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Pasaje Casual #3

Fueron
pasando
los
segundos
y los amores,
los besos, los corazones
y aun no se
si era espacio o tiempo.

-R. Vela.
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7
sin comentarios 204 lecturas versolibre karma: 7

El tren del pasado ya se fue de nuevo

Llevas un lustro encadenado a los recuerdos del tiempo
no puedes redimir solo tu pasado
ese tren que partió
se fue llevando todas las cosas que alguna vez fueron.

Ya no estás ahí con la nostalgia pasajera de un suspiro que se agota
ahora es otro momento inaudito
único e irrepetible
no debes permanecer inmóvil.

Ya has callado muchas letras que se esconden testarudas
en el silencio de un no lo quiero
debes agitar los brazos y moverte
como si quisieras liberarte de algo que aún te sujeta.

Debes fijar la mirada en un horizonte que promete
es muy cierto que es un mundo que desconoces
y que la sorpresa a veces trae enmascarada
en su senda la desdicha.

Vale la pena correr el riesgo de un río rápido e indolente
ya no vuelvas la mirada atrás
nunca alcanzará tu mano a aquellas cosas que quedaron en el camino.

Camina de frente aunque tus pies tambalean en el intento,
no mires los senderos luminosos que no te llevarán a ningún lado
son caminos encantados que brillan a ciegas.

Respira hondo hasta que tus pulmones revienten alegrías
sonríe seguro aunque el entorno grisáceo de la vida
no conciba tu eterna melancolía.

Llevas un lustro soñando y construyendo puentes
que no usarás en tu camino
es mejor emprender el vuelo que permanecer siempre intranquilo.

Libérate
después de todo que puedes perder
el tren del pasado ya se fue de nuevo.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
14/03/2016.
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2comentarios 419 lecturas versolibre karma: 18

El círculo

El primer paso llega el primer año,
cuando aún no has pintado los horizontes.
Niño de pie, te empujan a una aventura dubitativa y torpe,
y asomas la cabeza descubriendo otra esquina prometedora,
y das un paso, y otro, sin parar en el desvío que te lleva
a donde no sabes si llegarás.

Busca tu camino,
encontrarás tu destino, dice la rima.

Y durante años recorres senderos estrechos
soñados como luminosas avenidas abiertas a la esperanza
y confías en que tus pasos rectos te descubran un refugio,
las palabras justas, el acomodo seguro, la ciencia cierta.
Hasta ese punto en el que giras la cabeza y ves un círculo
detrás, y delante un traspiés, y una vuelta más.

La vida te rodea
y giras sin saber si tus pasos avanzan o retroceden,
si retornas al límite de las ilusiones,
o estás delante de lo que no es,
los cimientos se hunden y las señales tiemblan,
y dudas al no sentir
si duele más pisar el suelo ya desgastado o la salida que no se ve.

Y un año descubres que el futuro es ese círculo
que va dibujando el pasado que te aferra a lo que eres,
por veredas tortuosas en tropiezos mil veces cometidos,
y son tus pasos el camino, dijo el poeta,
el mismo camino siempre
y nada más.
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6comentarios 339 lecturas versolibre karma: 54

Mañana será otro verso el que me describa

Mañana será otro verso el que me describa.
Eso espero,
no quiero pasarme los días
haciéndome heridas
con el filo
de las hojas
de los libros
de poesía.

Ellos parecen saberlo todo de mí.

No conozco al poeta retraído que habla
de mis nudos en las tripas
cuando te alejabas.
Ni conozco a la poeta que detalla con precisión
lo que pasaba en nuestra cama
cual testigo de aquellos incendios.
Tampoco conozco al bohemio que
cuenta los tragos que bebí intentando encontrarte
en el fondo del vaso.

No,
no conozco a los que parece que estuvieron
a nuestro lado,
viendo el sol esconderse tras el mar
aquellas tardes de verano.
Y, sin embargo,
siento que ellos sí me conocen a mí,
que escriben las respuestas a mis preguntas
y te echan de más.

