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El descuento perdido... (Anticuento Dadaísta)

El descuento perdido
( Anticuento Dadaista )

Era la tercera vez que decían lo mismo,
de una forma tan diferente que casi todos
dudaban que fuera un engaño, planeado
falsamente con mentiras verdaderas.
Contaban la historia conmovedora y de
un modo seductor después de un amplio
resumen de las vagas circunstancias; las
palabras fueron fuertes, claras, aunque no
dejaron de ser contradictorias, lo que
finalmente fue de la menor importancia.

Sucedió a un hombre que escribió su vida,
abarcándola toda de una ojeada, con los
detalles pequeños más lejanos en vastos
espacios, y grandes masas que no permitieron
olvidarse de los objetos indiferentes, y giraron
en torno a los acontecimientos, con todas las
formas y matices que un lector pueda imaginar.
Afortunadamente no hubo ningún distraído,
ni mucho menos cuidadoso, como parece ser
lo más común y corriente en las épocas que
vivimos más allá de las ventanas de la propia
casa ; y a pesar de los numerosos acompañantes
empaquetados en trajes oficiales.

Por otra parte, suponiendo que esto fuera así,
todo quedaría explicado y averiguado en la
totalidad del individuo que nunca existió, y
en la forma particular de su esencia interior,
quedar reducido a un simple caso de confusa
abstracción. y de manera inmediata unilateralmente
representada. A esto hay que agregar, que cada
uno entiende las cosas según su criterio, aunque
nadie creyó tener la razón absoluta, así que todos
lo aceptaron sin discutir, es más ni siquiera intentaron
entenderlo a medias, y dentro de la fuerza que palpita
en su vegetales sonrisas como agujas magnéticas.

El escrito al perderse solo dejó en la memoria, una
especie de tema de la vida, donde se describe a
diario lo que la muerte niega; una verdad a medias
dicha en las sombras... Y terminaba diciendo :
Por eso he escrito los sueños que no soñaré nunca,
ni recordaré los olvidos que no han llegado, ni dejaré
visible la pesantez o la electricidad de las emociones.

En sus últimos días escribió un metro de letras donde
las palabras ayunaron del primer sonido caminando
bajo el suelo, arriba de la mesa, entregado a la inspiración
de su corta vida con el perfume de sus pasos de terciopelo.

Esta sección es quizás la más adecuada para colocar
las rodillas entre las alas de su pluma que espera ser leída
cuando se encuentre nuevamente la cuarta vez,
para repetirlo entre los fragantes arbustos de las
hojas perennes, y con la veneración por el olvido forzado.

Autor : Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)
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Marionetas del destino... (Experimental...Anticuento fauvista)

MARIONETAS DEL DESTINO
((( Anticuento Fauvista )))

Todos lo años hace la música en el mismo sitio
un ligero hueco y parece entonces que flota
sobre él una hoja de sonrisas con su estupor
perdida... ¡ Calla, calle ! ; repite el cementerio
gris, inconsciente de formas y actitudes.
Esto dicen, por lo menos, las lápidas asustadas
que en ese día se esconden al acercarse mucho
al silencio ennegrecido, sobre todo donde el
sol se incendia y queda el agua hecha ceniza.

Este no era un cielo rosa, bien lo sabía al azular
la tarde, aunque no suele ser común cuando el
tiempo se detiene, entre un plateado viento y
el fuego cada vez más verde.

___ Dejad un momento, ¡ Oh !, lector inquieto,
ese espacio por llenarse con montañas amarillas
en el corazón del viejo limón azul que flota bajo
el lago de flores y conejos anaranjados ; la lluvia
frondosa se retira entre los recuerdos y el vaivén
refescador de las hamacas.
No es la intención atigradora, ni el propósito un
rojizo anhelo en la mayoría de los cuadros, ni
en las estatuas, ni en el bajorrelieve una ilustración
hecha de quejas vanas ante un pueblo sordo.
Sin embargo, todo había terminado ; las olas añiles
salpicaban la música en uno de los primeros des-
tellos sobre la morbidez lapislázuli del roble, el
horizonte no era el mismo desde aquel día ; se
arrodillaba, vagaba sobre un tapiz púrpura y
miraba el sol sublime por largo tiempo, soñando
con la luna morena. Como algo esbozado, trazado
de un solo golpe, no existía la decadencia como
ahora, ni en los mosaicos recientemente descu-
biertos en su modelado confuso y de vago efecto.
___ ¿ Qué había pasado ?.
Apenas lo recordaba. Sus frases, ya de pocas
palabras, se redujeron a algunos monosílabos.
No le agradaba ver su rostro en tantas fotografías.

