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Volverán

Volverán los viejos genios, aquellos que fumaban en pipa escuchando jazz perdidos en algún boulevard con regusto a ron, al son del grito de los versos morirán con las flores y vivirán en el pensamiento.

Volverán a reivindicar que los labios sirven más para besar y fumar, que hablar se queda corto y hablar de más es para idiotas. Que no hay ni blanco ni negro, y mucho menos gris. Que la vida es verde, amarilla y rojo desgarrador.

Volverán a bailar entre mujeres polvorientas y copas enredadas, al compás del viejo saxofón chirriante sobre la pista del olvido.

Volverán a reírse de los ingenuos que leen para entender y sentirán lo que ellos nunca harán.

Volverán a nadar entre cuadernos desaliñados y álbumes infinitos, navegando y perdurando siempre en el olvido.
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4comentarios 171 lecturas versolibre karma: 88

saudade

Paseando por un boulevard de París las hojas bailan con el viento, se escucha un grito a lo lejos. Meto las manos en mis bolsillos y escucho un llanto por dentro.

Entro en un viejo y ruidoso pub y el camarero me sirve un whiskey con hielo. Solo estoy y solo me siento.

Sigo andando sin saber realmente hacia dónde. Sigo andando hasta encontrar un sitio en el que no retumben las voces.

Empieza a llover mientras caes en el olvido. Ya me da igual, sé que yo no he sido.

Desabrocho mi americana y vuelves mi mente. En realidad te detesto, aunque a cabeza siempre vuelves.

¿Tanto mi cuerpo te extraña? ¿Tanto el tuyo te engaña?

Flores en diciembre, en agosto chocolate caliente; eso es lo que eres.

Páginas y páginas, letras y letras, pero solo tú mis pensamientos ahogas.
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sin comentarios 88 lecturas prosapoetica karma: 42

Allegro ma non tanto

Un céfiro nocturno peinaba el concierto
Mientras el jazz tintineaba imperial.
Nosotros chasqueabamos los dedos
(Tac, tac, tac, tac)
Esporádicos, como una lluvia tímida.

Allegro ma non tanto.

El pianista tocaba una triste melodía
Que haría llorar a un niño en Navidad.
El piano exudaba endechas otoñales
En pleno mes de agosto.

Silencio.
Aplausos.
Bravissimo.

Otra vez el pianista y su jeremiada
Mientras el batería palpaba los platillos,
Remilgado, como si fuesen de seda,
Como si fuese el clitoris de una mujer.

Crescendo.

Se asomaba el saxofonista, elegante,
Cortés, como pidiendo permiso.
-Pase usted, caballero, pase usted.
Ahhhh... Y vaya si pasó.

Irrumpió con un aullido funesto,
(así ha de aullar un lobo triste)
Y prosiguió con un vaivén primoroso
Secundado por un ya celoso pianista.

Sinestesia.
Siluetas.
Silencio.

"¡Otra, otra, otra, otra!"
Imploraba la muchedumbre.
Los músicos accedieron, obsequiosos.
"Otra" vez los platillos timoratos,
"Otra" vez el alarido aleluyado,
"Otra" vez el megalómano del teclado.

Unísono.
Homogeneidad...

Anarquía.

Un cierre Tchaikovskiano
Y silencio (definitivo)

(Sinestesia)
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8comentarios 155 lecturas versolibre karma: 90

Scat (*)

Te miro recorrer el pasillo desnuda,
camino del cuarto de baño,
después de hacerte el amor.

Te giras, te detienes un instante, y me sonríes;

todo tu ser me sonríe en un lenguaje
que no me cuesta nada comprender.

Luego entras en la ducha
y tarareas algo
que me parece la mejor canción
nunca escrita del jazz.

Cuando vuelves,
he olvidado la letra de los versos
que pensaba escribirte
y beso tus pies
limpios de jazmín
antes de hacerte el amor otra vez.

He hallado la belleza -me digo-,
ésa de la que nunca podré hablar.

Así como hay escritos
que no tienen nombre,
el blanco cuerpo de tu poesía
no tiene palabras.