Mañana será otro verso el que me describa,
y ese hablará de los sueños que se barren
con la tos seca de la escoba,
de las llagas en las manos,
del enfado que tengo conmigo,
de la paz que tengo sin ti.
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9comentarios 207 lecturas versolibre karma: 68

Destierro

Tomó sus pocas pertenencias. Lo más valioso eran sus libros por que los acomodó con cuidado en la maleta. La ropa no era necesaria, solo la puesta y alguna que otra para cambio. Cerró la puerta mirando alrededor por última vez y sin mirar atrás, dio los primeros pasos hacia el destierro.
Mientras caminaba cargando con el peso de sus cosas, el olor a eucalipto lo envolvía... Sabía que sus pecados eran grandes, sabía de los errores cometidos, de no valorar lo que tenía, pero el costo, no lo soportó y todos sus secretos fueron develados como un campo abierto.
Al llegar a la playa, el peso de la conciencia y de la vida ya no podía ser cargado. La noche era espesa y fría. Tomó algunos troncos, ramas secas tiradas en la arena y armó una fogata para quitar algo del frío. Encendió un cigarro añejo que tomó de su bolsillo y al encenderlo lo aspiró lentamente: hoy tenía todo el tiempo del mundo.
Abrió la maleta y fijamente mientras observaba libros y recuerdos, sintió la espeluznante necesidad de terminar con todo de una vez.
Sin dolor y con bastante desapego echó a las brasas sus cosas clavando penetrantes sus ojos en las lenguas de fuego que transformaban en cenizas todos sus recuerdos: algunos discos de Jazz, sus vinilos de Bossa Nova, una que otra carta, y sus preciados libros: “El Padrino”, “Cumbres borrascosas”, “Papillon”, “El conde de Montecristo”, “Guerra y Paz”.
Irónicamente, el que más tardó en desaparecer fue “Los Miserables”, casi como sutil presagio de que esto no terminaría aquí.
Sus perseguidores tendrán el rostro de Javert y él sería Jean Valjean, porque su pasado aunque lo consumiera el fuego convirtiéndolo en cenizas, nunca se desprendería de él. Nunca.
P.E.S.S.
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4comentarios 146 lecturas relato karma: 56

Fracasar contigo era tenerte a mi lado

Ha pasado una década
desde aquel abril.
Conseguiste que te viera,
que girara el catalejo
y vendiera mi destino
por un beso.
¿Recuerdas?

Ahora soy mucho más vieja
que la ingenua de altavoces
resonándole en el pecho
y una fiesta en pleamar
entre sus piernas.

Era sencillo.
No nos costaba decir la verdad
porque no nos la creíamos.
Un juego muy divertido
donde la única regla era cubrir
los ojos
con una venda.
Luego, vino el error.
¿Cuál?
No sé, todos.

Te lo dije:
no hay fechas importantes,
solo latidos que ponen vida
en el calendario.
Por eso,
no borraría ni uno solo de los días
que fracasé a tu lado.
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7comentarios 225 lecturas versolibre karma: 60

Let It Be

El cielo teñido de gris
como el agua encharcada
que a mis zapatos moja,
mientras suena ‘Let It Be’.
En días así
a uno le da
por ponerse a pensar.
Pensar en el azar,
pensar en el destino,
pensar en lo real,
pensar en lo falso.
Entonces uno se da cuenta:
Quizás no sabía
que la vida
va de eso,
de sorpresas, cambios,
rehacer tus pasos.
Somos unos inocentes.
Inocentes que caminan
como pájaros que
vuelan del nido.
Amar con miedo,
volar con cuidado,
de nada sirve.
Predecir es jugar
perdiendo sin comenzar.
No saber qué pasará,
Ese es el motivo
para vivir siendo,
siendo uno mismo.
Ser aunque falles.
Ser aunque duela ser.
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1comentarios 140 lecturas versolibre karma: 54

Vagabundo de historias rotas

Me había convertido en un solitario vagabundo de historias rotas.
En un caminante de la vida miserable y vacía.
Pregonando en voz alta que ya no tenía más ganas de seguir respirando el aire puro de los bosques frondosos de las buenas cosas que te de la vida.
Culpando a otros de mi estado deplorable y pernicioso.