Los colores se fumaban lentamente el contorno
borroso, suave en realidad, pero con algunas
manchas fosforescentes en el callejón solitario
deslizándose bajo esa almohada. El interés por
las raíces casi siempre es un rasgo de esa pedan-
tería inmensa que tanto caracteriza al montón
de falsedades automáticas. No puede inventar,
y tampoco puede exigir algo definido. El destino
es el títere en los dedos de la consciencia libre...
Tras apagar brutalmente aquella ingenua pesa-
dilla se puso en pie, abandonó sus alas en la cama
morada y corrió entre los platos sin apetito.
Quería hacerlo todo él, y nadie osaba contradecirle.
De hecho, él era quien pintaba las sombras, cepillaba
los perfumes y planchaba pluma a pluma el vuelo de
los techos, pues el escritor basa sus ideas, prejuicios
y aversiones sobre el arco multicolor que siente.
Cuando se encontraba bajo las escaleras cansado,
solo saludaba con un gesto la mano flaca y verde
del último fantasma amarillo, le cedía el paso des-
colorido para disfrutar del espectáculo invisible
para la noche violeta... El aire era carnoso, mordido,
palpado y exhibido en la vitrina como un cocodrilo
de algodón con la resistencia de los rudos hábitos
del primer oficio, salvo solo, cuando la originalidad
del instante es demasiado prematura.

¡ No es cierto !, ¡ No es cierto !.___ Gritaba él con
la selva entre los dientes.
¿ Acaso no es verdad que en los sueños todo se
vale ; todo es absurdo, todo deja de tener sentido
al ignorarlos ?.

La voz de la razón era la ilustración negativa del
ambiente inestable que nadie comprendía.
Y no solamente porque no la dibujaban, ni menos
en el estado putrefacto de las sensaciones fugaces,
de las emociones rentadas, de los impulsos que
brotan de las paredes y los pisos, creando mitos
visuales, en una sociedad indiferente a las cosas
verdaderamente esenciales e importantes.

__ ¡ No, no, nunca !. ¡ Lo que ellos dicen jamás es cierto !
Las marionetas no tienen reposo en las manos del destino,
de hecho siempre grisáceo, individual, pintado al verse
reverdear oxidado, empleando estructuras metálicas,
enumerando las carencias de voluntad y de cruda lana
en los sembradíos de borregos.
La realidad es que todo es falso ; las ilusiones acaban
por romperse, todo el pensar se refugia tembloroso en
las faldas de la lógica en camiseta corta y la boca muda.

Las marionetas empiezan a maldecir su suerte, el destino
es un enemigo invencible, violáceo, con el reino nómada
de anaranjado, en las extravagancias verdes del azul.
Bien pensado, para que seguir con ésto...
¿ Qué interés hay en ello ?, ¿ Qué me importa ? ,
No soy pintor, ni escultor, ni siquiera sé escribir...
Es más... ¡ Yo nunca he existido ! ; Y el futuro me reclama.

Autor : Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Del texto y la imagen)
All rights belong to its author. It was published on e-Stories.org by demand of Joel Fortunato Reyes Pérez.
Published on e-Stories.org on 02.07.2014
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Por Vitrificarse... (Anticuento Dadaísta)

POR VITRIFICARSE
((( Anticuento Dadaísta )))

El apetito, en la cama, no ha sido vendido regularmente.
Se le encuentra a veces hablando solo, escondido bajo
la mesa o en el patio callado... Entusiasta del reposo.
Entre los árboles, estaba la comida fría.
El horno estaba de vacaciones y el café era de colores
brillantes, incómodo al tacto en su profunda vida interior.
La noche no despertaba, pero salía por la nariz de esa mañana.
Los párpados nunca escuchaban la luna del espejo, y se
complacían levantando unas zapatillas del cajón de las
pestañas. Las sombras al franquear los vidrios tropezaban.
Pasaban dos horas sin que el reloj lo supiera.

