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Escribir

Escribir me cura el corazón,
de la amistad perdida,
del amor desgarrador
y de la familia incomprensiva.

Escribir me cura el alma,
de los gritos sin sentido,
de los puñales por la espalda
y de los sentimientos cohibidos.

Escribir es mi salvación,
realmente no es tan diferente,
lo que ellos dicen en alto
yo lo plasmo y lo guardo.

Llámalo forma de evasión,
desahogo emocional,
o, incluso, diversión.

Pero que no desaparezca,
es mi antidepresivo,
mi forma de decir lo que siento
y lo que he vivido.

Reclamamos lo que necesitamos,
soltamos lo que nos quema,
y pensamos (normalmente) lo que contamos.

Mientras haya gente que escriba
el mundo estará a salvo,
nos llaman locos y soñadores
pero, ¿qué tiene de malo?
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1comentarios 210 lecturas versolibre karma: 49

La gente silenciosa

Me gusta la gente silenciosa
que esconden tras su mirada,
un velo,
una inmensidad de magia,
prefieren los diálogos internos,
ha perder el tiempo en la verborragia.
Sus pasos no emiten sonido,
sus voces no contienen ecos,
sus murmullos,
no son más que suspiros
un punto oculto,
en la intemperie.
Hojas que flotan,
suaves segundos,
nubes que atraviesan;
mares profundos.
Sus acciones,
detonan ideas,
trasgreden,
atraviesan fronteras,
derriban muros.
Por eso me agradan,
aunque cueste encontrarlas,
aunque duela no verlas
O no estén muy a menudo,
me gusta la gente silenciosa,
aunque sean muy pocas
en este mundo.
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5comentarios 234 lecturas versolibre karma: 11

Hoy es día de fiesta

Hoy es día de fiesta,
hoy el mundo celebra el amor
y yo aquí, sin usted y en silencio,
celebro amarle;

No habrá rosas, ni vino, ni cartas, ni tarjetas, mi abrazo seguirá vacío, pero mi corazón estará lleno,
de usted.

Hoy las estrellas me mirarán atentas, saben que volveré a hablarles de nosotros y volveré a contarles las mismas viejas historias.

Hoy es día de fiesta y le sonreiré a los recuerdos, tal vez me embriague de un poco de pasado imaginando sus besos;

Hoy le haré traer de vuelta en alguna vieja melodía y le encontraré en todas las canciones tristes, mientras saboreo cantando la sal de alguna lágrima.

Hoy creeré verle en la figura de alguien que cruza mi calle , giraré con nervios la cabeza al escuchar su voz en alguna voz ajena, seguramente hoy miraré el teléfono más que de costumbre

Y hoy al igual que cada día de cada uno de estos años de ausencia, usted, protagonizará mis pensamientos

Pero hoy es día de san Valentín

y en este día de fiesta, mientras el mundo celebra el amor

yo celebro amarle.
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3comentarios 318 lecturas versolibre karma: 61

Puedes Contar Conmigo

Si en la fría soledad
necesitas el abrigo
del calor de la amistad
aquí tienes un amigo.

Uno bueno y de verdad
con el alma te lo digo
desde aquí a la eternidad
puedes tú contar conmigo.

Confianza y unidad
compartir nuestro destino
con cariño y humildad
andaremos el camino.

Te regalo mi hermandad
nada a cambio yo te pido
y en cualquier necesidad
puedes tú contar conmigo.
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4comentarios 170 lecturas versoclasico karma: 71

Júlia

Siento una sonrisa
vivida
en el deja-vú
que me produce pensarte.

Y no me creo merecedora
del momento
-tan anhelado entre buscadores-
que me ofreces
tan solo con alzar la mirada.

Ah, no confundas, querida.
No te declaro mi amor
-por mucho que te quiera-
es solo que debo agradecerte
que me siento primavera
y me siento en primavera
por ti.

Antes de ti, no veía.
Entonces tapaste mis ojos
y vimos florecer al cerezo
con copos de nieve
como pétalos.

Ya no recuerdo el levantar
estos parpados pesados.
Así sonrío,
como en aquella vida pasada
en la que tú y yo
fuimos tú y yo ahora.

Suspira,
esnífate el sol,
-me dices-
colócate de brisa,
de tiempo,
de belleza.
Solo así será primavera.

