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¿Qué fue aquel sueño?

¿Qué fue aquel sueño?
Sentí explotar en mi interior
el renacer de la vida,
el resplandor de su luz.

¿Qué fue aquel sueño?
Quizás tu corazón que me llamaba
que quería escapar y no podía.
Y llamó a mi corazón en la noche.

¿Qué fue aquel sueño?
Solo sé que fue bello.
¿Y qué si no, más bello que tú?
Eras tú, estoy seguro.

¿Qué fue aquel sueño?
Fue una luz resplandeciente
fue una descarga de energía
una descarga de placer.

Seguí durmiendo hasta el rocío
recordé al abrir los ojos,
y pregunté a la mañana:
¿Qué fue aquel sueño?

Poema original de "DPoesia y Relatos" publicado en bubok.es y Amazón.es
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Aún recuerdo

Aún recuerdo la última vez que soñé despierto:

Con los ojos bien abiertos,
una mirada encendida;
viajes sin vuelta, sólo ida,
temor a un futuro incierto.

Aún recuerdo la última vez que soñé dormido:

Con imágenes difusas,
paisajes descoloridos,
con caricias de mi musa
donde habita el olvido.

-¿Qué han hecho con mis sueños?
-Preguntó aquel soñador-
-Los han roto con tu empeño
de hacer un mundo mejor.
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Despedida

El viento arrastra
las últimas hojas
del recuerdo.
La ciudad aún duerme
en estas primeras horas.
Pronto despertará
con la luz del amanecer.
Mientras tanto, el tiempo se dilata
y me adentro,
insomne,
en el sabor de tus besos,
en el doloroso placer
de aquellos últimos besos
con los que cerraba todas las puertas,
anticipándome
a una despedida
inevitable,
deseada por inevitable,
doliente,
serena,
todavía sin lágrimas.
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No sé si fueron sus ojos

No sé si fueron sus ojos,
no sé si fue esa sonrisa,
no sé si fue su largo pelo
movido por esa suave brisa.

Solo sé que me tiene en vilo
que no respiro,
que no imagino.

Ya solo suspiro
suspendido en el vacío,
sujeto por un fino hilo.

Qué fácil era todo
cuando no era un problema
Contigo, quedarme solo

Ahora solo en la vida,
dolido por tu partida,
Nunca volverás.

¿Volverás para ver mis heridas?
O solo para acabar con nuestras vidas,
Y mi corazón sin salidas.

Recuerdo muchas cosas,
como, paseando,
recogíamos rosas
Quitando las espinas.

Pero ya no importa
Cada poema porta
cada clavo de mi costado,
cada verso roto,
cada rostro apagado.

Así será recordado,
El dolor de mi alma
Que tanto he guardado.
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Su recuerdo arrullara mis sueños

Ella era de día un rocío matinal que florecía con la fría mañana.
Y en la noche nada le impedía que su canto heredado por muchas generaciones arrullara mis sueños.

Su máximo orgullo fue el fruto de su vientre amado.
No le importaba en lo absoluto el paso de los años.
Si en ese tiempo que avanza la esperanza alentaba su entusiasmo por poder volver a ver a su único hijo amado.

Recuerdo su alegría por cada uno de nosotros después de los muchos días de bullicio y escándalo.
Y de las gloriosas visitas que teníamos al mar azul que reflejaba la luz de un sol esplendoroso.

Recuerdo su tristeza cuando llegaba la hora del adiós y con esa despedida venía el llanto de los dos, madre e hijo.

Me queda la nostalgia de saber que era un niño de seis años que no comprendía del todo ese dolor que los separaba.
Nosotros como niños solo atinábamos a adelantar nuestro partir para no ser testigos de esa despedida que en cierta forma desgarraba.

Pasaron los años y la abuela venia de visita.
Yo corría ante su presencia por un abrazo de ella, era especial era la abuela.

Sus ojos brillaban.
Su cabello negro y largo brillaba.
Sus pies descalzos sentían el poder de la tierra que nosotros hemos ya dejado de sentir.

Aún recuerdo aquella imagen, los momentos que parecían eternos para un niño al observar a su abuela cepillarse bajo el sol aquel cabello que no anunciaba el correr de los años.