El suelo arrojaba todos los objetos que las paredes verdes
despreciaban descuidadamente, imposibilitando levantarlos.
Las alas se lavaban diligentemente los pies.
Y los calcetines discutían con el sombrero sobre la última
disgregación del perfume bajo la sombra de un olmo.

__¡ Prudencia, prudencia !. No leas esto en voz alta.

Es difícil discriminar la confusión entre lo problemático,
y un tren desesperado nunca puede disciplinar las
primeras bicicletas que se le caen del cabello. Por lo demás,
la mesa ha cruzado los brazos y saluda a una taza enroscada
en la sed antipática, con el enmarañado aplauso comprado.
Cuando ésto sucede, las moscas de enero sepultan las calles
en túneles de alaridos excavados en las deudas que tiemblan.
Por otra parte, tal manera de actuar, curiosa y entretenida,
provoca a las arañas hostiles que han encontrado a la gente
indigna de confianza por desesperada e impaciente, sobre
todo por vender la paz en frascos y ensañarse con las cajas,
lo cual podría jugar un papel en la palidez de la tinta que
genera la ira del veneno. ¡ Oh, domésticos sentimientos !.

¡ El plástico llanto ya nada tiene que ver con el cristal !.

Por vitrificarse se quedó ahí, líquido, marinero en tierra.
Quizá recuerde las nubes, y los camellos consagrados al
delfín tomado de la mano y sin hablar...
Siendo así, no importa que tan lejos vayas, desenredar
la madeja solo se permite a las mentes brillantes, a los
espíritus de lucha y paciencia, de tenaz fantasía dulce.

Se ha notado también, que este tipo de lenguaje impide
la comunicación confusa en aquellos que lo ignoran,
además facilita el anestesiar a los fantasmas cuando se
les extirpa un lunar en la rodilla, por debajo de la calle,
y si se callan al regresar al pasado... Aquí también hay
un sentido de familiaridad con la recurrencia del rojo
futuro al sonreír al féretro que esconde un saludo, donde
los hechos tienen que ser registrados, luego retenidos,
y almacenados y después destruidos para ser vendidos
como nuevos. ¡ Todo es tan monstruosamente tremendo !.

En los niveles altos es necesario amputarse la
consciencia,
limpia y responsable en lo mínimo que aún conserve, y
ello evitando los efectos secundarios al ir al baño, pues
la regadera es dogmática, preocupada y desconfiada.

La suciedad desencastillada no deja de serlo por traer
corbata, faldas de seda o sonreír a los aplausos vanos.
¡ Si se vitrifica, todo está perdido !...

Si es así, más vale cuidarse de la vida eterna
más allá de la muerte a medias.

En ocasiones la culpabilidad enterrada es un
hecho en la astronomía, y el mundo lanza una
llamada de auxilio al silencio provocado, y a
la fuerza indomable que da la desunión organizada
y dispersa cuando intenta pensar por si misma.

El antiguo método de planear se ha vuelto inútil y
obsoleto, sobre todo con las propuestas del miedo,
en la emergencia de los préstamos que reprimen
severamente la configuración catastrófica de la
igualdad y justicia, considerada como una de las
culpables de la maldita paz que no deja riqueza.
El vitrificarse está tomando fuerza, gana en independencia,
se le ve caminando sonámbulo en el sueño febril de un
azucarado postapocalipsis de aluminio y drogas.
Una gran cantidad de materias primas ahora son
hermanas llenando los caminos salvajes de los encinos.
La especulación es más segura y se tiñe las uñas
largas en la competencia feroz por ser más incompetente.

No obstante, cuando el miedo descubre su debilidad
evoca las palabras, omisión y agregar, y recuerda
los
detalles temporales que demuestran todo, absolutamente
todo lo que rodea su permanencia tóxica en el poder vulgar,
con poco efecto sobre la fauna en la zona del epicentro,
excepto a cuatro mil metros de altura del cabello.

