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Manía

Esa manía loca de escribir el amor, cuando es más fácil gastar la tinta de nuestros cuerpos.

Marisa Sánchez.
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Sin título 89

Escribimos y lo soltamos todo
exponiéndolo a la vista de todos.
E ignoramos qué harán con ello,
quién demonios lo observa,
quién lo analiza, qué se considera sobre ello.
Lo mostramos y ya está, no hay más.
Como los pintores de verdad
que terminan un cuadro
y lo dejan por ahí,
abandonado,
sin importarle cuál será su destino ni su prestigio.

Lo mostramos y ya está, no hay más.

Canet.
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Miedo a no tener ganas de escribir

Ganas de escribir, de escribirte.

De cantarte todo lo que siento, de enamorarte.

Ganas de estabilidad, pero solo si es contigo.

También de besarte hasta que los labios dejen de existir, como un hielo que se funde, como una rama que se quema.

Apareciste de la nada, convirtiéndote en todo.

Me trajiste la magia que necesitaba para realizar mi truco, ese en el que vuelvo a ser yo, con menos inocencia y más cicatrices.

Desgraciadamente, también está presente el miedo, ese en el que te vas tal y como has venido, ese en el que no me amas, en el que no encuentras en mí la musa para tus canciones.

Miedo a quererte, por perderte.

A no ser capaz, a desaprovechar.

Miedo a que encuentres mi monstruo interior mirándote fijamente mientras acaricias mi alma con los dedos.

Miedo a tener que volver a buscar, a la soledad.

A fallarte y a fallarme a mí.

A que otra vea lo que yo me encontré por casualidad.

Miedo a que mi inspiración no tenga por quien salir.

Pero, sobre todo, miedo a no tener ganas de escribir.
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Escribir

Escribir me cura el corazón,
de la amistad perdida,
del amor desgarrador
y de la familia incomprensiva.

Escribir me cura el alma,
de los gritos sin sentido,
de los puñales por la espalda
y de los sentimientos cohibidos.

Escribir es mi salvación,
realmente no es tan diferente,
lo que ellos dicen en alto
yo lo plasmo y lo guardo.

Llámalo forma de evasión,
desahogo emocional,
o, incluso, diversión.

Pero que no desaparezca,
es mi antidepresivo,
mi forma de decir lo que siento
y lo que he vivido.

Reclamamos lo que necesitamos,
soltamos lo que nos quema,
y pensamos (normalmente) lo que contamos.

Mientras haya gente que escriba
el mundo estará a salvo,
nos llaman locos y soñadores
pero, ¿qué tiene de malo?
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1comentarios 255 lecturas versolibre karma: 49

Nuestra poesía

Tu cara era un poema, y yo lo escribí.

Lo escribí intentando describir
hasta el más ínfimo detalle.

Con preciso cuidado,
pues era el poema más bonito
que había leído en alguien.

Lo leí en tu mirada, que,
aunque no emita sonidos,
me dijo que este recuerdo
no quedaría en el olvido.

Participó hasta la música,
con esa increíble melodía
de tus piernas junto a las mías.

Y, ahora, no sé si el poema
era tu cara, tu mirada,
o el abismo de nuestros cuerpos
entrelazados en la cama.

Ya no recuerdo aquella melodía,
pero pongo la mano en el fuego
por que no se alejaba de la poesía.
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1comentarios 150 lecturas versolibre karma: 36

El vaivén de un poeta

Vienen y van sin avisar.

Malditos bloqueos literarios,
aparecen como los fantasmas
y desaparecen en las Tinieblas.

Vacían tu alma de palabras
y, como reyes del escondite,
saben que no las encontrarás.

De vez en cuando les toca ligar,
y vuelven con una sonrisa
parecida a la de aquel que
sabe que te puede controlar.

Es un pilla-pilla constante,
un rescate continuo
lleno de heridas y baches.

Sabes que estás en desventaja
porque, realmente, no quieres
ocultarte, tú mismo te
expones a que te atrape.

Tú mismo saltas al precipicio.

