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Solo una noche más

La imagen lasciva de nuestros cuerpos,
esa imagen mental,
de dos almas ardiendo con pasión
tal fuego en un altar.
Libidinosa esencia de un deseo,
meciéndose al compás,
del firme cimbrear de tus caderas.
Diosa en un pedestal,
que orlas mis ojos de obstinado fuego
al verte por detrás.

Pasiones que apagó una noche fría
al oírte un ¡jamás!
Y ansío besar de nuevo tu boca,
tu boca tan falaz,
sin reparar en culpas, o en errores,
o cuotas de maldad.
Que hoy eres como una extraña figura,
cuando fuiste deidad,
y aún así anhelo plasmar contigo
el pecado carnal.

Consumido por una fantasía,
espíritu sin paz,
me pierdo, me abandono, entrego el alma,
la vendo a Satanás,
porque yo, lo que deseo de ti es,
solo una noche más.
La quimera en el mundo de mis sueños,
¿lo quieres tú quizás?
Si por orgullo no elegimos día,
¿que lo elija el azar…?
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La ciencia y la fe

Misterios de la ciencia,
milagros de la fe,
compleja disyuntiva
que no se qué creer.

Surgir de una costilla,
crecer en un cigoto,
enigmas de la vida,
prodigios del nacer.

Crear en siete días
un mundo en que vivir,
el cielo más la tierra,
y encima descansar.

Fundir a la energía
con toda la materia,
que fluya en la explosión
cosmos universal.

Que curen las heridas
potentes medicinas,
y en la investigación
pongamos la confianza.

O la enfermedad sane
por mor de otros designios,
y solo la oración
de vida a la esperanza.

Herejes que explicaron
las leyes naturales,
más bien nos evitaron
toda superstición.

Profetas que escribieron
el libro prodigioso,
obra de un Dios divino,
divina inspiración.

Abismo incalculable,
dos mundos batallando,
la sima que divide
los hechos del sentir.

¿Razón o presunción?
Hechos, que son palpables.
Mas quiero la certeza
de vida tras morir.
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9comentarios 300 lecturas versoclasico karma: 71

Principio y fin

El trino en la mañana,
fulgor que alumbra el día,
aullidos en la noche,
sombras que la liquidan.

Despiertas con el sol
que sobre el cielo brilla,
y duermes con la luna
que luce si es crecida.

Jardines florecidos,
de gama colorista,
se apagan en otoño,
queda la flor marchita.

La yerba verde y fresca
se mece con la brisa,
y en el invierno cruel,
se consume aterida.

El fuego del amor,
la llama enardecida,
se extingue con la cera
que en humo la disipa.

El gesto de la cara,
que enciende una sonrisa,
se borra con la pena,
y el rictus desanima.

La pluma que en papel
en versos se desliza,
se seca de tristeza
y olvida toda rima.

Aquel rayo de luz
que marca la salida,
de la caverna oscura
sepulcro de la vida,

aquella luminaria,
faro que te ilumina,
se pierde en la negrura,
y oculta toda guía.

Lo que eran al principio
motivos de alegría,
al fin quedan extintos
en muerte y en ceniza.
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3comentarios 138 lecturas versoclasico karma: 63

Con el Alma Rota

Porque las almas rotas,
también escriben versos.
Aún con el ser
y corazón destrozado,
con los mil pedazos
hacemos un poema.

MMM
Malu Mora
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5comentarios 590 lecturas versoclasico karma: 73

Para no faltar a la mentira

No conoce el amor la compasión.
La marca del fuego. Felipe Benítez Reyes.

Era falso tu idilio con la luna,
tu miedo al ostracismo,
tu deseo de guerra.
Era cierta tu lengua de poeta,
tu angustia al despedirnos,
tu paz llena de culpa.

Perdona, creo que me he equivocado,
erré en algunos versos,
espera que retoque.
Solo hace falta que cambie el enfoque,
unos golpes de efecto
y lo dejo arreglado.

Era falsa tu meta sin llegada,
tu sonrisa inocente,
tu bondad infinita.
Era cierto tu arte con la mentira
tu amor por el presente,
tu mirada de gata.

Ahora sí, ¿ves? No era tan difícil.
Decimos la verdad
y seguimos mintiendo.
Para inventar, tu tienes el talento,
y, para qué engañar,
yo quiero que me mientas
para seguir creyendo.
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8comentarios 113 lecturas versoclasico karma: 82

¡Ayuda!

Un grito desgarrado
clamándole a la luna,
como el lobo estepario
que suplicante aúlla.

