar.

Corre, vuela y sueña.
Llámame por mi nombre una vez más.
Mírame y dime que me quieres sin parar.

Corre, vuela y sueña.
Dime que me conoces y que sabes quién soy.
Dime que te enfermas si no estoy.

Corre, vuela y sueña.
No te quedes anclado en el pasado.
No me hagas llorar sin querer en este mar salado.

Corre, vuela y sueña.
Ya no corres, ni vuelas ni sueñas.
Pero yo lo haré por lo dos.
Pero yo correré contigo, volaré y soñaré con que sueñes conmigo.

Porque aún tenemos tiempo.
Porque aún hay luz en tus ojos.
Porque aún hay movimiento y también sentimiento.
Porque recordaremos juntos lo que un día vivimos.
Porque me merezco aún tus mimos.
Porque soy tu pequeña pitufina y tú mi padre con el amor de una pequeña gran niña.

Corre, vuela y sueña.
Mientras haya amor hay esperanza y mientras haya esperanza hay confianza.
Porque una unión como la nuestra activaría hasta una pistola sin munición.
Porque tú eres mi munición y mi activación.
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2comentarios 196 lecturas versolibre karma: 44

30 de mayo

Felicidades, hoy es tu cumpleaños. Aunque no lo recuerdes.

Iré a verte. No me conocerás, pero me sonreirás. Cariñoso, me devolverás el beso y el abrazo.

Excusaré decirte que el bebé que llevo en brazos es una niña y no un niño, porque al segundo lo olvidarías.

Te preguntaré qué tal. Me dirás que bien y me presentarás orgulloso a tus amigos. No mencionarás nombres, los nuevos no los retienes y los viejos —el mío— han huido de tu memoria marchita.

Abrirás ilusionado el regalo. Te emocionarás y me lo agradecerás. Lo dejarás en cualquier sitio y no volverás a cogerlo; no sabrás que es tuyo.

Pasearemos. Me contarás historias mil veces repetidas, como si fueran nuevas. Y otras inventadas, como si fueran ciertas.

Me despediré. Tal vez te sientas contento por la visita, o aliviado por volver a tu sosiego.

Te prometeré que volveré. Me dirás, risueño, que cuando quiera.

Me iré. Olvidarás tu cumpleaños, el beso, el abrazo, el regalo, el paseo, a mí.

Marcharé apenada, pensando en si tras esos ojos colmados de desconocimiento, te sentirás solo y perdido.

También satisfecha, por haber alegrado tu alma durante un momento, aunque no vuelvas a evocarlo.

Me alejaré deseando regresar, porque aunque no te acuerdes, te quiero.
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sin comentarios 56 lecturas prosapoetica karma: 64

Recuérdame

Recuérdame cuando ya no te recuerde,
cuando se nuble mi cerebro,
cuando expire nuestro tiempo
porque lo que soy se pierde.

Recuérdame cuando me tiña de plata,
cuando pierda mi memoria,
cuando cuentes nuestra historia
y no entienda de qué trata.

Recuerda como éramos felices
cuando nos unió el destino,
ahora solo quedan cicatrices,
y finaliza mi camino.

Recúerdame siempre,
pues cuando sea ceniza,
y me arrastre la brisa,
será lo único que quede.
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6comentarios 125 lecturas versoclasico karma: 88

Alzheimer

¡Quiero olvidar mis versos
-el poeta imploró-
para leerlos vírgenes,
como lo hace el lector!

Gritó con gran deseo
y con tanto fervor
que un dios cruel y malvado
se lo concedió.
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Recuerdos de un lejano lugar olvidado

La memoria perdida hizo añicos el alma de Tannen «el hacedor». Todo era un caos dentro de su cabeza; ya no recordaba nada, ya no sentía a nadie cerca de él. Todo era nuevo y extraño cada día, aterrador, a la vez que tristemente irónico. Un hombre que había vivido toda su vida del recuerdo de viejas historias y leyendas recogidas a lo largo de los siglos de los hombres, ahora no recordaba nada, ni siquiera la fama de su nombre.
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No te olvides, mamá

Te vas transformando,
mamá
Cada día hay
mas niña.

Se han cambiado
los papeles,
en nuestra
función vital.

Yo, más madre
Y tú, más hija.

Guiándote
entre las brumas,
para que no
te sientas perdida.

******
Ahora que aún me conoces, mamá,
te echaré de menos
cuando sólo
sea una cara familiar. ..

*****

Gracias por hacer de mi la mujer que soy ahora.


