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Adicto intrínseco

Extasiado con su aroma,
tantas veces
como me he pinchado con sus espinas,
tantas veces

He contemplado sus diáfanos colores
y tratado en vano de describirlos
en versos suicidas,
con ahínco;

La tesitura de mis días
de mi piel misma,
están atados a sus ganas
a sus deseos,
obra del necio amor que profeso, 

Le hago esbozar una ilícita sonrisa
bosquejo de su ego e incertidumbre,
cómo incitando a pecar,
reto que acepto incauto

Deseo embriagar mis sentidos
con sus delirantes zumos,
embestir su secreto
tantas veces me permita
tantas veces me sea posible

Rosa que embelesa con su esencia
esclavo soy de sus encantos
de su ambivalencia,
de esa batalla en su interior

De su piel desnuda,
cómo de su tacto
adicto intrínseco

Concédame esta pieza
bailemos alegres y despreocupados,
a ritmo de estos caóticos días
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2comentarios 173 lecturas versolibre karma: 51

Rosas y espinas

Dime cómo puedo evitar
el pinchazo de las espinas,
y mi afán por deleitarme
al salir la sangre por la herida.
Adoro las rosas en mis manos,
incapaces de sostener la vida.

Es de locos, me hipnotiza.
Es un reguero de recuerdos,
un desfile de lágrimas rojas
vertidas de una en una,
que descienden incansables
a la tierra donde brotan
nuevas rosas
con las mismas espinas.

Prende la llama que arrase
con fuerza y valentía,
el dolor que me provoca
sostener la belleza punzante
de las rosas rojas...
y de la vida.
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5comentarios 362 lecturas versolibre karma: 53

Natura muerta

Tengo poesía amarga,
como un trago de vodka
a palo seco,
entre las costillas,
ardiente.
Y miedos echando raíces allí,
dando lugar a rosas con sus respectivas espinas
clavándose en los miedos
y derramando su jugo radioactivo por mi organismo.

Me he convertido en un trozo de grava
metiéndome a modo de chinita
en zapatos ajenos,
sin preguntar primero si quieren arriesgarse
a que les infecte con mi veneno.
Soy material auto-corrosivo
y mientras me oxido en el vacío
arrastro a los demás conmigo.
Me hago lapa en sus vidas
y mi mente
me juega malas pasadas
cuando me hace creer
que están intentando despegarme de sus pieles
con violencia,
navaja en mano.

Mis yemas piden a gritos
tierra firme,
porque los miedos no paran de golpearme
las paredes del estómago
entre tanta cima y valle.
Cima cima cima
valle valle valle.

Y cuando consigo tener los pies quietos
en un solo lugar,
cuando creo haber conseguido nubes,
en vez de sol o tormenta,
mil toneladas se posan sobre mis párpados
pero no me dejan dormir.
Y gritas callada,
lloras seca
y sangras sana.
Esperando con anhelo,
quién lo diría,
la cima la cima
y el valle y el valle.
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4comentarios 157 lecturas versolibre karma: 78

Dueles distancias

Dueles distancias,
dueles espinas
y sombras
que se extienden
por leguas feroces
que insisten
en separarnos.


@SolitarioAmnte / vii-17
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6comentarios 88 lecturas versolibre karma: 81

Tanka (amor y espinas)

Ya no me duele
esta herida de espinas,
mi tierna rosa,
salvaje flor del valle,
mi savia y elixir.



@AlejndroPoetry / xii-17
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13comentarios 214 lecturas versoclasico karma: 105

Guetos. I

AÙN VIGENTE. ESTO NO TERMINARÀ NUNCA.

GUETOS. I

Ellos los del desván que nunca suenan, con los dientes blancos sin comer.
Devorando ideas en los cajones del olvido, columpiando los sudores del espejo en las noches de sueños.

Ellos mareados de sombras que no caminan, dentro del tiempo sin vueltas ni copias en su derecha cósmicas de paraguas de hielo. Corren al tren de la esperanza sin retornos.

Ellos suenan con voces silenciosas, que rompen las paredes de los gritos, son reventadores, de mentes ingenuas del valor añadido a los huesos y el agua, impermeables lenguas de salivas amargas, les llenan los ojos del saber clandestino.

Inhumando los sabores en un paladar de plata, lleno de colores en cuerpos podridos.
Suenan las campanas en el desierto vacío, y la voz tenue de un ser olvidado, reclama su sitio.

Ellos los desheredados, los pobres llenos de heridas, calentando su vida en un cristal roto, charcos reflejándose la luna, cuchara de barro sin platos, ríos de lágrimas en el baso.