Me siento derrotado,
qué vida sin fortuna,
como ese triste tango
que encona la disputa.

Mis ojos van llorando,
la frente se me arruga,
la herida está sangrando,
tinta de esta escritura.

¡Estoy clamando ayuda!

Mi rezo claro y alto,
el de esta boca muda,
no ha dado resultado,
¡realidad tan cruda!

Y un corazón tocado,
que pierde la cordura,
está desazonado,
llegando a la locura.

Me agobio, me colapso,
en esta noche oscura
no hay sábanas de raso,
ni sueños que me acunan.

¡Estoy rogando ayuda!

El gesto está amargado,
y el alma está desnuda,
helada en un verano
de riñas y disputas.

Un sol se va apagando,
ni un rayo ya me alumbra,
la sombra que ha quedado
es mi triste figura.

Me encuentro muy cansado,
harto de esta tortura,
¡Dios!, te estoy suplicando
entre ofrendas y juras.

¡Y no me das tu ayuda!
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9comentarios 163 lecturas versoclasico karma: 93

Un tranvía llamado "deseo"

La próxima parada,
en el andén la espero,
y llega en el tranvía
que llaman del "Deseo".

Paro en las estaciones
del plano de su cuerpo,
en viaje de placer
que al fin llega a su lecho.

Entre sábanas blancas,
que el ardor ha deshecho,
empiezo a recorrer
la piel y sus senderos.

Al tacto de mis manos,
se enreda entre los dedos,
la suave cabellera
que forma el fino pelo.

Mirada angelical,
por la que siempre tiemblo,
envuelta en unos ojos
que brillan como el fuego.

La boca de contrastes,
con ese labio seco,
que esconde ansiosa lengua
y sus jugosos besos.

Es fina y perfilada,
voraz hasta lo obsceno,
cuando al morder los labios
me incita con su juego.

Caricia de la piel
la de su esbelto cuello,
tan delicado y terso,
como en la flor los pétalos.

Y el viaje continúa,
hasta llegar al cielo,
hasta esas firmes cumbres,
testigos de mis vértigos.

Volcanes tan perfectos
do se derrite el hielo,
del corazón ardiente,
debajo de sus senos.

La línea de su espalda,
que acaba en su trasero,
es la preciosa curva
camino del infierno.

Infierno al que va un valle,
talado de su vello,
allí donde reposan
mis más perversos sueños.

Te privas de la braga,
mi rostro queda trémulo,
al descubrir la flor,
la clave del Misterio.

La mecen mis suspiros,
el caluroso viento,
que brota del aliento
en sofocante Céfiro.

Y se ancla entre tus piernas,
en el acuoso sexo,
en trance tan violento,
el lujurioso miembro.

De los gemidos se oye,
atronador el eco,
jadeos y sofocos,
y dulces los lamentos.

Como el pintor esboza
los trazos en el lienzo,
como el poeta escribe
sus más ardientes versos,

como ese que de arcilla
al tacto hace el modelo,
o el que en la partitura
compone un ritmo bello,

así, cuando al compás,
en brusco movimiento,
se imanta nuestra piel,
y me introduzco dentro,

en ese gran momento,
que nubla pensamientos,
do se detiene el tiempo...
viajamos en secreto.
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3comentarios 142 lecturas versoclasico karma: 85

Una lágrima helada

Bajo un ventilador,
tendido sobre las sábanas blancas,
esperando la noche,
y soñando con que acuda a mi cama.

Que al entregarle mi obra,
los versos en los que desnudo mi alma,
se enamoren sus ojos
en esta noche de fiesta y de gala.

Al llegar al salón,
bajo una difusa luz azulada,
relumbra su silueta,
el sutil contorno de la elegancia,
en el vestido negro
que ciñe sus bellas formas delgadas.

Y al comenzar la música,
donde las notas silencian miradas,
ojos tristes se esconden
tras una máscara, tras la arrogancia.

Deserta la sonrisa
de su boca lánguida y sin palabras,
muda y tan taciturna,
más su rostro dice, lo que ella calla.

Lo que yo vi esa noche,
no fue una dama, más bien un fantasma,
el desalmado espectro
que al amor le daña, o quizás le mata.

Y al llegar la mañana,
solo reposa sobre mi almohada,
una lágrima helada,
la de la tristeza por esa ingrata.
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2comentarios 88 lecturas versoclasico karma: 91

Eufonías y heptasílabos

Libro: Bailar junto a las ruinas (2017)

Me da escalofríos esta página en blanco. La tinta
que me redime es una corazonada sin azúcar.
Mi pluma, vandálica y analfabeta, escribe sobre los
escombros de mis sonetos mentiras que son verdad.