****

"Alzheimer", pelearemos juntas para que tardes en separarnos!
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34comentarios 317 lecturas versolibre karma: 131

Aún eres tú

En silencio me miras,
desde el silencio me hablas
Me pides que no olvide
que aún eres tú

Aún eres tú,mi compañera
Aún eres tú, la que caminó conmigo
Aún eres tú, la que sembró conmigo
Aún eres tú, que rió conmigo

Aún eres tú,la de las conversaciones largas
Aún eres tú,la de enojos cortos
Aún eres tú,la que endulzó las horas amargas
Aún eres tú,la que despejó los abrojos

Aún eres tú,en quien yo confiaba
Aún eres tú,en quien me apoyaba
Aún eres tú,quien mi tristeza calmaba
Aún eres tú,quien mi alma arrullaba

Aún eres tú, aunque ya no me beses
Aún eres tú, aunque ya no sonrías
Aún eres tú, aunque ya no seas amable
Aún eres tú, aunque ya no me hables

Aún eres tú, la que supo entenderme
Aún eres tú, la que me acompañó en las noches
Aún eres tú, la de escasos reproches
Aún eres tú, la que supo quererme

Por eso cuando en silencio me miras
y yo devuelvo tu mirada
y te respondo desde mi corazón, sin palabras:
“Sí, aún eres tú”
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6comentarios 133 lecturas versolibre karma: 126

"Alzheimer" Jotabém acróstico

Estas con tu mirada ida
Lo sé, te sientes perdida.

Abandonas los recuerdos
Lento dejan de ser cuerdos
Zambullidos desacuerdos
Humedecen los acuerdos.

En tu ostracismo al pasado
Infructuoso y tan amado

Mil recuerdos sin salida
Empiezan... se vuelven lerdos
Reinicio no programado...






Clementina Bravo Rivera
Cleme_Eternamente
09 de febrero de 2019
Arica – Chile.
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24comentarios 248 lecturas versoclasico karma: 94

Elvira

Juan se levantaba como cada mañana a las 7’30 h. Ya hacía muchos años que no era imprescindible madrugar, pero uno se acostumbra a una rutina, y después ya forma parte de tu día a día. Se preparaba un tazón de café (descafeinado por prescripción médica) y leche desnatada (también por prescripción médica) y un par de tostadas del pan sobrante del día anterior. Le gustaba echarles un buen chorro de aceite de oliva y nada más. Hacía su cama y recogía lo poco que el mismo ensuciaba. La ventaja de vivir solo, se decía, es lo poco que uno ensucia. Esperaba sentado frente a la tele la llamada de su hija Isabel, y charlaban durante unos 5 minutos. Ella llamaba todos los días para saber que ambos estaban bien.

[Desde que Elvira (su Elvira) estaba en el centro ingresada, su vida era monótona y aburrida. Añoraba las charlas, los paseos, la complicidad y hasta las discusiones por los pequeños detalles: que ver en la tele, que cenar, cuando salir……..
Uno nunca es consciente de la riqueza que tiene hasta el día que la pierde.]

Se sentaba frente al ordenador (algunas mañanas para charlar con su hijo Jorge que vivía en el extranjero y así les era más cómodo a ambos) para leer el periódico y descubrir una vez más que las redes sociales vierten más veneno que verdad, pero reconocía que esto le mantenía conectado al mundo. Esperaba, como siempre, a que dieran las 10 h. para irse a ver a Elvira (su Elvira).
Siempre le llevaba alguna de las pocas “chucherías” que le estaba permitido y aconsejado llevar. Se sentaba junto a ella y le hablaba de lo que había visto esa mañana en el periódico. De lo que había hablado con sus hijos, siempre le mandaban millones de besos y abrazos para ella. Volvía a enseñarle las fotos de sus nietos, unas veces las miraba ausente pero otras las besaba con ternura. Le agarraba de la mano y le leía algún libro. Elvira (su Elvira) siempre fue una gran lectora. Amante de la literatura y de la poesía. Había sido profesora de Lengua y Literatura toda su vida.
Ella le miraba, como quien mira a un ser desconocido pero con cariño. Algunas veces (las menos) le reconocía y le abrazaba o le hacía una caricia. Otras le confundía con alguno de sus hijos y le regañaba por no haber recogido su cuarto….pero la mayoría de las veces no decía nada. Estaba ausente, pero con una permanente mirada melancólica.

A Elvira le diagnosticaron alzhéimer hacía ya bastantes años, y poco a poco Juan fue viendo como Elvira (su Elvira) se iba perdiendo en un mundo desconocido para él.

Una mañana una de las enfermeras le dijo a Juan lo que admiraba el cariño y la devoción con la que todos y cada uno de los días del año, sin faltar uno, iba a pasar el día con su mujer, a pesar de que ella la mayoría de las veces ni le reconocía. A lo que Juan le respondió.
- No es nada extraordinario, es algo muy normal, porque ella siempre será Elvira, MI ELVIRA.
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18comentarios 497 lecturas concursobac karma: 96

Fantasma de queso gruyer

El cuerdo halaba la cuerda de donde se aferraba la despedida locura
que trata de no ahogarse en ese mar de fondo y de fieras
donde se pixelan fragmentadas y antiguas entidades
anonimanizadas a balazos de colador
en toda esa metralla y sin forma
de los mordiscos de las pirañas gruyer.

