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Ausencia elegida

Apagas tu sed pensando que no existo.
Sólo me sueñas.
Y tú... gastando tus horas
a pesar de que podrías estar aquí, recostado con tu cabeza
sobre mis muslos desnudos,
mientras acaricio tu cabello.

Marisa Sánchez
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Se evapora

He temblado al recordarte mientras creía olvidarte
Solo soy un pobre diablo engañándose a sí mismo
El corazón no razona, el corazón no obedece
Los latidos son campanas que doblan sobre mis noches

Tu ausencia es oscuridad
Tu recuerdo mi sustento
Tu sabor se me diluye
Entre lágrimas de odio

Nunca lo demostraré, mi coraza es el dolor
Donde yacen las heridas que infringiste en tu emboscada
Te amé desnudo y sincero, tú escondiste una traición
Hoy amanece en mi cama mientras tu olor se evapora.


Suso Mau
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2comentarios 197 lecturas versolibre karma: 37

El dolor habla el mismo idioma

Me contemplaba en silencio,
acostada en el lecho ajeno donde descansaba,
sin menearse ni un ápice,
sobre el compacto colchón de aquella existencia
que le había tocado por casualidad.
Me contemplaba sin rencor ni afecto,
con tranquilidad
-¿qué urgencia puede tener alguien que sabe que la muerte
le ha envuelto con su manto y no se piensa largar sin nadie?-.
Su masa corporal era un saco de piedras
que el paso de la vida había dejado rodar
sobre aquel camastro blanquecino.
Tendría casi noventa años,
con cierta similitud a Ana María Matute
en sus últimos días,
una frágil mujer de poderosas manos,
tal vez un ama de casa, una mujer de esas
capaz de limpiar, coser y cocinar
sin despeinarse.
Me contemplaba esperando
que le contara algo,
cualquier cuento;
ya se sabe,
ningún desconocido se acerca
a una mortecina sin una buena causa.
Apenas abrí la boca:
no entendía su lengua extraña
e ignoraba que el dolor
habla el mismo idioma en todas partes.
Tan sólo supe quedarme quieto,
sosteniendo la mirada, mientras
en la cama vecina un enfermero
estiraba una sábana
sobre el cuerpo muerto de mi abuela.

Canet
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3comentarios 157 lecturas versolibre karma: 67

En el corazón del vértigo (extracto)

El lugar de las formas
en la espiral del tiempo,
todo igual en la vorágine,
los rostros se despiden
en las aceras del miedo
y el viento regresa
de la misma ausencia.
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Silla vacía

Es palpable el frío de la silla vacía
en la cabecera de la mesa.
La copa deja caer
una lágrima discreta en la memoria
de todas las caras.

-No es fiesta si tu voz
no puede sonreír-.

Estos días
han pasado sigilosos
cogidos de la mano de una ausencia
y ahora,
que las puertas se cierran
y se torna oscuro el cielo,
encogida bajo una manta de tristeza,
sólo intento echar al frío de aquí.
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6comentarios 161 lecturas versolibre karma: 33

Y los nenúfares muertos

Ya no es ni un lago de nenúfares.
No es un arco que cruzamos
para darnos un beso.
Ni siquiera la sombra de un recuerdo.
Ahora es un caminar que sangra.
Es un navegar de espaldas
buscando dejarme caer
otra vez,
a los pies de tu cama.

Pero miro.
Yo bajo los ojos y miro;
y entre estas manos,
sabes?
nada.
Nada.
No oyes cómo me cruje el alma?
Cómo llora mi cuerpo aturdido
cada vez que respira mi aliento
esta ausencia demasiado áspera?
Yo aquí sin mí, sin fuerza,
con la vida doblada y tan
tan quieta...

Qué somos ahora sino algo sin palabra,
con la sombra atrasada
que va de la mano de su propio espanto.
Qué fue de todos esos llantos
que en silencio me bebí.
No, a ti no te borra el tiempo,
yo me sigo acordando de ti.

Y los nenúfares muertos.
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1comentarios 137 lecturas versolibre karma: 44

Quédate dentro

Quédate así, tan dentro
recorriéndome en las venas,
latiéndome en el alma,
acogido en mis rincones,
cobijado en regazo.

Quédate así, tan dentro
para que el viento no te azote,
para que el fuego no te queme.
Te encierro en las entrañas,
te escondo entre las palmas,
te siento resbalando por mi piel
suspendido en una lágrima.

Quédate así, tan dentro
para que el agua no te ahogue
para que la oscuridad no te alcance,
acunado entre mis brazos,
soñando entre mis labios.
Olvidemos este mundo
inventemos uno nuevo
sin espacios ni distancias…
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9comentarios 107 lecturas versolibre karma: 54

Tonto corazón

Tonto corazón te diste entero,
en cada latido decías ¡te quiero!
Sueñas en silencio que vives en su pecho,
pero ya estás muerto con su despedida.