Todo en mí viaja de adentro hacia adentro, ignorando
que en el mundo exterior está ocurriendo un cisma de
manteles deprimidos. Los verbos que ahora escribo,
cargan y descargan imprudencias desprestigiadas.

Conclusión I: No es un
aporte significativo estar bronceado en
la profundidad de las tinieblas.

Un párrafo también sabe ser una brasa cayendo al
precipicio. Las palabras más bellas no son más
que una forma sutil de disfrazar el miedo a
que se vean los dobladillos de nuestros desperfectos.

Siguiendo el consejo de la única gota sobreviviente
de una piscina vacía, arranqué del diccionario
la página donde estaba la palabra amargura,
pero cometí el error de ingerirla sin masticar.

Incógnita I: ¿Qué hago yo, preguntándole al
otro que me habita por qué ahora
soy – espléndidamente – aquel que nunca he sido?

Aprendo a rastrillar vocablos y fronteras, mientras me
quito del dedo índice una astilla que expresa todo
aquello que las palabras no pudieron. Continúo
buscando mi sitio en semblantes benévolos.

Mi imaginación se entretiene acomodando y
desacomodando inexistentes mosaicos de colores
diversos. Fuera de mi enajenamiento, el silencio solo
es desacreditado por el goteo de una canilla.

Conclusión II: Las cargas invisibles que vamos
acumulando con los años son las
que nos dejan la espalda encorvada.

La tarde pasa caminando, con las rodillas
desencantadas, buscando un lago donde lavar el
herrumbre de alguna despedida. La primavera estalla, y
con ella la furia, como última señal de un condenado.

Dejo caer un terrón de azúcar en la taza
de las confesiones intimidantes, en las que desplumo
quimeras primitivas y diurnas. Sé que en el
perverso oleaje de algún mar dejé mis pensamientos.

Incógnita II: ¿Qué fue
antes, la corrupción
o la política?

El orgullo es una mancha de sangre cayendo del
cielo, y las turbaciones, trabalenguas de dificultosa
pronunciación. Ante tanto fatalismo bien alimentado,
no puedo limitarme a eufonías y heptasílabos.

Dicen que afuera una tormenta con intervalos de
felicidad concede una tregua a un mundo edificado con
brea. Habrá que salir a comprar a precio moderado,
el olvido de hoy en una ferretería de ayer.

Conclusión III: Que no se
vislumbre como un privilegio sostenerle
la mirada a la memoria.

¿O es que acaso no piensan que me cansa terminar
hablando siempre de las banderas rasgas por la sangre
y la zozobra de la artillería que cubre de muda
oscuridad el mediodía de un país acuclillado?

Con tres dedos afónicos es imposible aplaudir
quitándose la boina. Para completar, ha fracasado mi
proyecto de levantar un castillo de arena al fondo de
un armario inundado de saliva desconsolada.

Incógnita III: ¿Alguien puede llegar a suponer
que la poesía protege de enfermedades a
los que empujan inquietudes para vivir?

Y aunque la más pérfida de las truculencias salta
a la cancha con cielo despejado, intuyo que
una vez por milenio incluso los mayores próceres
de la inmoralidad deben llorar su vacío sempiterno.

Hago mías incluso las arrugas que no me conciernen,
descorcho – pese a todo – un optimismo sin raíces;
y araño las esquinas de un grito cuando dejo crecer
libremente mis defectos de carácter doctrinario.

Conclusión IV: Ser feliz es una
indiscreción que no le queda
bien a todo el mundo.

Después de extraviar todos mis comodines apócrifos,
ejerzo mi función de roncar mis reproches en un
callejón sin salida. Si me quedo pensando en el ayer, es
porque aun no sé pintar de azul las horas de mañana.

Con gula póstuma soborno al tiempo suplicando
indulgencias, cuando ya no perfuma la cuesta de los
trotamundos cojos, y el espejo me reconoce como
su caricatura favorita, aunque sea solo por incordiar.

Incógnita IV: ¿Por qué en la carrera
de la vida vemos el semáforo ponerse en
verde, pero nunca la bandera a cuadros?
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3comentarios 159 lecturas versolibre karma: 90

Recuérdame tu nombre

A veces ni su nombre
me viene a la cabeza,
más no olvida mi mente
su cara de tristeza.

Reflejos en sus ojos,
que miran con fijeza,
de daño y de soberbia,
de orgullo y de vileza.

Y aguanto su mirada,
quieto con mi cerveza,
de tripas corazón,
e impostada entereza.