(*)Nota del autor: Scat, tipo de improvisación vocal usando palabras o sílabas sin sentido.
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4comentarios 296 lecturas versolibre karma: 82

Cuarteto de jazz erótico en la 208

Desde fuera, la lluvia nos incita,
constante y narcótica,
a que entremos en trance,
nos invita a formar parte de su canción,
con ese siseo propio
de percusión deslizante,
de insinuante ritmo jazzístico.

Relámpagos
graves y consecutivos, los corazones
retumban como un contrabajo.
Las manos
son pentagramas de calor.

Por la sábana somos enfocados.

Nos acariciamos, conectamos nuestros cuerpos,
tendidos, vibrantes, sutiles. Divagamos,
pero sabemos a donde queremos llegar:

perseguimos ese éxtasis sinfónico
de cuando cada uno
de los instrumentos del amor
dejan la huella de su pasión,

natural, improvisada, libre,

hasta conseguir esa fusión
en la cual no se diferencia
cuándo se manifiesta tu alma o la mía
en el voluptuoso clímax del jazz erótico.
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sin comentarios 243 lecturas versolibre karma: 69

En el nombre del blues

Cuando amanece y llego a casa,
alucinado y borracho,
con múltiples tiros de cocaína
entre ceja y ceja,

escucho a Ella Fitzgerald para calmar
la nostalgia de inocencia,
de un hogar
en mi corazón.

Dios tiene voz de mujer, me digo,
y ya no puede cantar.

La belleza se para
en mitad del milagro

y su voz

sigue sonando
como una poderosa grabación.

Pero ya no puede cantar.

Y yo no puedo escribir
el siguiente verso blanco
porque el infierno
ha robado mis lágrimas.
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Conozcan al cliché

Domingo por la tarde; caen los
Recuerdos como fichas en las tragamonedas.
Mira por la ventana; la lluvia, el jazz y el piano
Facilitan, sin lugar a dudas, su estadía; pero a un
Soldado como él, uno cuyo único armamento es
La palabra (que pretende ser) creativa, esta
Situación no le alcanza, y abandonará la guerra…

(Estoy por confesar algo. Atentos.)

Muchas cosas ignoran quienes creen o
Simulan conocerlo, y él ya no soporta la mentira.
Cabizbajo, sonríe irónico. Se reconoce un farsante…

---------------(Nunca supe escribir ni tocar el piano)
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8comentarios 161 lecturas versolibre karma: 112

Anhelo de imperfección

Beso tu boca quieta
sin atreverme a preguntar
qué es lo que escondes tras tu mirada
o cuan grande es el abandono
que sientes bajo tu sonrisa fingida.

Sé que te gustaría recorrer mis pensamientos,
convertirte en exploradora de ese terreno desconocido
y, sin embargo, tan vasto que te haría perder la cabeza.

A veces tengo la sensación de que mi dolor te duele a ti más que a mí.
Yo lo escondo, en un mundo inventado que ya no existe.
Y sólo siento tu dolor constante.
Y no sé si quiero que escapes o escapar.

Pero no puedo; nos une una leyenda:
aquella del hilo rojo
que nos ha unido incluso desde antes de nacer.
Y, aún así, sé que si aquello que nos ata llegara a quebrarse,
yo seguiría fingiendo que sigo atado a ti.

Porque con mis secretos cercanos al suicidio
y mi melodía incompleta,
sólo a ti me entrego.

Es como una pieza de Jazz,
donde todos los elementos parecen moverse sin control
y, sin embargo, hay un ritmo latente,
que se rige por los latidos de nuestros corazones.

No lo dudes: Soy tormenta, caos,
contradicción, adicciones y oscuridad.
Vivo en un mundo paralelo
regido por las reglas nacidas de la destrucción.

Y tú, el Big Bang, que lo remueve todo y le otorga un sentido,
el animal que lame mis heridas cuando no puedo caminar,
los abrazos que calman mi dolor constante
y los besos que saben a chocolate.