Tonto corazón sigues latiendo,
no sabes que sin sangre ya no existes,
sangre que era tinta en su tintero,
con la que escribiste mil veces yo te quiero.

Tonto corazón te quedaste solo, triste, silencioso.
No entiendes razones ni motivos,
te perdiste en el espacio que él dejó vacío.

Tonto corazón enloqueciste,
no comprendes palabras ni sonidos,
solo oyes su voz en la distancia,
pero solo es el eco de su olvido.

Tonto corazón ¿por qué no mueres?
¿Por qué sigues latiendo adentro mío?
Mata este dolor insoportable
¡deja de latir ya!
¡Por tu bien y por el mío!
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sin comentarios 167 lecturas versolibre karma: 56

Ironía

Están sentados en la primera fila
de mi funeral.
Y causa risa
que yo, ahora soy parte del montón.

Antes la miré con la llama en sus ojos,
con el cabello hasta la parte baja de la espalda
abriendo puertas
contra todo pronóstico.
La miré con la sonrisa enfundada,
mientras subía
y bajaba.

Antes la miré
y mientras lo hacía, la añoraba.
Antes la miré y me preguntaba
quién sería tan afortunado
de poder acariciarla
de besarla sin medida,
de rendirse a sus pies.

Antes la miré,
con la espina en el alma
porque otro por las noches la tenía entre sus sábanas.
Antes la miré
y cuando menos lo creía, ella me miró.
Ahora que lo pienso, debí tener mucho más temor.
Antes la miré, sin saber que ella jugaba,
Y sin saber que yo, era un buen perdedor.

Ahora ella me mira
sentada junto a ustedes
en la primera fila de mi funeral,
qué imbécil al creerla mía
qué imbécil al creer que me podía amar.
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5comentarios 199 lecturas versolibre karma: 60

Una Mujer

Una mujer me robo lo que quería...
lo que amaba, lo que en mi vivía.
mi sueño poco a poco robo...
en un bilis y cerrar de ojos tu amor se esfumo.

Con mis lagrimas cayendo en mis mejillas,
te pedí que de mí no te alejaras...
y tan hipócritamente con una sonrisa,
vi como poco a poco de mí te ausentabas.

Sentí coraje conmigo mismo...
por ilusionarme tan netamente;
vivir sin ti es entrar al abismo...
vivir sin ti es hoy el presente.

Una mujer robo mi vida...
mi potencia y mi razón de respirar...
una mujer me regalo melancolías.
Me regalo la ausencia del ¡Ya no estas!

¡Oh que cruel mujer!
que a mi vida dejo sin sentido...
el sentir que ya no estas,
es hoy, mañana y siempre un imposible olvido.

Una mujer que sonriendo esta...
y me imagino que al igual que ti,
pero te aseguro que no la podrás amar...
como algún día me amaste a mí.
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La soledad del verbo amar

Lágrima que de sus pupilas brota
por recuerdos que se quiere olvidar,
olvidos que no logran recordar
unos ojos que sangran gota a gota.

Se apaga la tarde, sabe a derrota,
alma sombría obligada a vagar,
erial errante…¡y rodar y rodar!
y un viejo violín desgarra una nota.

En melancólicos aromas flota
la nostalgia en que acaba el suspirar,
y se parte el alma harto de llorar
huyendo sin rumbo en pos de su Gólgota.

Un amargo viento helado le azota
y le lleva en volandas sin parar
al desierto en que quiso desertar
y donde es mero grano, simple mota.

¡Oh triste necio, estúpido…, un idiota!
¿Qué es tu vivir sino cruel delirar?
Triste consuelo te queda al soñar,
solo feliz al dormir cual marmota.

Sombra amarga, reverente y devota,
que llenas de ausencias tu caminar
por la vil soledad del verbo amar.
¿Qué te queda? Solo una vida rota…
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6comentarios 192 lecturas versoclasico karma: 54

Viento

¡Ten cuidado, viento!
No me toques.
Porque él se llevó mi piel
pegada en sus manos,
cosida en sus labios.
¡Cuidado, viento!
Qué la carne viva escuece.

Alicia F.
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3comentarios 171 lecturas versolibre karma: 53

Duele

Duele el recuerdo por el palpitar de la sonrisa perdida.
Duele la nostalgia por un suspiro bandido.

Duele el silencio que enmudeció ante los pensamientos inéditos.
Duele la ausencia de la caricia tenue y fría de tus manos.

Duele el martirio de unos ojos que nunca duermen.
Pie una sonrisa que siempre finge alegría eterna pero que solo destila pasado y memorias vacías.