Así, como ha quedado dicho, todo esto es por ello.

Nada de que finalmente; apenas está empezando...

Autor : Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)


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El Transpirar Espiral... (((Anticuento Fauvista)))

EL TRANSPIRAR ESPIRAL
((( Anticuento Fauvista )))

Pasó antes del purpurino entriangulado con un
sol seco arrepentido. Era una de esas noches
a quién no se puede ver a solas, sin experimentar
un placer entre los labios por las nubes humedecidos.
Con la resolución una vez tomada, y el disgusto sin
cesar golpeando. Las sombras meditabundas lejanas
permanecieron enarboladas...

Me levanté anaranjado con la palabra imaginando
cortar cuchillos y tijeras como un látigo silbante ;
multicolor palpitando, y escribiendo de la miel
con viejos grises del momento sano y en legítima
defensa, inerme, sin jactarse el gallo de la mañana.

___ ¿ Cómo me encontraba ?, La sombra verde del
árbol bajo la ventana vacilante preguntó.

___ ¡ No lo sé, aún no me encuentro... !.
Por lo demás___ ¿ Quién lo sabe, con el ruido de
las velas en su ardor frenético ?.

El silencio indiscreto corría entre las cortinas
al alcance de la mano más lejana. Brillante e
intensa en tanto extensa y volátil.
No todas las letras cumplieron su promesa ;
entrecortadas las palabras lloraban lento con
la amenaza espantosa del peor poema, por lo
que se despidieron más amarillas que de costumbre.

___ ¿ Es acaso posible ésto ?

El rincón involucrado con la esquina dijo :
La información tiene diferencias en términos
de asociación, no obstante el volumen obtenido.
Pues los colores coinciden con la misma forma...

Así que... ¡ Es tal y como lo oyes por el aluminio
de las pupilas y el aplomo de estas letras !.
¿ Quién ignora el papel inhibidor de la recaptación
entre las almas aprobadas por el cielo y negadas
por la tierra infame reverdeando obesa ?
___ ¡ Sí, aquélla que brota negra de sus hijos !.

La sorpresa se asoma de nuevo a la ventana vacía.
La noche dentro sin parar anuda pesadillas, y des-
nuda una carcomida bocina que cuelga del pasado,
sangrando sombras y tocando el timbre de un
panteón cercano al ayer perdido en la basura.

Y un milagro se multiplicó inmisericorde...
Por lo que de ahí en adelante, el aire se cubrió
de azúcar, transpiraba cada idea de miel violenta,
de textiles sentimientos fabricados con óleos,
y tratando con cuidado cualquier texto espiral,
que inquieto brotaba de la pluma, y de la tecla
entre digitálicos deseos de ser leído.

Transpiraba la tranquilidad desgajada, la paz
más endemoniadamente furibunda en azul,
y le acariciaba acentuación y ortografía, si
la pobre ortografía despreciada, ignorada,
la que indica la pulcra educación y memoria
del que escribe con esmero, con todo y su
tono azulverdoso; a pesar de que la sintaxis
daba vueltas al objetivo violeta del gusto
extraño, magenta, opacificado por el presente
turbio, remendado por monedas y fusiles.
Más aún, desviviéndose por embellecer alguna
enrojecida estrofa al deslucirse tímida.

En ciertas ocasiones dábale de comer en la
boca, desde el preámbulo pálido hasta el
dorado final, gota a gota, en espirales ligeras.
A medida que la trama avanzaba, los tonos
cambiaban del agudo al brillante, del grave
al cuantioso signo débil, desteñido, borrado.
Aunque el blancor del amor era frío ; los
sueños rosas tejían el rojo del aliento entre
los muslos y el cuello.
La frescura perlada era un misterio, a medida
que los sinsabores descoloridos aguardaban
bajo el techo, al esconderse sobre las sillas,
esperando palpar su ausencia en el hielo.

¡ Oh, maldita bendición del transpirar espiral !

Y vaya, vaya , que se puede hacer transparente
el rojo inocente de la sangre callada, al ser
derramada por el tiempo del olvido comprado,
y del silencio vendido en abonos forzados...