Por mí y por todos mis poemas,
repites una y otra vez,
intentando soportar el dolor
de la fuga de tu imaginación.

Cierto día te das cuenta de que
no es un camino de baldosas amarillas,
ni con flores imberbes de espinas.

Pero que, en el fondo, merece la pena.

Es la condena del poeta
estar atado a su tristeza,
sin ella estaría perdido,
no valoraría suficiente lo bueno
y mucho menos podría escribirlo.

Sin penas que le atormentan,
sin injusticias que le rodean,
sin monstruos que le persiguen,
sin cristales que cortaron
y ahora son cicatrices.

Habrá momentos en
los que no escribas,
y otros en los que no te
den las 24 horas del día.

Has elegido una vida
cuyo movimiento preferido
se llama vaivén.

Así que no desesperes
si tienes que desechar,
intentar y volver a intentar.

Recuerda,
tu infelicidad hace tu felicidad.
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sin comentarios 119 lecturas versolibre karma: 6

Aunque sea lo último que alcances a escribir

Oculta tras el sigilo de una noche húmeda y nebulosa.
Está tu obstinada fascinación lacerante por escribir.
No te preocupes por la dureza del abandono de la luz del día.
Tampoco te importa la ineludible posibilidad de que nadie te lea y comparta tu sentir.

Para ti es una fácil salida para armar el rompecabezas de tu vida.
Tú solo has escuchado a tu voz interior y este ha sido el camino que quieres seguir.

La historia que narras habla por sí sola.
Son muchos los suspiros que de un sueño de fantasía quieres compartir.
Eres un trotamundos que divaga del otro lado de las letras y que ama la verdad de cada palabra oculta.
Son versos fuertes los tuyos, que desgarran el alma.
Que con la fuerza descomunal de su lírica hacen tambalear hasta a el más insensible o al más soñador.
Ya no te ocultes tras el sigilo de una noche húmeda y nebulosa.
Muestra al mundo tu obstinada fascinación por escribir las palabras que otros solo se atreven a leer.
Y escribirás la novela de tu vida.
Aunque sea lo último que alcances a escribir.

Poesía
Miguel Adame Vazquez.
03/01/2017.
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3comentarios 185 lecturas versolibre karma: 30

del oficio de escribir

Estimado amigo:

si usted escribe por comodidad, siéntase normal;
si usted escribe por amor, siéntase volátil;
si usted escribe por decepción, siéntase fuerte;
si usted escribe por quedar bien, siéntase uno más;
si usted escribe por que le lean, siéntase inútil;
si usted escribe por escribir, siéntase decepcionado;
si usted escribe por ornato, siéntase pequeño;
si usted escribe por impresionar, siéntase efímero;
si usted escribe...
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2comentarios 97 lecturas versolibre karma: 10

Ahora escribo

Ahora me salen las letras a borbotones cómo si la sangre coagulada recorriera por primera vez las venas de mi cuerpo.
Ahora me duele el amor cómo nunca antes lo había hecho pero me siento más ser y más luz, quizás porque ha conseguido salir por las grietas de mis adentros.
Ahora siento y me estremezco; y siento que puedo volver a sentir a pesar del resentimiento.
Ahora escribo, que tengo algo que contar sobre mis recelos y mis velos; que he salido de la burbuja y el vendaval me ha tocado de lleno.
Ahora que he sudado vida y me he entregado por completo, quizá por eso no me arrepiento.
Porque es mejor sentir mal de amores, que vacío por no ser capaz de amar ni empañar con tu propio aliento
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1comentarios 168 lecturas versolibre karma: 43

Harto

Estoy harto de tormentas
y de trompetas de ángeles que odian.
Estoy derrotado en el cansancio,
la lucha sin tregua,
la espada que no me pertenece.
He amontonado lo mío
en mi montaña
y destruido la alforja que me pesa,
me voy alto, allá donde las nubes me refrescan
la planta de los pies.
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2comentarios 139 lecturas versolibre karma: 46

