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Jardín de Palabras

Un día, un poeta decide crear un jardín de palabras. Primero planta la palabra afecto: de sus verdes y cálidos tallos nacen las flores del amor, la amistad y el compañerismo.
Luego planta la palabra incertidumbre: de sus verdes y crujientes tallos, surgen las flores del miedo, la valentía, el odio, la compasión y la comprensión.
A continuación planta la palabra orgullo: de sus verdes y soberbios tallos, surgen las flores del egoísmo, la ambición, la necedad, el rencor y la osadía.
Finalmente planta la palabra Poesía: de sus verdes y mágicos tallos, surgen miles de diminutas y coloridas palabras, esparcidas como pinceladas por el caprichoso viento del destino.
El poeta jardinero admira su obra: palabras que caminan, corren, tropiezan, se ordenan. Palabras que pintan y juegan. Por fin su jardín de palabras, tiene sentido.






Del "Domador de recuerdos y otros relatos"
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El poder de las palabras

En tus palabras me recosté, soñé, con ellas me cobijaba, eran el hombro que me faltaba.

Entre ellas me escondía, bajo ellas me abrigaba, con ellas navegaba, eran velero en un mar agitado; en ellas me bañé, eran mojadas, en sus olas me dejé llevar hasta arrastrarme en la playa.

También hacían de cueva, allí donde rápido me refugiaba, cuando el día hostil me maltrataba. En tus palabras conocí la eternidad de un beso y el embeleso que envuelve, de la noche la espera...

Cuantas veces en una „T“ recostada en lo alto volé, mundos nuevos conocí, a la distancia ángeles vi, mundos raros, apariciones, visiones surgidas de un cielo y de nuevo evaporadas. ¿Cuantas nuevas palabras le regalaste a mi diccionario?

En tus palabras reí, las gocé a carcajadas!

En silencio me mostraron, donde sólo habla el amor, sin decir una nada...

Tus palabras eran muralla de una ciudadela en un mundo pasado, tras ellas había amparo, ese que necesitaba, oh si! Cuantas veces me aferré a cada una de ellas y una y otra vez, como buena alumna las repasaba...

Llegó aquel día, las busqué, y el día carecía de palabras, surgieron signos de interrogación y los de admiración como palos me golpearon; cuántos puntos suspensivos desde ese día, frente a mí pasaron...?

Palabras que dijeron mucho; y hoy? No dicen nada.

Benditas tus palabras, en la caja vacía de mi alma, con ternura las tengo guardadas, aunque hoy, por Dios! no digan ya más nada...

PD: Compañeros de Poémame, mi primer Prosa.
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Palabras, palabras....

Palabras y más palabras,
el viento se las llevó,
con heridas en el alma,
solo el tiempo las curó.

Palabras que son bonitas,
son una mera ilusión,
que te hacen creer en algo
rompiéndote el corazón.

Como el lobo disfrazado
con la piel de cordero,
así cometen su crimen
las palabras del trolero.

Cuando sale de su boca
ese dulce caramelo,
te quedas embelesada
mirando el azul del cielo.

Sentimientos anublados
permanecen en mi existir,
volviendo aquellos recuerdos
se asoma una cicatriz.

Las verdaderas acciones
demostradas quedarán
con hechos y no palabras
que jamás regresarán.

Promesas, falsas promesas,
las convertiste en realidad,
abundando las palabras,
palabras..., y nada más.



AUTORA: ALMAR.
Almudena del Río Martín.
DERECHOS RESERVADOS.
27/9/2019.
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Palabras

Amé lo que callaban sus palabras,
aquellas palabras no poseían piel,
eran libres de ir a donde le placiera,
palabras sin estar contaminadas ni tóxicas,
tampoco manipuladas sólo nacidas
del más recóndito amor.

Palabras que se clavaban como estaca,
entre la furia imaginaria de la pasión
y el juego macabro del engaño,
entonces yo volvía silente a creer y cortejaba
mis fantasías con su sonrisa plástica.

Palabras que construyeron ciudades
en las noches cuando sentía su
presencia tan autentica,
sin sospechar que era una seductora
espía con el objetivo de observar mis esquinas.

Palabras, hoy son agua de sangre
derramadas en el olvido.

Yaneth Hernández
Venezuela
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¿Por qué escribo cuando escribo?

