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Hotel Mariposa

A cuatro dedos sobre mi ombligo,
se encuentra el Hotel Mariposa. Aquella noche
me revoloteaste indecentemente
y ahora...
ya no se hospeda nadie.
Sé que pensaste que lo derruí
pero lo mantengo en pie
por si algún día vienes.

Marisa Sánchez.
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Todavía regresa

Todavía regresa
la mariposa insurgente
a la nieve platina de tu voz
fértil y sangrante.
Soy el árbol guerrero
cayendo
sobre el terreno de tu caparazón
y su temblor.
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Te regalo las mariposas

Te regalo las mariposas.

Y te regalo mi entereza;

Prometo, cuando todos celebren sonriendo, no llorar, sé que me golpeará tu ausencia, pero he estado ensayando un doble nudo en mi garganta y para todos sonreiré.

Te regalo mi voluntad;

Sabes que las fuerzas me fallarán y no encontraré, lejos de ti, una razón para levantarme pero prometo que haré
-con todo lo que se quebró dentro de mí-
un par de muletas para sostenerme y me verán en pie.

Te regalo mi silencio;

Llevo días convenciendo a mis excusas para no llamarte, ya he encerrado a mis motivos y le he cosido a mis argumentos una mordaza con los retazos de algunas promesas rotas que guardó crédula mi desgastada fe y esta vez tu nombre no escuchará mi voz.

Te regalo mi cordura;

Hoy para ti me vestiré de realidad, ya no te pediré como deseo y al cerrar los ojos haré de cuenta que no sigues ahí y hasta he plantado evidencias de "justa causa" para decirle a la esperanza que desde hoy está despedida.

Te regalo mi prudencia;

Juro que no volvere a hablar de ti con las estrellas y ya he prohibido a mis sueños que te traigan de madrugada.

Te regalo mi ausencia;

Sellaré con sumo cuidado todas las rendijas por donde mi recuerdo pueda colarse a perturbar tu indiferencia;

Te regalo mi esfuerzo;

Prometo trabajar muy duro para construir para ti mi olvido con la misma dedicación y entrega con la que alguna vez, te construí un amor.

Y solo por que sé que te gustaban,
te regalo las mariposas.
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2comentarios 1640 lecturas prosapoetica karma: 8

Síntomas

Ando baja de musas, por eso el cansancio permanente, el dolor en las mariposas, el temblor en las manos y la falta de magia en la mirada. Ese tono amarillento a hoja abandonada, los mareos cada vez que huelo tinta y el escozor por las líneas de mis palmas. Todos los síntomas concuerdan y la medicación para una enfermedad tan extraña, todavía, no existe o no la venden o desconozco su existencia.

El silencio, cómo representante reconocido en su especialidad, me recomienda música a todo volumen, a modo de sanguijuelas, para extraer el posible veneno contraído. En cambio el alma, del blanco más puro, con su voz hilada de seriedad, con toda la experiencia que le dan las arrugas de los siglos y otras vidas, me recetó descanso, paciencia en comprimidos, jarabe de cielo para respirar mejor, un par de libros diluidos en instantes para alimentar mis fantasías y sonrisas variadas cada cuatro horas. Por otro lado, el corazón, estudió mis síntomas, me miró con ternura y me dijo: "Todo es cuestión de tiempo. Todo pasa." ¡Y es que cuando no se está seguro, hay que hacer otras consultas!

Creo que voy a seguir todos los tratamientos en diferentes momentos del día para asegurar mi sanidad.

Lo que no tiene locura, mata.
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¿Qué es amor?

Es deseo tomado por costumbre,
podredumbre moral deteriorada.
Es contemplar la cara ilusionada,
desvelo que mata la incertidumbre.

Empinada escalada hacia la cumbre,
la herrumbre de saeta mal clavada.
Pasión en llama ardiente sofocada,
sol en el horizonte, febril lumbre.

Florecer en la edad de la inocencia,
son mariposas que vuelan sin temor,
es llenar de sentido la existencia.

Vencer en batallas al odio y al rencor,
complacer a la voz de la conciencia,
búsqueda eterna de un sueño…¿qué es amor?
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1comentarios 168 lecturas versoclasico karma: 52

Lista de deseos antes de emprender el vuelo

Olor a café recién hecho por la mañana,
llegar a casa y que tu comida favorita
esté humeante sobre la mesa,
poner la música en modo aleatorio
y que suene esa canción que te vuelve loco.