Ahí está esa horrorosa hora en punto que nos amenaza:
el Alzheimer
ese tramo que aprendimos a sortear retrasándolo;
pero que en el fondo sabemos inevitable.

@ChaneGarcia
...
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6comentarios 98 lecturas versolibre karma: 104

Cuando muere el recuerdo

Se le rompieron los sueños
en pedazos

en el frágil cristal
de una tarde adormecida.

Perdió sus pétalos
divinos

como camelia
delicada y malherida.

Exhaló el perfume
de la ausencia,

murió el recuerdo
aquella tarde fría.

Entró de lleno
en el olvido

como triste
nebulosa desvaída.

Cubrió la nieve
su cabello.

Se deshizo el ovillo
de su vida.

Y en su ventana gris
quedó el reflejo

de una mirada
trémula y perdida.


María Prieto
Agosto 2019

Pintura:"Clotilde en el jardín' Joaquín Sorolla
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35comentarios 321 lecturas versolibre karma: 101

Maldito septiembre

Estoy aquí al reverso de los sueños, intentando no olvidar el sonido de tu voz.

Por más vueltas del reloj o el paso de los daños aún necesito me nombres y me digas te amo.

Ya no recuerdo bien tu tono, si tus modos y manías e intento retenerlos en palabras queridas.

Quisiera volverte a ver.
Encontrarte en mis sueños sujetando tu mano, la mía de ñiña.

Abrazarlos muy, muy fuerte y traerlos conmigo pero no se puede soñar lo que ya se ha ido.

En la lumbrera de tu ojos se escondía la Luna pero de a poco tu mirada fue menguado su luz.

Maldito septiembre que te apagó tu luna y guardó para siempre en mis sueños tu luz.
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19comentarios 128 lecturas versolibre karma: 116

No te dio, tiempo a vivir...(Para mi madre, enferma de Alzheimer, muchos años)

Como el ave que regresa
para volverse a marchar,
bajo las alas abiertas
en tu nido de bondad,
cobijabas nuestras plumas
incapaces de volar.

Amaneceres que escuchan
tardes que arengan tactos…
y la luna que reía
entre sordinas y abrazos…
Con la luces de tu sino,
inspirabas nuestros actos…

¡Vuela, vuela…!
Nos decías desde el nido
aventurando aleteos…
¡Que os dé tiempo, a vivir…
en el cielo y en el árbol…!

¡Y volamos… volamos!
Y en la rama, del arbusto,
te quedaste, esperando…

Amaneceres que escuchan
tardes que arengan tactos…
y la luna que reía
entre sordinas y abrazos…
Cuando volvimos al nido,
como el ave que regresa
para volverse a marchar,
tus luces eran tinieblas,
tus pasos, la soledad…
y en un rincón del alma…
nos querías abrazar…

¿Dónde está el Dios
de los pájaros…
que a unos, les deja volar
y a otros, les quita las alas
para morir, en el árbol,
sin saber dónde están…?

¡Vuela, vuela…!
Nos decías desde el nido
aventurando aleteos…
¡Que os dé tiempo, a vivir…
en el cielo y en el árbol…!

¿Por qué a ti…
no te dio tiempo, a vivir…
para vernos, volando…?
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17comentarios 216 lecturas versolibre karma: 89

Recuerdame

Es este mundo que no se detiene,
que constantemente nos vive hiriendo,
con su cuchilla que se llama tiempo,
se llevo tus queridos recuerdos,
y nos deja a un desconocido,
solo pido que dejes que me recuerde,
cruel tiempo que se lleva mi ser mas querido.
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sin comentarios 119 lecturas versolibre karma: 48

Carta de despedida

Querido hijo mío:
Escribo para decirte adiós antes de mi partida. Me veo forzado a viajar sin equipaje, así que todo me lo llevo puesto. Vuestras caricias, los recuerdos compartidos y la hermosa sensación de haberte cargado recién nacido. Probablemente me lleve tu aroma y cuando se disipe por completo de mi memoria seguro lo extrañaré.

Me iré a donde te dijeron -mucho se habla de ese lugar al que voy-. Dizque es como una cárcel llena de demonios pero yo no creo que sea así porque ya lo he visitado a ratos. Parece un laberinto con puertas. Una vez pude abrir una de ellas y vi un jardín lleno de mariposas multicolores y canarios dorados que trinaban gloriosos. En otra ocasión, sus pasillos me llevaron a un salón de juegos. De aquellos que usan los niños en los jardines de infancia. Esos que tienen pista de autos y columpios. Era tan divertido, que no me resistí y terminé montado en mi propio auto de carreras.