Un camino a la perfección,
un anhelo de imperfección constante pero dulce
como un narcótico que, de repente, falla en sus efectos
y me saca del sueño para recordar
que lo que tenemos aquí es lo único realmente importante.

Y es entonces cuando pienso en mandar a la mierda
a toda esta literatura enganchada a la soledad,
la desesperación y el narcótico sabor de la eutanasia.

Y te leo como el libro lleno de páginas subrayadas,
De frases magníficas que nunca me canso de leer.

Y se detiene la tormenta, llega el verano,
y tus sombras iluminan las mías.

Te necesito tanto como necesito tu boca moviéndose
con la mía en pasos de baile perfectamente coordinados.

Te necesito tanto, tanto, como para pasarme la eternidad
obsesionado con los secretos que esconde tu mirada.
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2comentarios 124 lecturas versolibre karma: 98

Jazz

Mezclada en partes iguales, entre alta cultura, heroína y cachos de mariguana, una legión de artistas Afroamericanos fundo la Osa de estrellas negras. Era dinamita de negros frente al orden odioso. Nació entre toneles de güisqui y el humo del cannabis. Tomó cuerpo en los lupanares, donde deslumbraba con su melodía sincopada. De las barriadas infelices caminó hacia la gloria, solfeando cantos de sirena, encantando ciudades, adormeciendo el odio. Inspiró cobres, azotó baterías, con pellizco de monja pulsó contrabajos, devolvió la humillación en belleza.

© Eder Navarro Márquez
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6comentarios 147 lecturas relato karma: 105

La ultima copa

Suena el saxo en el fondo del local
y yo escuchándolo al borde del coma
la camarera me dice que vasta ya
pero yo prefiero estallar porque la vida es una broma
así que baby sírveme otra mas
déjame perderme perderme entre demonios y tinieblas
que no puedo seguir la falsa felicidad de los demás
y mi corazón una piedra.

Me mira y dice: la ultima esta noche
yo le respondo con una mirada fija en el escote
que si quieres le ponemos el broche
te llevo al cielo o al infierno depende lo que te guste
o lo que busques y no te ofusques
solo quiero compañía para viajar por encima de las nubes
de club en club de bar en bar acompáñame baby que vamos a improvisar

Me mira, de nuevo, entre risa y cansancio
ella tiene la mirada perdida que da el barrio
se acerca hacia mi oído muy muy despacio
puedo oler su néctar por encima del humo del cigarro
era poesía pura lo que desprendía y respiré
pero lo siguiente que me dijo me hizo perder
la conciencia de una vez
"Papi tu estás muy borracho y yo tengo mucho que recojer"
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La vida noir

No sé porqué busco lugares oscuros. O los matices turbios de la medianoche, cuyas pinceladas sombrías se asemejan al testamento de un loco. O los sonidos apocalípticos de la jungla nocturna, donde la bestia camuflada amenaza tu existencia. No sé porqué busco el pasar fugaz de los trenes en la distancia, con sus ventanillas iluminadas y las miradas curiosas de pasajeros sin nombre. O la luz espectral de las farolas bajo la lluvia a media tarde. O el fragor confuso de los ríos cuyas aguas heladas siguen su curso reflejando ocasos sanguíneos. A veces la vida debería proyectarse en blanco y negro. Con traje de celuloide y ritmo de música jazz en un antro decadente. En fotogramas danzando sobre las paredes desconchadas de un callejón cualquiera. Bañada en niebla y en el llanto espasmódico que acompaña al último sorbo de alcohol en los garitos. Yo no sé porqué persigo amores que fracasan. Mujeres imposibles que hacen de mi corazón piñata. Pelirrojas, morenas, rubias que si les quitas sus colores parecerían una sola, comprometida con patearme al extremo opuesto de la historia. No sé porqué busco mi refugio en las horas desnudas del tufo mundano. O allí donde la luz no alcanza con su narigón entrometido. O en los claroscuros de un pequeño aeropuerto en Casablanca, donde Rick e Ilsa discuten su destino.
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1comentarios 30 lecturas prosapoetica karma: 34