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Máscaras...

Al salir del concierto la noche se encontraba sumida en su existir más profundo, la calle poco a poco se vaciaba de los asistentes y todo aquel bullicio que hubieran generado las pláticas retóricas y los pasos sin rumbo, se fueron apagando como se extingue la luz de una vela con el paso del reloj.

Me gustaba disfrutar mi soledad en compañía, sentía cierto deleite en observar a las parejas discutir por trivialidades, ver cómo eran condescendientes entre sí afirmando conocer tal o cual obra, libro, persona, mundo, galaxia, constelación... para simplemente tornar los ojos admitiendo para sí mismos su poco conocimiento, sobre todo, hasta de su persona. Yo no tenía ese problema, sólo hablaba conmigo y para hacerlo ni siquiera tenía que articular palabra alguna, era un monólogo interno, donde no podía ocultarme nada y me daba explicaciones que me debatía con fundamentos lógicos, que sonaría ilógicos al mundo. No necesitaba demostrar mi valía ya fuera con ropas finas o con regalos lujosos; yo era quien era en ese momento sin más que ocultar.

Por fin me encontraba sólo bajo la luz que provenía del recinto hasta que éste cerró sus grandes y pesadas puertas tras un fuerte sonido al colocar los cerrojos, era como enclaustrar un alma noble entre cuatro paredes para mostrarse sólo en los momentos más sonrientes, mientras que los demás días son las lágrimas ocultas las que no paran de recorrer sus mejillas formando un río, un lago, un mar... Decidí comenzar mi regreso a casa con las melodías aún sonando en mi memoria, tarareando algún pasaje, disfrutando de aquel concierto de nuevo en mi mente.

El frío se sentía como un soplo suave de lijas sobre el rostro así que metí mis manos en los bolsillos y al hacerlo sin querer tiré las llaves de mi hogar al suelo, me detuve para levantarlas y fue entonces que noté que alguien me seguía sólo algunos pasos detrás. Giré el rostro apenas para alcanzar a observarla de reojo, sólo pude notar su silueta definida entre la obscuridad de la calle y la tenue luz amarillenta que daba la tímida iluminación de un poste a lo lejos; podía notar su figura de mujer, su cuello largo y fino, sus brazos delgados y su cadera ondear al caminar despacio. Permaneció inmóvil mientras yo me reincorporaba lentamente. Como si nada continué mi camino, sin embargo, sentía sus pasos tras de mí como si quisiese acercarse, pero algo se lo impidiera.