Mírame

Mírame a los ojos
y dime si la noche es oscura y temerosa.
Mírame en silencio como ayer,
como si nunca me hubieras conocido
y rendiré cada nueva primavera
y haré brillar la hoguera y la mirada.
Mírame que será el tiempo la medida de un abrazo
y no habrá ninguna despedida,
sólo el suspiro tembloroso de encontrarnos.
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3comentarios 145 lecturas versolibre karma: 54

Racsodia bohemia

Tu ausencia me va quemando
y abrasando las entrañas
como el averno a mis ansias
de tenerte entre mis brazos.
Entre canes y serpientes
si tan siquiera escucharte
cuando Morfeo me alcanza
Y yo tan solo soñarte.
Vencedor salgo a tu encuentro
antes de la gran tormenta
mientras echarte de menos
no es paz, ni es vida, es guerra.
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1comentarios 99 lecturas versoclasico karma: 43

Abatido

Y detrás de las nubes
como soles nacidos del Otoño,
y detrás de los altos cipreses
en sus copas de olvido
y en la resina dorada de sus vientres…
allí estoy;
como la miel vomitada de la flor,
como el perfume, siempre en esencia…
así soy.
Abatido en todos mis conflictos,
verde laurel
y rosa prendida en la serpiente,
una neurona en un trozo de papel
eso me queda,
el tiempo
y las ganas de quererte.
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Escribiendo

Unas veces es un pensamiento, otras veces simplemente un sentimiento. El caso es que otra vez estoy escribiendo.

Puede surgir de la nada, no importa el lugar ni la hora ni si estás sola o acompañada.

En cualquier momento llega el silencio gritando todo lo que estás callando.

Como lo lees, silencio y grito van de la mano.

Pero no te quedes pensando ni le busques cordura a semejante locura.

Solo tienes que entender que hay cosas que desaparecen solo para que las puedas ver.
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2comentarios 136 lecturas versolibre karma: 59

Aprendiendo a escribir

Leí sobre el miedo a la muerte cuando aquel canario dejó de cantar un día cualquiera. Sin avisar. Sin decir ni pio.
Leí el significado de la felicidad cuando mi hermano encontró el cromo que completaba su álbum del Mundial 94.
Leí acerca del amor en las cartas que me escondía aquella niña en la mochila.
Leí el cansancio en los ojos azules de mi madre cuando se marchó de casa sin dar siquiera un portazo.
Leí la soledad cuando sorprendí a mi padre mirando unas fotografías que aseguraban que todavía éramos cuatro.
Leí la palabra alzheimer escondida entre las migas de pan que dejaba mi abuelo Antonio para acordarse de volver a casa.
Leí que el cáncer poco tenía que ver con la astrología.
Leí el sexo en las portadas de Interviú con las que aprendí a leerme a mí mismo.
Leí el nudo en la garganta de la chica que me dijo que no me quería,
las lágrimas de la chica a la que nunca quise,
El odio a los cuerpos que devoraste antes del mío y a los que vinieron después.
Leí mi futuro en otras manos, labios en diferentes lenguas,
poesía en las puertas de cualquier baño de bar.
Leí la vergüenza entre las ruinas de Auschwitz,
la dignidad en la espuma de las olas de La Habana,
la fragilidad en París.
Leí otras muchas,
muchas cosas
que prefiero callarme.

Y luego,
claro,
vinieron los libros.
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3comentarios 137 lecturas versolibre karma: 61

La voz de una melodía

En un piano están tocando lo que ahora voy a tratar de describir.

Alguna vez fuimos los que se encontraron y no tardaron en perderse para siempre. Los que no llevaban la cuenta hacia adelante ni contaban los momentos de esos victoriosos pasados que arrastrábamos orgullosos, junto y al pie, de nuestras huellas.
Porque nos nacimos de manera natural, sin saber que aullábamos a la luna y ella respondía con mirada sórdida e incrédula lo que apenas entendía de nuestro confuso vocabulario.
Ahora, el tiempo nos ató en rebeldía y el orgullo, mientras tanto, plancha las hojas que escondemos por mojadas. Ya no vamos hacia donde no nos llaman ni llegamos enteros de improvisos ni a pedazos. El miedo es un viejo que, a veces, aún en su senilidad, aconseja atinado. Otras, el pobre anciano repite lo que escuchó de la vida o creyó interpretar de sus cansadas gestas, en sus agrietados gestos, en la voz de su tiempo y en ajenos. Nosotros, clavados en el primer instinto, dudamos si entrar en batalla o abandonar las armas del valor antes de alcanzar el paso siguiente. No saber si espantarlo o arrullarlo, si creer en sus siglos o reventar con un nuevo intento, es sólo una parte de las notas que comienzan con una melodía al azar. El resto, son los retoños del alma atados a las cuerdas tensadas para soltarse completa buscando el destino de su mitad.
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4comentarios 252 lecturas prosapoetica karma: 47

