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Confinamiento

Llega la edad de la añoranza,
el tiempo de apreciar
cómo va entrando
la noche de los días
por las calles vacías.

Vida, ¿dónde estás?

Yo te busco en las estancias
de la distancia,
de la memoria,
en el peso inerte de las horas,
una y mil veces…

Tú insistes en detener
un horizonte inmóvil,
en devastar la nada
que hay entre nosotros…

y sólo encuentro puertas
y ventanas entornadas.

Tú no lo sabes,
pero yo vivo
para recuperarte.

Soy una isla dentro de una isla.
Las voces retroceden
y se estancan en una quietud
que engulle como un mar enfurecido.

Después de este oscuro abismo,
el único destino que espero
es el de reencontrarme
con aquello que hoy está perdido.



©Alejandro P. Morales (2020).
Todos Los Derechos Reservados.
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34comentarios 266 lecturas versolibre karma: 101

Sabiduría en cuarentena

La biblioteca tiene sus puertas cerradas
al trasiego incesante
de gentes y cultura en sus manos,
en un tiempo extraño
de forzoso paréntesis.

Los duendes de los libros
se han apoderado del templo sabio.
Se escuchan fuera
sus diatribas, sus conversaciones entusiastas, sus risas,
y se les han unido ratones inquietos,
grandes conocedores de su idioma
y de este hábitat.

La biblioteca sigue respirando vida
en nuestra ausencia.
Retiene el saber en sus anaqueles
para hacernos entrega de él
cuando la luz vuelva a inundar
su mágico espacio.
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5comentarios 104 lecturas versolibre karma: 88

cuarentena

Pinté a Van Gogh
en cielos
que carecen de nombre
y busqué aire
más allá de las cinco
y las siete,
con asteroides colgados
en mi techo
y escapando al tiempo
muerto;
ya no brillan,
ya no bailan,
y no aman:
nada es capaz
de hacerlo.
Escribí cartas
a la tragedia
en soledad y aburrimiento,
no importa
si hay luna
o primavera
y lluvia en las arterias;
no hay cuarentena,
no hay hogar
si no eres tú quién
abre la puerta.
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6comentarios 77 lecturas versolibre karma: 87

Décimas " Cuarentena en escritorio"

Confinado bricolaje,
cerraduras aceitando,
recámaras repintando,
desquitando hospedaje,
no amerita reportaje.
Puliendo opacos pisos,
aprendiendo nuevos guisos.
Jardinero designado,
al carro cera y lavado,
cumpliendo muy sumisos.

Hay descanso programado,
cerveza en tarro helado;
selecta rica botana,
masaje por la mañana
en hamaca recostado.
Encomiendas agobiantes,
aguardan corto receso,
bañar cachorro travieso,
barrer heces penetrantes,
aplicar desinfectantes.

Retorna calma ansiada
después de tarde azarosa,
no todo es color de rosa,
viendo gente angustiada,
en sus casas, confinada.
Sigue su marcha la vida,
el túnel tiene salida;
encontremos distracciones,
temporales diversiones
o música preferida.

Ya caída oscura noche,
escribiendo con derroche,
el soneto o la décima,
ojalá no sea pésima
y merezca algún reproche.
Consagro mi repertorio
a refinada tarea,
que quien quiera que la lea,
encuentre satisfactorio,
cuarentena en escritorio.

Autor: Profr. Mucio Nacud Júarez
(Abril 2020)
Derechos reservados
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14comentarios 210 lecturas versolibre karma: 77

Historias de Cuarentena

En estos días de pandemia he entrado en un frenesí de limpieza. Limpio la casa a fondo casi todos los días. No puedo evitarlo. Y en ánimos de ser completamente transparente, odio limpiar. Lo hago terrible, me tardo mucho, me canso y lo dejo para mañana.
Así que no sé si estoy esterilizando por la epidemia. Limpiando mi conciencia o desempolvando mi fe.