Después de avanzar una cuadra decidí dar media vuelta y pararme frente a ella, se encontraba aún lejos para poder reconocerla, o tal vez llevaba alguna especie de velo negro que no me permitía ver su rostro con claridad. Comencé a caminar hacia ella con un paso tranquilo, "Buenas noches señorita, disculpe, ¿la conozco?, ¿puedo ayudarle en algo?" le dije con una voz firme pero gentil, mientras me aproximaba, ella negó con la cabeza y comenzó a cercase al mismo paso que yo. Poco a poco la distancia se reducía y entonces pude notar como su rostro se veía claro, los ojos un tanto rasgados y grandes, la boca delgada, el rostro pálido un poco ovalado, el cabello ondulado de un café obscuro y la nariz recta... era ella. Hacía tanto que no la veía; por un momento la impresión y el gusto se notaron en mi sonrisa y justo cuando iba a pronunciar su nombre pude ver cómo se quitaba aquel rostro como si hubiera sido una máscara que tiraba al piso. No podía entender que era lo que sucedía, se acercó otro poco y pude notar que su rostro era diferente; ahora tenía los ojos ovalados y más pequeños, su rostro afilado de un moreno claro, el cabello negro rizado, los pómulos redondos y prominentes mostrando esa boca pequeña y rosada. De nuevo era ella, la que hacía tanto tiempo había querido. En ese momento no podía comprender que era lo que sucedía y para mi horror, volvió a quitarse esa máscara con un desdén que heló mis huesos. Ahora sus ojos redondos color avellana me miraban fijamente, de nuevo el cabello rizado pero esta vez más corto y rojizo, su rostro claro y la boca un poco gruesa bien definida. Me detuve como un acto reflejo, de nuevo un amor de hace tiempo. ¿Qué sucedía?, ¿era acaso un espejismo o una ilusión?, tal vez era un sueño o mejor dicho una pesadilla. También detuvo su paso y colocó sus manos tras su cabeza quitándose esa personalidad de un sólo golpe para mostrar la siguiente máscara. Apareció un rostro redondo de ojos grandes, negros, el cabello un poco ondulado de color castaño obscuro que llegaba hasta sus hombros, las mejillas algo abultadas y rojizas, con una sonrisa amplia. Sentí cómo su mirada recorría cada parte de mi expresión incrédula, claro que la recordaba, cómo no hacerlo si fue motivo de mil desvelos, de sentimientos encontrados, de un antes y un después en mi vida. Esa mirada fue rápida pues tomando el cabello se despojó de aquel rostro para dar paso al siguiente, un rostro delgado de cabello negro lacio y largo, los ojos pequeños un tanto rasgados y de un negro profundo, la boca muy fina de color rojo, la seriedad inundaba su expresión junto con la mía, me observo con su mirada fuerte y severa por un tiempo, bajó la mirada súbitamente; al levantarla, una nueva persona se asomaba en ella, su piel morena y los ojos grandes, redondos, negros y expresivos, la nariz pequeña a juego con una boca gruesa de labios carnosos absolutamente seductores pintados de un rojo intenso, tan intenso como ella, el cabello largo, absolutamente negro, obscuro como la noche, me contempló con un aire desafiante y yo sostuve la mirada de forma retadora, era ella, la de una lucha eterna, la que había desgastado mis manos de tanto escribirle, la que había tomado todo de mí y nunca más apareció de nuevo llevándose mi última esperanza de creer en el amor visceral y bohemio. Se acercó lentamente hacía mí, mientras yo permanecía estático; en éste punto poco importaba ya lo que fuera a sucederme. Se colocó justo en mi espalda y susurraba en una mezcla de voces, como si el tono, el color, el sentimiento fuera variando, unas veces tierna y afligida, otras en forma de reproche y hasta con odio, otras tantas indiferente y fría. Caminó y al estar frente a mí pude ver su nuevo aspecto; ahora su tez blanca, con el rostro muy delgado, los ojos claros casi verdes o miel, su sonrisa inocente se presentaba mientras su mirada seductora se clavaba dentro de mi ser, sentí como el calor recorría mi cuerpo y me abandonaba a lo que ésta presencia fuera, tal vez un demonio o un ángel. No podía más, empleaba las últimas fuerzas de mi cordura para permanecer en pie. Colocó sus manos sobre mis ojos, enfundadas en unos guantes negros de terciopelo, y al retirarlas pude observar mi rostro de frente, los mismos gestos, la misma incredulidad; la expresión tanto de asombro como de terror, y lentamente, como si fuera el vapor que emana del agua caliente, se fue desvaneciendo hasta quedar en un vacío absoluto, una obscuridad más profunda que la noche, que el hoyo más recóndito sumergido en los mares, que mi propia conciencia desvalida.

Sentí mi cuerpo helado, rígido, ella se dio la vuelta y siguió por el camino que antes había recorrido hasta doblar en una esquina donde desapareció por completo. Yo permanecía absorto, sin comprender qué era lo que había sucedido, coloqué mis manos frías sobre mi rostro, lo sujeté con fuerza y tiré de él; pude sentir cómo se desprendía de mí esa máscara que tiraba al piso, la vi rodar a mi lado, con su expresión vacía. Por un momento no supe que hacer, cómo reaccionar. Volví a colocar mis manos dentro del abrigo recuperando la calma, tomé de nuevo mi camino y pensé... "Ahora soy yo, el recuerdo de alguien más".
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5comentarios 204 lecturas relato karma: 63