Desorden

Ya no escribiré letras profundas
total, nadie las lee, dime ¿qué importa?
si el mundo se entretiene en perder sueños
buscando todo aquello que no aporta.

Se busca la belleza que no existe,
eterna y artificial, nos la regalan,
ya no hay palabras bellas para dormirse,
parecieran pesadillas que no acaban.

La palabra no es bandera ya de nadie,
la mentira se hizo reina en muchedumbre,
ni el cielo brilla ni el agua
refleja un sol que vislumbre.

Y pasamos los días zozobrando
como un barco que ha quedado a la deriva,
evitando mirar la desgracia
consumiendo ya el alma de ira

Así que, dime, ¿para qué escribir ya
letras profundas que no valen?…

Y sonó una voz…para salvarte.

Poema publicado en letrasypoesia.com (letrasypoesia.com/2016/09/12/desorden/)
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6comentarios 172 lecturas versolibre karma: 65

Espero no enterarme de que estoy escribiendo de vos

Sos mi literatura favorita,
el cuento que me cuento antes de dormirme.
Sos también mi cielo inentendible,
que me gusta así, sin explicaciones.
Sos también mi creación,
que lleva nada de imaginación, y todo de vos.
Sos también la que no puedo,
la manzana que me prohibí siquiera pensar.

Espero no enterarme de que estoy escribiendo de vos.
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2comentarios 517 lecturas versolibre karma: 57

Algún día te tendría que escribir

Quise evitarlo con todas mis fuerzas,
cambiar el chip a mi cabeza
para que no aflorasen
los sentimientos en mi pecho.

Pero sabía que algún día
te tendría que escribir.

Sabía que detrás del escudo
que me impuse
había recuerdos ocultos.

Y que mis glándulas lacrimales
se desbordarían en algún momento.

Por mucho que pese
no se puede huir del sufrimiento,
es un ciclo necesario
para lograr el equilibrio.

Para expulsar el dolor
hay que rabiar y dar vueltas
en esa cama en la que ya
no se apoyará tu cuerpo.

Refugio en días de calma,
infierno en noches de veneno.

Éramos amor y odio
a partes iguales,
había tanta magia en nuestras miradas
que cuando se convertían en fieras
eran imparables.

Bombas a punto de estallar,
gotas a punto de colmar el vaso,
incendios que si se lo proponían
podían arrasar el mar.

Hicimos cosas horribles
que perdonábamos cada mañana
con la esperanza de que todo cambiara.

Ingenuos sin saber que,
si había algo más difícil que convivir,
era dejar de ser nosotros mismos.

Me escapé de la realidad
bloqueando a mi corazón,
convirtiéndome en un ser
sin escrúpulos,
como si nada me importase,
como si me hubiesen
enterrado en vida.

Ahora confieso que,
a veces,
echo de menos hasta las discusiones.

Echo de menos ese cariño
que me brindabas
cuando no me quería ni yo.

Y ahora que he logrado quererme
no tengo con quién compartirlo.
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2comentarios 147 lecturas versolibre karma: 56

¿Y tú que harías?

Una vida para amar,
otra para odiar,
la tercera para leer,
la cuarta para viajar.

La quinta para escribir,
la sexta y la séptima,
para amar otra vez.

Lo que haría con las
siete vidas de un gato.

@SolitarioAmnte
iv-2017
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11comentarios 319 lecturas versolibre karma: 72
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