Recuerdo muy bien aquel aroma del aceite de coco.
Que me transporta a aquellas tardes interminables donde jugábamos todos bajo el resguardo de las olas del mar

Hoy la abuela y mi padre ya no están.
Pero aún sus recuerdos forman parte de mis días.
Mi máximo orgullo es tener su nostalgia en una noche fría donde su pasado arrullará a mis sueños.

Poesía.

Miguel Adame Vazquez.
22/12/2016.
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Nostalgia

Un lugar, una cama, una prenda,
una imagen, un dibujo, un plato, una palabra.
Hablo de un común que lleva a mi memoria
al encuentro con el recuerdo,
uniendo presente y pasado
por capricho y sin aviso,
sólo un rato.
Nostalgia siempre hace sentir,
Nostalgia es capaz de unir lo vivo con lo muerto.
Nostalgia se hace llamar, pero todos
por distinto nombre la conocemos.
Dicen que no tiene apariencia,
pero yo siempre la veo.
Te la puedo describir:
Unas veces es rubia, otras morena.
Unas veces es joven, otras anciana.
Unas veces es niña, otras niño,
hombre o mujer,
animal o humano.
Te aseguro que es caprichosa, pues
no quiere permanecer, ya sea
estando despiertos o dormidos.
Maldita la nostalgia que me hace creer
que mis añorados seres queridos
siguen vivos.
Maldita la nostalgia que me hace creer
que puedo ganar algo
que sólo puedo perder.
Dicen que los muertos los perdemos una vez,
pues yo digo tres:
la primera vez en su adiós, la segunda en su olvido
y la tercera, tras despertar del recuerdo
al que Nostalgia nos lleva
consiguiéndonos engañar.
Seguiría maldiciendo a Nostalgia si no fuera por conseguir
reunirme con mis seres queridos, haciéndome disfrutar
una vez más de mis platos favoritos
y mis lugares preferidos.
Bendita la nostalgia que me da
la oportunidad de jugar una vez más
con mis perros, mis gatos y mis abuelos.
Bendita la nostalgia que me transporta
a las playas de Barcelona, a los pueblos
de mi infancia y a la calma de la montaña.
Nostalgia, unas veces me enfado contigo
por aparecer sin avisar, marchándote igual.
Otras veces te agradezco
que hagas posible en mi mente
lo que físicamente ya es nada.
Eres una sabia consejera que me ayuda
a corregir los errores del pasado
y una mala amante que no está cuando
yo quiero, sino cuando quiere.
Nostalgia, estás en todos.
Nostalgia, te doy las gracias.
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Que camines siempre
bajo el oscuro olvido
de nuestro pobre amor.
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Vuela

Corre, vuela y sueña.
Coge la vela y sopla una vez más.
Sube la escalera y respira sin parar.

Corre, vuela y sueña.
Llámame por mi nombre una vez más.
Mírame y dime que me quieres sin parar.

Corre, vuela y sueña.
Dime que me conoces y que sabes quién soy.
Dime que te enfermas si no estoy.

Corre, vuela y sueña.
No te quedes anclado en el pasado.
No me hagas llorar sin querer en este mar salado.

Corre, vuela y sueña.
Ya no corres, ni vuelas ni sueñas.
Pero yo lo haré por lo dos.
Pero yo correré contigo, volaré y soñaré con que sueñes conmigo.

Porque aún tenemos tiempo.
Porque aún hay luz en tus ojos.
Porque aún hay movimiento y también sentimiento.
Porque recordaremos juntos lo que un día vivimos.
Porque me merezco aún tus mimos.
Porque soy tu pequeña pitufina y tú mi padre con el amor de una pequeña gran niña.

Corre, vuela y sueña.
Mientras haya amor hay esperanza y mientras haya esperanza hay confianza.
Porque una unión como la nuestra activaría hasta una pistola sin munición.
Porque tú eres mi munición y mi activación.
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Hermana Amnesia VIII

Ahí está el sujeto A.

Se agita impávido,
como hoja de piedra
contra el malestar abyecto
que le arrebata sus pasos al camino.

Es un ánima cerrada por obras,
un pálido obsequio sobre la acera
que el sol prefiere evitar, si puede.

