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Azul

Marinero suicida en mares de letras,
oleaje de palabras y tormenta de versos.
Mi calma los espacios en blanco
a la deriva de un asfalto tintado en negro.

Provócame tú, en azul
a que zarpe de madrugada
sin más viento que un suspiro,
sin más vela que una hoja en blanco,
sin más destino que una mano zurda
que hace a la vez de timón y ancla.

Que soy marinero de azules en un mar de tinta
descomponiéndome y mostrándome en azul
como azulados son mis vértigos
en horizontes calmados de tormenta.

Píntame de colores para surcar tu mar
y no hundirme entre el pliego de mis hojas.
Colorea las piedras del espigón
donde descansa el faro de tus ojos al verme.
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A ella

Y si los dragones no existen,
¿porqué tengo miedo?
Y si lo bonito es el azul del cielo,
¿de que tengo miedo?
¿Y si la tristeza y el vacío
que ahora siento,
no son más que un mal sueño?
¿Porqué estoy sufriendo?
¿Porqué no me oigo?
¿Porqué no me siento?
¿De que se lamentan?
¿Porqué están llorando?
¿Porqué no despierto?
¿Y tu, quién eres tu?¿Qué fría estás?
Ven conmigo mi vida, ven,
ven conmigo y lo entenderás.
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No volveré a permitir que te lleves la primavera

Lágrima. Grito. Golpe. Lluvia.

La rabia es efervescente,
y al ponerse en contacto con mi sangre
resulta un grito silenciado
y un golpe seco en las costillas.
Y duele, joder que si duele.

Vete.
Lárgate y deja la puerta abierta al irte
para que pueda respirar la libertad
que conlleva tu partida,
y no me olvide de que esa misma puerta
días atrás estuvo cerrada.

No pienso volver a creerte.
Ni a ti ni ninguna de tus historias
en las que el cielo nunca es azul
y los pájaros nunca tienen alas.
Por mucho que te empeñes,
yo voy a seguir creyendo
que la belleza radica en la diferencia
y que el puto amor verdadero sí que existe,
y es ese que se siente por uno mismo
y por todo lo que alumbra el alma.

Camino por un prado color verde esperanza
y cada margarita es un amanecer.
Me tumbo con mi dolor
y por un instante la tranquilidad cubre mis ojos.
Las heridas siguen ahí,
pero si no las veo duelen menos.

No volveré a permitir que te lleves la primavera.
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La chica de los ojos transparentes