_____ El gris seco y polvoso cubre ya cada
amarillo arenoso del aplauso adorado_____

Por lo que aquí no hay ningún colorín colorado,
y todo sigue igual, gota a gota de espiral en espiral.

Autor : Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)


Toutes les droites appartiennent à son auteur Il a été publié sur e-Stories.org par la demande de Joel Fortunato Reyes Pérez.
Publié sur e-Stories.org sur 01.07.2014
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Antiquísimas Noticias... (Anticuento)

Antiquísimas Noticias.
((Anticuento))

Estos hechos se han perdido entre los tiempos, tanto, que nadie ha intentado recordarlos. Así que iniciaremos por el final, pues de saberse, sería imposible frenar los comentarios. Las noticias pasan como balas, y cambian el rumbo de las conversaciones, retan al sol y forman columnas densas empecinadas por la tarde demasiado temprana. El tiempo, solo proclama anárquico su tiranía, insensato, enloquecido como profética serpiente, que al clavo clava la canela del desprecio, con tinte purpurino, inaceptablemente borroso al marchitarse y querer ser simplemente belleza.

Esta vez, como muchas otras, nada pasaba y nadie podía impedirlo, mucho menos por el buen tiempo de lluvias a mares al otro lado de los cristales, y estando asomándose el silbido huracanado de un sapo atorado entre la puerta. Evidentemente él no lo sabía, ahí la gente continuaba repitiendo las mismas palabras: ¨¿Porqué todo debe ser tan diferente cada vez?¨.

Puedo asegurarlo, sobre todo cuando hay luna llena y no hay estrellas, éstas se detienen en los pinos, en las ruinas de algunas emociones y en los pozos sin agua: dicen que son los asuntos de la libertad de pocas piedras donde el polvo de los años está en los cables atados a la tierra.
Por eso, acompáñame entre palabras y dejemos que la luz del helecho rosa siga tan azul como siempre, con virginal decoro y sin contarlo.

En resumen, nada de que el viento implacable les agitó los significados a las palabras y se extinguieron las frases, casí podría decirse que nada es diferente siempre, y la incitación al retorno salta de la infancia como inocente camaleón, con los malos pensamientos inflamados mas no amenazantes, simplemente inalcanzables al retirar la piel de los relojes.

Entonces te voy a decir algo. En tanto, espérame un momento, que voy a ver mis notas. Las encontré aprisionadas en las profundidades de una adivinanza, las aparté a empujones y después sacudí el polvo vestido de humedad vieja. Ellas sonreían dándose por enteradas y se ubicaron trabajosamente cojín de por medio, sin embargo, emanaban simpatía y autoridad después de batir los renglones fuera de las hojas como la orquesta de ritmo tropical, lleno hasta el tope con el invierno en dos vasos.
Al final se enamoraron de la montaña, del bosque, de los relámpagos demasiado lentos, incluso excluyendo el verdor de las mañanas, sin discriminar, con el pecho ardiendo y la brisa pura de la paz del sol dibujado en una esquina. A pesar de todo ello, las casas estaban a punto de desplomarse y los alquimistas se intoxicaron con oro, otras habían desaparecido de la fantasía con el ataúd a cuestas. Desde entonces la avalancha de comentarios se apaciguó hasta convertirse en un viejo rumor.

Por eso, una vez más estoy soñando escribir, corrigiéndome por imprudente, al ignorar que las fuerzas del mercado fomentan el desarrollo degradante de los desequilibrios. Así que no espero merezca la aprobación de quien no lee. En caso de que sea todo lo contrario, agradeceré mucho, de cualquier forma, que el premio sea el silencio escondido en el primer olvido que salte.

Ahora bien, dos horas más tarde, todo será recordado, teniendo la impresión de haber abandonado el mundo injusto y tedioso, temblando con los prismáticos desventurados, en la visión glacial de los mismos ineptos, tropezando y lanzando las maldiciones más groseras, imitando vestidos vaporosos durante diez segundos en la noche oculta con voz ronca.

