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Ella era mito

Ella era mito.

Me quiso con todo lo que la componía y yo no pude con todo lo que ella era.
La tormenta no me agarro desprevenida, tenía el paraguas preparado y mi abrigo por si acaso, pero su intensidad le dio vuelta a mi paraguas y lo rasgó en exactamente 88 pedazos.

Me quiso entera pero mi corazón por mucho que quería no podía .
Empecé a fumar por la ansiedad de no poder amarla así como ella me amaba a mí.
Consumir el papel para que no me consumiera a mí misma por la culpa de no ser capaz de darle todo lo que a ella le salía tan fácil.
Los porqués dejaron de formar atascos en mi cabeza y los argumentos en mi contra me hicieron los sentimientos pedazos.

Ella era todas las diosas de las que hablaban los libros y ¿cómo podía yo con el compromiso de Hera y las guerras de Atenea a la vez? Yo ni siquiera era una semidiosa con aspiraciones de inmortalidad. Yo solo me sentía aterrada y me escondí en mí por no poder afrontarla.

Me amó como nadie y yo ni siquiera fui capaz de enamorarme. Con el tiempo aprendí que yo no era el templo para acogerla así que dejé que otros se lo construyeran. Una vez acabado iría a venerarla y así recibir todos los perdones que necesitaba ... que yo necesitaba

Poema a mí misma por la batalla de poder aceptarme y amarme

14/12/16
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2comentarios 97 lecturas versolibre karma: 36

Locos de atar

Las palabras de los locos
suenan a silencio, sí, silencio
por eso yo, no hablo mucho.
Sin embargo las miradas destilan, hablan
sus palabras, aunque casi nadie las entiende,
lenguaje inteligente, ojos que dicen, se mueven.

Los locos, sordos de mente,
mudos en su mayoría,
palabras inconexas
que sólo ellos entienden.

Hijos de un pequeño dios insolente,
borracho, putero y vividor.
En las noches de vino, reparte
sangre de su sangre, entre sus hijos.
Todos vestidos de blanco
y esperando el néctar bendito.

Efímeras vidas,
segadas por el cuello antes de nacer.
Presente de cojines blancos, futuro de pastillas rosas.
Pequeños renglones torcidos, caídos
que hilando palabras definen vidas.
Pero ten cuidado, ten cuidado,
ten mucho cuidado, si uno, te mira.
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sin comentarios 102 lecturas versolibre karma: 36

No siento nada no siento

Ósculo: beso que yo ya no siento.
Eso dicen por ahí que no tengo sentimientos
los tengo pero profundo muy dentro.
Y es quizá el caos de mi vida,
mi violenta y tórrida infancia,
lo que llevo clavado en el alma y no se me borra
no se destapa, me atrapa, me ahoga.
Mi madre me dió la vida
mi padre casi me la quita,
oigo el sonido sordo de los golpes
lacerando mi cuerpo
algunas noches sueño con eso.
Y Dios, dios sólo me dio el dolor del vino
disfrazado de agua bendita.
No siento amor más allá del cariño,
no siento dolor más allá del físico.
Por no sentir a veces ni me siento,
me evado del mundo, de los muertos,
de las guerras del hambre, de la sangre.
Prefiero mi mundo donde no sentir no es pecado,
donde no se llora ni a los vivos, ni a los muertos
donde la felicidad es un momento,
y el dolor otro momento.
Donde se hacer real mi realidad
y puedo vivir mis sueños.
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Te deje de amar

Te deje de amar en el ocaso de mi vida.
Ya mis ojos cansados no te observan.
Solo la noche es testigo que en mi vida ha nevado.
Muchas son las plegarias que han enmudecido en unos labios que ya no hablan porque mi corazón ya no late deseando el mejor momento para amarte.

Muchas veces he tocado el fondo del océano y hasta los mismísimos huesos el dolor ha calado.

He experimentado el odio de quien nunca ha amado.