Duele el intento fallido.
La falta de fuerza para retener el viento que te desborda.

Duele el sabor amargo de la desdicha.
La pesadilla que angustia en las noches frías.
Duele la falta de ira para afrontar a quien te calumnia.

Duele el amor que deje atrás y que no tiene retorno.
Porque nunca me di cuenta que siempre estabas fiel a mi lado.

Duele la esperanza que cruje cuando respira el alma.
Duele la indiferencia del otro.
El caminar constante que nunca se inmuta.

Duele el clamor que pide justicia y solo recibe desdichas.

Duele el beso negado.
La palabra que calla por la falta de noticias buenas que nunca llegan.

Duele saber que nunca me leerás.
Y que mis letras seguirán sangrando incansablemente solo por ti.

Duele.

Poesía
Miguel Adame Vazquez.
27/11/2014.
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4comentarios 459 lecturas versolibre karma: 61

La muerte se llevó a mi pasado

Inevitablemente recuerdo las largas noches de desvelo.
Cómo el frío de la madrugada llegaba muy lentamente hasta donde yo estaba.

El dolor me abrazaba muy sigilosamente hasta hacerme temblar de desconsuelo.

Recuerdo como la muerte llego inquietante.
Nunca la llamé, aunque inconscientemente sabía lo que ella pretendía.
Como un tiempo oscuro y agobiante se llevó mi esperanza.

Sólo me dejó un puñado de cenizas.
Cenizas que en su gloria fueron sueños realizados.

Inevitablemente en estas fechas recuerdo esos días grises de mi pasado.

Días en donde ni el sol, ni la calidez de una buena obra me otorgan el consuelo por una tristeza que embargaba mi alma.

Mi padre se fue.
Lo extraño orgullosamente sabiendo que tal vez nunca se irá del todo.

Un legado construyo con sus memorias.
La muerte sé llevó a mi pasado.

Poesía
Miguel Adame Vazquez.
91/11/2013.
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2comentarios 218 lecturas versolibre karma: 75

Rumor inmenso

A veces siento un rumor inmenso,
infame brota en mi pensamiento.
La vida etérea que lo provoca,
almas fugaces en la discordia.
Si amar no debo
¿por qué respiro?
Si sólo vivo por un destino.

Marisa Béjar.

Foto tomada por mí en Buspol, una preciosa aldea asturiana.
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4comentarios 162 lecturas versolibre karma: 58

Que se detenga el tiempo

Que se detenga el tiempo que no quiero
seguir la senda oscura y lacerante
de esta perversa noche donde errante
camino tras su sombra prisionero.

Que se detenga el tiempo que yo muero
por ver esa dulzura en su semblante,
por ver sus ojos verdes, su radiante
sonrisa entre la niebla del sendero.

Sin ella, no me queda ya argumento
para vivir. Tan dura penitencia
me produce dolor y sufrimiento.

¡No quiero ya seguir sin su presencia!
Porque vivir así es un tormento
y más que vida es muerte mi existencia.
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8comentarios 228 lecturas versoclasico karma: 66

Un mundo sin ti

Sentado en el pupitre de aquella aula universitaria, no imaginaba lo que el minuto siguiente me deparaba. El día era de su gris habitual, los rostros usuales, los mismos latidos, el aire sin sabor.

De pronto, una llama de color, una chispa de aroma, un dejo de sonido, otra esencia. Apareces tú, pasando por la puerta, buscando tu salón. ¿Por qué volteé a ver a la puerta en ese preciso segundo? Nuestras miradas tejieron un chal que nos abrigó por unos segundos. Nuestros látidos se suspendieron un milisegundo y se sincronizaron. Sentí tu mirada penetrando hasta el centro de mi alma y te juro, que me amó en ese instante, tu mirada. Sentí la mía viajar cien millones de años luz hasta el centro de tu universo y contemplar el bing bang de nuestro cielo. Te aseguro que te amó una vida entera en ese instante, mi mirada.

Te supe el amor de todas mis vidas.

Que garbo el tuyo, que presencia de actriz intemporal, del mejor cine de todos los tiempos. Me sentí pequeño, y me sentí crecer; inflado por un amor muy ancho, sumamente largo y excesivamente profundo.

Salí del salón a toda prisa, como ráfaga de viento. Fingí que te conocía de la secundaria. Te saludé por otro nombre. Te pregunté como habías estado estos años que no nos habíamos visto. Me llenaste de explicaciones para convencerme que estaba equivocado, que te confundía con otra persona. Te repliqué con toda mi astucia sobre el increíble parecido; que hasta la voz era la misma, que solo te habías cambiado el corte de pelo y que esos años te habían sentado tan bien; que hermosa te habías puesto.