Hay un momento en que la palabra oral necesita ser escrita. Como si ocupara otro momento de la historia. Otro cantar, como el tango.

Un momento que allana las posibilidades más básicas desde la invención de la escritura. Desde que aprendimos que debemos anotar las cosas para no olvidarlas. ¿Realmente olvidamos todo lo que no anotamos? No, rotundamente no. Porque entran en juego acciones mentales que hacen que no nos olvidemos. La memoria selectiva, dicen.

Escribir es poner fin y dar comienzo. Es un punto de partida y llegada al mismo tiempo. Como un túnel íntergaláctico que vaya a saber a dónde nos conecta. Es terminar de hacer real lo verbalizado. Porque a las palabras se las lleva el viento, y el viento, sopla cada vez más fuerte.

Escribir implica escribir. Pasarlo a otro soporte, perder la inmediatez que tienen los días de invierno. La calidez que tiene la primavera. Bajarle la velocidad a la locución descontrolada. Saludar con palabras y besos, cruzar la frontera con el mensaje. ¿Besos? Sí, piensen en cuántas palabras se necesitan para un beso. Cientos, miles, algunas pocas. Da lo mismo. Se necesitan al menos dos: te amo.

Pero escribir también es dedicarte un momento único. Sentir los sentimientos desde la cabeza hasta el acto mismo. Es confesarnos, pedir perdón, declarar la guerra y rehacer constantemente la oración. Borrarla, mejorarla, no cometer los mismos errores, tomar distancia y volver a comenzar. La vida misma. La escritura.

No escribo para esconderme en mis palabras. Nada más errado, que pensar que un escritor se esconde. Se ponen en juego los sentimiento y las emociones, se construyen mundos que nunca existieron o se reviven otros que murieron. Se nutren historias de las historias, pero nunca se esconden. Jamás.

Esconderse en las palabras, o entre ellas, es tartamudear una carta de amor, no cantar en la ducha. Decirlo en voz bajita, aceptar con vehemencia lo que no estamos de acuerdo. Yo, prefiero la voz fuerte y clara, las palabras duras y escritas, mi amigo. Que la vida se nos pasa escribiendo.
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Te debo un poema de amor

Tal vez fue entre la niebla o cuando el otoño caía,
ayer cuando temblaba, el año pasado o el anterior,
quizá fue entonces, se me rompió un poema entre los dedos
antes o después de que el dolor se desvaneciera
el poema quedó en suspenso, prendido a un recuerdo,
que ya no vivía,
flotaban las palabras de siempre, tan rozadas, tan sentidas
entre tú y yo, piel, renuncia, abrazo, deseo,
nada nuevo entre los amantes, a estrenar para nosotros,
renacíamos juntos, creímos reinventar
eso tan trillado que florece en primavera
o cuando el frío ahoga, eso que llaman amor, amor eterno.

Y fue tan lento, tu abandono, tan lento como un adiós
que no se nombra, y su sombra crece, abraza el alma
y se congelan las palabras, y nada suena entorno a ti,
poco a poco te vas, y tu sonrisa queda atrapada,
en el olvido te fundes y tu voz se apaga y tu risa
es eco en la cima de una montaña que no alcanza
el cielo que prometías.
Y regresas a tu paz, dejándome el tormento y la vergüenza,
soledad inesperada,
mentiras habituales, traición por costumbre,
vulgar aliado de la cobardía tu silencio,
te comprendo, tan manido, tan usado,
nada nuevo y un poema encerrado
que gritaría orgullo y decepción, horas entregadas,
ternura malgastada, amor vencido, antes y ahora.

No hay letras desnudas, todas van vestidas de piel desgarrada,
no hay alma que no se encoja entre sentimientos.
No hay poema de adiós que no estalle y escupa tinta de odio
hasta que las palabras y su dolor acuden solas al poema,
un poema al que las palabras empujan, palabras que se rebelan,
entonces y ahora, saben ser promesa,
luchan por ellas, se niegan a no ser,
palabras que cumplen y son
un poema de amor.
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Palabras

Se cruzan

Entrelazan palabras

De hoy, de ayer,

De aquella madrugada.

¿Qué dicen?

No se,

Me llaman.

Palabras cruzadas,

Ideas voladas.

Cruces, picos, montañas

Con tonos de verde y naranjas.