Taparse hasta los ojos para huir del frío,
abrir la ventana al despertar y ver el cielo,
sentir (un día a la semana) la brisa marina
gritar bien fuerte desde la cima de una montaña.

Llorar mientras escribes una carta
(aunque sabes que nunca vas a enviarla),
decirle al despertador: "cinco minutos más"
y quedarte en la cama,
que te despierten con besos en la espalda.

Cumplir una promesa que parecía una locura,
no poder olvidarte nunca
porque eres mi día a día
y sin ti todo se volvería ruina.

Caminar en pelotas por tu pasillo,
bailar y cantar como si hubiera público,
correr descalzo sin tocar el suelo...

Pequeños placeres que hay que aprender a disfrutar,
como si no hubiera mañana.

Porque somos mariposas que,
un día,
echarán a volar
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El dragón y las mariposas. Casi una leyenda

Había una vez, en un rincón muy muy lejano, un dragón domador de mariposas. Y es que le gustaban tanto los colores rodeando sus alas, cruzando sus fuegos, que les enseñaba a hacer piruetas a su alrededor. Las mariposas no se sabían domesticadas, girar alrededor de las fauces de ese animal con tanto de magia, era natural. Tanto, que se creían parte de su hechicería.
No existía día ni hora demasiado temprana o excesivamente tardía para ver en el cielo tamaño espectáculo de luces y vida. El tiempo pasaba como cuando llega el otoño y las hojas van cayendo de a una, lento y precioso. No había campesino o noble que se resistiera al encanto. ¡Si hasta la Luna salía con el sol para no perderse la escena!
Una tarde, se hizo furioso invierno y las mariposas temblando de helado miedo volaron hasta acurrucarse bajo el pesado cuerpo de ese maravilloso dragón. La nieve los fue cubriendo de a poco y el tiempo sin clemencia alguna los congeló. Tal era la tristeza del paisaje que ni luna se asomaba para ver los blancos restos de lo que otrora fuera emoción.
Las estaciones se pasean a su ritmo y la primavera daba pasos en falso, temblorosos, despaciosos, un poco más que cansinos. Días y más días pasaron con más penas que glorias, la nieve se fue haciendo agua y el agua pequeños claros donde el sol comenzaba a reflejarse para entibiar el aire.
Fue recién para el verano que el dragón despertó de su sueño congelado y se levantó presuroso a despabilar sus mariposas. Dicen, y es que es una leyenda más que un cuento, que se encontró solo rodeado de pequeñas cicatrices de colores, tan iguales a sus amadas y dóciles aladas que enloqueció de dolor encerrado entre cadáveres.
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Metamorfosis

Casi un año después puedo decir que he acabado
(casi casi) mi metamorfosis.

Este año ha sido una etapa de transición,
de centrarme en mí,
de ser egoísta,
de dejar de hacer las cosas para el resto,
de mirarme al ombligo.

Si miro a mi yo de hace un año
casi no lo reconozco.
No he cambiado tanto en la forma exterior,
puede que nadie note mi transformación,
pero lo que a mí YO (egoísta) se refiere...
he cambiado mogollón.

Sobre todo, el cambio más importante,
ha sido aprender a quererme
desenterrando mi ego,
siendo capaz de mirar un objetivo
fijamente a sus ojos amenazantes
y lanzarme
creyendo que puedo conseguirlo.

Porque siempre quiero más,
veinteañera inconformista,
insaciable, demasiado exigente.

Creer que puedo conseguir
cualquier cosa que se pase
por mi mente furiosa.

Querer mucho al mundo
pero a mí misma el doble.
Valorarme.

Todos deberíamos tener una etapa de transición,
lenta, larga y completa.

Para querernos antes intentar que nos quieran.
Para ser felices antes de buscar la felicidad.
Para conocernos antes de intentar que nos conozcan.

Casi un año después de una época complicada
puedo decir que he tenido muy pocos días malos
desde que llegué al 50% del cambio,
que ha sido difícil a veces,
pero que ha merecido la pena
y la merecerá más aún (si puede).

Casi un año después de una época complicada puedo gritarle al mundo
que soy feliz,
que estoy (casi casi) completa,
que me conozco al 89%
y que se prepare,
porque me quiero un montón
y no me va a parar nadie.
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El amor también se come

-Huele bien… ¿Qué cocinas?, hace unos días que quería hablarte, noto como si algo entre nosotros hubiese muerto.
-No te preocupes, precisamente ahora cocinaba nuestras mariposas pronto las metereremos otra vez en el estómago.

