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Noviembre

Niebla que por entre el Astro rezuma
escondiendo su resplandor incierto.
Tristes campanas que tañen a muerto,
agua inmóvil aprisionada en bruma.

El cálido aliento se vaporiza,
las gotas resbalan por la ventana,
los perros aúllan a la mañana.
Antigua amargura que cicatriza.

Junto a tu lado, espíritu errante,
si me acariciaras, si cogieses
mis manos frías que quisiste tanto.

Por el ancho camino irrelevante,
por medio de los sombríos cipreses,
escaparíamos del Camposanto.
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Vencida la pereza

¿Quién a Morfeo echar osa?
¡Qué losa!
¿Quién destapa al frío mi mano?
¡Insano!
¿Quién me golpea con fragor?
¡Cuán dolor!
El ingrato despertador
que lucha con mi pereza
y lo hace con tal dureza
que se encumbra en vencedor.
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Breve romance de Gumersinda Alatriste

Ternura con pies descalzos,
a quien tú, Dios, alma diste
huyendo de sus desmayos
va Gumersinda Alatriste.

Mirada en sal y silencio,
gesto alfarero de arcilla,
pan que es sorpresa si es cierto
que lo comiera enseguida.
Mil soles caen en silencio
sobre la ciudad en ruinas
y rompen su mudo vuelo
gritando tras las esquinas.
Tribu en trance atribulado
la que envió a nuestra niña
a vender en el mercado
su inocencia y sus costillas.

Los santos, por no ir desnudos,
jirones de mundo visten,
mas nunca llegará el turno
de Gumersinda Alatriste.
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El tornado Irene

Se pasea por los bares de poesía
recitando la historia que sufrió,
improvisa borracho cada día
en la más decadente situación.

El tornado Irene se llevó
su novela más preciada,
y su humilde corazón
acabó yendo a terapia.

No quedaron ni los lápices,
solo quebraderos de cabeza,
ella negaba lo innegable
haciéndole dudar de lo que era.
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1comentarios 369 lecturas versoclasico karma: 27

Loca obsesión

Hasta tu cuerpo me acerca-
cuando salias muy de maña-
de oloroso aroma baña-
antes de llegar al merca-.
..Y , provocas un alterca-
con tus ondulantes cade-
asfixiado con tus cade-
perdí la llave del canda-
que desenreda al bien manda-
y se ahoga en tu calade- .

Has de ser mía solamen-
no quiero que nadie te mi-
no quiero que tengas ami-.
¡Dolorosa aflicción inmen-!
provocas en mi tal demen-
que cambias mi sueño insensa-
en zozobra que se ensa-,
con mi pensamiento inesta-.
Mi enajenación se desta-
con razonamiento impensa-.
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Una oración

Calma mi seco llanto,
tu que hogaño vives por las alturas.
Cúbreme con tu manto
que tape mis costuras.
Libera mi intelecto de ataduras.

Da luz en el camino,
acompáñame como única estrella.
Aclara lo mezquino,
aroma de flor bella.
Purga mi corazón de negra huella.


©Giliblogheces
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Asco

De la emoción es calificativo
el fuerte desagrado con disgusto,
de orina, de excrementos, del regusto
a puchero de olor pútrido y esquivo

que provocan brusco aprieto violento,
expeliendo el volumen de mi buche
a través de la boca por más que luche.
Náusea, vómito, sudor, sufrimiento.

Pus, cucarachas, orugas, gusanos.
Muerto, deshecho corpóreo herido.
Tristeza del desapego insalubre.

Cerebros deshechos, ojos insanos,
incomprensión, odio , amor fingido.
El asco que te tengo me descubre.

©Giliblogheces
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Al parque de Arriaga

Ayer volví a pasear
al parque de mi niñez
imposible no evocar
momentos que allí pasé.

Alrededor del lago
tirando migas de pan
corriendo tras los patos
forzándoles a volar.

Los columpios otros son
echo en falta aquel tren
desde lo alto del vagón
más de uno vimos caer.

Engañosa pendiente
que en bicicleta subí
al bajar accidente
aún tengo la cicatriz.

Ermita juradera
ceremonia sin igual
con teatro y hogueras
en la noche de San Juan.

Desatando al ocaso
pasión adolescente
en la hierba echados
ocultos de la gente.

