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Haiku (n1)

Alzan en vuelo
pasajeras del aire
las golondrinas.
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7comentarios 133 lecturas versoclasico karma: 67

Golondrinas (A los hermanos Bécquer)

Golondrinas ambos
flechando el cielo.
Gustavo, sí, dos
besos de anhelo.

Ingenuo candor
Adolfo añadido.
Chillidos, clamor
al viento urdido.

Alar romántico,
¡tan Valeriano!
sin ser idéntico,
corteja al hermano.

Historia encantada
del poeta por mor.
Efímera, volada,
proclama de amor.

Chiflar vibrante,
peregrino fugaz,
ternura flotante,
por un par de paz.

¡Qué darías, cantor!
A beldad de mujer,
hambriento primor
hoy, versos de ayer.

Sevilla, aspa blanca
Moncayo de piedra
contempla Veruela,
descansa, cruz negra.
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2comentarios 259 lecturas versolibre karma: 78

Vuela Golondrina

Tu que recorres los puertos
Conoces cada lugar
Echa un vistazo a tu vida
Recuerda el bien y el mal
Vuelve tus ojos al cielo
Vuelve tus ojos al mar
Pero no mires al puerto
Que triste me has de encontrar

Vuela golondrina
Remonta el cielo y el mar
Busca tu vida
Dios sabe dónde estará

Vuela golondrina
Algún día encontrarás
El puerto que te reciba
Para nunca más volar

Tu has visto pasar el tiempo
Tormentas y días de sol
No has claudicado ante nada
No iba a ser yo la excepción
Yo solo siento el perderte
Cuando te empezaba a amar
Más tu has quedado en mi mente y
Presiento que volverás

Vuela golondrina....
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1comentarios 108 lecturas versolibre karma: 84

Mi esperanza es una bandada de pájaros

Mi esperanza es una bandada de pájaros que migra hacia el lugar que haga probable lo imposible. Nada de jaulas. Qué hermosa la palabra libertad, cómo se unen sus letras para terminar en aguda, como un golpe contundente, sobre la mesa. Si no fuera por el vértigo que produce la ausencia de cadenas, de reglas que miden y ordenan cada paso que damos... Qué curioso, es motivo de protesta y, a la vez, mejor excusa para obrar de esa manera que no gusta; pero tampoco obliga —a cavilar, a probar, a resolver—. Quién se atreve... Mantenerse en la cueva acaricia con oscuridad los párpados en un continuo vaivén dubitativo, que espera ser espejo de lo que no ve.

Son pocas veces, aunque son. Mi razón indecisa, enterrada bajo tierra con la raíz hacia fuera, salta de júbilo. Ella se acerca y me convierte en renuevo del árbol que fui o quise ser. Trae una lengua de seda que pincha cuando habla en silencio. Entonces, me revuelvo en lo dañino y malgasto los abriles comprando incógnitas. Que no sé ni lo que quiero ni lo que pienso y, mucho menos, lo que debería querer, pensar, hacer, decir... Soy desorden y podría representarme en una gráfica con subida constante. Me pregunto cuándo empezará la caída, el derrumbe... mi derrumbe. Se resbala el oxímoron por la ventana y no hay cristal. Soy la espera desesperada que no sabe, ni siquiera, lo que está esperando. Cambio. ¿De qué, a dónde, cómo y... para qué?

Amarro las preguntas al mástil de una prosa que delira. Naufrago siempre. Ojalá pudiera seguir la ruta de una golondrina de mar, ponerle alas a sus alas, dejármelas crecer yo.
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12comentarios 158 lecturas prosapoetica karma: 96

Mi amor... (para @vsmc2002)

Te digo "mi amor"
y deja a un lado que pueda
ser una frase trillada
dicha por costumbre..
porque la digo con la
esencia aquella de la vez
primera...

Cuando me doy cuenta
de que todo alrededor
de éste, mi universo,
la estrella de tu nombre
va diseñando tu imagen en
un bello y exquisito recuerdo...

Te tengo allí en mi mente,
constante, como el tictac
en el reloj del tiempo...
en el reloj de mi vida,
te suspendes...

Mi instante sumergido en el
roce de tu piel. Perdida en el
beso suave y profundo jamás
correspondido..

Mi amor ¡ Por favor, abre con sutil
desliz, el origen de mi
inmenso sótano de sensaciones
donde se esconden las
golondrinas alegres...

Mi amor ¡ Ven, quédate aquí...

Letizia Salceda,,,
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21comentarios 147 lecturas versolibre karma: 129

Algunas Golondrinas...

.

Las llevo conmigo a todas partes
para que entre letras me lleven en su vuelo
algunas golondrinas, otras aves más pequeñas
que se enamoran de los versos y las siguen
para hacerse poesía más allá de mi, de tu cielo…

Ellas me recuerdan
cada momento compartido
también los ausentes tuyos
o míos…

Y no quieren despedirse
ni yo quiero perder los paisajes que veo
cuando cierro los ojos, los amaneceres donde se hacían sombras
entre el sol y la playa, donde amanecimos tantas veces amados
y muertos de frío…

Por eso las llevo
por eso las guardo
y ellas revolotean en mis manos
cuando extrañando a las tuyas escriben conmigo
para llevarme en su vuelo, ya sabes a ti
Cielo…


soundcloud.com/lola-bracco/algunas-golondrinas (Lola)

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9comentarios 112 lecturas versolibre karma: 87

Haiku [13]

Trino al alba,
nido de golondrinas;
es primavera.
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2comentarios 87 lecturas japonesa karma: 93

Mujer huracán

No supo que hacer con la mujer huracán.
Aquella que podía derrumbar muros
y a la vez terminar con puentes.
No supo que hacer con tanta calidez.
Él, que adoraba los inviernos.
Se negó con firmeza a reconquistar cielos,
a librar entre sábanas batallas que no tenían ya su nombre.

Y ella, con algunos abismos ya escondidos bajo la solapa,
no supo en qué cajón de la mesita guardar tantas despedidas.
Colgó en la pared de su cuarto
lágrimas plastificadas, caricias espaciales,
lunares venidos de otros mundos.

Juró olvidarlo mientras escuchaba sus canciones,
quiso odiarlo mientras abrazaba aquel cojín que aún tenía su aroma.
Le prometió que no significaba ya nada en su vida
mientras guardaba en sus manos piedras que sin ser preciosas
a ella le parecían tesoros.

Pobre ilusa... entre sus libros no encontró el manual de las despedidas.
Besó a otros, y sus labios casi sangraban
cuando sus propios mordiscos evitaban
pronunciar aquel nombre.

Perdida y asustada,
mas pequeña y frágil de lo que nunca había sido,
abrió las ventanas para ventilar tristezas.
Por ellas se colaron las golondrinas
que anidaron en la oquedad de su garganta.
Y así fue como empezó a cantar por las mañanas,
cuando con las alas rotas se empeñaba en retomar el vuelo.

La vi crecer saltando de cumbre en cumbre
revoloteando, ahora si.
Floreció la azalea en sus pestañas
cuando ni el frío invierno pudo congelar sus ganas de querer quererse.

Continuó caminando,
agradeciendo el color del trigo.

Hizo de las sábanas tendidas
un lugar donde dibujar sus ojos.
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sin comentarios 166 lecturas versolibre karma: 30