Marisa Sánchez
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Gestación

Aún lo recuerdo y han pasado siglos desde entonces, fue un día de siempre, sin mes, sin horas, sin estaciones de tren, sin intermediarios pero con tu intervención divina. Parí con dolor de mariposas en el vientre, benditas contracciones donde pujando con fuerza renacia mi corazón que no lloraba. Lo recuerdo con tus ojos y sus manitas atadas con ese cordón que era el lazo de almas que lo alimentaba, bañado en mi sangre y sus turbulencias, pequeño a la sombra e inmenso bajo nuestra luz. Lo recuerdo como si estuviese latiendo hoy; es tuyo y nacido nuestro, es eterno y bello, oxígeno para el aire y perjudicial para la razón. Lo recuerdo, vida, nadie supo que lo llamamos Amor y en nuestra mirada brillante sabe ser brisa brutal.
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Hokku (4-amapolas)

Insectos gráciles
en pétalos naranja.
Luz de amapola.


@SolitarioAmnte (vi-17)
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Butterfly

Pestañean la brisa
Cosquillas de color
Sus besos de mantequilla

-me hacen cosquillas con
sus alas de mantequilla-
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Dentro de mi...

Cerré los ojos. Las paredes de dentro de mis párpados estaban tapizadas de círculos y cuadrados, en tonos amarillo madre y azul cobalto perdóname. Me zambullí hacia dentro buscando cosas que extravié. Tropecé con mis amígdalas; de repente mi cuerpo material empezó a reír y a toser; escuché palabras sin sentidos. Las paredes de mi garganta comenzaron a contraerse y a producir sonidos tontos y graciosos. Aplastaron mi cuerpo, y no fue hasta que pararon que pude zafarme de mi propia tráquea.

No tengo que decir lo que hallé en mi estómago. Mis larvas y mariposas son legendarias. Me hacen cosquillas muchas veces; otras, me producen un agudo llanto y me hacen enmudecer. He vomitado alas como evacuado mariposas enteras. Hay quien cree que salen muertas, pero no, salen volando y no huelen feo por venir de donde vienen; les juro que la vez que ocurrió, el aroma que ocupó el espacio endulzó todo mi presente.

Esa vez, miles de abejas se acercaron por el olor, seducidas. Tomaron todo el néctar que pudieron de mi pelo. Igual lo dejaron tupido de flores, polen y pistilos preñados.

Alguien llamó a mi puerta. Debí salir de mi cuerpo y volver por el viaje más tarde. En el camino de regreso, mi garganta se estuvo quieta y me permitió salir.

Derechos de Autor: Gnosis Rivera
Imagen: mi adorada Alejandra Pizarnik
Poetisa Argentina
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La Rosa

Ella llegó en silencio
y me entregó su rosa
en la que se escondía
su alma hermosa,
perfumando de divino
toda mi esencia
que se llena de Ella
como un suspiro,
mientras siento el aleteo
de sus finos pétalos
que parecen alas
de mil mariposas
que alzan el vuelo
y quietas se posan
sobre la rosa,
la más preciosa,
la que yo solo tengo.
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Niño en corazones de hielo... (poema de @rebktd & @SolitarioAmnte)

A ti niño,
que te miro y no te veo
que de ti ya no hay reflejo
que me sobra hasta el espejo
que pisas hasta tu sombra
siempre oculto en la de otras
en bares de malamuerte
donde solo habitan gatos que arañan
pero no hay daño;
sí, a ti que te vendes por dos besos
con sabor a ron con hielo;
que te pierdes en sus bocas
que las muerdes y devoras
que te enredas en sus faldas
y te ahogas entre sábanas...
A ti, el niño de las batallas
que presume de medallas
caballero sin espada,
prisionero de sus alas
que hace nido en cualquier rama
para no volver mañana.

Sé que vuelo
en alas de mariposas
me poso en pétalos de rosas
mariposas traicioneras
que unos tildan de ligeras
hipnotizado en contoneos
en los tejados y ronroneos
derrochando así mi vida
consumido en tonta ira
ahogando en ron las penas;
lluvia ácida que quema
cae a chorros por mis venas.
Lo que no ves
es que sufro, que muero,
por eso toreo
en ese ruedo,
que tan solo anestesio
este corazón bohemio;
y aunque me taches de necio
vivo así la vida y aún más recio.