Y en las horas muertas
por él salir a correr
dando vuelta tras vuelta
pisotear el estrés.

Hoy vuelvo a este mi parque
nuevos tiempos y vida
por los mismos lugares
veo correr a mi hija.
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5comentarios 227 lecturas versoclasico karma: 43

Tristeza de amor

Tristeza de amor, con anhelado sueño
de encontrarte, presa en mis amados brazos.
Ahora sin libertad, sola sin dueño,
acerca tu corazón roto en pedazos.

¡Si te vas muero!,
infecto de mal severo.
Angustia fatal que no supero.

©Giliblogheces
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El dueño fui de tus sueños húmedos

El dueño fui de tus sueños húmedos
que ahora resecan tu lúgubre invierno.
Apagada llama, temblorosos dedos
que escribieron hojas en un viejo cuaderno.

Vidrio do miras el correr de las gotas
del oscuro horizonte que te domina.
Evocas reseñas, historias remotas
con letra borrosa, apagada, fina.

Nada de lo que fuiste ser, aún queda,
si, la llama de tus ojos iluminados,
que codiciando vivir mientras se pueda,
se esfuerzan por no cerrarse, asustados.

©Giliblogheces
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2comentarios 174 lecturas versoclasico karma: 54

Calmarse

Querer tirar la vida por la borda
y quedarse dormido todo el día;
planear los detalles de la huida
y anegarse en el llanto que desborda.

Moverse ciego en la locura sorda
y sucumbir en la verdad vacía;
dar la razón a la razón tardía
y huir de nuevo a su insaciable horda.

Arrastrar un presente sin futuro,
volar en un futuro sin presente,
y del pasado estéril olvidarse.

Saciarse en un amor tardo y maduro,
aprender y olvidar constantemente,
la pérdida aceptar, y al fin calmarse.
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7comentarios 221 lecturas versoclasico karma: 56

Tal como eres, no es nada personal

Necio como hija espuria de un pollino.
Estúpido como casa sin puertas.
Engreído como un tonto bien vestido.
Inconsciente como piernas abiertas.

Repulsivo como armario de ortopedia.
Enano como limosna de mendigo.
Pésimo como final de una tragedia.
Doloroso como indebido castigo.

Vengativo como gato recién bañado,
como hijo desheredado,
como el Gran Juicio Final.
Presumido como padre de Mitrado,
como pelón recién peinado,
tal como eres, no es nada personal.

Celoso como Dama de Honor soltera.
Fantoche como torero en el espejo.
Bobo como cerebro con goteras.
Nervioso como el rabo de un conejo.

Lameculos como bufón en la Corte
Patán como perro pulgoso, malcriado.
Perdido como hijo puta sin pasaporte.
Inútil como el veneno caducado.

Peligroso como Benidorm en el invierno,
como Donal Trump en el gobierno,
como un tacto anal.
Dañino como sandía por la noche,
como tirarse en marcha desde el coche,
tal como eres, no es nada personal.

©Giliblogheces
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2comentarios 154 lecturas versoclasico karma: 54

Cósmica

Con tal las constelaciones,
de trazar en sus esquemas
tu perfil y su diadema,
la opulencia de tus trajes;
en oníricos montajes
de brillantes oropeles
reproducen, siempre fieles,
tu retrato en su paisaje.

Sin embargo, no impresionan
ni a la sombra de tu porte.
(De los ángeles consorte,
de ningún mortal sirviente).
¡Vaya si estarán dementes
las estrellas platinadas!
Que, aunque no respondas nada,
por tu amor velan pacientes.

Hace mucho, de su parte
unos cofres te obsequiaron,
que de perlas se colmaron
y esmeraldas del Haumea,
junto a argón en balsameras,
de Plutón, jade y zafiro.
Mas nada de esto un suspiro
robarte pudo siquiera.

Se empecinan en gustarte
simulando que al caer,
querubines pueden ser
que a la tierra han descendido.
Y con dicha farsa, erguidos,
a tu mano se pretenden.
¿Cómo es que aún no entienden
del amor el recorrido?

¡Si la helada faz de Urano
se derrite cuando alumbras!
A años luz, en la penumbra:
“¿Es de lava?”- él cuestiona.
Y en secreto relaciona
tu linaje con su rey.
“Debe ser dueña por ley,
de este imperio y su corona.”