Y de pronto un grillo canta
acurrucando tu suspiro
y me inunda el alrededor.
Y me inunda la gratitud.

El verano,
el invierno,
el otoño,
la primavera.

Quizá el sol,
el césped,
el silencio
o tu presencia.

No importa,
todo afecta.

Lo verdaderamente real,
el arte que me brindas,
es
la inspiración más cierta.

No sé si eres más musa
o más amiga.
O ambas,
y vas cambiando a ratos.

Pero si sé
que si tu lo deseas,
Júlia,
puedes hacer
que haga
todas las estaciones del año
pasar en un minuto.
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3comentarios 206 lecturas versolibre karma: 53

Xxxiii

XXXIII

" a Miriam Irene Barrozo "

Eres dueña del viento
De las velas de mi sueño
Del árbol noble
De la cuna de mi sangre.

Tu voz es aliento
Que perfuma mi destierro
Cuando perdido caigo al olvido.

Engrandeces mis sentidos
Cuando tus manos de trigo
Alimenta nuestro destino.

Eres dueña de las gotas del roció.
De nuestro seis de febrero
Y cinco de agosto.
***********************************
"veinte años y un día"
Gabriel Hernández Sánchez
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3comentarios 34 lecturas versolibre karma: 74

Gracias amigo

Te leo cada mañana y nace la ansiedad en mi.
Es por esto que te idolatro poeta,
quiero ver lo que haces aquí o allá, o en los lugares donde reposas...

De mirada tranquila y a la vez condenada ,
me recuerdas a aquellos escritores inmortales.
Y tiendo a identificar tus caracteres como semejantes, aún sin conocerte del todo.
Puedo ver como te paseas por las calles iluminadas del DF,
puedo escuchar tu aullido y soñar con las alondras de un camposanto perdido donde van a hacer visitas los muertos,
simplemente puedo porque tú lo evocas.
Entonces te llevo conmigo a ratos,
con la pasión imperturbable que me otorga el desconocimiento, te analizo y así me paseo...
y tengo un motivo para contemplar el mundo como algo distinto.

Te doy las gracias porque esto es más que amistad,
porque no tenemos los vínculos comunes y sin embargo no tengo necesidad de echarte de menos,
porque de algún modo siempre estás ahí.

Eres un aliento continuo y una conexión con la poesía de verdad.
-Gracias -oigo que me dices, desde la lejanía y sonríes un poco, sembrando otra parcela de enigma que hace que te siga admirando,
sin prisa y de forma sincera.


Gracias por estar aquí
Y ser mi amigo.

Canet

A mi amigo y gran poeta Miguel Adame.
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9comentarios 205 lecturas versolibre karma: 92

La que no sabe si volverá.

"En el mar de lágrimas,
en su selva de dudas.
Allí se encontraba ella,
muerta de miedo.

Tenía miedo,
no a perderse entre tanto árbol
sino a perderse una vida a tu lado.

Miedo,
a no volver a sentir tus manos acariciando su piel.
Miedo,
a no sufrir pequeños infartos al verte regresar.

Ahora es ella, la que no está.
La que se fue y no sabe si volverá.
Tiene pánico de que en su regreso,
se enamore aún más."
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La felicidad errónea

A veces,
es necesario un último beso
antes de decir adiós.

Una última caricia,
antes de echar en falta
unas manos tocando tu cuerpo.

Una última broma,
antes de reír por última vez.

A veces,
es necesario repetir un error
tan solo unos segundos.

Un error que nos calme,
aunque a su vez,
nos llene de miel los labios
y haga revivir a las mariposas
que habitan en nuestro estómago.

A veces, es necesario
hacernos daño a nosotros mismos
para ser capaces
de abrir la puerta de la felicidad,
dejando en el olvido
una felicidad,
creadas con errores.
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1comentarios 104 lecturas versolibre karma: 71

Un Día Como Hoy Partiste

Amiga Ya No Estas Conmigo.

Frutos de sufrimiento de horrores temores a la oscuridad pues no todo lo que brilla es destellan te como tu siempre dices.

Soy un sollozo que se queda sin aliento y tapó mis lágrimas con un paño y entre los dientes retengo mi llanto.

Cada lágrima se derrama por ti. Pasa por tu suave piel pálida.