Su rostro otrora dulce,
hoy muestra de dureza...
Y al pasar por mi lado
le escucho una lindeza.

Se que querías más,
a mí me dio pereza,
pero he intentado siempre
limar las asperezas.

Después de tanto tiempo,
no me causó extrañeza,
su olvido sin perdón,
sus aires de grandeza.

Pero a pesar de todo,
te digo con franqueza,
quizás su nombre no,
recuerdo su belleza.

Hermoso su semblante,
sus labios de cereza,
los ojos, dos turquesas,
la piel solo pureza.

Precioso todo el cuerpo,
los senos con firmeza,
caderas cadenciosas,
y fluir de sutilezas.

Con eso yo me quedo,
con su delicadeza,
las noches en su coche,
su ardor y su destreza.
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2comentarios 105 lecturas versoclasico karma: 112

Te deseo

Como Eva a la manzana,
el náufrago al velero,
Colón la tierra firme,
así yo te deseo.

Como buscó Moisés
junto a su pueblo entero,
la tierra prometida,
sufriendo en el desierto.

Como el niño sustrae,
ladino un caramelo,
o el borracho suplica
que el vaso esté relleno.

Como mayo a la lluvia,
tras un invierno seco,
espera ansiosamente
que sacie los terrenos.

Como el buen astrofísico,
detrás del catalejo,
aguarda a su cometa
surcando el universo.

Como el astuto perro,
jugando con su dueño,
espera muy inquieto
que le arrojen otro hueso.

También el feroz lobo,
cansado y tan hambriento,
atisba agazapado
a un corderito tierno.

Como a la expectativa,
el buitre carroñero,
su presa moribunda,
vislumbra desde el cielo.

Como el brutal colmillo,
del conde sempiterno,
divisa salivante
el delicado cuello.

Como el poeta triste,
se pierde en mil lamentos
romántico y sensible
para que acuda el plectro.

Como ojos inyectados
de la pasión y el fuego,
en el instante mágico
de desnudar tu cuerpo.

Luchando contra el viento,
soñando ese momento,
rayando la locura,
así, yo te deseo.
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3comentarios 90 lecturas versoclasico karma: 106

Una última copa (canción)

Otra noche de sábado,
si no sales revientas,
ponte bien de colonia,
tu mejor vestimenta.

Copas con los colegas,
y a empezar la faena,
cuando cruzas miradas
con aquella morena.

En la disco de moda
han pinchado una lenta,
la balada romántica
de los años ochenta.

Cuando se apaga el sol,
anda la luna a tientas,
bésame entre las sombras
en mi boca sedienta.


La morena se acerca,
ondeando melena,
siempre te ha parecido
una bella sirena

Ya han pasado las doce,
no será cenicienta,
al truhan de su novio
le saldrá cornamenta.

Disfrutemos la noche,
bajo la luna llena,
y se enlacen los cuerpos
en abrazos cadenas.

Cuando se apaga el sol,
anda la luna a tientas,
bésame entre las sombras
en mi boca sedienta.


Si ella pone la sal,
yo pondré la pimienta,
con su boca de fresa,
yo con besos de menta.

Somos protagonistas,
brillando en esta escena,
en la Bella y la Bestia
ella es la tía buena.

Me susurra promesas,
me da igual que me mienta,
porque esta última copa
va a correr de mi cuenta.

Cuando se apaga el sol,
anda la luna a tientas,
bésame entre las sombras
en mi boca sedienta.
Porque esta última copa
va a correr de mi cuenta.
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5comentarios 135 lecturas versoclasico karma: 115

Arrecife (Liras Trenzadas)

Hay corales en llamas
Que guardan tu nombre como tesoro
Camuflado entre flamas
Crepita con decoro,
Arrecife azul de fuego sonoro

Nadan peces en oro,
Dibujan cielos con pincel de arena
En el lienzo incoloro
Mientras tu luz resuena
En reflejos, como piel de sirena

Es coral y es colmena
De tu nombre brotan aguas de miel
Dulce mar que enajena
Galopando un corcel
Con escamas claras de cascabel

Eres refugio fiel
Que cruza planetas de aguas tranquilas
En barcas de papel.
Entre azules y lilas
Baila el sol abstracto de tus pupilas

En tu nombre destilas
Húmedo y cálido amor de centellas
Corazón que titilas
Como las gotas bellas
De un arrecife cubierto de estrellas.





Dee Dee Acosta
Abr.12/2018
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29comentarios 243 lecturas versoclasico karma: 106

Desnuda

Emerge entre las sombras
una sutil figura,
bruñida por la luz
de la radiante luna.