Recibiendo solo migajas de un amor sin ternura cuando más lo necesitaba.
Hubiera dado todo el universo por un abrazo.
Mi corazón solo era una roca adolorida y maltratada.
Sin ganas de querer latir y amar de manera gratuita.

Me había convertido en un páramo estéril donde no crece ninguna semilla.
Siempre viviendo con los brazos abiertos esperando que alguien sintiera piedad por mi eterno abandono.
Muchos años mi llanto ocultó a esa losa que era demasiado pesada para una espalda acostumbrada a cargar tantas cosas.
Y solo entonces me dejé arrastrar por la corriente hacia la tormenta sin mostrar ninguna resistencia.

Y mi propia felicidad tan añorada se envolvió en un amargo sabor de la derrota.
Engreído fue el camino en donde me fui hundiendo sin querer dejar que otros me tendieran la mano.
Ninguna ayuda era lo suficientemente digna para salvarme de ese oscuro espacio.
Solo fue cuestión de que se marchitaran las primaveras para que llegara el momento en el cual nadie se volviera a acordará de mí.

Y me volví solo un recuerdo olvidado.
Una fotografía vieja y rota en un rincón sin importancia.
Necesitaba de todos y a la misma vez parecía que no necesitaba de nadie a mi lado.
Sacrifique a mi prosa haciendo ver cómo una víctima a mis versos por estar muchos años odiando el final del mismo espacio.

Hoy puedo decir que he salido del fango.
Ahora estoy donde siempre solía estar antes.
Es un poema que sueña por estar en donde siempre debió estar.
Ahora he vuelto a ser un abrazo poderoso.

Poderoso por amar en buena medida a otros, porque el verdadero poder está en dejar amarme sin rencores y perdones falsos.
Me había convertido en un solitario vagabundo de historias rotas.
Solo lloriqueando al culpar a otros de mi estado final de abandono.
Hoy puedo decirte que ya he salido del fango y que estoy totalmente decidido a sacarte tambien a ti de ahí.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
11/04/2017.
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2comentarios 665 lecturas versolibre karma: 78

Sueños

No temo a la muerte.
Porque esa es la única cosa segura de la propia vida.
Tengo miedo a rendirme y no tener el coraje de seguir a el sueño que me escogió a mí.

No quiero llegar al final de mi vida y darme cuenta de que nunca viví realmente.
Que nunca luche verdaderamente con toda la fuerza para conseguir mis sueños.
Que desperdicie mi don al trabajar día y noche sin descanso en lo único que no verdaderamente amo.

Quiero aferrarme a mis poesías y huir de la duda que me ancla al pasado.
Quiero intentarlo una vez más a pesar de los constantes fracasos.
Porque vale la pena volver a intentarlo.

Yo no escogí a mi sueño, el me escogió a mí.
Quiero vivirlo para contarlo.
Y no arrepentirme en un futuro por lo que no fui.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
23/04/2017.
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9comentarios 249 lecturas versolibre karma: 78

Que no te atrapen los suspiros

Los suspiros me atraparon en la cercanía de un día oscuro y amargo.
Y ahí mis ojos no se atrevieron a cerrarse por el cansancio de una noche tibia.
Lo hicieron porque quisieron ayudarme a reconstruir mi memoria ante lo maltrecha que es la vida.

Es ahí en donde me detengo en una solemne pausa.
Como queriendo detener en un momento toda mi vida.
Descubro que no es tan malo el juntar unas cuantas décadas en el conteo fugaz de tus manos.
Nunca será afanoso el solo querer colorear de juventudes tu cabello canoso.

Qué importa que al correr, ahora el corazón se agite como cuando por primera vez amaste y tenías veinte.
Lo que más vale la pena ahora es que el baúl de recuerdos está repleto de momentos.

