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Anoche

Anoche mientras sobrevolabas
tu Atlántico
tenía mi mente puesta
en el siete de julio.
No me tembló el pulso,
no se me agrietó la voz,
en algún desconocido archivo temporal
fue alojada esa imagen sonora
que llevo pegada en la frente
con un post-it amarillo
infinitesimal.
Blancos azulejos, dieciséis por dieciséis,
amoldaron el testimonio hasta
que el insigne operario entró
con la pertinaz machota.
Yo estaba pensando en Eros,
tu mente cabalgaba junto a Philos,
hemos cambiado de siglo
y no consigo despegarme
esa franja horaria que
nos separa.
¡Ay de los quince años!
—tinta derramada otrora—
aún bulle,
aún galopa brioso el corcel blanco,
rescoldo a la espera de viento,
manantial que busca el río.
Yo también cruzo la mar
y permanezco en silencio.

J.R. Infante
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Romance de Eros y Psique

Era la admirable Psique
la menor de las tres hijas
que tuvieron unos reyes
según la mitología.
Decían que era tan bella,
la encarnación de Afrodita,
que la diosa recelosa,
dictaminó su desdicha.
Con una flecha oxidada,
Eros, el hijo debía,
hacer que se enamorara
de la horrenda y deslucida,
de la más fea criatura.
Mas no todo era armonía,
y a pesar de su belleza,
infeliz era en la vida.
Ningún hombre se acercaba,
ninguno la seducía,
por parecerse a una diosa,
por eso no se atrevían.
Al Oráculo de Apolo
consultaron su familia,
casarse en una montaña,
ese destino tendría,
con el hombre más monstruoso,
esa fue la profecía.
Céfiro la rescató
de la montaña sombría,
y en un valle la posó
entre rosas florecidas.
Despierta a Psique el rumor,
la corriente cristalina
que la transporta a un palacio
de una belleza divina.
Allí todos la adoraban,
allí todos la servían,
la colmaban de riquezas,
de joyas y de comida.
Y en su alcoba por la noche,
va a recibir la visita
de adonis que la desposa,
y que se oculta a su vista.
Plena de felicidad,
pero cuando llega el día
el esposo la abandona,
triste queda en su partida.
En las noches amorosas,
cuando rebosa en su dicha,
le pide que sus hermanas
le puedan rendir visita.
Su amante no está conforme,
sabe de la hipocresía,
de sus malas intenciones,
de los celos y su envidia.
Y las hermanas a Psique,
el veneno y la mentira
le meten en la cabeza:
-Tu esposo es como una víbora,
una espantosa serpiente,
se oculta por terrorífica
.
Y decide en una noche,
que ni la luna lucía,
una lámpara encender,
por más de estar advertida
que si quiebra la confianza,
su amor se terminaría.
A la luz de la lucerna,
con la llama bien prendida,
descubre a un Eros perfecto,
de una belleza infinita.
Pero una gota de aceite,
que hasta el hombro se desliza,
despabila a Eros del sueño
y despierta a la vez su ira.
Vacía y desesperada,
hasta el templo de Afrodita
tras Eros vaga la psique.
La diosa ahora la humilla
con imposibles tareas
que nadie superaría.
Con la ayuda de los dioses,
sale bien de la porfía,
aunque le queda el castigo,
la condena de una arpía,
de bajar a los infiernos
por agua de Juvencía.
-Nunca el cofre destapes-,
Perséfone, allí le avisa.
Y al regresar a la luz,
por curiosidad movida,
abre, sin deber, el cofre
de la belleza divina,
y en el sueño más profundo
su mente se ve sumida.
Eros acude al rescate,
ruega a Zeus y le conmina
para que la haga inmortal.
Tras convencer a Afrodita,
el gran dios decreta boda,
y se celebra en Olimpia,
este feliz matrimonio
del que nacerá una hija,
Hedoné, del placer fruto,
y de esta historia maldita.
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6comentarios 703 lecturas versoclasico karma: 80

Eros: Un viejo patriarca

Esto que no es
y nos confunde.

Realidad idealizada
que nos rehúye.

Ideas canonizadas
que no fluyen.

Pasiones que afloran,
en lid perpetua.

En ningún suelo se apoyan,
no logran materializarse
en esta situación incierta.

Antigua devoción,
que, en cambio,
hoy se niega al paroxismo.

Se va de un extremo al otro,
como si no pudiera existir
algo más humano, algo distinto.

Damos por extinto,
lo que en el fondo anhelamos,
o nos lanzamos hacia el abismo,
dejando nuestro cuerpo y nuestra alma
destruidos, hechos pedazos.

Acaso instaurando nuevos ritos,
llenaremos el vacío que nos dejó
ese viejo dios desmoronado.

Reinventemos lo sagrado,
en donde nuestros padres
y nuestras madres fracasaron.
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ᑭEᖇᖴEᑕTO

Tienes el nombre perfecto. Eres perfecto. Tus manos poseen fuerza, fuerza que invita al deseo de ser tocada por ellas. Firmes, tensas a puños cerrados entre brazos cruzados; arduas, vitales; dominantes de la debilidad de los míos...

Mis rodillas flaquean ante tu postura lejana y maldigo mi subordinada cobardía. Te escribo líneas blancas entre muslos, sin dedicatorias expresas; con tu nombre cerrado al calce, sobrio e inquietante pero abiertos al temor de descubrirte por entero a mi merced dentro de mis besos.
Al llegar el turno de tomar el trono, lanzas a mí tu pan como a espectadora de la Roma de tu circo. Apenas esconde la túnica de mi hambre el pezón erguido despierto en mi suspiro.