En cósmica celosía
del bello y mortal romance
los mundos quieren besarse,
pero eso es con mucha suerte
mixtura de gas inerte,
vil copia del beso humano.
¡Que sigan jugando en vano,
tan sólo yo he de tenerte!
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6comentarios 166 lecturas versoclasico karma: 50

Ignoto

IGNOTO
Por D. A. Vasquez Rivero.

¿Por qué me preguntas eso?
Ya basta, vida, no insistas,
que no es amar un proceso
sujeto a puntos de vista.
¿Importa saber si beso
desde un enfoque empirista?
¿Por qué abordar este asunto?
¿El beso no es beso, y punto?

Figúrate que ignorante
sería quien sostuviera,
sin más, conclusión tajante
de la siguiente manera:
"Es secreción del amante
y síntesis de quimeras
el beso que en labios fragua."
(Creyéndolo apenas agua).

Al beso, mimo o caricia
o a un aluvión de emociones
no haremos nunca justicia
tratándolos como "acciones".
No son ideas ficticias,
sino que son intenciones
del alma buscando mieles
con que pegar nuestras pieles.

Y así cual por agua llegan
saliva, sudor y llanto
y en la epidermis que riegan
derraman salado manto,
(bien sabe Dios) no reniegan
de bendecir con su encanto
a alguna voz que, atrevida,
romance exija en su vida.

¡Romance de cuerpo y mente!
La clave, me ha dicho un sabio,
es entender simplemente
que es flojo choque de labios
un beso sin aliciente
de ensoñación; y resabio
nos queda en la boca cuando
en vez de amar se está actuando.

Pensemos sólo en el acto
de acariciar, ¿qué sucede?
Tu mano presta su tacto,
mi cuerpo su piel le cede;
mas cuando celebra un pacto
tu mano con mi alma, puede
cauterizarme los poros
al roce en mayor decoro.

¿Tú crees que sin motivo
la lágrima da su vida
sabiéndose paliativo
ante las penas y heridas;
cristal, diamante expresivo
de orgullo o suma alegría?
¿Cuán relevante se vuelve
el tiempo en que se disuelve?

Si su caudal es correcto,
si se desliza agraciada,
las huellas de su trayecto
si es tibia, fría o helada;
textura, color, aspecto
y viscosidad son NADA.
Al verla mojar mejillas
cualquier corazón se astilla.

Por eso, dime, ¿conviene
escudriñar con teoremas
la forma que el alma tiene
de exorcizar sus dilemas?
Por algo su risa obtiene
favores, su llanto quema
y su sudor es derroche
de amor para nuestras noches.
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8comentarios 269 lecturas versoclasico karma: 61

Eco

En mi boca de oreja a oreja , queja.
En la soprano con llanto, espanto.
En jaculatoria de un santo, canto.
En consejo de vieja, moraleja.

En promesa al ciudadano, vano.
En vacuo pensamiento,sufrimiento.
En el libro polvoriento,talento.
En excusa de cristiano,pagano.

En la indecisión de un juez,dejadez.
En redoble de soldado, pasado.
En sillones del Congreso, exceso.

En memoria del pez, estupidez.
En embuste del amado, pecado.
En tu labio travieso, solo un beso.

©Giliblogheces
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9comentarios 240 lecturas versoclasico karma: 55

¡Al abordaje!

¡ Voto a Brios ! . Mi acero oxidado al viento,
cortando al fantaseado contrario,
la simulada cara de corsario,
¡Por Tutatis! Diez veces diez un ciento.

Lanzando, chuzo de punta certero,
al cuerpo del enemigo alevoso,
que saquea con patente de corso,
mi desamparado barco velero.

Con un solo ojo, venir te diviso,
aunque disimules en la espesura,
tus malas artes de ruin fullero.

¡ Voto a Tal ! .El atrevido sumiso
aplastará tan tediosa tortura,
colgando del mástil al bucanero.

Luego calé el sombreo,
cogí mi lanza y envaine la espada
¿y sabéis lo que aconteció?... nada.