Mis pensamientos quiero que vuelen con alas de algodón
Cayendo una fina lluvia sobre ellas, caigan al vacío

Sobre un charco de lágrimas en el suelo, los de tu dolor.
Empapándome de ellas para vivir los sueños.

Ya no lloro, hace tiempo me he secado en el espacio.

Viviendo el amor por entero junto a tu cuerpo, sin venturas ni cuentos, tú ya eres un agujero.

Y yo mirando una estrella me quedo, en el Universo.

Ellos que acarician las soledades, los ecos.
Ventanas sin casas, huyendo de los miedos, veleta sin aire, sudor negro.
De los truenos al rayo, de la vida sin vida, de la muerte sin cantos.

Ellos maderas de ébano, de soles y recuerdos, viven en la jungla del topo en el subsuelo, descarnando sus gritos, harapos mugrientos de cardos y espinos.

Maneras, formas, ideas, preguntas, respuestas, soluciones, soluciones, a los GUETOS del Hombre en el planeta.

Ellos, Ellos, el Hombre sin remedio.
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1comentarios 153 lecturas prosapoetica karma: 87

Soy

Soy pregunta que a tu margarita
nunca la deshoja.
Soy quien quiere darte sombras
Pero en el calor solo soy árbol sin hojas.

Soy un río seco,
que quiere reflejar tu imagen hermosa.
Soy la espina,
que quiere regalarte toda la rosa.

Soy quien quiere abrirte,
como un ángel, de par en par,
las puertas del cielo,
y ni siquiera puede volar
al ras del suelo.

Soy la noche
que quiere darte claridad.
Soy esa pieza que no encaja
en ese rompecabezas que es tu realidad.
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12comentarios 174 lecturas versolibre karma: 117

Lágrimas sin espinas

Y verte arder,
tallarte eterno en la intensidad
de un instante sintiente,
a través de un espejo abisal.

Soñar en abrazo pétreo
perpetuar el siempre
levitando sobre el nácar,
como sombra de tu luz habitante.

Las olas agarrándose a la roca
con ansias nos golpean
hallamos en todo lo que está vivo y libre
espacios por los que rodar.

Amor enredado y cubierto
abres el camino entre delta y espuma,
descubriendo campos no transitados
todos los verbos parecen insólitos.

Y llegarte con la lluvia
en forma de hondo presagio
despertando lo dormido en la sangre,
coronándote sin espinas.
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9comentarios 102 lecturas versolibre karma: 109

"Que vida" Jotabé espejo tridecasílabo

En la vida germinaban crueles espinas
regadas con las tristes lagrimas salinas

que naufragaban por los caos de la cara
escudriñando un destino que la amparara
y sus espinas dolorosas las sacara
para que la herida del alma se cerrara

no sería tan fácil querer olvidar
porque el destino se empeñaba en alargar

ese dolor... pero tú que todo iluminas
sabrás bien que esa dolencia pronto volara
y tu alegría caída vas abrazar

además, un tiempo para considerar
que la pena nacida en el ayer, quedara
en el ayer, como un gran eco en las colinas

que nos invita con fuerza a desahogar
todo aquello que nos ambiciona dañar

para que un día sin aviso se marchara
y a la tristeza con sonrisa secuestrara
y solo un apacible amor perene entrara
para que perpetuamente en ti se quedara.

y las astillas quedaran en las esquinas
donde con fe nacerán las rosas más finas.








Clementina Bravo Rivera
Cleme_Eternamente
29 de diciembre de 2018
Arica – Chile.
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19comentarios 305 lecturas versoclasico karma: 101

Arándanos y claveles

Te recuerdo enmarcada en una Primavera de arándanos y claveles. Correteando liviana entre flores, con piel como pétalo y mirada de espina. Acongojada por las tormentas que desfibrilaban los paisajes, mientras en poniente el horizonte era un hematoma que se oscurecía. Yo, que debería aguardar la parca en traje de luces, sobrevivo frente al acantilado de mis malas decisiones, trazando las coordenadas tras las que enterré tu rostro de princesa. Te recuerdo danzando cual derviche alocado bajo las lluvias torrenciales que anegaban los pueblos indígenas en un mar de lágrimas. Girando vertiginosa de la mano de huracanes que tatuaban la tierra con jeroglíficos que hoy nadie descifra. Yo, dibujo tu imagen turbadora sobre el lienzo húmedo de mis párpados en duermevela. Te hundiste en el mar de la soberbia junto a una civilización atlante que bien pudo haber sido la respuesta a las desgracias de la tierra. Os perdió el orgullo. Y esa sensación siempre errónea de creerse en libertad para tutear a los dioses. Yo, exiliado de toda aventura cotidiana, recuerdo como si fuera hoy tu melena pelirroja inflamada en llamas, agitándose en rebeldía bajo los vientos exaltados del desastre.
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6comentarios 105 lecturas prosapoetica karma: 114