Mi fe a muerto, murió hace muchos años, tantos que las rosas de mi jardín ya se han secado.

Murió por la angustia lastimera del horror que mis ojos cerraron.
Murió por el egoísmo que domina al que envenena.

En cambio tu gloria se muestra esplendoroso e inmensurable.
Imputables son tus hechos que crecen infranqueables cuando observas.

Tú nunca dejaste que me consumiera la desdicha.
O que el odio me robara la sonrisa al perder el placer de admirar tus obras.

Siempre me entregaste un río de razones que se desbordan a caudales.

Tu nunca me dejaste.
Hacedor del universo.

Cuánto me has enseñado en este camino insinuoso y largo para seguir amando.


Poesía
Miguel Adame Vazquez.
18/06/2015.
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En defensa propia

Primero,
mataron a “nuestros enemigos”,
en nombre de Dios,
y luego, mataron a Dios.

Después,
mataron a “nuestros enemigos”,
en nombre de la Democracia,
pero, no mataron a la democracia.

Ahora,
en nombre de “nuestros enemigos”,
mataremos a la Democracia,
antes que la Democracia,
nos mate a nosotros.

N.S.
México
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1comentarios 184 lecturas versolibre karma: 60

War

¿Has estado en una guerra?
Los primeros disparos suenan
joder que sonido,
es la muerte que vuela.
Caen los primeros misiles,
miras a tu compañero
el fuerte olor a sudor
te corta la respiración.
El infierno se desata bajo tu casco
¡que calor!

Ahora es cuando te meas,
un compañero salta por los aires,
todo lleno de vísceras y sangre
un trozo de algo a tu cara se ha pegado.
Joder, que Dios esté de mi lado,
disparas, no sabes donde habrá dado.
Corre coño, la de la guadaña
te está buscando, y tu corres,
corre soldado, frente a ti uno
del otro bando, disparas,
lo has matado.

No sabes porqué, si era bueno o malo
sólo sabes que lo has matado,
no puedes pensar, siguen los disparos
quieres vomitar, pero no puedes parar,
sólo oyes cañonazos, cuerpo a tierra,
tu compañero se ha tirado, un niño ha explotado,
quería mataros, joder, mierda, mataros,
otra vez ese olor a sangre y miembros mutilados.
Joder, ¿Qué está pasando?
Mierda, que milagro, el día ha terminado.
Desesperación, muerte y dolor,
te preguntas ¿qué hecho yo señor,
que he hecho yo? Sigues vivo,
Hoy Dios estuvo de tu lado, soldado.
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5comentarios 176 lecturas versolibre karma: 71

La aterciopelada alfombra roja

Mezquino Dios asiduo a las tabernas.
Déspota cimero, impermeable de empatía.
¿Qué has hecho con las plegarias?
¿Han ardido en tus tímpanos de hielo?

¿Acaso tus bufones no han danzado certeros?
Ya basta, monarca de la angustia mía.
Quita tu bota plúmbea de nuestras sienes,
Las rodillas no soportan más idolatría.

Reembolsa nuestras oraciones lastimeras
Dime ¿Dónde duermen, polvorientas?
¿Con las del asesino que rebusca la gota
En la aterciopelada alfombra roja?

¿O con las del niño huérfano,
Con la ropa y el alma hecha jirones,
Que juega con un juguete de cartón
Que preferiría que fuese pan?

¿Dónde archivaste las del livído,
Con una media luna en la garganta abierta,
Que se tapa con las manos y reza al fin,
Después de la sentencia del cuchillo?

Él, ya resignado, sacude su sangre,
-No hay tiempo para la burocracia divina-
Chispeándola, en pro de la vendetta,
En lugares preferiblemente granates,
Malditos para los ojos del homicida,
¡Oh si! Como la aterciopelada alfombra roja.
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2comentarios 83 lecturas versolibre karma: 92

Sobre un rojo carmesi

Tu corazón es de rojo carmesí,
tan intenso en su fulgor
que emana una sensación
que sana mis plegarias.