La envuelve la caricia
de delicadas brumas,
que matizan su piel
de bellos tonos púrpura.

Trazos de su contorno,
de sus perfectas curvas,
modelan claroscuros
en la grácil penumbra.

Solo por esa imagen,
patrón de la hermosura,
el más cuerdo entraría
en la mayor locura.

Pero si los ropajes
como el vapor se esfuman,
no hay nada que resista
que la demencia acuda.

En el desierto torso,
los pechos son las dunas
que bajan al oasis
de su entrepierna húmeda.

Vergel del paraíso, 
por dentro de la vulva,
el dulce frenesí
que admiro sin censura.

Su cuerpo es el joyero,
y su sexo es tierna urna,
mis ojos dos diamantes
cuando la ven desnuda.
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7comentarios 125 lecturas versoclasico karma: 105

El primer beso

Mis labios indecisos,
tu aliento entrecortado,
tu corazón rendido,
el mío, desbocado.

En mi boca, un suspiro,
en tu lengua, un pecado,
susurros al oído
que hacen temblar los párpados.

Me acerco con sigilo,
mis ojos, ya han besado,
y saltas el abismo
con un roce de labios.
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7comentarios 197 lecturas versoclasico karma: 82

Tensión sexual, no resuelta

El aire está inflamado,
espeso y sofocante,
tensiones y deseos,
ambiente delirante.

Se rozan nuestros cuerpos,
instante electrizante,
cuando la piel se eriza
y el rostro está radiante.

Responde a mi mirada
la tuya provocante,
a tus ojos esquivos
los míos penetrantes.

Mi corazón vibrando,
tu aliento jadeante,
mi cara sonrojada,
tu pecho palpitante.

Ambos lo deseábamos,
vernos era excitante,
más por algún motivo,
fuimos titubeantes.

Esa tensión sexual,
la tragedia insinuante,
pendiente quedó un día,
triste mudó el semblante.

Querías seducirme,
yo, que fueses mi amante,
¿si aún lo deseamos,
por qué estamos distantes?
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14comentarios 134 lecturas versoclasico karma: 121

Inspiración

Indago en mi cabeza,
le busco y no lo encuentro,
al faro que ilumine,
al perspicaz ingenio.

A mi intuitiva musa,
la sutileza etérea,
al verso con finura,
febril vena poética.

La astuta inspiración,
al delicado aliento,
la escurridiza rima,
al malicioso plectro.

A la volátil veta,
a ese soplo divino,
a la taimada prosa,
al hálito escondido.

Al germen de la lírica,
a la elegía inquieta,
a la ladina métrica,
la sugestión coqueta.

La sagaz creación
que mi mente no encuentra,
se seca la fontana
y no brota el poema.
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6comentarios 153 lecturas versoclasico karma: 121

Una lágrima negra

De esos ojos que brillan como el ónix,
de lo oscuro y profundo de la pena,
del lamento que nace de la muerte,
del misterio azabache de sus cuencas.

Allí donde reside el desconsuelo,
el dolor de la angustia más secreta,
de las minas del alma más recónditas,
del infierno que corre por sus venas.

De aquel océano íntimo e insondable,
de las olas que gimen de tristeza,
del atroz sufrimiento, de allí brota,
una lágrima negra.
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16comentarios 217 lecturas versoclasico karma: 111

Después de la tormenta...

Respiraba en la cama temblorosa,
trémulo el corazón, sin más consuelo
que mi torso desnudo,
que el edén de mi pecho.

La mañana al amor le da una tregua,
la pasión con el alba ve sosiego,
los suspiros espiran
y reposan los besos.

Los sofocos se funden con la calma,
en la noche quedó el último aliento,
los abrazos alivian,
y aflora el sentimiento.

Es la pausa, la paz y la armonía,
el descanso que imploran nuestros cuerpos,
es silencio y caricias,
es final de otro sueño.
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10comentarios 175 lecturas versoclasico karma: 86

Virginidad perdida

Desnuda en la penumbra,
el lienzo de su cuerpo
del valle a la llanura
revela su misterio.

Instante clandestino
que da forma a la incógnita,
tentando con sigilo
la rosa que desflora.

Oscuro es el deseo,
su libido insondable,
recóndito el secreto,
su sexo indescifrable.

Afloran los estímulos
en ese cuarto oscuro,
temblando el sable frío
sobre el calor profundo.

Hermética es la cripta
de su placer más íntimo,
descífrese el enigma
al dividir el virgo.
22
10comentarios 136 lecturas versoclasico karma: 108
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