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Somos parte del dolor que tratamos de olvidar

Subí a mi cuarto y me tumbé en la cama. Quería dormir, descansar un poco. Desde hace meses, por momentos, el corazón me duele cuando palpita y, a veces, golpea. Tomé una almohada, la estrujé, hundí mi cara en ella y cerré los ojos. En unos cuantos minutos se humedeció y, entre sollozos moquientos, recé y pronuncié el nombre de Alma. Suspiré. Abrí los ojos y me quedé mirando la leve capa de polvo que cubría el suelo. Un trueno estremeció los vidrios de la ventana. En un instante se fueron marcando unos pasos. Asustado me levanté y traté de correr. Alguien me abrazó fuerte y dijo: “Amarte es una bendición, no un castigo; libertad, no una prisión. Ama y déjate amar. Te amo”. Un ligero aroma a nardos y rosas se quedó en el cuarto. Crujió mi pecho. Un fresco hálito entró en él, y junto con una cálida caricia me arrancó una costra invisible del corazón. Sin limpiarme las lágrimas me acerqué al mueble donde tengo su fotografía. Le di las gracias.

Alma era una amiga que tuve en la adolescencia, y a quien yo apreciaba demasiado. A ella la encontró una bala perdida, cuando tenía quince años.
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1comentarios 91 lecturas relato karma: 65

Mi musa me abandona

Mi inspiración no viene,
mi musa no llega.
Quizás se entretiene
quizás a otro se entrega.

No se cuántos días sin ella
su ausencia es insoportable.
En mis sentimientos deja huella.
Por favor, necesito hablarle.

Hasta mi musa me abandona.
No sé si me lo merezco,
no sé si es una broma.
¿Que pasará si en su ausencia crezco?

Tengo miedo,
miedo a perderte;
pero también temo,
temo no saber tenerte.
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5comentarios 199 lecturas versolibre karma: 14

Oscuridad

Oscura está la habitación de mi alma.
Hasta los silencios huyeron despavoridos
antes de cerrar la última ventana.

El arce desfallece y se abraza
con sus atribuladas ramas secas,
esta mañana sacrificó
su última hoja de esperanza.
Se la dió al otoño gris
que me obsequió
su última sonrisa ocre ilusión.

Tengo el paladar marchito,
trago saliva de un pozo seco
al que no le quedan gotas de fe.

El futuro es una bola disforme
de sueños fracturados.

Afiladas dagas caen del techo,
con tino mortífero
se incrustan en cada poro,
en cada herida mortecina,
de la calcinada piel
que cubre mi pusilánime figura.

En esta extensa planicie de oscuridad
ni mi sombra me hace compañía,
se quedó allá afuera,
columpiándose del neumático
de una vida ancestral
en la que quizás, fui feliz.

El reloj de arena
en el centro de mi habitación,
es una silueta difusa
con contornos de mujer ardiente.
Cada grano de arena que cae
me recuerda la cuenta reversa
e irreversible de la vida
que se me escapa a borbotones.

Quiero vivir,
quiero ver el sol,
quiero oler la primavera,
abrir las ventanas de mi alma
tan solo una vez más.

Desnudo me arrastro a cuclillas
por kilometros interminables de oscuridad,
en el aire respiro cristales de muerte,
imposible llegar al lindero de mi alma.

Quiero llorar un río de tristeza,
mas la fuente de mi alma
es un árido desierto
sin agua salina para las lágrimas.

Nada queda, solamente...

Oscuridad.

@SolitarioAmnte
iv-2017
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6comentarios 244 lecturas versolibre karma: 50

Solo la desolación se acordó de ti

Cómo no sentir desolación,
solo bastó un instante para hundirme
en el vacío que provoca la angustia
de tener que salir huyendo de la muerte,
esa que no vacila ante la mínima provocación.