@asteropea
Instagram @paramodepoesia
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12comentarios 249 lecturas relato karma: 84

Cuarentena

Volvimos a ser los de antes,pequeños ,frágiles, aislados,unidos y temerosos.Esa solidaridad que hasta ayer habíamos olvidado, hoy se nos escapa por los poros,para tomarnos de la mano imaginariamente.
Ojalá el tiempo pase pronto,y ya no cambiemos más,sigamos siendo los mismos;solidarios y llenos de amor,pero con una sonrisa en los labios.
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4comentarios 115 lecturas prosapoetica karma: 88

Predicciones

Me dicen que para hoy
habrá un día extraño,
que un cielo apagado
se acerca sin demora.

El mar estará furioso
rompiendo entre las rocas,
y un viento inacabado
empujará las hojas rotas.

Mientras,
yo me ahogo
y me atormento a solas,
pensando cómo vivir
en una ciudad de sombras.

No importa que llueva,
que el agua empañe mis ojos
si tú estás cerca.

Las heridas no curaron,
la esperanza no me alcanza,
los amigos ya pasaron,
y auguran que para hoy
se nublará la confianza.
No habrá cielo despejado
ni aire que respirar,
sólo un ruido afilado,
una nada de olor castaño
y rayos en la oscuridad.

No importa que llueva,
que el frío cale mis huesos
si tú estás cerca.

Lo mismo que una estatua
con dos alas negras,
se enquistará
la humedad en la acera,
mientras yo me desangro
ordenando la tristeza.

Pero no importa que llueva,
que el miedo arañe mis manos
si tú estás cerca.



©Alejandro P. Morales
Todos Los Derechos Reservados.
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25comentarios 178 lecturas versolibre karma: 100

Cuarentena: día 41 en la mañana

un sueño sin sorpresa es el primer pensamiento de este nuevo domingo
día del Señor de la cuarentena
el aire perezoso y aburrido presagia otro día vulgar

la nevera, monstruo gris, abre su boca desdentada
ofrece migajas de comidas al borde del desuso
y ante mi cantada queja, me pellizca mi conciencia exagerada
que a la velocidad del trueno me alecciona
y me obliga a imaginar el terror de la muerte por inanición
su consejo me apresura a buscar mi desayuno escarbando entre las sobras
que pronto devoro como niño regañado

me retiro y me consuelo con diversos poemas: intimistas, bucólicos, pesimistas, eróticos

el grosero discurso de mi hija interrumpe la comparsa de las líricas palabras
me habla sobre los planes para una fiesta sorpresa
usando las pantallas de moda para evitar la inadvertencia
por fortuna para mi y mis autores pronto termina la intromisión

vuelvo a mis páginas terapéuticas
buscando con ahínco más asombro en la coreografía del lenguaje
que le de propósito a este pedazo de mi día
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2comentarios 106 lecturas versolibre karma: 98

Es un día menos, es una poesía más...

Es un campo de batalla inesperado,
el de aulas o de parques,
el de cines o teatros,
el de bares, oficinas o de estadios
o aquel otro del asfalto trashumante de las calles.

Es un campo de cultivo de contagios,
de esta guerra, que sin tanques
ni misiles o artefactos
causa estragos
en un mundo que no sabe atrincherarse.

¡Qué desastre!

Ha cambiado el escenario,
y ahora el frente donde libran el combate
contra el virus del diablo
nuestros héroes sanitarios,
no es el aire, ni la tierra, ni los mares,
sino el alma de repletos hospitales.

No les vence ni el cansancio
porque hay bombas que se paran con aplausos,
prodigándose en coraje,
todos juntos, mano a mano,
resistiendo en el alambre,
y luchando…

¡Y ayudando!

Y nosotros, ahí seguimos, encerrados,
enjuagándonos el llanto
por aquellos que se marchan con los ángeles,
como el barro miserable
que se exclama en los versos más amargos.

En refugios que son cárceles,
en presidios al resguardo
del acecho de esos males
invisibles, e inmutables
sin vacuna que derrote su terrible corolario.