Tal vez algunos fueron pesadillas que atravesaron tu amor dejando cicatrices profundas.
Pero estoy seguro que la mayoría de ellos fueron momentos irrepetibles y grandiosos.
Esos hermosos recuerdos siempre serán un hermoso regalo envuelto en travesuras fantásticas.

Nunca más supe más de ti.
Si en algún momento realmente pudiste conquistar al mundo con tu sonrisa.
O si solo terminaste dando tumbos y vagando
por los callejones miserables de las desdichas.

Yo aquí seguiré, regordete, porque así se me antoja por ahora vivir mi vida.
Disfrutando amarme por siempre.
Con el mejor ingenio, inventando cómo hacerle para poder tenerte.
Y no tener que morir en el aburrimiento solemne de una vida triste atrapa en los suspiros de un día amargo y triste.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
27/04/2017.
18
6comentarios 613 lecturas versolibre karma: 56

Todos los futuros

Veo poetas remover cimientos del pasado.

Detener en el viento la flecha del tiempo. Darle vuelta y lanzarla de regreso a pretéritos condecorados, a momentos olvidados, fugaces instantes que se desmenuzan en sus manos.

Para anclarse el alma a puertos que ya han zarpado.

Pegar de vuelta las hojas del calendario, que fueron lloradas por tantos otoños grises, de ocres claroscuro dulce amargo matices.

Hacerse transfusiones de sangres filtradas desde arcanas eras en las entrañas de la Tierra.

Inyectar en sus ojos todas las lágrimas que han derramado.

Yo, por otro lado, quisiera hacer lo contrario; ser revolucionario. Revolver de otra forma el armario.

Poner la flecha del tiempo en el arco de Atenea, lanzarla por encima de la azotea; sujeta al hilo espiral de mis sueños.

Traer al presente los recuerdos de todos los futuros no vividos.

De todos los futuros: anchos, altos, largos, profundos, fuertes, densos, sobrios, ebrios, gordos, flacos, buenos, malos, agríos, amargos, sutiles, pueriles, obscenos, escalenos, sublimes, soberbios, humildes, excelsos, detallistas, fatalistas, cursis, aburridos, divertidos, orgásmicos, cósmicos, naúticos, terrenos.
Todos los futuros que siempre quise contigo.


@SolitarioAmnte
iv-2017
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¿Te acordarás de mí?

Te esperé toda la eternidad.
Hasta que mis lágrimas se secaron con el viento del invierno.
Siempre fui una estampa fiel de tu último recuerdo.
Viviendo la vergüenza de no saber qué hacer con un amor que nunca murió por completo.

Tú nunca prometiste volver algún día.
Fui yo quien siguió avivando a esa esperanza que nunca se corrompe con el paso del tiempo.
Fue enfermo pensar que después de los incontables otoños.
Tú regresarías como en un ayer que se despierta con la luz del día.

Alimente con muchos momentos las amarguras que poco a poco me fueron invadiendo.
Siempre seguí pensando que el sacrificio de mi dolor era un precio justo que pagar por tu recuerdo.
Solo me engañe para poder soportar la soledad en la cual me había envuelto.
Esa que al transcurso de los años a la fe va minando.

Cómo te podré odiar si veo en sus propios ojos tu recuerdo.
Es tan viva tu imagen deambulando en mis adentros.
Que me acordaré de ella hasta que mi cuerpo sea ceniza que cultiva a los almendros.
¿Te acordarás de mí?.


Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
24/05/2017.
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7comentarios 397 lecturas versolibre karma: 68