Solo quisiera poder olvidar a ese dolor
que trajo la tristeza a mis ojos,
ellos eran en el ayer como tú,
dos lumbreras juguetonas y alegres.

Han devastado mi consuelo,
ya no puedo disfrutar de la noche
impregnada de una lluvia que canta con fuerza.

Solo me ha quedado el miedo,
ese recuerdo de mal espíritu que cae
como una bruma espesa en un corazón
que ya no respira.

Solo me ha quedado el terror
para no poder vivir con la paz
de una mañana bella.
Cómo le explico que deje de llorar
si son sus manos tan pequeñas.
Nunca conseguirán sujetar
a ese rostro que tiembla.

Amor.
!Qué significa esa palabra en sus mentes!
¿A caso no fue Dios quien dio de su amor?

Nunca importó el color o el idioma de la tierra
que parió sus vientres.

Mi cuerpo se apretuja en el silencio,
ya no puede aguantar más el escándalo
que ensordece al sentimiento de no verte.

La noche llueve.
Llora infinita por tu ausencia que duele.

Mañana saldrá el sol recuperando lo que ayer
solo escurre hasta el cansancio.

!Como le explico que en esa nueva mañana que florece
ya no estarás para reír por cada una de sus travesuras!

Solo la desolación se acordó de ti.
Que no me extinga la oscuridad.
No tengo miedo.
Nunca podrás condicionar a mi camino
porque no soy botín de tus miedos.



Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
19/08/2017.
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3comentarios 236 lecturas versolibre karma: 96

Autodestrucción

La forma en la que te hablas,
Cómo te miras,
Cómo gritas hasta destrozarte.

Eres capaz de arder en vida,
O apuñalar tu corazón hasta quedar rendida.
Te inundas en alcohol hasta sentir el dolor
Y a continuación te prendes en llamas ariendo con amargor.

No tienes piedad con tu mísera existencia desfallecida
Eres tu peor abusador,
Tu enemigo más temido,
Tu definitiva y terrible destrucción.
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4comentarios 117 lecturas versolibre karma: 93

Todas las miradas murieron

Creí en tu amor y todo fueron lágrimas,
Busqué en tus luciérnagas y todo fue oscuridad...
¿Qué ojo podrá llorar tu pérdida?
Ahora que he descubierto que soy mejor que tú...
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4comentarios 115 lecturas versolibre karma: 108

Elegí mi suerte

Entre cantar o morir, elegí lo segundo, con toda la certeza de haberme equivocado soplando mi frente...
Muerte de cal y restos de rosas secas, muerte de todo color y toda pluma, adiós en cien palabras que arrancan la piel y mellan los calderos de bronce que fueron arena y fuego y fueron alma condenada y espejo de rostros vendados y ciegos...
Entre sufrir o soñar elegí agitar los dados y agotar mi suerte, soltar amarras y darle otra vuelta al nudo para hacerlo más fuerte y menos sujeto a los cambios del viento, viejo junco, árbol duro y obstinado crecido salvaje y huraño, de espalda torcida y raíces insondables que rajan la esfera celeste de ríos y mares...
¿Quién cogerá la fruta y ahondará en su lecho de hojas vivas ausentes de hierro y sangre?
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Desolación

Dias grises si los son
desde que no se de vos,
mis palabras son arrojadas
al lecho de mi defuncion.

Si te abrí mi corazón
para que tú entres mi amor
dime porque estas ausente
y causándome dolor.

La tristeza invade, a la desolacion
y la incertidumbre, a la razón,
buscando indicios de tu partida,
sin avisos, de tu adios.

Cerraste la puerta de mi amor,
sin decir una palabra,
devastando, como por arte de magia,
todo lo que siento por vos.

La opresión, de no saber cuál fué la razón,
de la huida de tu amor,
abandonando mi corazón,
a la deriva y sin adios.

Me privaste de tu amor,
Sin ninguna explicación,
dejándo un cruel ausente,
envuelto en un, sin adiós.