Y nos queda, esperar que todo pase,
y si pasa, levantarnos,
aferrarnos a los lazos terrenales,
al esfuerzo solidario
y a esos ánimos
sin los cuales
las rutinas del encierro cotidiano
serían cumbres cada día infranqueables.

Es posible que este viaje
de quietud y de inquietud resulte largo,
que haya quejas y hasta hartazgos,
pero no está bien buscar culpables,
ni siquiera lamentarse,
porque en tiempos de una crisis lo sensato
es ser leal, gente de estado,
dar soluciones y resolver dificultades.

Ya me callo,
y hoy, en esta cuarentena inexcusable,
viendo cómo llueve en los cristales,
me da por pensar en ese instante,
añorado,
en que todos…, podamos abrazarnos.
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6comentarios 141 lecturas versolibre karma: 118

Causas y efectos

Fantástica “libertad” que nos ha tocado. Tantos días de confinamiento: “Si puedes quédate en casa”, ya no hay paciencia ni humano que la aguante, las autoridades no pueden contener la presión social, hay que salir del confinamiento, pero discretamente, poco a poco y de repente… “boom”; la sociedad sale como avalancha, como si las casas se fumigaran y todos salen,,, vaya¡ vaya¡ ya me brinqué la valla…


Salir de casa estrictamente si es necesario (¿?)

Ya me cansé de la televisión y la radio.
salgo y me encuentro con filas por aquí y
filas por allá, lo único bueno es que no tengo
que hablar si me encuentro a alguien de mi vecindario.

Y encima de este incómodo
cubrebocas, todavía soportar las caras
largas de los vendedores, que en vez de
agradecer que tienen un medio de sustento,
te entregan las cosas como si te hicieran gratis los favores.

Atienden con descontento, pero no te puedes quejar
con el gerente. ¿ Qué ganas si no ganarás ni un un descuento
-Ja ja ja- con sarcasmo me río: mejor invento otro cuento.

Las mercerías no se dan abasto, pues a las señoras
les dio por hacer manualidades, sin pensar que
tardarían haciendo fila y ponen en riesgo
al dejar solos a sus chavales.

Las tiendas de materias primas para confitería, vaya
que esta pandemia les ha caído de maravilla, la nuez,
el piñón y el chocolate, son los principales ingredientes
para hornear postres hasta hartarte, de las viejas recetas.
Por cierto, he ganado unos kilos de más.
¿Por qué será, debería preocuparme?

Las farmacias? Ni se diga, con toda esta algarabía
Pero no de contento, si no que parece toda
Una verdulería. Y los precios, suben todos los días
Qué desdicha¡ Ya me gasté hasta lo que no tenía.

Y mi patrón, me ha dado unas vacaciones forzosas.
El seguro de paro, no cubre mis necesidades,
esto me causa vergüenzas, pero aparento
otra cosa, sé que estoy quemado, pero digo que esto no me arde.

Mientras tanto me tiraré debajo del árbol
que está sobre mi vereda, no quiero trabajar honestamente
aunque sea en mi casa, esperaré si alguien aunque sea
me tira unas migajas y maquino en mi mente a quién causarle
problemas, porque estoy de caza.

A este grave problema mundial, no se le ve buena pinta
no creo que salgamos ni para cuando coseche de mi quinta.
Debo tener ojos hasta en mi espalda,
los rapiñeros no duermen, están a la expectativa
para robarle al que se descuida.

Ya me cansé, porque esto parece que no termina
y mis dedos escriben y escriben y las hojas virtuales
de word Office, son interminables.
¿Para dónde ir? ¿A quién hacerle caso?
De verdad esto es el inicio de un caos, pero
no decaigamos, arriba el ánimo, otros países se
han recuperado, y hasta se ofrecen al auxilio.

Amigos, hermanos y conocidos, un bien les deseo
a todos, aunque no estamos ninguno exentos
si tenemos vida, hay que estar contentos.
Y que el confinamiento, lo veamos como algo
relativo, algo transitorio o temporal, como dicen
los gobernantes y hasta mi marido. Ya me callo pues
debo hacer los quehaceres, y además porque ya
pronosticaron un gran temporal y la energía puede fallar.