Los ayeres pasaron muy rápido y no sabes lo tanto que esperaba que despertará para hablar entre nosotros como antes.

La sensación de perderte en una mañana gris y una tormenta acompañada de mi desesperación.

Sangre pura y noble. Las cubres de tus palabras se quedarán conmigo junto a nuestros momentos felices.

Ya no te animaré cuando te sientas triste y tu que me con tengas entre tus brazos.

Y lamento mucho ya no estar a tu lado y acompañar te hasta tu nueva vida tu estas allí en ese manto celeste. Y dejaste atrás el dolor y el resentimiento. Y yo con tus recuerdos felices.
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El relámpago de nuestra amistad

Era vida, andar por la calle sin vociferar en las dudas de llegar a casa y no saber si te siguen queriendo como la mañana anterior, porque no era necesario estar en casa, en la plaza, en cualquier avenida o aún así si te encuentras perdido, podía cerrar los ojos sin temer a su ausencia al abrirlos y correr como si el viento me llevase; como si nadie fuera detrás de mí, pero confiando en que él seguía cada uno de mis pasos. Desde la infancia he sabido que no fluyen en mi muchas palabras, al menos no es mi voz la que explote en sonidos de increíbles historias que todos gustan oír, más sin embargo él se sentaba a escuchar mi silencio y cuando menos lo imaginaba, sin darnos cuenta estábamos inundados de tormentas y relámpagos que arrastraban nuestras vidas, nuestros sueños y aquello de lo que odiábamos el tan solo hecho de recordar, lo coloreábamos de experiencias, unidos en una sola melodía… Sonrisas. Risas, tantas que recuerdo mi mirada borrosa, llenas de lágrimas y aquel dolor en un costado del estómago que solo te advertía no poder parar de reír, y era cierto, yo no soy de muchas palabras, pero él si era de quienes te invadían el alma, y cuando te das cuenta estás hablando de aquella cicatriz que llevas en la rodilla, o aquel tatuaje que prometiste hacer en su nombre, terminas contándole todo aquello que te carcome el espíritu, aún cuando el ni siquiera te ha pedido una sola palabra. El podía hacer eso y mucho más. ¡Vaya! ¡Si que lo quería! Su amistad ha sido tan grande, que “amistad” se quedaba corto, él era parte de mí, de mi familia, de lo que era y lo que quería ser. Pero ¿Quién era yo para saber o adivinar lo que significaba para él? Nadie, simplemente nadie. Y así como acostumbra la gente, se fue, ya no estaba esperando mi llamado en cualquier lugar, ya no me exigía que le avisara en donde me encontraba, ya no se preocupaba, ya no me buscaba, ya no habían lágrimas por consecuencia de risas, sino, lágrimas de ausencia, ahora sí reinaba el silencio; ese que duele, sollozos por quien se va así como cuando no quieren que te des cuenta, tan lento como el atardecer que nos hace ignorar en que momento llegó la noche, pero querido amigo, tratabas con alguien a quien no le importaría contar estrellas, y más aún a quien sí le importabas. Podías irte lo más lento que quisieras, pero dime ¿Cómo no darme cuenta que tu lugar estaba vacío? O quizá era mi corazón. Pero es que ¡Qué maldita costumbre la mía de aferrarme a estas cosas!

Pero era la vida, y lo sigue siendo, quien le abre la puerta a quienes no me apetece, y una vez adentro les abre todas las ventanas por donde puedan escapar. Eso hace, en el momento en que sabe que ya estas marcado, que no podrás olvidar. Continúas, porque en algún lugar eso fue lo que él hizo, continuar… Solo, que olvidó llevarme.
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Elasticidad

Elasticidad (2017)

Quién me iba a decir
que no hay por qué mentir,
que hay otra realidad
más nuestra y de verdad.

No hay nada que perder
y hay mucho que ganar,
sin dejarte de mover,
sin quererte callar.

No hay edad, no hay cristal,
ni dios, ni nacionalidad,
ni capas, ni barreras
de piel artificial.

Y esa elasticidad
de tu cuerpo y tu razón:
no se priva de abarcar
a todos tu corazón.

Dices que esto es platónico
pero lo veo casi erótico.
Amarse sin tocarse,
verse sin desnudarse.