Es como sentir el calor
de los rayos del sol
sin tener que preocuparme
de nada en absoluto.

Los ruidos del campo
no distraen mis sueños.
Tengo paz, esa útil sensación
a la espera de la calma.

Nunca imaginé que algún día,
respiraría sin miedos,
nunca pensé que estaría inerte
como lágrima muerta
en su magnífico brillo de luz,
sin emitir algún sentido
de urgencia que despertara mi ego.

Ahora descanso preparándolo todo,
escuchándolo todo,
sin prisas ni aspavientos,
sin dolor ni angustia pasajera.
Sin tener que estar alerta
protegiendo a mi corazón de la guerra,
de una lucha que de un tajo
me partiría en dos.

Sobre rojo carmesí descanso,
desnudo de remordimientos,
transcurriendo en mis sueños,
en una inmensa llanura de paz.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
19/07/2017.
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El astrónomo

El anciano astrónomo recordó;
miró por la ventana de su observatorio y recordó.
Entonces era joven.
El Concilio se reunió para decidir qué hacer:
La señal había aparecido;
la Profecía era real;
no había otra posibilidad.
El astrónomo recordó. Volvió a ver, como si fuera hoy, su laboratorio lleno de instrumentos de medida, cartas astronómicas, telescopios, sextantes, libros, cuadrantes, mapas,…
Recordó las horas, días, de incesante trabajo calculando la localización del lugar.
Finalmente el Concilio decidió.
Enviaron una representación al lugar predicho tiempo atrás.
Ahora, el anciano astrónomo podía morir en paz.
Porque había visto al Niño.
Porque había visto a Dios.
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Las últimas lágrimas se fueron al cielo

Las últimas lágrimas se fueron al cielo,
alcanzaron la luz que destella fulgores
en una oscuridad que se inunda
de un vacío impaciente.

Ahora miramos el cosmos
cómo sencillos mortales,
ignorando la grandeza de Dios,
como si fuera ajeno a nuestra naturaleza humana.

Hablamos de Dios en la hora que duele,
cuando la palabra es un gesto afligido,
cuando amamos con la ternura de una cría
a su madre en la ausencia del calor
y el arropo del frío.

Hablamos de Dios con odio y martirio,
como si solo fuéramos un hijo perdido,
olvidándonos de él cuando en la carne
reflejamos un deseo marchito.

Hablamos de Dios en las horas
de un recuerdo que tuerce a la conciencia
porque no sabe cómo sanar en el olvido.

Pronto estaremos mirando
el mar en su azul envidiable,
sintiendo el cálido abrazo del sol
cuando acaricia al frío.

Pronto tendré el pretexto perfecto
para olvidar en un rincón mis pensamientos,
ahí las últimas lágrimas no tendrán
el tiempo de evaporarse para regresar
como un río y regar a caudales a la mejor
versión de mi tierno cariño.

Solo el cosmos es un silencioso testigo
de la grandeza eterna ante las últimas lágrimas
que se fueron al cielo.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
01/08/2017.
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13comentarios 782 lecturas versolibre karma: 103

¿Qué más tengo gastado que no veo?

-¿Qué más tengo gastado que no veo?


He gastado mi cuota de alegría,
las reservas de tristeza están seguras.
La primera voz de mi paso por la vida
se ha quedado prendida,
colgando de una gota de rocío.

Brilla la oscuridad de lo perdido
como una estrella fugaz que no perdona.
A veces me deslumbra unos instantes
para volver otra vez hacia la sombras.

¿Qué me instaló la luz en la memoria
para desear vivir una mañana de sorpresas?
¿Qué es lo que firmo aquí que desconozco
si no recuerdo amar, ni siento fuego?
Si la flor de los pesares me ha dormido
en siesta eterna,
quiero pedirle a Dios que me despierte.