Bajo la sombra del Sol

Esas son las mejores entrevistas:
Cuando no sabes qué te van a preguntar a continuación...
¡Anda!
¡Dispara!,
yo trataré de esquivar tus balas;
tú trataras de adivinarme la médula,
ese espárrago hecho de la sustancia del alba
que busca refugiarse en la sombra del Sol,
siempre oculto a plena vista
bajo la máscara del nombre:
La palabra,
maquillándome de apariencias.-

@ChaneGarcia
...
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sin comentarios 148 lecturas versolibre karma: 112

La caída hacia adentro

La brutalidad de mis padres
que por amor
queriendo enderezar
lo que para ellos estaba torcido
lo que hacían en realidad era quebrarme
en algo que en el fondo no era yo
trato de encajar en lo de su molde
máscaras, poses por todas partes
sólo por complacer
y yo, migrando hacia mi mismo
como en una caída.
Una soledad como un océano
y un punto como la isla que soy.
¡¡Nadie me conoce!!
y aún sigue la comparsa.-

@ChaneGarcia
...
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6comentarios 181 lecturas versolibre karma: 108

Solo somos humanos

Solo somos humanos
que habitamos
en un mundo de fantasmas
y que para bailar
al ritmo de la vida
usamos mascaras.


Maricel 11/07/2018
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17comentarios 314 lecturas versolibre karma: 122

Baile de máscaras

La chica sin rostro o la chica invisible, esa que leemos muchas veces en la literatura. Ese cliché tan usado en las historias juveniles que tanto les gusta a los adolescentes, porque de momento le colocan un amor de película, una “mala o varias” que le hacen la vida imposible… lo dicho, tan cliché.
Aunque en ese momento de mi vida me hubiera gustado ser una chica invisible, no por el romance y esas tonterías, sino por haber estado tranquila y nadie me hubiera molestado, demasiado. Eso habría sido bastante divertido, no habría perdido mi sonrisa, ni me habría tenido que esconder de la gente.
No de forma literal, no soy un ermitaño en su cueva, sino metafóricamente hablando.
Ocultarme tras una máscara veneciana par que nadie viera realmente como soy. ¿Qué tan malo puede ser vivir en un baile de máscaras?
Bailando entre la gente que te conoce y gente que aún no. Con tu máscara que eternamente porta una sonrisa, te vuelves una sonrisa a la que nadie reconoce. Mientras que la luz de la luna contamina la noche, creando feas sombras de la gente que baila a tu alrededor. Implantando una pesadilla que rompe el sueño en miles de cristales que se clavan en los pies, creando arañazos bajo ellos.
Quiero puertas abiertas por donde bailar con mi dolor, quiero sombras y oscuridad donde refugiarme hasta que acabe la tormenta que ruge en mi interior y quiere liberarse. Quiero caminar por una ciudad de papel, donde perderme entre las mil y una historias que cuentan las letras plasmadas en sus edificios.
Quiero bailar en la plaza en un día de lluvia mientras el agua se lleva los edificios llenos de vidas e historias pasadas. Quiero bailar cuando tras la tormenta llega la calma. Quiero perderme en ese baile de máscaras.
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Amalgamándose... (Cuento)

Amalgamándose
((Cuento))

Las últimas preguntas fueron demasiado agradables.
El día se levantó para marcharse estupendamente.
Durante algún tiempo en el periódico local no pasó
nada. La tarde tenía la mala costumbre de dormir
con la noche; la nieve seguía fría, el sol en el cielo,
y el gorila con la cara de malas pulgas. El hambre
acompañó a una cuchara hasta la mesa. Luego
limpió un vaso, y lo vio cruzar la sala, pequeña,
polvorienta, sentada en un banco. Entonces sacó del
pantalón una camisa nueva y escribió con ella una
reflexión:

(( Vestirse con esperanza permite bañarse sin agua ))

En el bosque empieza a obscurecer, y las sombras
ya no duermen juntas; murmuran a los faroles y
confunden las luciérnagas con minúsculas estrellas.
__ ¡Hoy el cielo no es el mismo de ayer!.
Lo he visto al releer tanto poema llorando, novelas
de amores frustrados, pasiones vulgares vestidas de
seda y libros nunca escritos.
__ No vengas ahora con melancolías baratas...
He sufrido lo suficiente como para llenar una biblioteca
y dejar en el balcón unas cuantas sonrisas esperando
turno para matar más esperanzas ingenuas.

