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A mil cielos de distancia

Te he vuelto a mirar con estos ojos
tan llenos de presente,
y la primavera ha llorado un río entero.

Se extiende tu cuerpo de agua
acariciando mis pies
sin calarme el sueño.

Se posan las primeras gotas de rocío
sobre esta paz que me invade
al recordar como latías.

Y me traes con la vida que te falta
un buque cargado
de ayeres no correspondidos.

Y me anclas en tu noche eterna
para no sentir el pasado imperfecto,
para bailar al rededor de tu hoguera,
como dos chamanes invocando a la lluvia.

Has andado,
quebrantando el umbral del tiempo,
hasta esta orilla donde los pájaros
reclaman tu presencia.

Tu voz ha viajado con las alondras
hasta mi oído.
Me ha traído la música de los siglos
vuelta montañas,
la luz de los cielos ardiendo en estrellas.

Te has quedado aquí,
entre el tomillo,
entre las huellas de un camino
que anduvimos de memoria.

Y me despeinas las alas
con tus dedos de viento.

Y me recuerdas que el vuelo
está esperándome lejos,
muy lejos ya...

Tal vez a mil cielos de distancia.

iTzarbe.

A ti que te volviste eternamente bosque.
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8comentarios 223 lecturas versolibre karma: 55

Senryu (estruendo de sol)

Despierta el bosque
ante estruendo de sol
que lo acaricia.


@SolitarioAmnte / vii-17
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14comentarios 67 lecturas versoclasico karma: 76

Bruja de bosque

Una lluvia de bendiciones con deseos almendrados causando una sonrisa en almíbar.

Mi cabellera de hojarasca ahora se encuentra confitada y revolotea ansiosa como medusa en el agua.

Los arándanos provocan el arrebol en mis mejillas, me perfumo de azahares, y me visto de jade con notas de alegría.

Una poción de hierbabuena, romero y albahaca difumina mis pesares.

Mi coleóptero corazón se nutre del néctar que bebo por las noches, fruto de la esperanza y recolectado por pequeños seres de luz.

Pizcas de canela caen sobre mis tardes de quimera.
La sombra negra siempre nocturna es cercada por un ejército de luciérnagas.

A lo lejos una voz de amaranto me recita poemas.
Yo le respondo con cuentos hasta que nace la noche…
Incorpóreos noctámbulos danzamos con fulgor.
Vibramos jadeantes en éxtasis crispando nuestro ser.
La magia indómita de mía-tuya esencia disfruta anidarse y dormirse en nuestra alma.

Mis manos buscan presurosas encender el incienso de los rituales y preservar el límpido secreto.
Mis pies se posan sobre la hierba fresca listos para iniciar un anhelante sendero.

Envuelta en un capullo hilo mis sueños
mientras el ébano de mis ojos titila lustroso agradeciendo la exaltación de mis emociones,
el palpitar fogoso de mi salvaje espíritu,
que se aviva al alba,
y se enjuaga con el rocío…

(Junio 2015)

Imagen de la artista Tamara Adams
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6comentarios 183 lecturas versolibre karma: 78

Latido silencioso

Su paso es lento, debil es su respiración
Transforma el aire en su andar
Parece dormir entre las hojas
Para mí es un muerto en primavera
O un latido silencioso del otoño
Con pasos perdidos.
En mis sueños yo lo espero
Aquí escondida entre mis sombras
Me gusta su viento de paz
No hay voz, solo latidos
marcados en fuga.
Nunca he visto su rostro
Más siento mía su tristeza.
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4comentarios 174 lecturas versolibre karma: 83

Murmullos de agua

Espere paciente la caída de cada gota
No ha dejado de lloverme
La luna escondida está entre tanta nube
Mi cuerpo es descanso entre las sombras.
Más allá de mi orilla se inundan mis senderos
Mi bosque es de mil formas
Laberintos de hojarasca
Que se dejan empapar
Con murmullo de agua.
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4comentarios 197 lecturas versolibre karma: 76