Rutina caminada

La rutina en la que me esparzo me designa,
soy un mísero vaso que sirve para vaciarlo.
Puedo observar lo que me agrada
y ciertas personas arrugan los mapas de mi frente
aunque sé que sería imposible llegar a ellos.
Me engaño, sí, no reconozco cuanto dejo atrás.
Cuando me doy la vuelta no hay pasos dados
que compartan mi camino, empiezo a andar de nuevo.
¿Dónde están las espadas que me confiesan?
¿Por qué reanudo las huellas que no veo?
A veces siento que comento a ras de suelo
y tengo que agacharme para oírme susurrar:
"por aquí ya pasaste, ve a otro lugar".
Es difícil esto de dar vueltas alrededor
pienso que no tropiezo con piedras
que estas arden y si me salgo del círculo, me quemo.
A lo mejor insisto con mirar al cielo
desde mi parcela estrecha en que me muevo.
¿Qué sería el yo del otro lado
si dejo las inocencias saltar al charco?
¿Atendería mi curiosidad
a los brotes de aventura que dejo
escapar o postergaría mis pasos empapados?
Entre suspiro y aliento contenido me hallo
apuntando a los pulmones
surcados por ríos en serpiente
y mares trenzados besados por la fricción
de un indolente.
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sin comentarios 98 lecturas prosapoetica karma: 67

El libro de Ana...

La lluvia sonaba estrepitosa contra las ventanas, y la noche parecía estar en su apogeo. Fue entonces que sonó el timbre, entre sueños le pareció escuchar el típico sonido del llamado a su puerta, abrió los ojos lentamente y fijó su atención en sus oídos, de nuevo la campana, giró hacia la derecha y parpadeando varias veces tomó su reloj; las tres de la mañana, frunció el ceño tratando de imaginar quién podría ser a esta hora y con este clima.

Se levantó, se puso la bata y las sandalias, se frotó el rostro tratando de despertarse por completo, prendió la lámpara del buró y la tenue luz de noche alumbraba sólo lo suficiente para poder observar la salida de la habitación.
Caminó lentamente hacia el interfono, "¿Quién?”, preguntó con su voz algo ronca y le sonó extraña a sí mismo, "Soy yo, Ana", en ese instante sintió el corazón palpitar con la fuerza de mil caballos, si miraba con atención podía notar el movimiento en su pecho, el sudor frío que le recorría la frente, las manos temblorosas y el nudo en el estómago, no había duda, era Ana, pues sólo ella podía provocar esas reacciones con el simple sonido de su voz.

De todo el mundo de respuestas pensadas y ensayadas para ese momento sólo pudo responder "Pasa" , el tiempo que le tomó subir los escalones fue de muerte y resurrección por la incertidumbre, ¿A qué venía?, ¿Por qué?, ella había decidido marcharse hacía algo de tiempo, alegando que había alguien más en su vida, no precisamente mejor, pero sí era lo que quería por el momento, y no era la primera vez que sucedía, "Soy un tonto, no debo recibirla, no debo hablarle ni ayudarla, cree que siempre estaré para ella y que mi mundo gira en torno a su mundo, sabe bien que es mi sol y yo sé bien que no soy nada, tal vez me quiera o no, tal vez simplemente no tiene a donde ir esta noche y yo como siempre soy su última opción, sin embargo la opción de siempre, el de nunca y el de siempre, el que la ama y al que abandona como un libro que de tantas veces de ser leído pierde el interés hasta que lo encuentras un día de la nada en la repisa, entonces es de nuevo el interés aunque ya sepas lo que dirá, siempre causa expectativa el recordar esos detalles que ya no se tienen tan claros, ese final tan esperado que aún te sigue sorprendiendo, lo amarás, lo disfrutaras, lo sentirás y finalmente lo volverás a poner en el estante, al lado de los otros, y lo dejarás esperando el día en que vuelva a ser leído".
La puerta sonó con un tímido golpeteo, puso la mano en la perilla, sin el valor de abrirla, a sólo tres centímetros se encontraba Ana, ...ella..., respiró profundamente y abrió la puerta.