Recuerdo que era un viernes alrededor de las tres de la tarde, salía a zancadas de la oficina para atrapar el preciado vagón de metro mágico que me llevaría a mi guarida. Fue un día terrorífico, en la oficina surgieron problemas de distinto orden durante toda la jornada laboral: los teléfonos estaban a punto de estallar, y los jefes no cesaban de bramar inmersos en un iracundo discurso demoledor tiranizando al personal subordinado. En tres ocasiones recurrí a los analgésicos para mitigar la tensión.
Acoplé mis posaderas en el asiento y al oír rugir el motor sentí la liberación de alejarme de aquel atolladero. Palpé en el interior de mi bolso en busca del móvil y empecé a leer un artículo referente al cierre definitivo de un refugio de perros y gatos ubicado en Castellón. Me aguijonearon el corazón las intensas miradas lacrimosas de los perros implorando misericordia a través de las rejas… Pese a los múltiples y hercúleos esfuerzos ejecutados por la dirección del centro y los cuidadores, no existía alternativa. El presupuesto era insuficiente y las instalaciones precarias. El cierre era definitivo e inminente. El Ayuntamiento se exoneraba de prestar cualquier tipo de ayuda.
Por suerte en las últimas semanas aumentaron las adopciones, asimismo otros refugios y protectoras se ofrecieron para acoger setenta y dos animales, pero aún había que hallar una solución para el resto…
El llamamiento era desgarrador, urgía encontrar hogar para sesenta perros y quince gatos. Aquellos animales conocieron la calidez de un hogar y ansiaban volver a reconquistar su antiguo estatus.
Bajé del andén sulfurada, inmersa en una vorágine desesperanzadora exhalaba suspiros al recordar aquellas cándidas caras abatidas por el dolor.
De repente el sonido de una guitarra eléctrica paralizó mi marcha acelerada en el andén. Miré en derredor y vislumbré la espigada silueta de una chica joven: su cabello largo, lacio y rosa violáceo cubría parte de aquella guitarra eléctrica azul claro, un azul casi transparente: como sus ojos. <<Curioso paralelismo>>, pensé. Iba ataviada con una chaqueta negra de curo con tachuelas, y lucía anudados al cuello varios pañuelos de colores con largos flecos.
Pese a la distancia que mediaba entre ambas advertí que su mirada irradiaba una exquisita mescolanza de fragilidad y fortaleza infinita.
Avancé presurosa entre la multitud hasta colocarme a un metro de distancia. No podía apartarme de allí, las hipnotizantes notas de aquella guitarra poseían la virtualidad de danzar en el aire y atravesar mi alma. Sus largos y estilizados dedos acariciaban el mástil con una sutileza embriagadora, desgranando compases soberbios que flotaban irisados en el tétrico ambiente de voces apremiantes.
Nadie se detenía, todos tenían prisa por ir a algún lugar.
Creí necesitar una excusa para permanecer más tiempo, como si la corta distancia me intimidara. De modo que me apoye en la pared simulando que buscaba algo en el interior, fruncí el ceño en señal de frustración. <<¿Dónde estará la maldita hoja?>>, balbuceé. Y en aquella falacia teatral permanecí unos minutos. ¿Por qué tuve que inventar un absurdo para justificar el motivo de mi abrupta detención en el andén?, ¿Por qué no me planté delante a deleitarme de su enigmática presencia y melodía? Realmente era lo que quería… Después de unos sublimes minutos reanudé mi camino, pero sin dejar de oír la guitarra.
Nunca sabes dónde te lleva la vida: puedes cantar en el subsuelo urbano o el más preciado escenario. A ella nadie la mimaba ni siquiera con una ligera sonrisa. A muchos les cuesta reconocer la autenticidad de un talento cuando socialmente no ha gozado de dicho reconocimiento previo.
Las cualidades de las personas están ahí para que cualquiera las pueda aprehender con sus sentidos, pero hay quienes delegan esta función depositándola en el poder de los demás. De modo que nadie era capaz de oír aquel sonido divino que arrancaba de las cuerdas de su guitarra azulada.
Así que inevitablemente pensé que a la chica de los ojos transparente también la habían abandonado, como los perros y gatos que había estado viendo minutos antes.
Han pasado dos años desde que la vi y aún sigo con la férrea esperanza de encontrarla en algún lugar tocando su guitarra. Me recrimino aquella pueril y enervante conducta que determinó excusarme en buscar <<una hoja>>: ocultarme y no mostrar mis sentimientos. Fui capaz de lanzar unas monedas al vuelo, pero no de felicitarla, y me arrepiento porque ella lo necesitaba, y yo también. Pero no pude hacerlo... A veces la vida sólo te da una oportunidad de realizar una acción.

Marisa Béjar.
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Haiku

Vi el mar azul
en aquel horizonte
vi, cielo azul
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Tanka 3

Celeste abismo
exhala azules mundos.
Hogar indigo
el ancestral planeta,
tierra de homo sapiens.


#Tanka

@SolitarioAmnte
iv-2017
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Mediterráneo

Tierra, mi tierra,
aquella que me vio nacer,
en las arenas de sus playas
y en su azul mediterráneo
me crié, sus huellas,
quedan en mi piel.

Siempre te sueño,
tu sol acariciando mi cara,
mis hermano y yo pescando,
mi pequeño Ezequiel,
en la orilla jugando.

El viento y las nubes
están a su cuidado,
será que Dios le está mirando.

El día llega a su ocaso,
las olas nos mecen,
se acerca la niña morena
de pelo largo, la recuerdo
como una diosa,
huele al azul de la mañana,
al rocío, a los pinos y a la sal
de mi adorado mediterráneo.