Siempre vuelvo

Siempre vuelvo donde nace un latido
Lloviendo en medio del verano
Siempre soy la hoja que no cae
La caricia en flor que se cuela entre las ramas.
Vuelvo, rozando la boca que sonríe
Naciendo como fuente de vida entre sus labios.
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6comentarios 155 lecturas versolibre karma: 95

El violinista

El violinista está prisionizado, el Sire repudia su llanto; sólo anhela cánticos y ritmos que ensalcen su imperio.
Es una flagelación a su honor, soñó que sus notas deslumbrarían el fastuoso techo artesonado del palacio. Pero la melodía queda postergada para una instancia amurallada: su alma.
Arrobado por la imagen del Sire, un día olvidó su vida creyendo con osadía que el palacio tributo le rendiría.
Ahora ve aquellos días a través de un celosía; de flores marchitas e imberbes en dicha.
Los cortesanos golpean el suelo con zapatos de pico vociferando con ahínco. Rostros pomposos y tenebrosos bañados de escarnio que desdeñan sus virtuosas manos.
Los prados están segados; eviscerados de frutos amados. Los pájaros emigraron desairados…
El violinista salta del camastro, atrás queda el sudario; ahora en su traje más preciado va enfundado. Susurra al violín en tono almibarado, la madera de arce refulge en la alcoba. El violín cobra vida; vida en raíces infinitas… Juntos tantean en penumbra el palacio, las columnas salomónicas advierten sus trasnochados pasos. Es una acción: ¡subversión!… desamueblada de amparo.
En el bosque suena la melodía, aquella por la que su corazón palpita. Notas que fluyen del arce edulcorado por amor al bien preciado: principios de un “yo” estimado.
Los espectros emergen del letargo.
Las ramas de los árboles zarandean el viento extendiendo ondas musicales a todo el Universo.
Las notas dibujan una cenefa en el oscuro cielo. Se aglutinan puntos luminosos dirigidos por la batuta de los espíritus del bosque. El violinista observa atónito el ingenio de los destellos… La cenefa relampaguea con virulencia y en ella se muestra:
¿Tú escribes lo que realmente quieres, o lo que exige el Sire?

Marisa Béjar 04/09/2017
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7comentarios 292 lecturas prosapoetica karma: 82

Renacer

Surgir de la niebla matutina
como un rayo de luz
tibio, enamorado.
Penetrar en las sombras
en esa cueva donde se ahogan
los latidos.
Ser mujer y renacer
de la tierra como brote.
Poblar de alegría despertando
La esperanza de mi bosque.
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4comentarios 115 lecturas versolibre karma: 93

El Bosque me habita

No es que haya abandonado el bosque.
El bosque me habita,
hay musgo entre mi piel y las hojas, caricia infinita.
Hay tierra perfumada, humedad natural que es fértil.
Hay trazos desnudos, delgados rayos de luz
que hacen cosquillas a la sombras.
Hay bosque en los latidos, hay vida y olor a pino.
Hay tormentas que lavan todo, semillas que crecen,
recuerdos en el tronco marcados con el tiempo, sin olvido.
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Sacrificio

Mediodía. Las doce campanadas resonaron desde la torre del templo cercano. Bajo la alocada huida de los pájaros, por primera vez en siglos, los Puros descubrieron el pecho palpitante de un Maldito.

Rápidamente, la carne fue desgarrada con saña por decenas de dientes afilados. Tibios hilos de sangre oscura se escurrieron con lentitud hacia la tierra.

Concluído el sacrificio, los Puros se dedicaron a ocultar los restos bajo el pedregullo y tras los arbustos.

Trabajaron en silencio. Algunos tenían dudas sobre lo sucedido, pero no se atrevieron a hablar sobre ellas ni a hacer preguntas. Ninguno quería transformarse en Maldito.