©Giliblogheces
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1comentarios 204 lecturas versoclasico karma: 50

Cofradía

Del más espeluznante plenilunio,
brotaron en la noche los espectros.
Los vi mientras vagaba por la costa,
tenían de los monjes el aspecto.

Mi asombro oyó el dolor del flagelante
en coro desgarrante de lamentos.
Mi mente, descreída por su parte,
del cuerpo precisó el experimento.

De modo que, acercándome a una roca,
oculto en ese sitio hueco y frío,
testigo fui de aquella maravilla:
¡Cien ánimas flotaban sobre el río!

Con un ondear de sedas invisibles,
giraban sobre las broncíneas olas;
empero al son del vals algún encanto,
volvió las que eran muchas a una sola.

Y fue esta luz la que se hundió en el fondo,
que levantó en el río una muralla,
con una ebullición tan imponente
que pareciera el Tártaro su hornalla.

Allí permaneció el vidrioso bloque,
la púa de mi intriga en su acechanza;
tras éste perfilábanse las islas,
buscando deformarse en lontananza.

De pronto, resurgiendo entre las crestas;
fundiéndose al silencio de la nada,
se alzó en una aspersión de azul tiniebla,
la espectro-cofradía transformada.

¡Ahora era de equinos la estantigua!
La más noble tropilla de alazanos.
Con un lustroso pelo de algarrobo,
trotaban sobre el agua, soberanos.

Sus crines eran altos pajonales,
en surco hasta la nuca y erizados.
Movían la cerviz de un lado al otro
como si un paladín fuera montado.

Sin más, después de un relinchar violento,
abiertos, los ollares relumbraron
e hinchando con esfuerzo sus carrillos,
tremendas llamaradas vomitaron.

La peña protegióme de su ira,
detrás de mí vi arbustos crepitando.
(Sin duda era un tropel tenaz y arisco
que al cielo se le estaba revelando).

No sé qué hierba cruel e inoportuna,
logró que en estornudos me torciera.
Y que tan pronto escuche desde lejos,
un semental se acerque a mi trinchera.

¡Jamás había sentido tanto miedo!
Cuando me percaté muy cerca estaba,
soltando su rebuzne quejumbroso,
oliendo con su hocico mis pisadas.

Una pequeña grieta en mi refugio
dejó entrever al bravo galopante.
La cola le llegaba a las cuartillas,
su andar era soberbio y elegante.

Lanzando un fogonazo hacia mi roca,
de pronto el animal me estaba hablando:
“¡Ven, sal de ese lugar, ya puedo verte!”
Lo hice poco a poco, temblando.

Me puse de rodillas, frente suyo.
(Recuerdo comenzar a santiguarme).
La poderosa bestia me miraba,
con evidentes ganas de aplastarme.

Bufando en desafío petulante,
la fiera se acercaba y pude ver;
que allá en el río un rayo fulminante
desparramó a los suyos por doquier.

Con un rebote torpe, desbocado
“¡Es Hécate!”- exclamaron al caer.
Y en pánico, aturdidos y cegados,
en su temor echaron a correr.

Incluso mi verdugo, atormentado,
temblando avizoraba dónde huir.
Pero una voz potente dijo: “¡Vuelvan!”
“¡Pues... ¿Quién les dio permiso de salir?!”

En lo alto de los cielos una dama
hacía su imprevista aparición.
Hierofanía en flores coronada,
ceñida a su figura el himatión.

De las fronteras regia soberana,
guardiana del hierático portal.
Con voz de trueno a todos comandaba:
“¡Retornen a su forma original!”

Sumisos, los caballos respondieron,
y prestos a su forma retornaron.
Cien monjes eran tras un pestañeo,
los mismos que del haz lunar brotaron.

Despacio, muy despacio se movieron,
al centro de las aguas levitaron.
De chispas, un millar los envolvieron
y al mundo de los muertos regresaron.

Rotundo fue el silencio a su partida
¡Que alivio!- dije. – Todo ha terminado.
Me descubrí perdido en un mutismo
y hasta el amanecer quedé hechizado.