Dibujan,

Diagrama.

Ideas, palabras.

Se cruzan,

Entrelazan.

Me llaman.

Sus ojos,

Sus labios,

Su nariz dibujada;

Sus tonos de grises,

Sus palabras calladas.
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Palabras

Mi pluma se sesliza
suave sobre el papel,
letras se juntan
y forman palabras,
palabras vacías
que desaparecieron
allí al amanecer.

Han perdido la esencia
han perdido el sabor
palabras sin vertebras
su columna se quebró.

Esparcidas por el campo
sin sentido sin razón,
desesperada quiero juntarlas
darles de nuevo sentido
darles de nuevo corazón.

Palabras perdidas,
una atada al árbol,
otra esta pegada a la flor;
una a mi vestido
otra a tu pantalón.

Tengo que recorrer las paredes
del aposento
de la habitación,
palabras clavadas al techo
quiero de nuevo juntarlas
para que canten una canción.

Una se perdió en el rocío
la otra en la lluvia
que cayó,
la otra desesperada
por tu ventana
se escapó.
Le huyó a tu silencio
y en la montaña se escondió,
quiero buscarla,
quiero encontrarla,
le hace falta
a mi dicción,
quiero juntarlas a todas
talvez encuentran
de nuevo un amor!
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Letras y Tú

Palabras que no busco,
están en mi ventana,
palabras en el umbral
de mis entrañas,
buscarlas no necesito,
cuando tu nombre musito
todas tienen alas,
vuelan hacia mí
invaden mi cuerpo
buenas y malas.

Palabras que nunca vi,
nuevas palabras nuevas
que tejen como arañas,
quedan de mi mente
prendidas,
alimentandose de la nada.

Vuela letra por letra
palabra por palabra,
unas acarician mi rostro
otras dando bofetadas,
lo relevante es
que cuando pienso en tí,
que vuelen hacia mí,
y fecunden,
esta alma agitada...
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La muerte no tiene palabra

La muerte no tiene palabra.
Se pasea burlona sobre el acantilado que es tu vida.
Te ve fijamente a los ojos como queriendo enfocar una a una tus desgracias y pobres desventuras.
Si sigues así, no lograras engañar el reloj de arena que marcará tu destino.

Cara o cruz es el volado de tus esperanzas.
Blanco o negro el color de tus tempestades.

La muerte conoce todos los detalles de tus pesares, casi al igual como tu conoces mis propios dolores y sufrimiento.

La muerte te toma de la mano y calcula el pulso de tus tragedias.

Fría e inerte es la sumatoria de tus verdades.
Oscura y opaca es la gloria de tus sueños rotos.

La muerte te seduce porque en sus brazos te quiere.
Sabe muy bien apaciguar cada una de tus tempestades.
Y va planificandoperfectamente todos los tiempos que aún debes.

La muerte no tiene palabra.
Te ofrece la paz en un sepulcro húmedo y vacío de caricias.
En donde el silencio es tu premio supremo.

Al polvo te llevará cuando te atrape de pronto.
Y en el sueño eterno de los justos desearás poder escribir tu nombre.

Pero no depende de ti burlar su fuerte espada.
Porque ella te quiere cuando menos la llamas.

La muerte no tiene palabra.


Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
26/01/2015.
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Palabras nuevas

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No hay tantas metáforas, ni palabras justas
para decir como me amas, como se eriza mi piel
como me delatas con tu brillo…

Y se escapa en un vuelo de caricias mi cabello
esperándote, sin querer enredarse en mis deseos sin ti…

No voy a inventar palabras nuevas
no puedo explicar como siento
sólo eres tú escribiendo en mi mente
deletreando mil versos en mi piel…


soundcloud.com/lola-bracco/palabras-nuevas-tres-versos (Lola)

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Palabras al viento

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De palabras al viento
cargadas de hojas de cada estación
voló sin destino cada verso al que le puse amor
y la brisa nueva traía respuestas con poemas perdidos
de otro autor…

… de palabras que escriben la historia
que besó un día mi boca, que abrazo las horas
de amor y de ausencias, de los cuerpos amando
o extrañándose, cada verso, cada cuento sólo mío…

… y mío sin nombres, los ecos callados
repitiendo un te amo escrito en el pecho
borrado en el tiempo, guardado en los ojos
mintiéndole al viento que ya me olvidó…

soundcloud.com/lola-bracco/de-palabras-al-viento (Lola)