El amor duele

El amor llega como un pinchazo
en el punto amoratado donde va la espina.
Duele cuando llega
durante...
o cuando se termina.
Dolor y amor van de la mano,
que de tan cerca que son sus titilos
se confunden
en el hálito de una misma cosa.
El amor no sirve
si no hay sangre.-


@ChaneGarcia
...
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3comentarios 117 lecturas versolibre karma: 100

La rosa

.
Era la última,
dejando poco a poco su llanto de pétalos sin vida,
de su perfume en huida de aquél que cortó sus espinas
cuando entre otras la compró…

La única que resistía a las palabras,
en el calor de mi mano, mientras el olvido se obstinaba
entre lágrimas tan secas como los pétalos,
en recordarnos el ocaso del amor…


soundcloud.com/lola-bracco/era-la-ultima (Lola)

.
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7comentarios 266 lecturas versolibre karma: 98

La espina

De día pero a oscuras,
de día en la penumbra
Vibras sobre mis muslos
pero sueñas sobre su lecho

Gritas mi nombre en
nuestro castillo de arena,
clavas tus garras en mi espalda,
tus ventanas gotean de placer

Mi ángel, mi príncipe, mi Dios;
sólo eso sabe decir tu boca de fresa
mientras en tu refugio sobre roca
le llamas mi Rey

Cada día muero y resucito,
al mismo calvario,
a la misma cruz,
al mismo placer,
con la misma espina

Te cercioras de la espina,
la retiras pensando aliviarme,
se ha roto el hechizo,
no más resurrección,
la espina, la espina, eras tú.
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7comentarios 195 lecturas versolibre karma: 93

La posibilidad de una rosa bajo las espinas

Ahí estuvo la posibilidad de la menguada rosa
permutándose bajo la sombra de las pencas de espinas.
Aquel dosel de calvarios nunca le otorgó cancha
respiro de un espacio
campo de una página sin labrar
para abrir así la flor de una minucia.
Allí...
bajo la espinosa sombra
se crisálidiza la embrionalidad del amor
amortajado feto en el nulíparo cántaro
de ovario y pétalos
al que jamás le amaneció sus ojos
abriéndose a la ensangrentada
brasa en el véspero.
Esa gran grana roja y redonda
que se despelleja a sí mismo
entre los acuarelarizados grises
en la escala de tanto arrebol
antes de bajar al sepulcro diario
de una hemi-circunferencia.-


@ChaneGarcia
...
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2comentarios 61 lecturas versolibre karma: 107

Respira hondo...

Respira hondo y sin prisa
exhala cómo lo hace el mar azul
cuando agita el murmullo de las olas
en la cima de un cielo ceniza.

Escucha las voces del más allá
aquellas voces que hace tiempo
cuando niño disfrutabas
y te empujaban a continuar...
A no desfallecer....

Relájate, controla tu mente...
Las gotas de sudor delatan dolor
y lo único que puedes hacer...
Es envenenar tu espina dorsal.
Que revienta en llantos desesperados
somnífero del recuerdo ...
>>>>>>>infernal momento
pintando las paredes del pensamiento.
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4comentarios 119 lecturas prosapoetica karma: 104

" Sin espinas... "

.

Le juró amor eterno,
y cuando ya no estuvo,
se vistió de rojo, como las rosas
de cada aniversario, como la sangre
que latía escapando de sus corazones
con cada sonrisa, con cada abrazo, con cada día,
de los que fueron su vida…

Se cubrió de rojo, y se hizo sangre,
rosa sin espinas, se hizo promesa de ese adiós
para que le vea desde arriba, para que sonría
en su espera sintiendo que el amor la viste, de vida…


(Lola)

.
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2comentarios 129 lecturas versolibre karma: 110

Dura ternura acristalada

Qué rudeza descabezada
Tienes por costumbre al pensar;
Será que de duras espinas
Te vistieron tus tiernos mozos.

Pero cuando se te oye hablar
La dureza tuya se marcha,
Se marchita y vuela en la rueda
Que rueda en la tierra al flotar.

Y lo ruda que puedes ser
Transforma la tela en madera
Y las plumas en puras flechas,
Clavándose en el parecer.

Pero no es más duro creer
Que algún día te hará cambiar
El ramo de cabellos varios
Que el monumento tintará.