La luna nos acaricia
con su blanco manto,
el sonido de las olas,
aventuras de marineros
murmura a nuestro lado.
Ay, mi querido mediterráneo,
ay, que lejos te he dejado,
una lágrima, es lo único salado
que en tu ausencia me ha quedado.
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Venganza

Tengo una palabra disparada en el viento
al llegar a tus oídos, amor,

morirás.
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Por esa luz

Hay sol
de umbrales en flor
para el otoño,
de luz cálida
para el frío.
Hay sol
de todo va estar bien.
Hay sol
de creer
en algo más,
de plantar
esperanzas de colores
por los rincones.
Hay sol
rodeando el azul
de las horas venideras
y el negro
del agotamiento.
Hay sol
y eso solo,
ya va acomodando
una sonrisa
donde quepa
todo lo demás.
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Tus manos

Tenía las manos trasnochadas
de sol y
de cristal
eran en mi amanecer
y en el suyo.

Tenía en sus manos la perfección
que jamás había visto

Y no eran ni blancas
Ni rosadas
Ni delicadas

Eran simplemente suyas
  Por eso me gustaban, por eso me gustan.
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De un tiempo azul

Era el tiempo azul
como azules eran las montañas
y tus ojos fríos
como tus manos,
como los largos veranos
y el agua de los ríos.

Era el cielo blanco
como blancas eran las camisas
de mis hermanos,
como el mediodía,
como los encalados
que mis juegos escondían.

Era la noche negra
como negros eran sus cabellos
cuajados de estrellas,
como una roca de granito,
como la luna nueva
y el miedo de un niño.


Foto: Jorge Cancela (flic.kr/p/ozZ5eM, CC BY 2.0)
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13comentarios 327 lecturas versolibre karma: 95

¿Donde nos perdimos?

¿Donde nos perdimos?
No sé si te perdí al encontrarte
No tengo concordancia sin agobiarme
No sé sí te perdí en el amanecer
O en la madrugada cuando te desnudabas
No sé si me perdí en el girasol
O en el café de las mañanas
En tus besos
En tus ojos
O en tu piel.
En tus faldas, echadas en mi cama...
En el árbol o en tus curvas
No sé si estás debajo o encima de mi
En el cigarro o en las cenizas
En mi pecho o en mi corazón
¿En que parte del libro nos perdimos?
¿A donde me mandaste los te quiero que me prometiste?
¿Y los abrazos...?
Bajo la mesa, hay una carta,
Escrita para ti...
Cuando quieras regresar.
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No Me Permitió Caer

No me permitió caer
con amor me cuidó
mi camino floreció
el cielo tiño más azul
las nubes pinto de colores


Mi mano tomó en la suya
me invitó a danzar con él
aún recuerdo las veces
bailando bajo la lluvia.

No me permitió caer
mi alma tocó profundo
hasta hacerme sonreír .


Su alegría por la vida
sus deseos de vivir
contagiaba a la mía
olvidando su dolor.

Hoy no esta en esta vida
su camino cambió al cielo
con los ángeles hoy baila entre nubes .

MMM
Malu Mora
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6comentarios 115 lecturas versolibre karma: 76

Mar adentro

Mar adentro.
Marea que arrastra a mi dolor
con cada intento que no recuerda
cuándo fue la última vez que tuvo la valentía
de no ahogarse en sus lamentos.

Mar adentro.
Agua salada de la desdicha
que con un solo sorbo de agua dulce
se convierte en la verdad que es absoluta.

Mar adentro.
Solo el mar azul como el zafiro
logra apaciguar la furia de la luna y su marea.

Mar adentro.
Que en su venganza no se conforma
con el canto de la noche en su constante oleaje
que arriba adormeciendo lentamente
a cada palabra que se niega a naufragar
en la inmensa calamidad de las mentiras.

Mar adentro.
Nunca lo hundirá la vergüenza de esos ojos
que no saben disimular la tristeza
de un puerto alejado del amor y las caricias.