Autora: Claudia Viviana Molina.
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8comentarios 106 lecturas versolibre karma: 95

Noche negra

Me senté en un banco
a mirar las estrellas
a pensar en ella
a derramar mi llanto

Y la pena me atenazó el alma
rasgándola de lado a lado
Y mi corazón desesperado
no encontraba la calma

La oscuridad de la noche me envolvió con su manto
oscuridad de soledad, oscuridad que no aguanto,
oscuridad de pena enorme,oscuridad de quebranto
Pero más oscura que la noche,era la oscuridad de mi llanto

Mi mirada la buscaba más allá del horizonte
Mi mente repetía sin cesar su dulce nombre
Mis manos aún creían sentir su caricia
Mis labios recordaban ,de los suyos, la delicia

Ella ya no estaba
Ella se había ido
Vacío estaba el nido
Destrozada estaba el alma

El viento que los árboles de mi huerta mecía,
él se dio cuenta del dolor que me afligía
Con suave susurro se acercó y me dijo al oído:
No la busques más,ella ya se ha ido

Yo no quería escucharlo,a ello se negaba mi mente,
si sólo hace unos días reíamos alegremente
Si sólo en la noche pasada te besaba tiernamente,
pero antes de despuntar el alba, a ti te llevó la muerte
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5comentarios 135 lecturas versolibre karma: 91

Mi niño interior

Solito en un rincón,
lleno de miedo y sin entender
por qué en casa se tiene que vivir así,
te abrazo, te dejo que llores en mí y te
consuelo diciendo que aquí estoy,
que te he de cuidar y todo va estar mejor.
Te llevaré a jugar,
a que te olvides de lo mal
que lo has pasado.
Te llevaré con otros pequeños,
que no te juzgarán,
que contigo jugarán
y juntos bajo un gran árbol se reirán
del mañana que para ustedes no existe,
y del ayer que de verdad no importa.
Yo te cuidaré,
siempre te amaré;
no hay nada a quien temer
porque siempre en mí puedes confiar.
Volverás a sonreír,
a ser niño otra vez.
Volverás a jugar, volverás a brincar
sin que los miedos de otros te hagan daño,
sin que el mundo torcido de tus padres
te hagan llorar, pues tú no tienes culpa
de nada, solo tú debes vivir y sonreir
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4comentarios 128 lecturas versolibre karma: 91

Viento de Levante

Tableteo siniestro.
Otro día más,
azotando las persianas.
(Del alma.)

Viento lóbrego y espeso,
sopla fuerte
por las calles y las plazas.

Solano.

Terrible viento, agazapado
detrás de las esquinas.
Al acecho.

Ozono puro que contrae
los pulmones
y te asfixia
y te fatiga…

Hay cenizas en el cielo.
Y en su rastro se dibuja...
un reguero sombrío de locura
entre palmeras despeinadas
de avenidas polvorientas.

Ni un aullido de los perros.
Ni un trino de los pájaros.
Ni un sonido de los pasos.
Solo su terrible silbo...
¡Solo su silbo terrible!

Remolinos, tintineos
de la arena en los cristales
de tu cuerpo.

No hay nadie.
En estos extraños días
extrañamente
no hay nadie.

Estos días de trincheras
que mastican ansiedad,
desasosiego,
desazón y pesadumbre
y una árida inquietud
de sombra inerte.

¿Muerte?

Eolo.
Ese dios mediterráneo
flagelante,
que revuelve tu oleaje
y que sube, inclemente,
tus espesas mareas de la tarde.

(Marejada gris en tu cabeza…)

Viento maldito
que te arrastra,
que te empuja,
te vacía
y te devasta…

(Tus ojos, de tierra y grava blanca.)

... Y no hay nadie por la calle,
tan solo su gemido acelerado.

(Me repliego.)

... No hay, tampoco, nadie dentro…

¿Fuera? ¿Dentro?
Dos paisajes desolados.
Yermos.