Pues si dices que te mueres
no entiendo tus aleteos;
mariposas tú las llamas,
son avispas disfrazadas,
aguijones de caricias;
rosas que clavan espinas
ronroneos con descuento
en corazones de hielo.
Y a eso que le llamas ruedo,
en el que te crees tan torero
es tan solo una coraza
donde esconder tu miedo.
Y si quieres continúo.
Mira niño que te digo;
yo jamás te llamé necio
para mí fuiste un intento
de valiente caballero;
con su armadura de acero
siempre oculto en su agujero.

Quizás siga tu consejo
y ya no persiga al conejo
de insulsas fantasías.
Antes que me haga viejo
tal vez me haga caballero
y con espíritu aventurero
vaya y conquiste una doncella;
iré a buscarla a una tierra
en la que sea forastero,
sin fortuna y sin dinero.
Ni la más dulce ni más bella;
pero que siendo libre sea solo mía
y yo siendo libre sea solo de ella.




@rebktd & @SolitarioAmnte
viii-17
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20comentarios 291 lecturas versolibre karma: 77

Haiku (2)

La mariposa
vuela de flor en flor
trinan los pájaros.
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La carta

Ese trabajo hizo de su vida un carrusel, que giraba y giraba al borde del abismo. Se puso las gafas y tomó la carta que descansaba sobre su regazo. Imposible contar las veces que la habría leído. Volvió a hacerlo en silencio, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas. Sería la última vez. Acercó la hoja de papel a la vela prendida sobre la mesa y la dejó quemarse sobre el mantel de hilo. El humo dibujó formas caprichosas en el aire. Una pequeña y oscura mariposa parecía despedirse para siempre.
El coche de los cristales tintados, paró frente a la casa. Venían por ella. Le preguntarían por la carta y por él. “Jamás encontrarían a su hijo, jamás”. A ella tampoco.
El veneno hizo su parte… antes de que terminasen de arder sus recuerdos.





Publicado en:
cincopalabras.com/2017/08/27/escribe-tu-relato-de-agosto-v-nancy_lh331
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Incendio

La mariposa de humo
es hija inevitable del bosque.
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Mariposas negras

Siete mariposas negras anidaron en tu mente,
entristecieron tu corazón y marchitaron tu frente.

Nos mirabas y sabías que éramos parte de tu vida,
pero dichosas mariposas negras que no te dejan distinguir,
entre tus hijos y tus nietos, entre tus parientes y amigos.

Aún te vemos sentada en tu sillón,
con el cabello blanco y plata como la luna bella,
y en esos ojos de perdida mirada buscamos respuestas,
te buscamos a ti.

Nos miras fijamente, incorporas tu espalda,
y en un último esfuerzo se entreabren tus labios,
pero un balbuceo extraño enmaraña las palabras
y caes rendida de nuevo más entristecida y hundida.

Tu cabeza se ladea y ya por tu mejilla,
se abre paso una lágrima
que te aprieta la garganta con rabia y con dolor.
Malditas mariposas negras que oscurecen el Alma.

Y se duele el corazón, ¡cómo se duele!
Que no pudiendo expresar su dolor por dentro se muere.

Con el tiempo, fiel enemigo,
la oscuridad se hizo más grande.
Sólo al final del camino, quizás en tu último aliento
te sabemos ya libre.
Porque a tus pies les nacieron alas,
y tan alto has volado que tus negras compañeras
ya no te alcanzan.

Y aquí quedamos tristes,
sí, y también felices por saberte en paz.

Pero aún podemos verlas,
y si levantamos nuestros ojos
ahí están sobre nuestras cabezas,
revoloteando incansables y negras.

Malditas mariposas de fuego que nos negaron tu Alma.
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Cien mil mariposas

(Jotabé)

Revolotean cien mil mariposas
entre hermosos lirios y bellas rosas,

en pos del sutil aroma almizclado
que al amante febril y enamorado,
cubre de un bello manto satinado,
hecho en gemidos y cielo azulado.

Y de ese blanco jugo del amor,
que a tu ser ofrezco harto de calor

mientras recorro tus curvas hermosas
y me acomodo en tu monte anillado,
saboreando su ácido dulzor.
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