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Viernes

¡Que instante maravilloso el de tu piel sobre la cama!
Ahí recostado, dejando la vida en manos de los poetas aburridos
Yo, aquí soñando con morirme en ti, en tu sudor.
Es un toque casi divino el de tus labios al tocar la almohada,
El de tus manos al tocar tu cintura. ¡Me desgastas¡
Tu mañana, tu inmensa mañana, deshojada y desnuda.
Yo contaba los minutos a través de tus pestañas
Y tu, ahí con la respiración jadeante, me hacías temblar una a una mis emociones.
Tu espacio apretado a la silueta de tu cuerpo
Es el final suspensivo de una de las novelas de Capote.
He viajado mil años luz recorriendo desde tu cintura, hasta tus muslos.
A pasado todo el tiempo – pasado, presente y futuro - al recorrer a tientas tu boca y tus encarnados labios
Estoy a la disposición – incluso la más absurda - con tal de permitirme otro instante eterno de ti.
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Día inolvidable

Con risas y lagrimas compartidas se despidió el día, la espuma de una cerveza escuchaba atenta los lamentos de tres mujeres que el amor no les alcanzó y lo intentan recuperar, el amor de una de ellas se despidió de forma violenta bajo la confianza eterna de un amante "dispuesto a todo", la última piensa que ese sentimiento guardado no es amor, porque ese sentimiento rebasa lo que se conoce como amor, va más allá.
La risa lejana de un bufón disipaba los temores y les invitaba a contagiarse de la chispa de la alegría, mientras él, por dentro, lloraba.
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Indiferencia

Entre el humo de los cigarros
empecé mi noche llorando
los hilitos, se iban desmenuzando
y después de sonar soñando el día
me fue llegando.
Ya no me busques mi vida
no me quieras, tu como el humo
te disiparás de mi cabeza.

La noche está terminando
y las lágrimas vertidas
con las horas se van secando.
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Hoy es día de fiesta

Hoy es día de fiesta,
hoy el mundo celebra el amor
y yo aquí, sin usted y en silencio,
celebro amarle;

No habrá rosas, ni vino, ni cartas, ni tarjetas, mi abrazo seguirá vacío, pero mi corazón estará lleno,
de usted.

Hoy las estrellas me mirarán atentas, saben que volveré a hablarles de nosotros y volveré a contarles las mismas viejas historias.

Hoy es día de fiesta y le sonreiré a los recuerdos, tal vez me embriague de un poco de pasado imaginando sus besos;

Hoy le haré traer de vuelta en alguna vieja melodía y le encontraré en todas las canciones tristes, mientras saboreo cantando la sal de alguna lágrima.

Hoy creeré verle en la figura de alguien que cruza mi calle , giraré con nervios la cabeza al escuchar su voz en alguna voz ajena, seguramente hoy miraré el teléfono más que de costumbre

Y hoy al igual que cada día de cada uno de estos años de ausencia, usted, protagonizará mis pensamientos

Pero hoy es día de san Valentín

y en este día de fiesta, mientras el mundo celebra el amor

yo celebro amarle.
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Soneto a mis mujeres

"En el Día Internacional de la Mujer, mi pequeño homenaje a mis mujeres...a todas las mujeres"


Ay mamá, mujer que me diste vida,
la tuya se evaporó…tan fugaz,
que sombría quedó la oscuridad
de una fúnebre noche en tu partida.

Desconsolada y muy triste, afligida,
nos quedó otra madre, todo bondad,
mi abuela, que nos amó de verdad,
hebra de amor en nuestra piel cosida.

¿Quién me cuida? Otra mujer, otra vez,
aquella que me arrulla en primavera,
y en el hosco estío calma mi sed.

Son ellas, madre, abuela y compañera,
una aquí, otras más allá, en los alcores,
mujeres de mi vida…mis amores.
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3comentarios 1759 lecturas versoclasico karma: 62

Retrato de un día optimista

Siete y cuarto.
El café activa su alarma de aroma
y yo acudo rauda a mi cita
con él.
Hoy no me da vértigo
bajarme de la cama.
Los pies en el suelo,
la frente muy alta.
Junto a mi ventana
se desperezan las ramas
del árbol que anoche
solo quería llover.
Amanecida está
la cocina.
Me abrazo a la taza
que humea contenta,
caliento mis dedos de mármol,
olvido la prisa
esta vez.