Ahí estaba, con una pequeña maleta, toda empapada, su cabello negro le caía sobre los hombros escurriendo gotas de agua, la cara también empapada y los ojos lloviendo por dentro; se quedaron mirando por un instante. La última vez que se habían observado de esa manera, ella se dirigía en la dirección opuesta. "¿Puedo pasar?" le dijo con la voz entre cortada por el frío y los nervios, se le notaba en como sostenía la maleta moviendo los dedos, siempre tenía que mover las manos cuando estaba nerviosa. Él no dijo nada y sólo se movió de lado para permitirle la entrada, ella entro y se quedó parada junto al sillón azul, el que habían comprado juntos, a él no le gustaba tanto, pero a ella le fascinaba, y cómo decirle que no cuando te pedía algo con esa mirada. "Traeré una toalla" dijo mientras caminaba al baño, al sacar la toalla del gabinete, sintió como sus manos temblaban aún más, se miró al espejo, y por un instante notó que una sonrisa se asomaba en sus labios, ¿por qué le hacía tan feliz verla si ella era la causa de toda su infelicidad?, salió y le dio la toalla.

Se sentó a su lado después de preparar café, ella lo observaba sin decir nada, justo cuando se disponía a hablar él la detuvo, "No necesito explicaciones, lo que importa es que estás aquí", ella lo miró y se notaba que contenía las lágrimas sólo por el orgullo de no mostrar sus equivocaciones, ella lo sabía bien, él era todo lo que siempre había buscado y cuando lo encontró ya no supo que hacer más que romperle el corazón, con ella era algo inevitable.

"¿Por qué sigues estando ahí para mí a pesar de todo?", le dijo con la mirada perdida en la ventana viendo como las gotas escurrían y hacían figuras con la luz del faro de la calle, "Por la misma razón por la que tú me sigues buscando, a pesar de todo", parecía que la respuesta le caló en lo más profundo, ella sabía que era verdad, sin embargo también tenía presente que volvería a destruirlo al quedarse con él. “¿Y tú por qué crees que regresé?" soltó a manera de no sentir que le ganaban la batalla, ese orgullo, el de siempre, es el que hablaba; él la observo mientras sostenía la tasa de café humeante, "Porque tú mi querida Ana, eres una ávida lectora y yo... yo soy tu libro favorito que colocaste en este estante para que al recordar que amas esta historia pudieras venir a leerlo de nuevo", Ana se quedó sin palabras, "ahora ve a la recamara, conoces todo lo que hay, descansa que mañana volverás a ser la misma", ella tomó su maleta y se dirigió al cuarto, "Tienes razón" le dijo antes de entrar, se detuvo un momento "Gracias", y cerró la puerta, "Gracias a ti, mi querida Ana, por abrir de nuevo esta historia" pensó él, y por fin sus manos dejaron de temblar.
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5comentarios 136 lecturas relato karma: 69

Desierto

Miraré por ti el cielo,
un ave caerá sobre la tierra
allí donde raíces y miembros se junten
parecerá que un hombre se destierra con comedia.
Los ojos se harán ciegos
atraídos hacia el aliento bebido,
por las hojas temblarán palabras
!En qué silencios de savia te habrás metido¡
Cuando los gusanos sean pacientes
no se verá pellejo al viento
¿Dónde quedarán los gritos del cuerpo?
Solo arena...
cubriendo las olas mecidas
antes de que hubiese habido vida
antes de convertirte en mi desierto.
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sin comentarios 36 lecturas versolibre karma: 81

Dolerá

Dolerá el frío que cala en la nostalgia de un día con mucha lluvia en donde el viento aprendió a pronunciar tu nombre.
Dolerá el tiempo que se esfuma en las noches que han pasado por tu ausencia.
Dolerá el recuerdo de un dolor adictivo que no ha aprendido a saber olvidar.

Dolerá la letra pegajosa de esa canción preferida que todos escuchan en la radio y que solo trae a mi memoria tus ojos benditos.
Dolerán tus poemas escogidos de Neruda en el último librero de una esquina que se rehúsa a ser simplemente olvidada.
Dolerán tus caricias que fueron un bálsamo para tantas heridas que se niegan a ser curadas.

Dolerán tus abrazos candentes de alegría en un corazón que no perdona tener que amarte a la distancia.
Dolerán las horas que se convierten en refugio de tus besos prohibidos.
Dolerá tu olor a victoria pasada y añeja en un mundo inmediato y superfluo que no termina de convencerse que eras todo lo que necesitaba para poder seguir.