Ahora ya no vago por la costa,
desde ese día un miedo me apresó:
Presiento que si vuelvo a esas orillas,
espectro de las noches seré yo.
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2comentarios 120 lecturas versoclasico karma: 60

Poémame

Pienso, busco , rebusco en mi sesera
Oda que grande posición domine,
Estrofa que al recitar me fascine,
Métrica cadenciosa y certera,
Alegoría pura en un soneto,
Metáfora ingeniosa y estética,
Epíteto con tintura poética,
Décima, cuaderna vía, cuarteto.
Obsesión en provocar el sentimiento
Nacido de fervor acalorado,
DE injusticia, de ironía más veces.
BIEN o mal, el ceñido experimento
SE lee, que con desigual resultado
ESCRIBE con gusto GILIBLOGHECES.

©Giliblogheces
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7comentarios 224 lecturas versoclasico karma: 71

Écfrasis

¿Quién dice que no sienta, que no viva
mi lírica de corte fantasioso?
¿Quién osa desligarme del ocioso
esfuerzo con que rimo y me deleito?
¿Quién trae la cizaña? ¿Quién, el pleito
a ésta, mi enigmática morada,
en donde surge el arte de la nada
y donde ilimitada se percibe
la vida cuando ciertamente escribe
el alma que se encuentra aletargada?

¡Me siento obnubilado por los signos
trazados en azul caligrafía
mediante los que cierta geografía
interna finalmente se columbra!
Hoy soy capaz de ver en la penumbra
más íntima, recóndita y extraña
los hilos de esa enorme telaraña
que teje mi demiurgo subyacente,
sacándole (si acaso es conveniente)
provecho con artística artimaña.

¿Percibes el perfume de la tinta
en tanto su discurso se despliega?
Observa la manera con que riega
renglones cultivando pensamientos.
En ella se conjugan los momentos
vividos por antiguas inocencias,
mis mitos y leyendas, mis creencias,
mis miedos y presagios, mis manías
y un coro omnipotente de utopías
que rompen con atávicas falencias.

Diseño cuanto sueño, lo bosquejo
ciñendo mi versar a una estructura
que pese a su temida arquitectura
se muestra, con la pluma, bondadosa;
dejándola que baile su garbosa
maroma de ribetes y espirales,
que plasme sobre estrofas inmortales
las múltiples, anómalas visiones
del mundo (rico en bellas tentaciones,
historias y experiencias sensoriales).

Te invito a cobijarte en mi refugio.
Adéntrate, voraz nefelibato,
habré de estremecerte con relatos
rimados a la usanza novohispana:
Enclíticos pronombres, filigranas
y un tráfago de lícitas licencias
dispuestas a ofrecerle resistencia
a todo cuanto dañe el buen sentido.
¡Vayamos a los lares florecidos
de raras, singulares ocurrencias!
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6comentarios 179 lecturas versoclasico karma: 66

En mi tierra no existe un pueblo

En mi tierra no existe un pueblo
de calles ensortijadas,
donde se pierde el silencio
y se ausentan las palabras.
En el cerro, una iglesia;
en el centro, una plaza,
por do pasean felices,
sueños en busca de calma.
La escuela vacía de niños,
los bancos llenos de charlas
de viejos melancólicos,
ociosos de vida sana.
Un arroyo lo atraviesa,
de norte a oeste le baña,
donde antaño las mujeres,
blanqueaban sus coladas,
ahora con "el progreso"
no lo quieren ni las ranas.
Llegando el amado viernes,
como todas las semanas,
el caserío se transmuta,
en ciudad "culturizada"
por los oriundos huidos
que regresan de escapada
de la gran urbe plomiza
que les saco de la nada.
Se echa un ojo a los parientes,
se da una vuelta a la casa.
Los domingos se va a misa,
en el bar se juega a cartas,
donde mentir es el juego
donde el que más miente, gana
enseñando a los paisanos
el dinero que les mana,
de un trabajo despreciable,
de una historia descastada,
de unos hijos sin valores
de una mujer desamada;
mas si cualquiera pregunta,
es mejor dar la callada.
El domingo por la tarde
como todas las semanas,
se despide a los parientes
se da una vuelta a la casa,
un, no te aflijas abuela,
un, te llamaré mañana,
un, aquí tu estas mejor
un, si no te pasa nada,
conforman la despedida
como todas las semanas.
En mi tierra no existe un pueblo,
de calles ensortijadas.

©Giliblogheces
8
1comentarios 195 lecturas versoclasico karma: 63
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