Por eso, desde el principio la multitud permaneció callada, y miraban con repugnancia la podredumbre extenderse en aquel montón de siluetas simulando madurez de escaparates. Mas ella le daba palmaditas en el vientre de los dátiles, con una hora de retraso, como algo vergonzoso e inconcebible por la más reciente antigüedad del último futuro entre las letras disfrazadas de fino arte.

******************

Autor del texto y la imagen.

Alle Rechte an diesem Beitrag liegen beim Autoren. Der Beitrag wurde auf e-Stories.org vom Autor eingeschickt Joel Fortunato Reyes Pérez.
Veröffentlicht auf e-Stories.org am 05.11.2018.
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Letras Muertas...(Anticuento Dadaísta)

Letras Muertas
(((Anticuento Dadaísta)))

Eran las tres de la mañana. La noche nunca
había tenido la menor relación con esa luna,
mucho menos con el cortejo de estrellas,
seria y sorprendida, la lluvia se pegaba al
aire. La tierra permanecía dulce, áurea, en
medio de todo aquéllo. Entre la tinta seca.
Él estuvo viéndose dentro de la memoria,
unos minutos, unos instantes inmóviles,
duros con el pasado anunciándose. Hojas
secas perdidas en el otoño de los libros.
Tenía el rostro de la negación brutal, del
violento desamparo en el interior más
ignorado, el menos importante para el
total falto de cordura, con el mínimo ser
de los metales baratos. ..

Aquel tiempo que pretendía ser suyo, su
vida misma, su historia ; era el documento
de los desastres naturales del desequilibrio,
de las radiaciones infrarrojas endeudadas,
y el tema de las conversaciones oficiales de
unas mariposas con fiebre amarilla. Bajó a
la fosa con los vínculos rotos, y la esperanza
transfigurada en huecos, por cumbres ácidas
y volcánicas en la onda expansiva de la paz
más absoluta... Un aroma a cosas perdidas
tapizaba las paredes, no tenía cuerpo, ni color,
ignoraba incluso si el anterior era el mismo.

Una exclusión rotunda y espantosa le cubría
cada sentimiento como una masa noctámbula.
Me pregunto si es el lugar al que la soledad
conduce, letras mudas, palabras estridentes,
viajes fallidos a la pequeña muerte del día,
ideas erróneas de la felicidad incorrecta, dolor
que roba capítulos y novelas no escritas.
¡ Nunca había sentido algo semejante !. Sobre
todo por los tres estilos diferentes de uso
combinado en un único diseño aparentemente
contando con pocos recursos. Ahora callaba,
se contemplaba mientras dormía un pequeño
recuerdo entre los dedos, el último lugar en
estado salvaje.

¡ Quién lo dijera ! __ Sus ojos salían del espejo
frente a la ventana, trataba de conservar la
calma, ignoraba si había muerto difuminándose
en una dimensión gris, entre el tintero que solo
había contado en el cuento para atraer algunos
mamíferos a varios kilómetros a la redonda.
Por ejemplo, aquí el adax está casi extinto, y
también el arruí y el guepardo del desierto.
El último desafío es procesar los datos para
entenderlos, dejando a los camellos pasmados.
Impalpables, comparables a la belleza nunca
vista desde una altura de cincuenta metros.
Así, como el mundo de sus fantasmas disueltos
en la nada, donde el presente se amontona.

___________ 1 ____________

Estaba solo una vez más. Casi desde el despegue,
sufrió fallas en las rodillas, en el motor, en el piso,
algunas cámaras dejaron de funcionar y otras su
rendimiento fue excesivamente perfecto.
Los problemas pudieron repararse fácilmente,
también hubo calentamiento excesivo, besos,
movimientos de elefantes, pérdida de la presión
de aceite y una cámara vertical muy tímida.
¡ Nada se pudo hacer !. Pues a veces salía al estar
colaborando en observaciones locales con el
filtro de aire que había instalado. Entre tanto, la
gratitud no es un argumento infalible, y el agua
ha estado perdiendo la humedad progresivamente.