Ver la verdadera tú,
hablar como besarse,
ser infinitamente yo
y no tocarse.
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5comentarios 354 lecturas versolibre karma: 84

Un Amigo

UN AMIGO

Es ese que siempre esta contigo
en las buenas y en las malas
en la salud y en la enfermedad
son pocos los verdaderos amigos
es difícil encontrar la amistad verdadera
por eso para ese amigo sincero
ese que siempre esta contigo
en las buenas y en las malas
como un hermano o hermana
gracias por siempre estar aquí
por siempre estar allí cuando te necesito
un abrazo fraternal
y para ti estos versos
que brotan del alma mía
escritos de lo más hondo
de mi corazón.

Autor: Robert Allen Goodrich Valderrama
Panamá
Derechos Reservados
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2comentarios 143 lecturas versolibre karma: 77

Cuenta conmigo

Te vi llorar, y tus cristalinas lagrimas
rodaron en mi mejilla, ángel mío,
como ruedan de la suave rosa
las gotas del rocío…

Te vi sonreír, y tu mirada hermosa
en mi descolorida faz provocó sonrojos,
ya que es tan pacífico, natural y bello
el brillo que desprenden tus ojos…

Como el otoño en el solitario jardín
seca a su paso todas las flores,
así cambia tu sonrisa en un instante
al compás de tus dolores…

Por eso sonrío cuando alegre sonríes
y por eso lloro cuando afligida lloras:
no te preocupes amada compañera mía
que conmigo contarás a todas horas…
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La víspera del infinito

A la amistad llamabas vida,
A la palabra llamabas vida,
la música acudía a tu llamada,
cuando escuchabas: era ella, la añorada,
la vida que brotaba entre inquietudes y penas.
Todo en ti era acción, reacción: hacías, te ofrecías,
todo en todo,
cuando no tenías límites: aire que apresar,
gota de aliento, tierra pura, pisada firme,
hierba alta entre arena fina,
cielo rojo de fulgor constante,
mirada negra, luz de fuego.
Recuerdo cuando me llamabas vida,
no había límites, era un juego.
No querías crecer.
Ella iba y venía en el hueco de tus manos,
manos al viento, palabra clara,
voz de trueno, tormenta fácil.
Y tras el remolino de tus pasos, la lucha interminable:
la vida se movía en el esbozo de tu sonrisa grande.

Tengo miedo de llorar y que tú te vayas tras las lágrimas
al reclamo del agua,
tras la promesa de lo que juega bajo el mar,
de lo que descansa en el fondo: la paz,
en busca del amor comprensivo, la diversión eterna,
el triunfo dichoso, la recompensa justa
el día de mañana, el porvenir que no verás.
Dejas la puerta abierta: la vida quedó sin cerrar.

No temas a una lágrima. No me fui, nunca me iré.
Soy la voz que susurraba cuando la mina le dijo al papel:
conócete a ti mismo.
Como un dibujo a lápiz, escribió Marsé.
Soy la música que rasga la hoja, las notas de aquella canción,
Declama el actor: el desgarro, el pudor, la risa.
Mis vacíos son abismos a estas alturas: grito emoción.
Sobre las tablas, llamo a la vida. Le pido una más.
Colores, otro latido, un gesto, olvido lo amargo,
siempre presente,
no es el azar la vida: es lo que está por pintar.
Soy la aguja que se desliza entre los surcos,
recuerdos maravillosos, promesas: el placer de tocar.
El rumor de las hojas que abrazan el nido.
Soy un dibujo a lápiz: la víspera del infinito.
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Enemigo mío

LLEVO varios años encerrado con un tipo
exactamente igual a mí
en una especie de celda de castigo.
Yo lo llamo Abel Valiente.
¿Qué puedo hacer al respecto?
Ya no soy un niño para explorar mi cuerpo.
Y no creo que pueda escribir
el doble de poemas.
Así que probablemente le rompa la cara,
como quien rompe un espejo.
El espejo, por supuesto, ya me la ha roto a mí.
Ante él he perdido mañanas,
esperanzas, la inocencia,
y bastantes relaciones de pareja.
Sí, definitivamente le partiré la cara.
No dudo de que hay cierta justicia
poética en todo ello.
Mi reflejo lleva toda la vida golpeándome
en hoteles, barras de bar, ascensores…
Entonces, por un par de hostias
que le dé no pasa nada,
tanto uno como el otro
somos igual de fuertes.
Claro que, justo un momento antes
de dar el golpe, le miro y me digo:
«¿En qué clase de juego
imperdonable nos han metido?».