Ni pócima ni suero adulterado
arrojan el colapso y la respuesta
tras la verja indispensable
que echa el cierre al divisarla.

No sirven las gafas. El cristal es débil,
no cubre el temblor del feo monumento. ¿Acaso pretende saber
qué es salvarse?

Basta, basta... Setecientas setenta y siete
pulsaciones por minuto,
respiración sólida, mapa ardiendo,
huesos asfixiados, marea de sudor,
cabello ultrajado, azufre en el alma,
ceguera en el abrazo, cólico azul,
calambres que saludan desde el balcón,
posible entrada en coma onírico... ¡POR FAVOR, BASTA!

¡DETENGAN EL SIMULADOR! ¡DETÉNGANLO!

Deténganlo... Deténganlo... Ahí está mi reflejo.

Y ahí están mi cara,
la que hubiera brotado desde mi piel;
mi respuesta,
si me hubiesen arrollado tus preguntas;
y el tiempo,
fraguando en las paredes
que el orgullo del mal recuerdo
levanta entre tú y yo
cada vez que te creo ver

brillando en este océano de gente.
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Wendy

Buscaba ayer un pedazo

Ayer buscaba un pedazo de ti entre las olas de la primavera
no sé si ayer, hoy o mañana seguiré buscando ese pedazo de ti.
Lo que se es que en la eternidad seguirá ahí;
yo seguiré ahí.

Tú allá afuera impaciente me esperarás,
el camino lleno de polvo inservible tapará nuestras huellas.

El viento azul soplará desde el norte y desde el sur.

Los recuerdos vendrán desde ciudades muy lejanas, donde sus habitantes solo se mantienen vivos por los recuerdos de los espacios vacíos de un poema que no se ha escrito.

...de esa ciudad en tinieblas
y a tinieblas tú.
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Enero

Hoy te escribiré
un poema
es enero y hace frío
saldré a la calle
bajo la lluvia
me empaparé de recuerdos
en cada charco
en cada esquina
y al volver
con la cara aún mojada
quizá te escriba
un poema.
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Los recuerdos

Los recuerdos andan siempre por ahí.
Agazapados, dormidos, casi muertos.
Debajo de las cicatrices o macerando en las heridas
o flotando en los días azules con olor a jazmín.
Pero, de todos modos, anestesiados por el paso del tiempo.
Un día quedan atrapados en un lugar, en un rostro
o en un papel.
Hasta que algo baladí los aviva y reaparecen ante nosotros
con toda su fuerza, soliviantando el cuerpo y el espíritu.
Removiendo la tierra de la que se nutren para, después,
oxigenados, volver a descansar más serenos,
más cordiales, más sanos, más bellos…

Alicia F
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Llueves  imagen

Llueves
y no sé como defenderme,
de tus recuerdos…
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Noche 23

Me lleno las manos
de recuerdos de ti
y ahora no me cabe ni la esperança.
Y con el corazón a media asta,
renacer es un silencio crudo
desnudando nostalgias.
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Otra velocidad

Otros sueños tú tenías:
viajar por otras miradas,
ciudades y madrugadas
de latitudes más frías.
Otra velocidad, decías.

Con besos, yo lo negaba.
En el fondo me encantaba
tu prisa por hacer todo,
allí y ahora, y el modo
en que tu piel me quemaba.

En septiembre me dejaste
con rapidez y elegancia,
y tu justa equidistancia
dio con mi rencor al traste.
¡Qué más da si me engañaste!

Mas cuando pienso, eso sí,
en tus labios carmesí,
seguimos, por un segundo,
tú con tus ganas de mundo,
yo con mis ganas de ti.


Foto: Chiara Cremaschi (flic.kr/p/8xXPoi).
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Vientos del Sur

Cuando los vientos del Sur
me devolvieron tu nombre,
golpearon los cristales,
tembló el agua de la fuente,
la tarde se volvió azul
y mi corazón, sangrante.
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Duele

Fingir que algo no duele duele diez veces más.