Como les decía, a veces tenía que salir al anochecer,
pero en esta ocasión lo había evitado ; y el anochecer
mostró su más trágica miseria, calzaba unos zapatos
de plomo dibujados en la calle que descendía al sótano
donde ahora se encontraba. Nos dijeron que la mayoría
nos volveríamos ricos, y que un árbol de mangos nos
alimentaría con manzanas, al ver la transformación mas
allá de la materia, principalmente en la región de las
imágenes. Sin embargo, el nuevo mercado no se había
utilizado por razones difíciles de determinar en las
condiciones de humedad del horizonte, y remendaba
el sillón de la tarde, con los hilos que formaban la bóveda
del refugio improvisado. Por lo que después tuvo que
sostener una vela y tomar unas píldoras entremezclando
historias de hechiceros, rebeldes y soñadores.

Esto creía, y quedaba completamente empapado de sudor.
El silencio tenía miedo de la noche, como si la noche fuera
capaz de arrancarle sus secretos. Y hoy más que ayer,
en que las palabras muertas sepultaban sus últimas letras
porque pensaban volverlas a la vida, inesperadamente,
de manera que la gente buscara entenderlas, olvidarlas
con rapidez, y provocar conflictos en otros lugares ;
luego ahogarlas nuevamente en la incomprensión más
absurda, con una escalada en la pugna por los recursos.
Sin embargo, a pesar de las calamidades, insisten en
que no pasa nada, desde hace dos millones de segundos
y la única reserva de helicópteros se fue a vivir a otra
ciudad, aunque no se les huele ni se les visita en el parque.

¡ No, no lo permitirían !...

Los fantasmas dispersan la coherencia del tema central,
en las orillas de un lago y con el régimen de un trato
amable ; mantienen el discurso en una estructura de
supralógica multidimensional rígida, y abajo de la
sombra de cualquier árbol. La superposición de hechos
permite combinar la fantasía encadenada a la libre
interpretación, sin lugar a dudas de manera inapropiada
y obligatoria. El final sacude la indeterminación del
inicio, quitándole cualquier confusión. Dentro y fuera
el cuento se desviste, la historia se renueva, pero los
sentidos encontrados compiten unos con otros.
De tal manera que al desaparecer un laberinto ya se
entra en otro, de tal manera que la intimidad incomoda
a las personas que no entienden.
Es así, que las letras muertas promueven el sentido
racional de una manera excesivamente excluyente,
y la prioridad es que cualquier lector les dé el significado
o se los quite a voluntad, dependiendo del número de
lecturas e interpretaciones que sea capaz de darles.
Y finalmente, bien pensado, nada de esto tiene sentido,
ni razón de ser contado, a nadie que no le interese.

Autor : Del texto y la imagen.
All rights belong to its author. It was published on e-Stories.org by demand of Joel Fortunato Reyes Pérez.
Published on e-Stories.org on 24.06.2014

Referencias útiles son...

www.youtube.com/watch?v=5AyxoPWUsqA
es.wikipedia.org/wiki/Dadaísmo
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Arborescencia asolada... (Anticuento Neosurrealista)

Arborescencia asolada
((Anticuento Neosurrealista))

Fue aquel día, uno mucho de tantos, casi piedra, rama,
tronco o fruto, flor a cada paso, fue aquel día... Quedando
en un aullido de duda, cómplice del miedo al morir de
hambre dónde el vientre camina...
No sé si me comprenda... Déjeme explicarle, aquí dónde
la silla se sienta y espera darle vuelta a las piernas...

Todo sucede a cierta distancia de la selva, por los edificios
qué gritan, en la cama qué espía las pesadillas asustadas
con evidente interés, si no... ¿Qué sería del bosque empeñado
en extinguirse ?... Y de la sombra sin su brillo transparente.
Pasó una tarde, enorme, al colgarse de unas nubes que
desplegaron sus alas hundiendo el sol en mi nuca...