La llegada de algunas máscaras con aspecto de personas
eliminaron nuevamente la única nubecilla de realidad
a los pies de la cama... Mientras tanto fue necesaria una
cierta dosis de complicidad con el desamparo.

Al entrar en el reino de la tristeza, no olvidó sus viejas
lágrimas ; tuvo un dulce sueño, pero fue incapaz de
narrarlo, ya que el verdadero sentido de lo que había
experimentado quedó circunscrito a ese episodio de
la noche... El no reconocerse frente al espejo lo
inquietaba ; sus amigos llevaban el féretro y su cuerpo
en los hombros, pero él no estaba ahí...

___ ¿Cómo explicarlo a quién ignora su historia?.

El destello de una vela le lanzó una mirada, sin dejar,
como es natural, de percatarse que ya no tenía sombra.
Tampoco pudo decir en voz alta que no estaba de acuerdo
con el sentido común, en un estado tan extraño.
A duras penas pudo contener un grito al darse cuenta
que tampoco tenía boca... No recordaba su nombre.
Se preguntaba si estaría muerto; sentía poco a poco ir
ascendiendo sobre los demás y se dejaba llevar por el
vuelo silencioso en el que nadie parecía reparar.
Entonces hubo una pausa.

__ No sé como explicarlo. ¿Y además, a quién le importa?
¡Apenas hace media hora que no me conozco!.
___ Tal vez un año o un siglo...
No quería confesarse que se engañaba.
¡En el olvido todos somos iguales!___ Se decía.
Tengo que despedirme de mi mismo. ¿Quién puede evitarlo?.

El espejo finalmente tenía la razón, no sobre un hombre en
el sentido estricto de la palabra, sino sobre un ser poco
más que iluminado por su memoria...
El tiempo dejó de ser importante y finalmente pudo
vivir eternamente en el olvido.

It was published on e-Stories.org by demand of Joel Fortunato Reyes Pérez.
Published on e-Stories.org on 07/05/2014.
Autor: Del texto y la imagen.
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26comentarios 289 lecturas relato karma: 105

Máscara

Te veo y mi corazón palpita.
Te veo y mis ojos brillan.
Te vas y quedo con los cachetes rojos.
No sé qué harás con él, yo no lo conozco ni tu a él.
¿Será mi timidez? ¿será que no sé de qué hablar?
¿Será que tengo miedo a que me sigas rechazando?
¿Por qué a ellos los aceptas en tu cama y a mí no en tus brazos?

Te veo y mis hombros tiemblan.
Te veo y mis piernas se aflojan.
Te vas a acostar con otro y yo paso otra noche solo.
Pensando qué hice mal, pensando que no estoy solo.

No resisto tu mirada, miro para otro lado.
Miro para abajo y veo mi calzado pequeño.
Miro mis manos sucias, me veo abandonado.
¿Será que no te agrada?
¿Será que no te agrado?

Bendito sea el que te haga sonreír.
Maldito yo que no lo puedo conseguir.
Trato y trato de ser un buen hombre.
Aquel que te merezca, aquel que sí te lleve
por el camino que nunca llueve.

Pienso en lo que pudo haber sido…
Perdón mamá, por haber nacido.


El hijo de puta.
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7comentarios 164 lecturas versolibre karma: 120

Hoyuelos falsos

Linda muchacha,
que cada mañana
tu sonrisa resuenas.

Dime porque se apaga,
si te pido
que me cuentes
sobre tu felicidad.
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6comentarios 168 lecturas prosapoetica karma: 80

Máscaras y disfraces

Un rostro,
dos rostros,
tres rostros,
máscaras
para cada emoción.