¿Qué más tengo gastado que no veo?
Solo me encuentro en cárcel sin barrotes.
En pared vieja clausurada
escribí mis poemas en silentes horas.
Invité a los curiosos a leerlos
a retirar ladrillos de palabras
y cambiando de lugar la letras viejas
construir nuevos versos que me aclaren.

Dame vida una cuota más de tu alegría,
un beneficio de perdón
una moneda de sonrisas
y un gran cuenco de miel para bañar mi abrazo.



BEATRIZ OJEDA
DERECHOS RESERVADOS
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3comentarios 343 lecturas versolibre karma: 88

En la iglesia...

Soledad oscura,
clemente silencio,
lo que necesitan,
mi mente y mi cuerpo.

En la fría iglesia,
el solemne templo,
entre sus paredes
resuenan los rezos.

Los rezos de monjas
ocultas tras velos,
que elevan sus voces
clamándole al cielo.

Y por las vidrieras,
que son sus luceros,
los rayos del sol
dibujan senderos.

Senderos que llevan
a mis pensamientos,
por otros caminos
que encuentren los sueños.

Titilan las llamas
de velas con fuego,
trazando en las sombras
murmullos inquietos.

Las sombras que esconden
profundos lamentos,
de los tristes fieles
que ven todo negro.

Y el cirio se apaga,
susurran los vientos,
el humo se eleva,
perfuma el incienso.

Frente a su retablo,
medieval y austero,
el ara imponente,
vestigio del tiempo,

donde se proyecta
simbólico el cielo,
sobre el duro banco,
al Dios del madero,

contrito y medroso,
faltando el aliento,
a ese Dios anónimo
hincado en el suelo,

con la voz gastada,
apretando el pecho,
al Dios en que creo...
le cuento mis miedos.
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Huir... Pero, ¿a dónde?

Huir. Pero, ¿a dónde? Podría negar Su existencia o rehusarme a creer que lo que mis ojos ven fue hechura Suya. Empezar a creer que todo es fruto de la casualidad; que esto de tener vida simplemente me convierte en una sortuda más. Estar aquí por estar, vivir por vivir... Sin más.

Sí, podría renunciar a Él, negar mi fe y soltar al viento todo lo que he creído. Pero, repentinamente me atropella su inconmensurable amor y misericordia. Me fulmina cuando, aún sin merecerlo, me declara que me ama con rayos de Sol cada mañana, con cada bocanada de aire que sin esfuerzo me regala.

No existe lugar donde Su misericordia no me alcance. No hay carretera que me desvíe de Su presencia, porque Él está en todas las intersecciones. ¿A dónde y cómo podría huir de su presencia? Motivos sobran para aferrarme a sus manos. Argumentos faltan que me hagan alejar, porque un amor tan grande e inigualable solo en Él pude encontrar.

Jisell Flete.
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4comentarios 99 lecturas versolibre karma: 85

Dios en los infiernos

Dios tomó mi mano y me llevó a pasear un rato por el infierno.
Allí pude conocer a casi todos los dioses que antes de él y durante
dominaron la mente de los hombres.
Antes de terminar el paseo me mostró un lugar vacío,
y como quien me cuenta un grave secreto
me dijo que ese sitio vacante estaba reservado para él,
cuando otro dios viniese a ocupar su lugar
y tenga que morir en la mente del pueblo,
en sus temores, en su ignorancia y en su ilusión.

En la puerta del infierno me despidió el diablo
y me pidió no olvidar que siempre hay un puesto vacante
para un nuevo dios.
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2comentarios 181 lecturas versolibre karma: 68

En el nombre del blues

Cuando amanece y llego a casa,
alucinado y borracho,
con múltiples tiros de cocaína
entre ceja y ceja,

escucho a Ella Fitzgerald para calmar
la nostalgia de inocencia,
de un hogar
en mi corazón.

Dios tiene voz de mujer, me digo,
y ya no puede cantar.

La belleza se para
en mitad del milagro

y su voz

sigue sonando
como una poderosa grabación.