No temas por mí. Estaré ocupado en el laberinto que ahora ocupa mi mente. Por favor no llores. Ya no podré consolarte y aunque parezca ausente no lo estoy; me doy cuenta de tu tristeza pues la veo a través de los hilos plateados de mi existencia. Déjame ir vistiendo tu amor. Déjame partir en paz. Ya estoy tranquilo. Ese lugar no puede ser tan malo como dicen; al fin y al cabo, de allí nadie ha vuelto.

A cambio te dejo tus recuerdos y los míos -porque ya no me caben por dentro-, serán los tesoros que vas a heredar de mí.

Solo quería decir adiós antes de mi partida…



Ya olvidé para qué escribo. Solo se que somos amor infinito... Tu padre.
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Meigas del rosal

Quién tuviera nombre de pila
y la conciencia muy tranquila?
Me gustaría, como dije, ser emperador
romano de esos que se lavan las manos.

¿Cómo pudiera mirar de frente al espejo?
Y no con la dicha sobre el lavadero,
con el agua fría sobre esta cavidad vacía
y llena de lagunas borrosas y sombrías.

Tal estado en mí parece acto de brujas,
sé que me acosáis en forma de burbujas;
imágenes dentro de ellas, al abismo una me empuja
y yo grito: “¡ojalá tu escoba contra la pared cruja!”

Perdido en la burbuja cayendo a oscuras,
boca arriba veo conocidas caras y figuras
que se desvanecen haciendo estas horas duras.

Crecen las dudas, se expande la profundidad,
voy perdiendo sustancia, voy perdiendo identidad
soy una cárcel condenada a la intangibilidad.

Un resquicio de sentido me deja escuchar
que las novias del diablo han empezado a gritar;
el peso es enorme, no lo puede controlar
y pronto, muy pronto, una de ellas se va a estrellar.

En un instante, contra la baldosa acabó la cosa;
dos figuras más se desvanecen: un beso y una rosa.Mi cara se desfigura con una risa iracunda
celebrando la muerte de aquella nauseabunda.

Mi risa deprisa con aire empezó a inflar…
la estructura, la nada, crecen; la bruja
comienza a gritar, la burbuja va a estallar.

Acontecido lo que iba a pasar…
Sorprendido: “¿qué es este nuevo lugar?
Hola amigo, ¿por mi nombre me podrías llamar?”
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Déjame amarte

Déjame amarte aunque estés en silencio
Déjame amarte aunque ya no me recuerdes
Déjame amarte aunque tu mundo no sea el mío

Déjame amarte como siempre lo ha sido
Déjame amarte desde lo profundo de mi alma
Déjame amarte desde mi corazón afligido

Déjame amarte en la oscuridad en la noche
Déjame amarte a plena luz el día
Déjame amarte en cada hora y en cada minuto

Déjame amarte aunque no comprendas mis palabras
Déjame amarte aunque no entiendas mis miradas
Déjame amarte aunque ya no me reconozcas

Déjame amarte en esa distancia que no es distancia
Déjame amarte en esta ausencia que no es ausencia
Déjame amarte en esa casa que no sientes tuya

Déjame amarte hasta el último momento
Déjame amarte hasta el fin de los días
Déjame amarte hasta el fin del tiempo
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Rescoldos

Quizás me recuerdes
abriendo la puerta oxidada de tus miedos,
soplando las velas de tu último cumpleaños
con la sonrisa triste de la pérdida
y la coraza del sentir herido.

Te veo con la lucidez de ese vestido blanco
algodonado de luz
y el pelo, tan negro,
y los ojos, expresivos y vivos.

Una nube irredenta te sobrevoló, entonces,
para soltar su carga sobre tus yermas raíces.
Un intenso olor a velas apagadas
impregnó el soplo de risas felices en tu aniversario.
Aquel alborozo eufórico
se tornó, de repente, en titubeos y silencios.
El brillo locuaz de tus ojos se desvaneció
y un estremecimiento de iceberg
resquebrajó mi ciénaga.

Se sucedieron días de sonrisas apagadas y vacías.
Escapadas tras el vuelo del pájaro posado en el alféizar.
Palabras ausentes. Miedo. Angustia.

Quizás me recuerdes, madre,
cerrando la ventana de tus sueños enfermos,
sofocando la memoria de tu infancia.
Tan solo ecos tristes permanecerán
en la fragilidad del dolor sobrevenido.

Miro al enigmático cielo.
Un horizonte claro se está abriendo.
Hay flores nuevas en el jardín.
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