Cuatro cuerpos,
cinco cuerpos,
seis cuerpos,
disfraces
para cada ocasión.

Siete rostros,
siete cuerpos,
mujeres en nuestro corazón.

De Instantes, 2013
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4comentarios 163 lecturas versolibre karma: 97

"Espejismo"

Soy un espejismo de mil agujas
reflejadas en un vidrio
que no se palpa,
una gama de sonidos con textura
sedosa y otras veces avispa
que pica por las sienes.
Hay alacranes adornanando mi cabeza
y se comen la corona de rosas
que se me había prometido desde
recién nacida.

El que me mira de
cerca no ve el espectro
que lastima con sus garras
de sirena por las noches
en mi soledad perpetua.

Danzo sin sentir un alivio
por la vida fluir en mis venas,
los tulipanes neones de carbón
yacen por mis piernas que caminan
moribundos sobre la arena...
¡oh, desdichada la tinta purpura corre!
¡oh, esta noche se cantan tragedias!

Soy un espejismo de mil agujas
reflejadas en un vidrio
que no se palpa,
una gama de sonidos con textura
sedosa y otras veces avispa
que pica por las sienes.



Enid Rodríguez Isáis
@EnidIsáis
Estados Unidos

Abril 2019
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17comentarios 217 lecturas versolibre karma: 124

La máscara

.

Empieza la rutina
y no encuentro mi sonrisa de vestir
sólo la máscara se acerca a mi mano
y nos dice que es la hora de salir
que la fiesta en la selva de la vida
nos espera tras la puerta
y vamos a sonreír…


soundcloud.com/lola-bracco/la-mascara-corto (Lola)


.
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sin comentarios 99 lecturas versolibre karma: 90

El efímero momento inolvidable del ahora

Hay veces en las que me siento viva,
que al acabar lapso se asemeja más a un sueño.
Como si mi escencia que acaba por ser revelada, tan solo queda de sí un finito recuerdo
¿Porque tengo que vivir por aquellos momentos que me hacen sentir viva?
¿No estamos lo suficientemente existentes, para vivir por momentos que solo duraran instantes, y vagamente se quedaran en tu memoria?
Yo no necesito ser feliz, solamente quiero sentir, en medida del fervor que me produce la emoción,
Si mi impulso es sentir,
lo haré hasta que no quede rastro de el en mí,
porque así me aseguró de eso que es mío fue real.
En una sociedad llena de máscaras es un privilegio ver un alma, esas mismas que nos impiden alcanzar nuestra conciencia máxima, y la mía la he llevado tanto tiempo sobrepuesta, que me he olvidado de mi escencia.
Hoy me la quité, ve lo que decidas ver, al cabo todo eso que ves es como tú mismo te ves, tu eres tu, yo soy yo, aun cuando en el inicio tu eras yo, y yo era tú, sin distinción.
Circunstancias, esa única línea que marca la diferencia entre tú y yo,
Si los dos sabemos, de donde venimos, y no tenemos la menor idea de a donde vamos, que sentido tiene exaltar nuestras diferencias., dado que el mayor pensamiento en común en el ser humano, es que todos en el fondo sentimos que somos diferente al resto, sin embargo ahí estamos, adoptando una personalidad con tinciones generales para finalmente ser aceptados , eso buscamos, ser generalizado, lo mismo, pero diferente, rechazamos lo diferente sin embargo tachamos de absurdo a lo mismo,
¿Que es lo que buscamos? Un punto medio.
Una personalidad moldeable, para que sea adapte a nosotros no nosotros a ellos., nadie puede vivir su única realidad, nos tenemos que adaptar, y no es malo, pero tampoco es malo aceptar lo diferente., porque en un mundo tan globalizado es tan mal visto lo inexplorado.
No quiero ser parte de un mundo mediocre
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6comentarios 138 lecturas versolibre karma: 81

Sin filtro ni máscaras (Colaboración con Lidianny)

Que hay detrás del maquillaje,
del color, de la sombra que intenta
ocultar una mancha,
la mirada que se esconde,
y el beso que se oculta.