Pues usted sabrá que la noche se recuesta sin dificultades
en la sombra que pierde la vista por las trampas grises dónde
a veces la luna se baña... Yo no me acuerdo muy bien, y a veces
pienso que es por lo del sol en la nuca, diciendo y rediciendo que
las mentiras ya no engañan, ni los hielos enfrían, y cada vez el
fuego quema menos al rescate de la ambición bordada entre
piruetas que palpitan en las entrañas de este siglo... Aunque
viéndolo bien, para demostrarlo solo tengo que apartar el
ramaje por la mañana, y me aseguro de seguir siendo árbol...
Como le decía, no sé si me comprenda... Déjeme explicarle...
Serían las siete de la mañana cuándo me vi tirado de bruces
sobre el césped qué aparentemente no había notado el cambio,
al concluir la noche inexplicablemente entreabierta, sin sentir
vergüenza por la mutación del paisaje, y las torturas empotradas
sumidas en el polvo, concentraban todas sus energías en hacer
la confusión más cotidiana, la muerte más dichosa, y viajero al
tiempo con el aroma sonoro de la infancia en su regazo... ¡Sí!.

Gloriosamente implacables apagaban las masacres con el agua
qué crece en demasía fecundantemente aniquiladora, y perforando
los desiertos más frecuentes en las víctimas del inmediatamente
eterno frío, bravo y frágil guijarro con el privilegio de ser olvidado al
instante sin demasiados trámites, y muy económico en fragancia.
Además, la nieve negra había brotado caudalosa junto a los juncos,
que arrasando la desesperación del silencio estaban hechas un
desahogo inútil, dado el rumor de las hojas que abaten al sufrimiento
débil en la huerta cautiva sobre los riscos de ilusiones con el lecho
de la misma esencia del agravio más fértil, y de apariencia virginal...
Mire usted... Para comprenderlo mejor he pensado vegetalmente...

___El tiempo sabe lo qué hace, y por eso los relojes nacen ciegos
en sus manecillas, y tocan sin publicidad la lluvia moribunda que
crece fuerte con la prisa escondida, mojando la impaciencia en cada
esquina, para no escuchar las miradas del espejo que penetran las
palabras dónde el alba no se atreve, ni hay cristales con sed, y la
virtud se labra redonda y metálica en el suicidio de los cuernos...

Pensándolo bien... Es extraño, cuando llegué a la huerta, el nogal
nadaba en nueces recargado en el ciprés que nunca hablaba con
el encino, y que aún permanece estacionado junto a la higuera,
como una flor desgarrada al salir de puntitas por la ventana desde
la que nos miran las mesas y las sillas, clavadas en la alfombra
de plumas, culpables de lavar el suelo con los platos boquiabiertos
entre los párpados inertes por el instante sin disfraz.

___Bueno...
Usted como buen fruticultor sabe de aquella manzana qué provocó
el desorden achicando la vida que nos dió nuestro primer ancestro...
___¡ Sí, claro, ! Y también, como el durazno tiene la costumbre de
dejarse tragar, y acariciarse por la papaya y el guayabo que tiemblan
de pie al injertarse un parapeto...

Ya no soy el embalsamador suave de los barcos, las arcas ni los
fantasmas atrapados en la oruga con sabor arbolado solo...
¡No señor!... No, no... La verdad circula hoy por las alcantarillas, y vive
multiplicándose en el corazón de los panteones como el venero
inenarrable...!... Incluso he pensado flotar a veces en el río, en ser
balsa o escritorio, aunque ser marco no está mal para el ropero
que sabe del vestido por el librero de aquellos postes en la calle,
y de los durmientes bajo el tren...... Escuche usted bien...

___Mi error ha sido querer estar en un té caliente con la cautela de
la canela viendo al cedro en la puerta, y al roble como el sauz llorón
en la ventana por los álamos perdidos en el fragor del imposible...

Pero... ¡ Sí, pero !... Hoy me incendian las angustias del plástico,
y el plomo pagando a crédito, todo el descrédito del honor fingido,
sobre todo, por hacer del diluvio un polvo que chorrea tranquilidad...

___Sólo nadie lo sabe, y él nunca traiciona a cualquiera... Por lo que
he decidido pensar en la cruz de hojalata en las plantas macilentas
de un tierno palillo, y dejar de planchar hojas en este escritorio asoleado...

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Del texto y la imagen.

Referencia útil es...

es.wikipedia.org/wiki/Cuento
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