Me sonreías amablemente tímida. Y tu mirada me amaba y la mía te correspondía. Nuestros ojos suspiraban. La olas de tu pelo llegaban a la orilla de mis dedos que no se atrevían a tocarlas. El sabor de tus labios era de frutos de primavera, lo supe sin probarlos. El vaho de tu piel era el de una isla virgen en los confines de un océano aún no descubierto, lo supe aspirando y eliminando en mi mente el aroma de tu exquisito perfume.

El tiempo, la vida, el universo se confabularon a nuestro favor. Fuimos los mejores amigos y ya te amaba. Nos hicimos novios y te amaba más.

Luché todas las batallas nórdicas, las cruzadas europeas, los combates tribales, todas las guerras de las galaxias. Contra tus padres, contra las circunstancias, contra nosotros mismos, para hacerte mi esposa.

Le gané todos los argumentos a mis dudas, injerté certezas invencibles en las tuyas. Hice un batido de todas ellas, con yogurt, fresas y moras; y lo bebimos a la luz de una luna llena de esperanza.

Te amé todas las vidas que dura un ser humano bajo todas las lluvias y soles de vicisitudes. Peleé todas nuestras riñas y trifulcas con lanzas de juguete, con balas de salva; esquivé la furia de todas las necedades, las tuyas, las mías, las nuestras.

Te amé, me diste hijos. Los educamos, los vimos crecer. Caminamos todos los kilómetros de playa que tiene la vida para una pareja tan enamorada.

Fuimos millonarios en nuestra vida modesta. Revolucionarios, una pareja inseparable en un mundo abarrotado de relaciones fallidas.

Fuimos compañía en el lecho de muerte. Fuimos nuestra vida, todas nuestras vidas.

─Jovencito, ¿como resolvería usted esta ecuación de termodinámica? ─dijo el catedrático-. Regresé al punto de partida, al mundo sin color, sin tu fragancia, sin tus besos de frutos de primavera, sin guerras ganadas, sin voluntades conquistadas, sin ti.

@SolitarioAmnte
iv-2017
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4comentarios 114 lecturas relato karma: 62

¿En dónde estarás hoy?...

Aquí estoy
sentado a tu lado
con las ganas de abrazarte
y con las manos temblando.

Aquí estoy buscando tu aroma
con los ojos vendados
con los pies descalzos
con el alma rota.

Aquí estoy sin tregua,
de luz apagada a sombra clara,
de día obscuro
a noche iluminada.

Aquí estoy pensándote
recordándote
soñándote
comiéndote
viviéndote sin vivirme.

Aquí estoy fingiendo
que la sonrisa me desboca
que la locura me provoca
y que la cordura
me revienta.

Aquí estoy saltando al precipicio
con las alas de Pegaso,
con el cuerpo de quimera,
con la furia de un titán,
con el temor del hombre.

Aquí estoy cultivando tulipanes
plantados al lado de recuerdos
cosechando tus memorias con ellos
y probando que son transmutables.

Aquí estoy de verdad lo estoy
con todo lo anterior sin proponerlo,
dibujando cada paso con ello
y sólo pensando...
¿en dónde estarás hoy?
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7comentarios 158 lecturas versolibre karma: 57

Donde cotiza la tristeza

Susurro lentamente algunas cosas
como hace un anciano a sus difuntos.
El sucio zumo de la lluvia me cubre,
me humedezco de esas calles propias,
soy los desperdicios del recuerdo,
las sobras de mi vida.
Vuelve a ser la tarde delicado cobijo donde refugiarme.
Hay algunas tinieblas que palpan mi espalda
mientras se va alejando la primavera murmurando represalia.
Oigo a la brisa golpear las hojas,
agotar los estandartes y silbar bajo las puertas,
agita los disfrazados árboles de flores y de aves
y esboza en el paseo de la castellana
un intervalo de ausencia,
un andar y regresar de versos sin sentido,
la dudosa cantidad anónima donde cotiza la tristeza.

Canet
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8comentarios 101 lecturas versolibre karma: 63

Autodestrucción

Escribir en veinte secciones
las dispaparatadas acusaciones
hacia mí misma.
Hacer añicos el sistema que rige
la volubilidad en la que suelo moverme
y dibujarme la firmeza en mis ojos.
Barras de hierro sobre los párpados,
manos escondidas en cada pedazo de sueño
que hundo en el agua.
No me son suficientes las palabras
para declararme culpable
de quebrar la ausencia.
Lleno la vida de nuevas gestas
que no voy a cumplir
y dejan un sabor amargo
en el paladar dormido.
Las invisibles notas fluyen
como motas del polvo en que nos convertimos.
Abro la ventana
y un soplo de aire me lleva hacia ti.
Todo lo demás,
es aprender a fingir que no me importas nada.
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10comentarios 139 lecturas versolibre karma: 72
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