Ocho menos veinte ya
marca el reloj.
Estoy en el baño mirando al espejo
algo sorprendida.
¿Quién es la que mira
como lo hago yo?
Ya reconocida, reconozco
que me echaba de menos.
Me peino las olas
de mar revuelto
y observo en los ojos
ojeras,
pinturas de guerra
que antes odiaba y ahora
entiendo que hablan
de noches en vela
y versos, y versos, y versos...
batallas sin guerra.

Tres minutos pasan
de las ocho y cinco.
Me meto en la ducha,
juego con la espuma,
me pongo una barba,
y luego una cresta,
estallo las pompas
que vuelan dispersas
o entono un trozo
de alguna melodía
que ya no recuerdo,
solo el estribillo
que canto y repito
al menos un siglo
hasta que me canso
y salgo del agua.

Son las ocho y media,
regreso a mi cuarto,
revuelvo el armario,
rebusco en cajones,
combino colores
y salgo desnuda,
cruzando el pasillo.
Acabo en la puerta de casa
vestida con nada
para dar comienzo
a mi día optimista
sin más prenda que una
sonrisa abierta, dispuesta
en labios pintados, mirando
hacia arriba.
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4comentarios 114 lecturas versolibre karma: 56

El imperio de la noche

El guerrero de fuego se rinde ante las legiones de estrellas comandadas por la Luna. Cede el imperio de alumbrar la bóveda celeste que envuelve al mundo azul. Se recuesta en su almohada de derrota y se cubre con un manto negro con pringas de luciérnagas prendidas.

Y la luna es reina y emperatriz. Directora de la sinfónica universal. Los asteroides tocan sus chellos, las cuerdas de unas arpas son acariciadas por las gemelas de Géminis. Los músicos astrales de Andrómeda soplan sus flautas, flautines, clarinetes y trompetas, trombos y trombones; con suave viento solar. Toda la legión de cuerpos celestes y luminosos siguen el ritmo y el compás; y hacen melodía celestial que arrulla a todos los seres vivientes del planeta azul.

Pasadas las horas de su descanso, el guerrero de fuego despereza sus cabellos incandescentes, suspira y exhala fulgores abrasadores, y con el portento de miles de infiernos ardientes recupera su reinado. Nuevamente es astro rey. Emperador en todo su esplendor. Ilumina con sus gentiles rayos a cada ser que sobre la faz de la Tierra respira.

Y la vida sigue, el moviento universal su armonioso compás persigue. De batallas sin fin es, su danza milenaria .


@SolitarioAmnte
iv-2017
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Amor de madre

Amor de madre que brota en tu regazo,
que en el sosiego te agita el corazón,
y en la reyerta te nubla la razón,
el tatuaje, es en tu piel un arañazo.
El cariño es un destello, es un chispazo,
que en tu dulce rostro enciende una sonrisa,
incondicional, de esa madre sumisa,
enamorada de su hijo en un flechazo.

Vuestra alianza se gestó en el embarazo,
en un feroz parto lleno de emoción,
en lágrimas de alegría y de pasión,
en el cordón que creó un eterno lazo.
Y enlazados os observo en un vistazo,
unión de sangre, relación indivisa,
fuerte y a la vez tierna como la brisa,
juntos, fundidos en infinito abrazo.
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Matria

A Juana.

Sus brazos son mi primer nido,
la única bandera por la que moriría.
Mi matria.


Ella nombra el color del cielo de mi niñez
y el eco de quien soy se repite en sus entrañas,
poderoso sustento que me une a fuertes raíces.


Mi saber nació al amparo de su ingenio,
cuando pisaba la biblioteca de su voz
aprendí que todo se hace de corazón.


Foto: Antonio Degrain - "Amor de madre".
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Días que avanzan sin ti

De tanto querer olvidar,al final me olvidé de contar los días.

A partir del séptimo sin tí,fue entonces cuando empecé a disfrutar de mi propia compañía.
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1comentarios 249 lecturas relato karma: 46

Confesión

A ti, debo confesarte algo:

Si llegara el final,
Y el corazón corriera a donde se le antoja
Me haría sueño y mar
De regreso a casa.

Y si te aburres de mí
Convertiría mi sangre
En un tinto
Dulce y lejano próximo a consumirse.

Si decidiéramos despedirnos
Fingiría tener tus brazos
Por entre los míos
Como un doloroso recuerdo
Sollozado.

Y si intentáramos alejarnos
El espejo
Nos recordará, siempre
Quiénes somos
Quién fuimos.
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2comentarios 133 lecturas versolibre karma: 68

Cuesta un mundo respirar

"Duelen tanto las sonrisas,
cuesta un mundo respirar...
y siguen rodando por allí
todas las palabras que dijimos
y los besos que nos dimos" ~ Shakira Mebarak


Era un día gris de otoño...
(porque las cosas tristes
es mejor que ocurran
en un día gris)


tu partida
siempre me ha sabido
a la melancolía gris
de un día otoñal
que se quedó a vivir
en el verano de mi memoria.