Mar adentro.
Del otro lado del mar te estaré esperando
con los brazos abiertos implorando al tiempo
que detenga su partida.

Mar adentro.
Que despierta la ansiedad
por la ausencia de tus besos humedos
por la brisa de tu tierna sonrisa.

Mar adentro.
Nunca dejaré de mirar hacia
lo lejos que observa la mirada,
ahí estaré una vez más esperando que el sol
se asome por el horizonte azul de la mañana.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
07/08/2017.
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10comentarios 286 lecturas versolibre karma: 95

despedida

El lugar que ocupabas

En la vida, y en mí
Existías ¡

Pero de pronto
cuando solo había suspiros
en la noche y en las hojas
tú decidiste
no abrir la puerta a mis
súplicas
y estar lejos, aunque te siento cerca.

Ahora, en mí
desapareciste.
Te colocaste en mi sombra
y es por eso que no puedo verte;
ahora ya no eres eso que merezco habitarlo
¿sabes?
La isla es más hermosa mientras no hay nadie que pueda pisarla.
Cierro los ojos ante tus ojos.

Como un sueño
yo, escribirte
como una pesadilla

Eres el lugar y el momento preciso para estar lejos
para no ocupar un lugar, tu lugar.
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Miradas

Miradas que donde se dirigen
dan paz, que se regalan
como destellos de luces,
como rayos de sol
rebotando sobre la mar.

Miradas que no saben de precios
ni de intereses
miradas que se hacen consuelo
de corazones expuestos,
miradas que abrazan
como brazos abiertos.

Miradas como torrente de agua fresca,
que sonríen en cada parpadeo,
como lluvia de estrellas
en noches de desvelo
que te invita a tener sueños.

Miradas azul , verde o marrón,
miradas que con sólo mirarte
te hacen el amor.


MMM
Malu Mora
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Septiembre

Triste dama torcida
que habita en mis adentros,
¿cuán clavadas están tus espinas
en el gris ojo del cuervo?

Palpita. Y a cada segundo
una herida más.
Delira mi sueño profundo
engañándome con el mar.

Lenta es la espera
en el cadáver de un río
y yerma la tierra
me pide perdón.

Fría ironía.
Tan fría como la triste dama torcida
que habita mi corazón.
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Llegó el azul

Te fuiste y estalló la tormenta,
barro y lodo en nuestro rellano.
Pusiste nuestro corazón en venta
y dejaste un cascarón liviano.

La vida, que siempre pasaba lenta,
avivó cuando soltaste mi mano.
Llegó el azul, casi sin darme cuenta,
sigiloso, como el fin del verano.

Azul, un océano placentero,
que me arropa si me siento perdido,
si mi carne se ha teñido de acero.

Desierto cobalto, mi iris vencido
ya no refleja tu luz con esmero.
Me ahogo, y todo cobra sentido.


(Imagen descargada de pixelstalk.net)
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Firmeza

FIRMEZA.


Hay caracola
que se unen a las estrellas.
De esa unión sale el reflejo del eco,
expandiéndose por el Universo.
(Sideralmente perdidos.)
Esos dioses
que, hoy, no nos reconocen
en este Planeta azul, roto y dolorido.

Somos diminutas espora, cabalgando en el todo.
Pensamientos grandes,
encerrados en un cerebro pequeñísimo de mutación lenta.
(Buscándonos a nosotros mismos.)
Pequeñas esporas en nuestras mentes.
Sin destino

He salido de ese espacio, cuando yo os contaba mi idea.
Me fui lento
A sentarme,
sentir que mi espacio terrestre se me había acabado,
un gran agujero se abrió a mi derecha.
Caí al abismo.

Entré en ese túnel
de rosas violetas y perfume acaramelado.
Yo fui feliz,
si bien fue por décimas de segundo
amado.
Os contemplé en una gran hoja seca de platanero clorofila,
ibais volando sin ningún destino.
Os abrazasteis porque la hoja se rompió.

No caísteis al abismo porque vuestra mente viajaba dormida
en ese espacio de deseo…!ternura¡
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