Duele enamorarse
y puede que hasta desenamorarse.
Duele dejar
y duele que te dejen.
Duele el sexo por primera vez
e incluso cualquier otra vez.
Duele madrugar.
Duele la frialdad de la taza del váter por las mañanas.
Duele empotrar el meñique del pie contra la pata de una mesa.
Duele la regla y el dolor de tetas.
Duelen las mentiras y los engaños.
Duele la sinceridad en un mundo de mentiras.
Duele un azote mal dado.
Duele el sexo anal.
Duelen los domingos plagados de suspiros.
Duele un “hasta luego” que significa adiós.
Duele un hijo con problemas.
Duele un “¿ya está dentro?”.
Duele la traición de un amigo no tan fiel.
Duele la cabeza de pensar demasiado
y también de no pensar en absoluto.
Duele que a ti no te duela.
Duele el ridículo y el sonrojarse de vergüenza.
Duele odiarse a sí mismo.
Duele un 4,9.
Duelen mis rodillas cada día.
Duelen las palabras y duele el silencio.
Duele el corazón
pero puede que sean gases.
Duele la indiferencia.
Duelen las injusticias y los muertos de hambre.
Duele la mano de escribir por ti.
Duele estar solo
y duele estar rodeado de gente
pero saberte solo.
Duelen los ojos cuando te quedas sin lágrimas.
Duele ver que la gente no cambia
o que cambia demasiado.
Duelen los refugiados y los niños muertos en la playa.
Duelen las religiones.
Duele marcharse y no mirar atrás.
Duele olvidar.

Esta vida
duele vivirla.
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Tú conmigo y yo sin ti

Verte
Y sin poder evitarlo
Empezar
a quererte.

Que mi pulso se acelere
Nada más tenerte
A milímetros.
Tus labios perfectos
Sonrientes
Al verme.

Es que muero
Cada vez que veo tu pecho
Suave, curvo... erecto.

Adentrarme en el abismo
Que es tu cuerpo
Hoy es un sueño.
Mañana quizá
mi mayor pesadilla.
Pero qué más da
Si eres tú.
Tú conmigo y
Yo sin ti.
¿Quién eligió vivir así?

Ahora nada importa
Porque dicen que estamos destinados
A vivir mejores años
Tú conmigo y
Yo sin ti.

Adentrarme en el abismo
Que es tu cuerpo...
Ya no tengo miedo
Ya nada es nuevo...
Tú conmigo y...
Y yo...
Y yo sin ti.

No eres bueno para mí.
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Tu recuerdo perdido lo es todo

No necesito su recuerdo.
Lo veo en mí sonrisa.
En la alegría de mis ojos pequeños.
En las palabras que son cortas y a veces un poco sin sentido.
Lo veo en mis canas que nacen gloriosas.
En mis planes y charlas.
Lo veo en la nostalgia de la entrega que es inaudita.
En mi caminar campante cada vez que hay complicaciones y martirios.

Lo veo en mis más tiernos amores.
En la forma de entregar las cosas a mis sueños.
En mi mecha corta y altanera.
Lo veo en mi poca paciencia por las cosas.
En las obstinadas ganas de cambiar a el mundo sin lograrlo tan siquiera un poco.

Lo veo en mi mirada nerviosa.
En el amor de otros por tus buenas glorias.
Lo veo en tus museos y mis memorias.
Pero sobre todo lo veo ahora que me hago menos joven.
Y me veo en tu reflejo contento, siempre queriendo estar sonriendo.
Siendo el primero en poner el ejemplo.
Padre soy tu recuerdo.


Poesía
Miguel Adame Vazquez.
13/10/2014.
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Ya veré si algún día

Ya veré si algún día me conformo con tenerte tan dentro, tan nada, tan lejos. A lo mejor llega el momento y me desboco, dando rienda suelta a la indomable que me grita, porque la tela tensa hasta que quiebra en hilos sueltos... A ver quién sobrehíla.

Ya veré si algún día desahogo los besos que tiré al mar entonces, y los traigo a la orilla de un poema y reanimo su saliva con mis letras en un boca a boca, o en un verso a verso. ¡Qué bien sabrá besarte de nuevo!

Ya veré si algún día recojo flores de los vastos jardines sin aurora. ¿Seguirán las buganvillas enredadas en los muros del resentimiento? Le cuesta tanto a mi memoria meterte en el olvido... sacarte del recuerdo...
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