Contigo las estaciones
se volvieron locas;
nunca ví quinientos
días de verano
sonreir estrepitosamente
mientras se alojaban
secuencialmente
en las hojas de un calendario
que hasta hoy,
es el calendario más dichoso
que he conocido.

Y hasta hoy
mis días siguen siendo
de verano invernal;
─sin contar lo infernal─
pues al recordarte,
un sol brillante
llueve sobre los árboles
que plantaste en un bosque
de alegrías
que crece
en la línea imaginaria
que separa la realidad
de una vida de sueños
que abduciste
en tu nave espacial.
El mismo sol
que huye despavorido
ante las nubes cargadas
de aguas dolientes.

Y brilla la tempestad
con su intensidad
resplandeciente,
regando a su paso
todos los árboles
que guardan
cada instante de felicidad
que viví contigo.
Uno en cada hoja,
uno en cada flor
y dos en cada fruto rojo.

Dicen que las palabras
se las lleva el viento...

pero las tuyas
deambulan como espectros
en las esquinas rotas
y solitarias
que abundan en mi casa.
A veces
trato de conversar con ellas,
pero ya nunca responden,
solo recitan incesantemente
todas las promesas
que nos dimos.

Dicen los amantes
que los besos
quedan tatuados
en aquellas pieles
que tanto se ha amado...

pero los tuyos
no son quietos trazos
y grafos
ubicados en latitudes
y longitudes específicas
de la geografía
de esta fría piel
que me dejaste...

cobran vida cada noche,
y me recorren
desde los rincones
donde fueron plantados,
recorriendo extremidades,
curvas y recovecos
hasta llegar
al acantilado
del corazón
cuyas cascadas
de amor por ti
siguen fluyendo
con portento...

y se zambullen allí,
se bañan,
se rien,
y me recuerdan
que alguna vez
me amaste.

Y hay oxígeno
hay mucho oxígeno
en ese aire
que todavia
huele a ti,
pero a mí,
me cuesta
un mundo respirar.


@SolitarioAmnte / vi-17
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14comentarios 205 lecturas versolibre karma: 73

A veces la vida

Siempre,
el día me sorprende:
juntando piedras,
levantando cercas,
saltando cercas,
izando banderas,
arriando banderas.

Siempre,
la noche me sorprende:
juntando letras,
buscando estrellas,
soñando estrellas,
espantando sombras,
abrazando sombras.

A veces,
solo a veces…
la vida me sorprende.

@mello
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4comentarios 151 lecturas versolibre karma: 81

Madrugada

La noche es fría, reina el silencio. Las escaleras transportan a la planta baja: más frío.
Alrededor unos muebles con libros de todos tamaños, colores y edades, fieles testigos del conocimiento compartido. Resalta la gran ventana de cristal, que se deja atravesar por la luz proveniente de la calle, provocando un vaivén de sombras en las paredes desnudas; simulando así una especie de cine antiguo, en blanco y negro.
Una silueta en especial se dibuja sonriente, montando guardia y haciendo juego con la magia de dicho recinto.

En frente la puerta de acero cumple su objetivo: una vez afuera, el aire melancólico de la madrugada te eriza la piel. El zaguán luce solitario, sólo inquietan las voces lejanas de cierta gente que parece disfrutar “la hora de la bruja”, empujándote de un salto de nuevo hacia el interior.

A la derecha la cocina parece más lúgubre, sin embargo, las artesanías mexicanas, la despensa en la alacena, los trastes en el fregadero, y el comedor al centro con su mantel blanco y bordado la convierten en un lugar habitable y acogedor. Llama la atención un brillo intenso que se observa desde la única ventana. Desde ahí puedes ver dos bicicletas que han sido abandonadas después del paseo y varios otros juguetes repartidos sin orden alguno.

Y de nuevo el fulgor… al contemplar detenidamente se cuentan varias veladoras colocadas con respeto al pie de tres fotografías cuyas flamas iluminan los rostros de los que son en esta fecha recordados. Las flores de cempasúchil adornan solemnemente con su amarillo radiante el arco que complementa el altar. El papel picado colorea de alegría los espacios a los que fueron destinados y los dulces típicos forman pequeños cúmulos de sabores; el pan de muerto y la fruta fresca perfuman el ambiente dejando en el olvido la baja temperatura, respirando nostalgia, mirando fijamente el ígneo halo que se forma inexplicable, pero tan real como el mismo viento que susurra y mece las plantas, haciéndolas danzar con los espíritus visitantes.