... Nadie…no hay nadie fuera.

(Pero están llenas las calles,
todas llenas...
ocupadas por completo por el aire.)

Y por dentro…

(Ya no me queda nada dentro.)

Solo viento…


María Prieto
Abril 2019

Pintura: "Molinos de viento" Felicia Vera Delgado
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Solloza la desolación

Galopa el dolor
en los lomos del caballo de la muerte,
cabalgando las extensas llanuras brunas
de la desolación.

El rostro del llanto se desdibuja
en una fila interminable
de brazos mudos,
cuyos labios carecen
de los vocablos cabales
que logren extinguir
las hogueras de la angustia.

Retumba
el tañer del tambor
en la hondonada donde desembocan
todos los ríos de plasma rojo
de la tristeza.

El vestido de silicio,
los botones negros,
y el helado abrigo de la oscura noche;
sollozan
sobre las carnes
de la honda amargura
de la pérdida insondable.

Y ese espíritu inocente
recibe sus alas,
su arpa,
y su voz pandimensional;
y se une al coro
del infinito celestial.



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@AljndroPoetry
2019-Dic-5
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Desolado intento...

Desolado intento,
he soportado
mil tormentos,
es la cruda realidad...
Y tú...Mariposa estelar
¿ A qué has venido ?
¿Después de tanto tiempo?
A socavar los estantes polvorientos,
a resquebrajar el calostro del fuego
y a pintarrajear los cuadros del amanecer...
Abeja reina del panal...
Contéstame
por favor
¿ Vienes a quebrar
la paz de mi Alma luna ?...


Ramón Pérez Briceño
Cabimas, Venezuela
14/02/2020
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6comentarios 110 lecturas versolibre karma: 99

¡Arranca vida... que tú puedes!!

¿Qué habré hecho con mi vida?. ¿Dónde está… la habré perdido ?
¿Se habrá quedado atrás… o en algún camino?.
Quizás puede que esté en alguna esquina,
esperando sentadita que yo la vaya a buscar.

¿O cuando cerré la puerta… se habrá quedado allá atrás?.
¿Y estará escondida en un rincón cubierta de papeles viejos
escritos con letras ajadas de tristeza, escritos con letras moribundas de dolor?.

¿Dónde estará?…. ¿escondida quizás en algún lugar?.
Es que siempre fue temerosa, lloraba sin ninguna razón.
Nunca quería quedarse sola, siempre me decía: “Ven conmigo, por favor”.

Estoy preocupado por ella, es que no sabe vivir sin mí
y está tan delicada de salud.
Yo nunca se lo he dicho pero… no sabría vivir sin ella,
es que me moriría de dolor, es que me moriría de pena.

En estos momentos me estoy sintiendo tan desolado,
ya no tengo motivos si ella no está conmigo,
ya no tengo razones si ella no está a mi lado.

Quizás se enfadó conmigo, sencillamente quizás… me abandonó.
Debe ser por la conversación de ayer, cuando acostado en mi cama,
cansado de mi soledad, apoyando mi cabeza en la almohada de la tristeza,
y cubriéndome con la manta de los recuerdos le dije:

¡Arranca vida! – Que tú puedes.-
O huye como los cobardes,
no vaya a ser que la muerte
te coja en algún desaire.

Te quejas de noche y de día,
diciendo: “Otra víctima soy”.
Cuando eres tú la que lleva,
siempre toda la razón.

¡Arranca vida! – Que puedes.-
Ponle un poco de valor
que a veces con un yo quiero
ya le sobra al corazón.

¡Arranca vida! – Que puedes.-
abre los ojos por favor.
¿No ves que te están mirando?.
¿O quieres avergonzarme hoy?.