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4comentarios 158 lecturas versolibre karma: 104

Mas allá de la palabras

.
Voy más allá de las palabras
por eso te escribo aunque quizás no las leas
por eso las grabo y fingiendo que río
que me estarás escuchando
en algún sitio, lejano de tu mundo
ese donde le robábamos tiempo
a los horarios…

Porque hablar de este amor
que quizás nunca fuimos
y digo quizás como posible negación
porque estoy segura que ambos lo sentimos
y digo ambos, porque hay cosas
que ni un corazón insensible
puede haber fingido
y el tuyo, alguna vez no nos mintió…

Por eso seguiré escribiendo
seguiré grabando las palabras
que los recuerdos de un pasado
y presente, se confunden sin llegar
a la locura, esa con la que le hablas a veces
a la luna, y yo creo que es a mi…

soundcloud.com/lola-bracco/mas-alla-de-las-palabras (Lola)

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Zarcillos

Desde siempre las palabras han sido parte de la vida:
En el principio era el verbo…
Y con ellas las relaciones con la gente, eventos, cosas.
Las primeras palabras que me impactaron y me hicieron enamorar de ellas
están relacionadas con pasiones que siempre he cultivado:
la tecnología, el cine, la fotografía, la imagen.

En los años 70’s todavía no teníamos televisor en mi casa. Éramos pobres.
Las cosas que no tenían que ver con necesidades básicas siempre llegaron gradualmente
por lo tanto, fueron eventos muy valiosos rodeados de las personas que más amo y amé.
Solíamos ver televisión en casas de vecinos. Tenía dos programas favoritos.
Una novela mejicana sobre una gitana muy maquillada y vestida con faldas anchas
llenas de colores que se llamaba Yesenia y que veía a mediodía todos los días
después de haberme puesto el uniforme para ir a la escuela.
Y el hombre nuclear, un astronauta americano que después de un accidente mortal,
lo salvan y convierten en un hombre cibernético superdotado.
Solamente lo presentaban los sábados. Tenía que haber hecho mis tareas escolares
para disfrutar del privilegio de poder ir a verlo a casa de mis vecinos.

Un día de 1979, el primer televisor llegó a mi casa.
Un Sharp arrogante, diferente a todo lo que en ella había.
Sus patas de madera y sus parlantes rectangulares verticales
de una tela sepia, apretada y gruesa a lado y lado de la pantalla del televisor.
Sobre uno de los largos parlantes aparecían las únicas letras de dos centímetros: IC
Y debajo de ellas su significado: Integrated Circuit.
Recuerdo fielmente la tridimensionalidad de las letras,
en un momento donde el alto relieve era nuevo para mí.
De rojo sanguíneo, elegante, con un borde plateado brillante
alrededor de cada una de ellas que las hacía ver aún más ostentosas.
Eran las letras más grandes que había visto sobre un aparato eléctrico
y contrastaba con el color opaco y plano de aquel parlante.

Eran sus zarcillos.

La forma como las letras adornaban el televisor, como bolas de colores
en un árbol de navidad y la novedad de la particularidad de ellas,
vistas desde la perspectiva de un niño de siete años
cuyas pocas experiencias con palabras habían sido totalmente académicas
y robotizadas por la escuela y por un libro que se llamaba Nacho Lee
que más que un texto lúdico era un catálogo mnemotécnico para aprender a leer,
hizo que me causaran tanta emoción como la que provocó ver el televisor de papá,
que ahora era mi televisor.

El aparato llegó a las 5 de la tarde.
Ese día le había pedido a mi mama que me dejara ir con mi abuela
a su casa para quedarme a dormir. Era mi paseo favorito:
el trayecto de 30 minutos, la novedad de ver otras calles, otras casas,
gente que nunca había visto a través de la ventana del bus
me daban mucha alegría y curiosidad.
Era el momento de salir del mundo chiquito en el que fui criado.

Pero cuando ya casi íbamos a salir, llegó la gran caja del televisor.
Nos detuvimos en la puerta, mi abuela, mi mamá y yo, expectantes, estáticos
para ver lo que había en su interior.
Y como un regalo sorpresa, el televisor hizo su aparición,
ya no quise ir mas con mi abuela
y no podía creer que tendríamos un televisor para nosotros solos.

