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Al amo emboscado...

AL AMO EMBOSCADO...


Desemboscarte puedes si quieres,
de las monedas monas en manadas.

Álame álamo al tálamo
siéntelo enraizado al viento
como como desayunando noches
que destilan tildando al tilo
de atormentado noble roble
cuando el pino empina sin tino
al destino liberando libre…

Si yaciese como enlunado sol
asolando con erosión y aridez.

Aquel que yergue al viento luces
con lecho ondeando por la colina
del cedro al ébano malévolo albo
solo porque hubo erguido vinos
vistosos bienes miles mal habidos
entre pulsos acelerados y vaivenes
sin sentir remordimientos clementes.

Aún no morirán, al morir, todos
todo lo que deberían y debieran.

Álamo álame si puedes alar
ahí donde yazgo, ahí donde yaceríais
si humanos fueran los humos y cenizas
si irguiéremos hábiles al bosque núbil
del fuego atroz y tala infame evitando
y deslumbrando flamas infecundas
latitudes endulzando humedecidas.

Sí, sí… Vivirían, al vivir, muchos
conviviendo amos de la vida
para morir bien digna muerte.

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)
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Palabras al viento…

Deslíe mis anillos y mis coronas.
En este nenúfar verde marchito
nos ahogamos en olvido
ven Amor mío 
ven a clavarme este hastió
como címbalo de plata,
corrí entres las nubes
los jarrones del mar
ya no soportan tu brisa
y tus palabras ligeras.

Decías que me amabas…
Lo jurabas…
A la santa virgen la invocaste
en el mausoleo de los nardos
enardecidos y rojos
solo fueron palabras
soltadas al viento.

Amada mujer
hoy te has ido con otro
como pez en nubes despintadas
te has ido como carrusel antiguo
por calles y cerros,
los cedros y margaritas te vieron pasar
la casita que nos cobijó
triste y sola ha quedado
ya ni el perfume de ciruela
en tu almohada permanece
solo un orín fantasmal
cubre la estancia.

Ya no te veré regresar ???
Es la primera vez que te vas
como el cisne blanco 
que abandonó su laguna
al saber que su amada
se ahogó en los cromosomas
de un amor bandido.
Que expatriado se vino
del continente de los nubarrones,
relámpagos de sueños acontecidos.
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Arborescencia asolada... (Anticuento Neosurrealista)

Arborescencia asolada
((Anticuento Neosurrealista))

Fue aquel día, uno mucho de tantos, casi piedra, rama,
tronco o fruto, flor a cada paso, fue aquel día... Quedando
en un aullido de duda, cómplice del miedo al morir de
hambre dónde el vientre camina...
No sé si me comprenda... Déjeme explicarle, aquí dónde
la silla se sienta y espera darle vuelta a las piernas...

Todo sucede a cierta distancia de la selva, por los edificios
qué gritan, en la cama qué espía las pesadillas asustadas
con evidente interés, si no... ¿Qué sería del bosque empeñado
en extinguirse ?... Y de la sombra sin su brillo transparente.
Pasó una tarde, enorme, al colgarse de unas nubes que
desplegaron sus alas hundiendo el sol en mi nuca...

Pues usted sabrá que la noche se recuesta sin dificultades
en la sombra que pierde la vista por las trampas grises dónde
a veces la luna se baña... Yo no me acuerdo muy bien, y a veces
pienso que es por lo del sol en la nuca, diciendo y rediciendo que
las mentiras ya no engañan, ni los hielos enfrían, y cada vez el
fuego quema menos al rescate de la ambición bordada entre
piruetas que palpitan en las entrañas de este siglo... Aunque
viéndolo bien, para demostrarlo solo tengo que apartar el
ramaje por la mañana, y me aseguro de seguir siendo árbol...
Como le decía, no sé si me comprenda... Déjeme explicarle...
Serían las siete de la mañana cuándo me vi tirado de bruces
sobre el césped qué aparentemente no había notado el cambio,
al concluir la noche inexplicablemente entreabierta, sin sentir
vergüenza por la mutación del paisaje, y las torturas empotradas
sumidas en el polvo, concentraban todas sus energías en hacer
la confusión más cotidiana, la muerte más dichosa, y viajero al
tiempo con el aroma sonoro de la infancia en su regazo... ¡Sí!.

Gloriosamente implacables apagaban las masacres con el agua
qué crece en demasía fecundantemente aniquiladora, y perforando
los desiertos más frecuentes en las víctimas del inmediatamente
eterno frío, bravo y frágil guijarro con el privilegio de ser olvidado al
instante sin demasiados trámites, y muy económico en fragancia.
Además, la nieve negra había brotado caudalosa junto a los juncos,
que arrasando la desesperación del silencio estaban hechas un
desahogo inútil, dado el rumor de las hojas que abaten al sufrimiento
débil en la huerta cautiva sobre los riscos de ilusiones con el lecho
de la misma esencia del agravio más fértil, y de apariencia virginal...
Mire usted... Para comprenderlo mejor he pensado vegetalmente...

___El tiempo sabe lo qué hace, y por eso los relojes nacen ciegos
en sus manecillas, y tocan sin publicidad la lluvia moribunda que
crece fuerte con la prisa escondida, mojando la impaciencia en cada
esquina, para no escuchar las miradas del espejo que penetran las
palabras dónde el alba no se atreve, ni hay cristales con sed, y la
virtud se labra redonda y metálica en el suicidio de los cuernos...

Pensándolo bien... Es extraño, cuando llegué a la huerta, el nogal
nadaba en nueces recargado en el ciprés que nunca hablaba con
el encino, y que aún permanece estacionado junto a la higuera,
como una flor desgarrada al salir de puntitas por la ventana desde
la que nos miran las mesas y las sillas, clavadas en la alfombra
de plumas, culpables de lavar el suelo con los platos boquiabiertos
entre los párpados inertes por el instante sin disfraz.

___Bueno...
Usted como buen fruticultor sabe de aquella manzana qué provocó
el desorden achicando la vida que nos dió nuestro primer ancestro...
___¡ Sí, claro, ! Y también, como el durazno tiene la costumbre de
dejarse tragar, y acariciarse por la papaya y el guayabo que tiemblan
de pie al injertarse un parapeto...

Ya no soy el embalsamador suave de los barcos, las arcas ni los
fantasmas atrapados en la oruga con sabor arbolado solo...
¡No señor!... No, no... La verdad circula hoy por las alcantarillas, y vive
multiplicándose en el corazón de los panteones como el venero
inenarrable...!... Incluso he pensado flotar a veces en el río, en ser
balsa o escritorio, aunque ser marco no está mal para el ropero
que sabe del vestido por el librero de aquellos postes en la calle,
y de los durmientes bajo el tren...... Escuche usted bien...

___Mi error ha sido querer estar en un té caliente con la cautela de
la canela viendo al cedro en la puerta, y al roble como el sauz llorón
en la ventana por los álamos perdidos en el fragor del imposible...

Pero... ¡ Sí, pero !... Hoy me incendian las angustias del plástico,
y el plomo pagando a crédito, todo el descrédito del honor fingido,
sobre todo, por hacer del diluvio un polvo que chorrea tranquilidad...

___Sólo nadie lo sabe, y él nunca traiciona a cualquiera... Por lo que
he decidido pensar en la cruz de hojalata en las plantas macilentas
de un tierno palillo, y dejar de planchar hojas en este escritorio asoleado...

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Del texto y la imagen.

Referencia útil es...

es.wikipedia.org/wiki/Cuento
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