¡Arranca vida! – Tú puedes.-
Hoy no te dejes morir,
no vaya a ser que mañana,
yo necesite… de ti.
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Desolación

Ante la amenaza y el dolor inminente de la muerte,hoy estamos aislados y unidos por la desolación y la incertidumbre. La risa se quedó en el pasado,colmada de tristezas y de angustias.Hoy la esperanza habita en nuestras bocas que se callan y nos llevan por caminos oscuros a encontrarnos con el pensamiento y la solidaridad.
Hoy ante la incertidumbre tenemos la certeza de que todos somos hermanos ante el dolor ,y olvidamos las trivialidades y las felicidades inmediatas.Hoy volvimos a ser pequeños;como este enemigo invisible que nos mata.
Hoy más que nunca,nos aferramos a la hoja en blanco para inundarla con estas palabras esperanzadas.
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Sin salida

El rinoceronte, acorralado,
lanza sus bramidos quejosos
a la luna que lo observa.
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9comentarios 163 lecturas versolibre karma: 86

El hilo invisible

A la intemperie, completamente solo,
se aferra al hilo invisible de su navío,
que empuja el mar confuso y roto.
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14comentarios 102 lecturas versolibre karma: 116

La rabia del silencio

Desperté temblando, Rubén me desnudaba. Le dije que no y lo aventé. Le dije que no y me besó a la fuerza. Le dije que no y le apreté los huevos. Forcejeamos. Me dio dos bofetadas. Grité antes de que me agarrara del cuello. Me desvanecí.

Me provocaba náuseas ver a Rubén tan despreocupado durante la grabación, jamás imaginé que algo así fuera a suceder. Era mi amigo desde la preparatoria y nunca le había dado motivos para que pensara otra cosa. Todos me preguntaba que si me sentía mal, porque me notaba pálida y extraviada. Aunque en realidad tenía una mezcolanza de culpa y rabia en el estómago, en general mi respuesta fue: “Sí, estoy bien, gracias. No pasa nada”.

Se me secó la boca cuando Rubén me preguntó si quería un vaso con agua. Al ver su sonrisa me mareé. Fui al baño y vomité y vomité hasta que me dolió la garganta. No pude soportarme más, llamé a mi mamá y le conté lo sucedido. El miedo causa confusión, la confusión silencio y el silencio abuso.

Antes de salir corriendo de la locación, le dije a Rubén que no se volviera a acercar a mí. Él me pidió perdón y me dijo que no era para tanto, que siempre le había gustado y que yo lo sabía. Le escupí a la cara.

Mamá me recogió y al llegar a la ciudad fuimos a levantar una denuncia. Cerré fuerte los puños y fruncí el ceño, la ministerio público me miró con autoridad y me preguntó: “¿Por qué no gritaste?” Me quedé en shock.
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2.457 metros

La cabina del teleférico se va elevando. Marisol mira por la ventanilla, quiere olvidar que tiene diecisiete años. Horacio abre su portafolio y relee un contrato fallido. Eva saca de su bolso un botecito de crema para el cuerpo y se unta un poco en su reseca piel morena. Miguel se coloca sus audífonos y cierra sus ojos azules: hace tres días murieron sus padres. Rosalba piensa, con la cabeza baja, en cómo estarán sus nietos. Nadie está libre de pesares. Una ráfaga de viento provoca que se tambaleen. La cabina se detiene. Sus miradas se cruzan unas con otras. El miedo se nota. El miedo une. El miedo se afronta. A treinta metros de altura las diferencias se olvidan. Unos a otros intentan tranquilizarse e infundirse ánimo. La incertidumbre aumenta. Silencio. La cabina del teleférico se va elevando. Uno a uno salen de la cabina. Se detienen. Se miran. Se dan la mano. A veces la adversidad crea vínculos. Marisol y Miguel caminan juntos a la deriva. Horacio sonríe y vuelve a entrar a la cabina. Rosalba y Eva se quedan charlando durante un largo tiempo. De Rosales a Casa de Campo el EMT Madrid es lugar de encuentro.
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