Que de ternura y guillotina
Está tu alma ya mal hecha;
Ya ni las ruedas ni cabellos
Lograrán eso reparar.

Si a partir de ahora brillar
Es tu objetivo principal,
Te sentirás más bien que mal
Cuando de amor muera tu muerte.

Y siendo sumamente fuerte,
Una vez te hayas derrumbado
No recurrirás al pasado
Para sonar como cristal.
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Yo digo

Yo digo

Ahí estás.
Detrás de las espinas.
Atravesando cualquier dolor y cualquier muro.
Siempre estás ahí.
Detrás de todo.
Siempre.
Ahí.
Estás.

Pero no nos llega.
Nosotros queremos más.
No nos basta tu simple presencia,
y la perdemos de vista
ante cualquier ausencia.
Basta una nube
para desviar nuestra mirada en la dirección equivocada.
Y nos perdemos en la pena
de turno
que se cruza por el camino
que hay detrás tuyo.

O delante,
que nadie dijo
en este mundo
cual lugar es cierto
y cual mentira es verdad.

Algunos dirán que enredo,
que de esta manera
todo parece artificio
y nada es sincero.

Yo digo
¿qué es verdadero,
amigo mío?


Podrás decir tus palabras,
sacadas de lo incierto de unos ojos
que miran tan solo
donde se posan sus deseos,
comprados o vendidos
gracias al parloteo
del social capitalismo,
del populismo,
comunismo,
o cualquier otro «ismo»
apropiado de estos tiempos.

Y yo digo,
esos son
solo los tuyos.


Los míos,
igual que los de tu compañero,
caminan contigo
por el mismo sendero
que lleva
al mismo lugar.
Aunque quizá,
dando un rodeo.

Porque de eso se trata.
De rodear
si lo escribimos en nuestro cuento,
para ser,
al final,
lo que todos siempre
fuimos nada más llegar.

Él.
El que siempre está,
ahí,
detrás de todo
—y todos—
lo que ponemos en medio.


Aunque
—sigo diciendo yo—
esto es tan solo
mi pequeña versión
de hoy.
Mañana
Dios
—o yo—
dirá.
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El puente

El puente



Dejé atrás los recuerdos.

Crucé el puente de hierro.

Caminé lentamente hasta el borde

y corrí corrí enloquecidamente

hasta caer rendida en la vereda del comienzo.

Allí

me cubrieron con mantas aromáticas.



Huele a lavanda el lecho.

Huele a bondad el techo.



El aire reflejaba su alegría en los espejos.



Floreció el naranjo.

El mirlo estrenó su trino fresco.



El dueño de las visas quitó las telarañas

de mis duelos

y las quemó en el monte "no recuerdo".

Las oxidadas perlas de mis llantos

acumulados en mi alma

fueron vendidas en el muelle

al anciano que recoge tempestades.



Entonces descubrí que el mundo es ciego.

No importa dónde esté

dónde me inscriba

adónde vuele.

Ese lugar de mí que siempre duele

no cederá ni un ápice su inamovible suelo.

Se ha quedado adherido a mi nostalgia

y rechina los dientes si lo rozan.

¿Cuántos centímetros de amor podrían bastar

para deshabitarlo de mi alma?

Ese lugar de mí siempre marchito

ajado triste con sabor amargo

erguido está como un trofeo

en la repisa añeja de mis sueños.

Los duendes de la risa trajeron a mi lecho

miles de rosas rojas.

Rosas rojas terciopelo y espina.

Entonces comprendí que la vida es

un beso y una espina.

El beso nos deleita cuando arriba

por un tiempo se hospeda en el recinto de los bienes

y luego

se retira sin mirarnos

es hora de viajar a otras calendas.

Ahí llega la espina.

Dolor y sangre inscripta en sus orillas.

No importa dónde estés

llegan los besos y las espinas siempre.

Pero quizás por unos días meses o años

las rosas nos regalen sangre nueva

sangre vital

sangre festiva

sangre para vivir con castañuelas.

No habrá que perder sueños

detrás de las espinas

las rosas volverán en otro tiempo.



Beatriz Ojeda
Derechos de Autor
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Fiel como la espina

Estás ahí de fiel como la espina
dispuesta siempre a hacerme daño
tu amor es como esos odios antiguos
de cuya brasa no fenece.

Enemiga como la mejor de las amantes
de dedicación diminutiva
es que nada se le escapa a tu ojo de águila
que con la palabra sabes justo dónde herir.

Así eres tú: una rosa deshojada
pero aún fresca
verde primitiva
con el garfio siempre a punto
en lo de tu largo tallo de espárrago.-


@ChaneGarcia
...
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