En el comedimento,
a la zafiedad
le apetece la extrañeza
de dos pieles que se inhalan,
con premura y sin olvido...




Yamel Murillo


Confesionario II
Caleidoscopio©
D.R. 2015
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Eros café

Eros Café

Avenida Cabildo y Pedro Rivera,
esquina de películas y realidades,
de amores y amistades.

Amores que comienzan,
labios audaces que por
primera vez se encuentran.

Amores que perduran,
miradas cómplices, el rito
de las palabras que abrazan.

Amores que terminan,
el amargo adiós
de lágrimas y silencios.

Amistades que se templan,
con el noble ejercicio
de la palabra.
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4comentarios 137 lecturas versolibre karma: 95

Una noche cualquiera

Desperté de aquel marasmo
bajé por la cuesta de tu espalda
sentí los vapores de tu encanto
y sudé esa linda madrugada,
escondido en tus pasiones,
sin preguntas, sin permisos
y sin reproches posteriores.

Charly
@pereiralibre
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En tu cuerpo como una daga

Es poesía tu cuerpo derramado
sobre un alfiler desnudado..

Sosteniéndote una sombra envuelta
en la severidad de una tilde.

Acentuándose en un poro que esconde
los índices de una daga.

Eres su agua dilatada,
tu boca de largos bosques arrancados,
la respiración que huye a un precipicio,
ruido de labios empalados.

Allí huye un caballo galgo,
salpicando a tu vientre
lo vertical y lo puro,
tu piel y su geométrico despojo.

Y son tus grietas océanos
de túneles rotos,
sumando todos ellos,
dentro,
muy dentro…
El infinito y el presagio, argonauta de tu eros..
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6comentarios 92 lecturas versolibre karma: 80

La soñadora (Jotabé Alejandrino al cuadro "El sueño" de Picasso)

Sueña la soñadora del sillón de cristal,
y se cae rendida, cual rosa angelica.

Su cuerpo se sosiega, por la sabrosa siesta,
y en sus sueños perdidos, Eros hace su fiesta.
Un pequeño diablillo besa toda su orquesta,
ella asiente a sus goces, remilgada y dispuesta.

Su lienzo se desliza y a todos deja ver
su delicado cuerpo, de una niña mujer.

Lleva en su vientre fino, dulzura maternal,
su belleza de ensueños, está siempre compuesta;
contemplarla dormida, provoca gran placer.


Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados-Perú ©
Nota:
Obra de arte :el sueño de Picasso
Artista: Pablo Picasso
Tamaño: 1.3 m x 97 cm
Tema: Marie-Thérèse Walter
Período: Cubismo
Fecha de creación: 1932
Material: Pintura al aceite
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Psique

Tú y tu belleza
la grandeza
que trae tristeza
te ha condenado
al corazón abandonado
Tu encanto,
produjo llanto
la beldad,
creo soledad

La hermosura
que el mundo
no amo.

Y por eso
el cielo bajo
la flecha que
de ti se enamoro

Y otro ser
que te llevo
hacia la
flecha de amor

Al que no viste
pero sentiste

Pero la duda
te gano
la curiosidad
te mato

Y con la luz
viste
lo que no debías ver
el rostro más bello
que se podía tener

Pero perdiste
lo más bello
que tuviste
no su rostro
ni su hermosura
mas bien
su alma pura
su amor y dulzura

Y en el intento
de encontrarlo
con la intención
de recuperarlo
en el infierno
te quedaste
dejaste que
el sueño eterno
te atrapase

Y él cual caballero
con armadura
con una flecha
te despertó
y al cielo te llevo
allá te perdono
el favor te concedió
y su amor te entrego
e inmortal te volvió
así juntos disfrutasen
del amor.
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Poesía

Hacer el amor con poesía. Ese acontecer, que mi cuerpo es exigente para darse. No es la cuestión de formas y tamaños, es el detalle de la intensidad, del roce que hagan con mi cuello.

No se ha entendido que alma mía desea compartir, más que el simple acto es ese sanar el frío de octubre, esa melancolía busca unos ojos grandes, esos ojos claros en los cuales yo me pueda ver para mí, es simultáneamente confidencia y libertad.

Juega, ven y quédate has de la lluvia el escaparate perfecto para tocar mi pecho. Sonríe siéntete segura que los calores nos acerquen a noviembre, levitemos como las dunas.
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El hechizo de Citera

Prímulas gachas del amor ufano
esas que se enardecen como flechas
auríferas corazonaciones sáeticas
cabezas sin sus largas espigas
parecen margaritados pétalos de una flor en juego
de cuando el monstruoso Cupido
inútil es de hacerse amar
Psique aguarda allí cautiva
como un capullo en un frasco
todo...
con tal de retener la posibilidad del amor.
La metamorfosis a oscuras
cuando apesadumbrados por el toque del sueño
níñicos ojos no conozcan el sabor de tu niñez querúbea
o la ocultación del erótico rostro a pleno vuelo
cuando mudados los velos por rosácea luz
se apocalipse ante ella
el espejismo de aquella faz monstruosa.

¡Ah...! ¡Cuán celosa puede llegar a ser una madre...
llegando a urdir tan cruel hechizo!


@ChaneGarcia


P.D.: a veces la palabra "Citera" se usa para referirse a Afrodita, que, según algunas leyendas estrábicas, aparece como madre de Eros.
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