Poesía
Miguel Adame Vázquez
07/06/2017.
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4comentarios 406 lecturas versolibre karma: 91

Pasado

Del pasado
los recuerdos hablados
y del presente
el futuro callado.
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1comentarios 116 lecturas versolibre karma: 87

Sé que lo fue

Lo fue.
En el intervalo de un amor se quedo mi pasado,
era viejo y sin sueños hasta que por sí mismo
pudo parir un nuevo aliento que triste y lento
en sus lamentos deseó volver atrás.

Y en la sorpresa viajaron caminantes mis mejores deseos hasta descubrir que en el invierno
mil primaveras se convierten en la mayor rareza
de poder existir.

En ese camino la fe se topó con el lamento
de la muerte, ella se encargó de borrar
a toda la nostalgia de un futuro que desea
soñar con un porvenir que el odio nunca podrá vencer.

Solo con amor podré seguir acuñando
un sin fin de sabores
llenos de un cariño que burlará al rencor
para no tener que llorar por el resto de mis días.

Solo con ese amor podré seguir
controlando a esa destreza imaginaria,
con ella nunca dejaré de ser tenaz
en mí lucha para poder derrotar a la marioneta
que es la vida.

Ahí los sueños formaran su propia historia
nunca dejaran de seguir escribiendo aquellos
murmullos vivos que en un aliento se construye en paz.

Lo fue.
Y con esas alegrías que construyen actos buenos
supe eludir a la guerra,
nunca pudieron sus embates emboscar a mi palabra
para que ella dejara de acariciar con versos a toda
la fuerza que se alimenta de la bondad.

Solo con amor seguire siendo más
que solo un recuerdo inmediato que termino
con lo pesares de una noche caprichosa
que ya no quiere vivir atrás con lo que fue.

Hoy mi futuro es una dicha permanente
de un pasado que vivió con su presente de un pasado que solo fue.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
04/07/2017
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El cielo cada vez está más lejos de ti

Gritos de cólera que invaden tu sangre
en busca de una víctima más,
así son de insensatos los aullidos
que no tienen ni idea de cómo defenderse
ante la tempestad que barre con toda
tu humanidad insignificante y pérdida
en un mundo ajeno a tu pobreza
por una estirpe negra y abandonada
desde que tu mirada tienen la posibilidad
de observar a tu figura olvidada en el frío
de tu soledad por tantos siglos fuera de casa.

Así es tu pobre voz que no se escucha
ante tanto escándalo que enfurece
ante tu baja oportunidad de concentrarte
en las cosas que son verdaderamente importantes.

No lo podrás cambiar,
no tiene caso que te desgarres intentándolo
de mil maneras diferentes,
tu mirada cansada siempre delata tu ignorancia
de tantos siglos llenos de tabúes facciosos
por una educación funesta y obsoleta
que olvida que alguna vez fuiste un clan glorioso
y lleno de riquezas que adornaban tu cabeza
con plumajes de mil colores de libertad.

Ahora solo eres una antigua pieza de museo
que se abarrota los domingos
cuando tus ojos pueden ver el sol y las estrellas
que te han olvidado
porque ahora solo sabes mirar
a donde tus pies caminan.

El mar nunca pudo consumir tu fuego,
tampoco el frío hizo doblar tus pasos descalzos,
solo las ruinas amontonadas en un paraje boscoso
son muestra de que tu luz brillaba
en la oscuridad más absoluta.

Ahora tu enfermedad termino
con la poca fe que te restaba
ahora solo quieres descansar
antes que tus manos agrietadas
por la tierra dejen de tener la suficiente
fuerza para poder sujetar tus palabras
que gritan aquel nombre impronunciable
por los enemigos que temblando se escondían
de tu presencia guerrera.

Eres rico en historia
y pobre en sueños de gloria,
nadie escucha tu voz
porque se han cansado de robarte
a manos llenas.

El cielo cada vez está más lejos de ti.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
08/08/2017.
16
17comentarios 380 lecturas versolibre karma: 83
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