Vio mi rostro nudo
sin pintura, sin colorete,
no tenía tras que esconderme
ni máscara que ponerme.

Contempló mis ojos desnudos
de mi ánima dos espejos,
sin careta ni antifaz,
y entre algodones
yacía el disfraz.

Él, que ya vio mi alma
y se quedó a ver como caía el atrezo y el personaje,
quizás no le gusto pero se quedó
y sin filtros ni máscaras me vio.

Enmascarado disimulo,
filtro, maquillaje,
excusa
para quien rehusa,
mostrar
de lo que es capaz.
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22comentarios 302 lecturas colaboracion karma: 120

Máscara

Dejad que hoy lleve
la máscara de la sonrisa,
espero no me la arrebates
ni tú, leve brisa,
todo el día la vestiré,
sí, lo intentaré,
aunque tras ella
verdad y realidad
se encuentren,
aunque tras la careta
la amargura, muestre su figura,
y un corazón al desnudo
toda su tristeza manifieste,
pues ahora carece de dueño,
pues ahora, carece de sueños...
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23comentarios 248 lecturas versolibre karma: 117

La envidia no tiene rostro

Si yo fuera un pecado capital
sería la envidia:
toda una colección de enmascaradas caras
asumiendo roles ajenos
adaptándome a los modos
y a las formas
llenándome
y exhibiendo todo aquello que no tengo.
Lo sé...
soy un ser sin identidad.
Si me desencastro la faz
verás un hermoso vano:
el óvalo franco de una ventana abierta.-


@ChaneGarcia
...
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4comentarios 95 lecturas versolibre karma: 116

La máscara de la verdad

Me encantan estos momentos en que sacas las uñas
y sin recurrir a la máscara de la hipocresía
me demuestras de un zarpazo
en realidad quién eres.
Siempre fuiste hábil con el látigo de las palabras.

(marchándose de la reunión viene la cuñada y le dice)

— Pero... ¡¡¿¿te vas a ir??!!
— Sí, creo que sí... ¿Tú no has oído decir eso de que el mundo se mantiene unido por cohesión de la hipocresía? Nadie es capaz de soportar tanta verdad.-



@ChaneGarcia.
...
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6comentarios 143 lecturas prosapoetica karma: 106

No

Recuerdo que una noche
me sumergí en cera caliente
mientras bailaba ardiente como un pabilo.
Y nada quemaba aunque
fuera el mismísimo Tártaro,
porque el vacío inundaba las sombras
y así me apagaba.

Recuerdo una mañana
en la que las cortinas quebraron
la oscuridad y yo,
tuve que abrir los ojos.
Me calcé de blanco y negro
y un trozo de cristal entre mis dedos,
esperando a que la llama derritiera mi esqueleto
por sorpresa.

No recuerdo una noche
porque no estaba dispuesta
a almacenarla en mi memoria,
y me bañé en veneno y fuego
esperando desaparecer entre la pira.
Tampoco recuerdo otra en la que
pasé de ser carne a ser chatarra,
como si alguien hubiera apretado
mi botón automático.

No recuerdo una mañana
en la que me puse un antifaz,
para que mi alma no viera la realidad,
y la goma se rompió,
y se enredó en tu cuello para ahogarte;
yo me quise ahogar contigo.

Y nunca llegaré a recordar-olvidar
crepúsculos
ni auroras,
porque todo es día o noche.
Luz.
Oscuridad.
ClaroscurNo.
GriNo.

No.
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Real interna

Y si no consigues destaparte conmigo,
si no te quitas la interpretación,
si no consigo quitar la mía para que tú te la despellejes,
podemos aceptar el acto y vivirlo todo por dentro,
debajo de las máscaras y túnicas.
Prefiero eso a la livianez de la no-acción en esto.
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