Siempre habían existido discusiones sobre si los Malditos, estando vivos, resistían la luz del sol, pues la Primera Carta no hablaba sobre ello. Lo que sí afirmaba el antiguo texto es que, luego del sacrificio, los restos de la víctima se esfumarían al contacto con los rayos solares.

Mas lo cierto era que eso no había sucedido.

Mientras emprendían el retorno, un extraño vértigo los envolvió, pues la inocultable realidad era contraria a lo que siempre habían creído. Evidentemente, vivos o muertos, los Malditos eran inmunes a la luz del sol. Pero no a las dentelladas de los Puros.
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1comentarios 124 lecturas relato karma: 70

Viento de mi bosque

A veces quieres que te toque
Esa gracia divina y delicada
De separar palabras de mis versos
Y leerte entre mis líneas enamoradas.
A veces quieres, lo sé
ser viento de mi bosque
Ondear entre mis labios
con tu brisa de poeta
besarme con ternura
Como sol de primavera.
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5comentarios 171 lecturas versolibre karma: 91

Entre las hojas y las flores

Me descubre el viento
Me desnuda de entre hojas
Se abraza a mi piel
Me envuelve
Absorbe mi tibieza
Me enamora su necesidad
De quedarse en mi bosque
De beber de mi savia
De golpear mis latidos
Con su soplo.
Y me vuelvo su brisa
Nos elevamos
Danzamos sin pudores
El mi viento
Mi caricia
Moviéndonos
Entre las hojas y las flores.
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Las palabras

Las palabras
Son como un viaje
en el bosque de los escritos
A las profundidades del alma
Al acantilado del espíritu
Moldeables a la orilla de los latidos.
Penetrantes, incansables
abrazando los sentidos,
las palabras.
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6comentarios 133 lecturas versolibre karma: 70

En fuga sin rostro

Hojas tras mis pasos
Yo vestida de viento
en fuga, sin rostro
con voces, sin ecos.
La vida entra en mi
y gime en uno
que creo mi pecho
Latido único
inseparable
compatible con las sombras
con los laberintos del bosque
que yo trazo y me habitan.
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9comentarios 181 lecturas versolibre karma: 87

En mi bosque

Mira como rompo la tierra y vivo
Mi tallo es fuerte ante tempestades
me empuja el viento y siento frío
mas no me mueve de mis paisajes.
Mira como se caen mis hojas
en bella danza
al suelo llegan abonando esperanza
para abrigar mis raíces del olvido.
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senryu (11)

En este bosque
colmado de luciérnagas
mi soledad.
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El bosque de los anhelos

Tengo anhelos
de pasearme por tus sueños
enredarme en tu raíz
Saberte, tocarte
disfrutarte entre mis dedos
dejar correr la savia.
Tengo ganas de besarte
entre las hojas
saborear el fruto dulce
conocerte, probarte,
beberte con mis labios
llenarme de ti.
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Un sueño entre sombras

Tengo el sueño que me castiga estás ganas de tenerte
Y la lejanía que es frontera entre nuestros labios.
Tengo rutas no recorridas
por tus manos y una piel que se estremece
por tus versos.
Tengo un poema para entregarte
de palabras que te nombran
Un abecedario hecho de latidos suaves entre sombras.
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11comentarios 257 lecturas versolibre karma: 92

Bosque de palabras

Mira que me he descubierto
entre tus páginas
en este bosque de palabras
que llevan savia dulce.
Haciendo florecer cada verso me llamas
leo que me nombras entre letras desnudas
de amor, de ternura, de poesía.
Y se que no estoy sola
que emocionas mis latidos
que haces llover mis labios
y hacen ruta mis sentidos
por este sendero perfumado
donde caen las hojas
de mi pecho enamorado.
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En el espíritu de las flores

Soy
De la que se mueve en el color
Y se adentra en el espíritu de las flores,
la que vive y sueña en su perfume.
La que vibra con el alma
de ritmo y de luz entre los pétalos,
la que florece en la espalda
oleaje de amor con latido de viento
en el bosque.
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9comentarios 207 lecturas versolibre karma: 101
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