No recuerdo muy bien cómo deduje que IC (integrated circuit)
significaba circuito integrado. No sabía inglés en ese entonces.
Mi única explicación con sentido es la similitud de las palabras con el español.
Y es apenas ahora, en la mitad de este relato, que abrí una nueva pestaña
Y busqué qué significan las tan recordadas letras.
Leí su definición en Wikipedia:
“una estructura de pequeñas dimensiones de material semiconductor, normalmente silicio, de algunos milímetros cuadrados de superficie, sobre la que se fabrican circuitos electrónicos generalmente mediante fotolitografía y que está protegida dentro de un encapsulado de plástico o de cerámica.”

Hice un barrido rápido al resto de la información. Pronto me desinteresó.
Me quedo con las sensaciones vividas por las letras y palabras ligadas a mi primer televisor.
Su forma, sus colores, estilos, su brillo, su belleza.
Y con todo el mundo creado alrededor de ellas.
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Bulímica de palabras

Bulímica de palabras no dichas
vomitando lágrimas,
y el eco que queda dentro
apuñalando con acero fundido en tu fragua
pero sin llamarte Vulcano
martilleas mis recuerdos
volviéndose palabras que me trago,
me trago y no vomito,
sólo lágrimas…

Marisa Sánchez
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Quiero lanzar palabras

Quiero lanzar palabras
en un vuelo
para que el viento
las disperse
en el aire de tu aliento.
Quiero lanzar palabras
ligeras como la espuma
que te acaricien los párpados
mientras me sueñas
a la luz de la luna.
Quiero callar palabras
que bullen aquí adentro
y envolverme en un manto
de profundo silencio.
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Palabras II

Creo en la ternura del espíritu,
en el rescate del perdido,
en la insurrección del corazón
y en la profesión de quien escribe.

Entiendo el lenguaje de las señales,
toda la pasión de Wilde,
sé de un candado en un puente que cruza el Sena
y la labor de abrazar con aullidos
todo lo que menciono.

Con la ilusión en la palabra
soy palabra ilusionante.
No me asustan los verbos que dicen algo,
tampoco los que silencian.
No me espanta la lágrima que se excede,
ni la que falta.

Romance con las palabras
que emergen en la espesura
de mi ombligo,
vísceras vegetales
y me imponen:
fatiga incesante
por el centelleo de percepciones
en la linde de las uñas,
mezcolanza de gorjeos
al rayar el día.

Poesías,
reparadoras de la oquedad de mi alma
que deambula,
en zapatillas y sobre dos ruedas.


Canet
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Esclavos de las palabras (Un poema de @Adamemiguel y @verinlechuza)

Nos convertimos
en esclavos de las palabras.
Ninguna mañana merecía amanecer
con un cielo azul y esplendoroso
si no florecía en nuestra boca.
De nada valió que amáramos
a un firmamento
que recorre la noche entre las estrellas
que iluminaban fugaces
los deseos de dos corazones
que siempre callan.

Dejamos de confiar en los pasos,
en ésa sonrisa poderosa
a la cual nada le importa
más que poder ser querido,
y ser feliz en un mundo
incompleto y desolado
donde las sombras
no son buen refugio
para esconderse del sol
despiadado,
lleno de mentiras
que consumen los deseos
y la última oportunidad
de perdonarnos.

Fue algo maravilloso...
Llevar el universo al corazón
y defender la eternidad
entre las galaxias,
éramos capaces de hacerlo
con sólo mirarnos.
Ahora no sabemos
si todo ha sido en vano,
pues la piel nos habla a gritos
del recuerdo, del pasado.

No querer que sea mentira,
saber que las estrellas se mueren
y no tener agallas para afrontarlo.
Así que simplemente
solo nos convertimos
en esclavos de las palabras
para esquivarlo.

En el próximo destino
escrito y sumergido en la memoria,
seguiremos esperándonos.
Quizá, ésta no era la vida
que prometían las palabras.
Nos quedaremos en silencio
esperando el milagro,
poder escuchar nuestras voces
en otra realidad posible,
en otro mundo.
Aunque no sea real
y todo esté inventado.
¡Qué más da si era mentira!
Jamás nos diremos nada...
si no seguimos soñando.
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