-Aria Nahual
/Nov17/ 2015
Fotografía: Aria Nahual
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Aún

Amanece un día gris
nubes de melancolía
caen sobre mi
Siento la humedad
que me rompe
por dentro
no oigo tu voz
tan solo el silencio
Busco el recuerdo
Y le grito al cielo;
¡Tráeme de nuevo
calor a mi cuerpo
brindame sosiego
haz que sople el viento !
Concédeme un día
sin rayos, ni truenos
Que el rey de tu cielo
me haga arder por dentro
Que me deje sentir;
que aún me queda tiempo
que aún puedo ser fuego
que aún tengo el reflejo
que aún existe un cielo
brillando por dentro .


@rebktd
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4comentarios 143 lecturas versolibre karma: 103

Algún día

Algún día nos encontraremos por casualidad, y nos quedaremos paralizados y mudos. Ese día sabremos que nunca debimos dejar de intentarlo.

Porque, quizá y solo quizá, el intento nos lleve al éxito.

Porque, quizá y solo quizá, el amor se esconde y si dejas de buscar…, lo pierdes.

Porque, quizá y solo quizá, algún día nos volveremos a encontrar…, y ya será tarde, siempre tarde…
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Una lluvia de porcelana brillante como la luz
derramada entre cascadas de prístino azul,
un cendal ligero tendido en largo tul
impregnado de aromas serenos y melodías mil,
una ensenada de pétalos en plenitud
con primaveras envueltas en viento multicolor.

Un sueño encendido entre llamas muertas,
un catálogo de sinrazones para escoger,
un sendero oscurecido al mediodía,
una verdad como una verdad certera.

Un día exultado más allá del asombro,
como eso, más que eso eres tú,
y aunque no te conozca sé que existes,
oh pérfida muerte, ¡más bella, ni tú!
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À Paris

En la vieja pero modernista ciudad de París Jacques Michel caminaba a su departamento aquel día cercano al mes de marzo muy distante de aquellas épocas, caminaba muy distinto a como lo hacía antes, en este tiempo Jacques caminaba lento y pausado, relajado sin presión por la hora, sin apuros por las responsabilidades, se deleitaba a ver los prematuros retoños de la primavera y se fascinaba cuando éstos envejecían y alfombraban las aceras. Jacques sonreía despreocupado, cuando miraba hacia arriba y apenas un rayo de sol que salía de entre las nubes le acariciaba la cara, por su mente sólo pasaba esos pensamientos de la actualidad, solía ir al parque cercano a su departamento para sentarse a leer no importa a través de cual medio tecnológico fuera, palpaba la calma, sentía el escaso viento, veía al cielo y a pesar de aburrirse del clima templado y extrañar al sol disfrutaba muchísimo el tiempo que pasaba en ese invierno.

Jacques Michel estaba solo, pero se sentía acompañado, salía y regresaba en aquella hora del día que parecía desierta, caminaba pasando por la Fuente de la Concordia y su agua lo salpicaba, veía a los autos pasar y recordaba tantas cosas, tantas banalidades que alguna vez lo preocuparon y sentir que era el fin del mundo cuando era joven, inexperto y hasta estúpido, recordaba con nostalgia y hasta con tristeza, tantos amigos, tantos años, tantas vivencias, su época pasada. Pero en ese momento estaba viviendo una maravillosa época, seguía en la flor de su vida siendo joven, siendo aquél día más independiente de lo que había sido ya en sus precoces años, se veía y se sentía atractivo, muchos personas se le quedaban viendo y hasta le hacían halagos, guiños de ojo o sólo miradas sugerentes.

Estaba feliz, estaba en su momento, era profesional sin dejar de ser aficionado, era escritor sin dejar de ser apasionado, sensual o a veces disparatado, había cumplido la premonición de su madre de descubrir algo extraordinario, hacia ejercicio para estar sano y no para alimentarse el ego ya eso no le importaba. Estaba tranquilo no tenía amargura y quizás eso era lo que en él más resaltaba, se reía a carcajadas, sin estar de luto se vestía mucho de negro y usaba sobretodos ajustados, si tenía mucho por aprender pero ya tenía bastante aprendido.
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El día y la noche

Amaneceres y atardeceres,
son puertas transitorias
entre dos mundos paralelos,
el día y la noche.

El mismo lugar se transforma
en otro distinto según el punto
del movimiento de rotación
en el que te encuentres.

No son las calles,
no es la gente,
son sensaciones,
es el ambiente.
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