Aunque ya no amo
el amor se merece mi amistad.
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6comentarios 214 lecturas versolibre karma: 92

Mi azotea

Sentada ando en lozas rojizas,
A mi vista veo toda una pista
de cielo, de naturaleza, de vida.

Sobre mi posas, negra,
viendo en ti el pasar de los años.
Disfrutando de tu mera sonrisa.

Disfrutando de tu mirada con la mía,
de escuchar a los pájaros cantar,
de como el viento roza mis mejillas.

De las nubes gozo
cuando el sol las llenas de colores,
mientras tú, pidiendome caricias
sentada en lozas rojizas.
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4comentarios 169 lecturas versolibre karma: 96

Sólo abrázame

Si ves que mis palabras
se han quedado congeladas
por el frío de la nostalgia
y no sabes que decir, no digas nada,
sólo abrázame.

Si ves que mi cuerpo
tiembla álgido y no sabes que hacer
para darme calor y decirme
que existe tu compañía,
sólo abrázame.

Si ves que el miedo me paraliza
y no encuentro el modo
de dar un paso más
sólo abrázame
tu apoyo me hará avanzar.

Si no ves sonrisas
dibujadas en mi cara
y crees que la felicidad
salió huyendo de mi vida
hasta el otro extremo del mundo
sólo abrazame

Si ves que por el dolor
quiero gritar y enmudecí
porque ya el silencio se adueñó
de mi voz y poco a poco la apagó
sólo abrázame

Y al tiempo le ha dado
por oscurecer mis horas
apagar temprano mis días,
dame de tu luz de tu alegría,
sólo abrázame

Si mi alma quebrantada
pareciera abandonada
en algún oscuro callejón
porque el destino me forzó
a transitarlo, por burlarse
despiadado de mi vida
y con ligereza me traicionó,
sólo abrázame

Si escuchas el lenguaje mudo
de mi incesante corazón
si ves mi alma herida y desvalida
y no sabes que hacer o que decir
sólo abrázame

Dame calor con tu compañía
dame amor, sólo abrázame,
un abrazo sanador
que sólo tiene el poder de la amistad
abrázame, abrázame muy fuerte amigo.

MMM
Malu Mora
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14comentarios 185 lecturas versolibre karma: 109

No ha parado de nevar sobre el mirlo blanco

A la memoria de David


TE marchitaste, amigo.
No me acuerdo con precisión de tus rasgos,
solo sé que la infancia
transfiguraba nuestros rostros
haciéndolos más puros, y que en nuestros ojos brillaban
los fuegos artificiales de antaño.

La muerte cuajó tu vuelo, cercándote de sombras
las estelas de las mejillas,
dejando en tu casa un plato de lágrimas, vacío, sobre la mesa,
dejando ecos de ausencia en los juguetes inmóviles.

Nunca he comprendido tu muerte.
Recuerdo que alguien me la susurró una mañana en la escuela,
trayendo consigo en los labios
la palabra más helada.

Yo únicamente sabía tu nombre y poco más, porque entonces
éramos todos cándidos, éramos como dioses bondadosos
en las paradisíacas arenas del parque,
y no nos importaban las inquietudes egoístas del adulto.

La egolatría era una palabra demasiado compleja
para nuestro vocabulario de tobogán.
Eso bastaba para que la amistad más pura
fuera un simple intercambio de cromos.

No supiste, amigo,
de las risas disparatadas del sortilegio de la cerveza,
no supiste del sudor de la cotidiana nómina,
no supiste de todas las pequeñas cosas
que dicen hacernos grandes...

Yo he pasado la adolescencia,
y veintiún tristezas y tantas dudas no dan sabiduría.

No supiste del desengaño de ser hombre.
No supiste... ahora eres sabio.

Te marchitaste, amigo,
el tren del invierno cuajó tus gestos encaminados hacia la
primavera. Y yo sigo aquí,
en este costado de la vida, siendo carne y nada.


(de ESENCIA, Ediciones Az90, 1998.
Abel Santos)
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