Pero ya no puede cantar.

Y yo no puedo escribir
el siguiente verso blanco
porque el infierno
ha robado mis lágrimas.
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Réquiem

Si no existes
yo te haré a semejanza de mi anhelo,
a imagen de mis ansias.
-Rosario Castellanos, "Muro de Lamentaciones"


Dios,
si fuiste nuestra más sublime creación:
¿Qué fuerzas del destino
te condujeron a la muerte?
¿De qué méritos carecimos
para así perderte?
¿Fueron los mares de sangre
que vertimos en tu nombre?
¿El lascivo poder
que conferiste al sacerdote?
¿Tus omnipresentes leyes
que pesaron sobre nuestras espaldas?
¿Tu palabra que se quedó
como estancada en épocas pasadas?
¿La humanidad tan anhelada
que no supiste otorgarnos?
¿El consuelo a nuestros males
que no pudiste plenamente darnos?
¿Las respuestas siempre inconclusas
a nuestras preguntas inacabables?
¿El haz de luz infinito
que no nos permitió ver tu sombra?
¿El aire opresivo
que empañó tu imagen?

Hiede, lo que queda de tu cuerpo,
a carne putrefacta,
y como un espectro,
en las noches de la humanidad,
vaga a veces tu alma.

Pero donde persiste el alma
siempre está la salvación.
Mas roguemos a toda nuestra estirpe,
que si reencarnas,
la próxima vez al menos lo hagas
escindido en múltiples formas.
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2comentarios 208 lecturas versolibre karma: 105

El camino inescrutable

Cierras esta luz.
No veo que hay ante mí
la luz más grande.
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sin comentarios 198 lecturas versolibre karma: 81

Utopía

Volver a la Utopía,
al sueño prohibido,
al ideal satanizado.
hurgando en el silencio,
apartando de la voz
el vacío que deja el miedo,
desmontando el sendero,
corrigiendo el porvenir.

Aunque no se reinvente la vida,
volver a la voz prohibida
y al gesto altisonante,
hacer lugar para el futuro,
abrir espacio a la ilusión.
Y volver a la esperanza
del prodigioso afán por llegar .

Alcanzar la grandeza
de la gota infinitesimal,
que, multiplicada en su caída
horada la solidez y la perennidad.
Y no volver para conceder,
llegar para reclamar,
venir y no regresar jamás.

Volver a la Utopía
y a la certidumbre del compromiso
con la razón universal,
aunque se caigan los ídolos,
aunque nos rasguen los bolsillos,
aunque se nos desarme el horario
y resten privilegios de estación.

La Utopía es el inicio y el fin del sueño,
y volver no es sino desandar,

Comenzar, si lo exige, todo de nuevo;
vaciar el costal y reordenar los nombres,
desconceptualizar los términos,
juntar los límites del quehacer humano
y derrumbar barreras de exclusión.

Hoy, la vida humana en la tierra
no es más que una frustrada Utopía;
suma de solitarios pareceres
y aventuras del corazón, donde
la redondez ha trasmutado en pirámide
y llegar no es subir,
sino es trepar con garras afiladas.
Mundo sobre mundo y trasmundo
que se funde en el trabajo
y se excluye en la repartición;
danzando sobre un pesado andamiaje
de testas adosadas como ladrillos
y rellenas del mismo barro mansísimo
que aprisionó a los antepasados
en moldes de complacencia y aflicción,
haciéndonos de limitada inteligencia,
ocio inútil, excesiva paciencia
y cuerpos inservibles para la televisión.

Pero queda la esperanza
de la aventura social
y la redención en la búsqueda,
confiriendo acuerdos,
cediendo pareceres
y desovillando la historia

para ubicar el minuto fatal
cuando todo empezó,
y volver, a partir de ese punto
a decifrar la utopía
y renacer en el sueño universal.

Volver a la Utopía
que nunca ha terminado.

Prepararnos para el designio humano
y reconocernos seres vivos
en armonía con el mundo natural,
diferentes en formas de dominio,
pero dominantes por igual,
creadores de cultura, de necesidades,
de temores y de cuanto dios ha
urgido nuestro eterno cuestionar.
Reclamantes de fe,
evolucionados para seguir dominando,
y autoevolucionados para consumir.
librepensadores de la exclusión,
ambiciosos en la posesión,
e Injustos en la repartición.
Asumir la vida como un destino común
y contemplarnos sin dogmatismos.
Reinterpretar en el aire los libros,
politizar entre comidas la mente,
dar razón humana a los sentimientos,
desinhibir el sexo y la sexualidad
y preferir el color a la palidez;
reducir las leyes y a los leguleyos
borrar estigmas a lo social,
desmitificar al ser colectivo
y buscar el destino común
por encima de la "carretera virtual".

Nunca como hoy hay tanto
para tan pocos,
y apenas nos caen migajas.

La existencia es una batalla
de placeres insatisfechos
y deseos no procurados.
Hoy como nunca, la jungla está abierta
y se permite de todo,
menos joder a Dios...
él no tiene luchas que librar.

Al final, sin Utopías en el bolsillo,
sólo nos queda ese momento efímero,
entre el primer hálito de vida
y la última exhalación de muerte,
en el cual nos enfundamos de un sueño
que nos hace creer libres para elegir
nuestra propia forma de trascender,
sobre cabezas y sobre otros sueños...
y nuestros pies llenos de sesos
y nuestras cabezas llenas de pies.
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4comentarios 104 lecturas versolibre karma: 106

¿Qué es La Vida?

Es la muerte del no ser.
Abrir y cerrad de ojos.
Una puerta sin cerrojos
que te invita a conocer

Es un momento de asombro
que no logras comprender.
Un instante de placer
o el sonido de un sollozo.

Es un río de emociones
que desemboca en tus ojos,
se desborda por tus poros
y se inunda en tus pasiones.

Es tan solo un fotograma
dentro de nuestro universo,
lleva escrito en el reverso
un sagrado pentagrama.

Es la busca de un sentido
en este barco naufrago.
Como ya decía Machado
"caminante no hay caminos"
mas que el de tus propios pasos
y el de los que van contigo.

El inicio de la suerte,
un misterio subsistente,
es un velo subconsciente,
es la cárcel de la mente,
es el fuego de lo inerte.
Dios que se volvió consciente
en el interior durmiente
de todo aquel ser viviente
con la razón suficiente
para cuestionar con temple...

y responderse...

Que es la Vida, sino el principio de la Muerte.
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La Voz de La Verdad

Tan pequeño y diminuto
Tan arrogante criatura
En tu vida de un minuto
Crees entender la hermosura.

El infinito universo
no entra en la miniatura
de un kilogramo y medio
en tu cabeza tozuda.

Llenando lo incognoscible
de imposibles entidades
omniscientes e invisibles
y demás banalidades,
te crees centro del mundo.
Quieres ser muy importante
no eres un diamante bruto
solo efímero habitante
prepotente de ese punto,
pálido y azul brillante.

Y siguen en guerras
odiando al vecino,
matando a un amigo.
No viven en paz.
A lo que se aferran
con feroz ahínco:
imponer sus mitos
sobre los demás,
un trozo de tierra,
metales “bonitos”.
No tiene sentido
su “mundo ideal”.

Y en un lugar muy lejano
la oscura noche presencia
vestida de diez mil perlas
que cubren su inmensidad,
a un niño solo y llorando,
ni una lagrima es de tristeza,
solo admira la belleza
del infinito espectral.

Su intelecto es aun de niño
pero su alma es infinita
captando la luz bendita
de una presencia ancestral.
Las guerras pierden sentido,
la humildad le regocija.
ven aquí, sigue conmigo.
Soy la voz de La Verdad
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8comentarios 197 lecturas versoclasico karma: 90
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