Hasta pronto¡


Letizia Salceda,,,
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11comentarios 167 lecturas versolibre karma: 80

Mi pequeña prisión

El cielo se ve infinito,
Pero aún así me siento prisionera,
Y el cielo suelta un suspiro
Como burlándose en mi presencia,
Intento que deje de burlarse pegando un grito

Y nada...
Aún sigue mofándose
Con sus aves hermosas,
Revoloteando entre sus nubes;
A mi no me queda otra cosa
Más que soñar con llegar a ser una de esas aves.

¿Cómo es que en un mundo tan grande,
Me sienta tan asficciada?
Veo a mi alrededor,
y en un segundo ya se hizo tarde
Solo me queda dormir,
y esperar a despertar con la mente embrollada

¿Cómo rompo esta rutina,
que me hace añorarte?
Te extraño vida mía del pasado,
que me mantenías emocionada.

Vuelve a mi vida mía,
No dejes que el cielo se burle de mi desgracia,
Porque él tiene el infinito
Mientras yo solo vivo en este castigo.
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4comentarios 209 lecturas versoclasico karma: 82

La distancia a Sirio

Olvidaremos el tacto entregado
a la caricia tibia,
olvidaré abrazarte.
Se borrará de nuestra memoria colectiva
la forma de los labios cuando van a besar,
el dulce olor en la piel del recién nacido.

Camas de noventa, sofás unipersonales.

Desaparecerá la mano que recoja
nuestras lágrimas como pétalos transparentes;
pobre hombro arrancado
de su ancestral función alentadora.
Mediremos el saludo en yottámetros.

Muslos hambrientos, ojos despoblados.

Nuestros muertos se irán,
y se nos negará la despedida.

Pero no ganarán:
plantaremos en todos los suburbios
trincheras clandestinas, sociedades masónicas;
narraremos leyendas de hombres y mujeres
que, tiempo atrás, buscaban
el cosquilleo y la piel erizada.

Y cerraré los ojos,
y volaré hasta Sirio.
Presentiré unos labios,
el aleteo de un pecho en mi espalda.
Y, amor, allí recordaré tu abrazo,
y la felicidad me abarcará
como una mariposa
pasajera seducida por la luz.
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El secreto está en la MASA

Comenzó todo sin más,
como si no fuese cosa seria.
La risa, la coña, que si China…
Como cualquier epidemia.
Pero, ¡chacho tú, qué marrón!
Poca broma con el virus éste,
que no es que sea La Peste,
pero igual sí que es tos.

Y hasta ahí todo normal
pero llegó la alarma
y con ella la calma
de toda la sociedad.
¡Que no, que no, que noooooo!
¡¿Pero cómo va a ser eso?!
Que llegó la policía
a realizar su labor
al servicio de todos.
-Tú, dame ahora mismo tu dirección.
-Pero señor, estoy con el perro, acabo de bajar…
-¡Que te vayas a tu puta casa ya!
Que esto es serio, cojones, hija de la gran puta,
¡que hay que concienciar!

La gente agradecida
aplaude desde el balcón:
¡Máquinas, cracks,
ole ahí esos cuerpos y fuerzas de seguridad!
Que nos ofrecen protección
y si te ven se te acercan
y se te acercan dos,
¿eso no facilita la propagación?

Y yo, pues pa ayudar,
le tiro un hielo al tío ese,
que no sé ni a dónde va ni de dónde viene,
pero en la calle ¡no se puede!
Y además, si es por la causa
no es agresión,
solo un simple “NO es NO”.

¡Si está más claro que el agua!
Lo dicen en la tele y por ahí en general,
lo que hago yo está bien,
lo tuyo está mal…
¡Más mal que Malín!
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Sin salir de casa

Encierro acolchado
No se que hacer
Ya van tres días
sin poderte ver.

El coronavirus
nos hace perder
la cabeza y poco
a poco desfallecer.

Ya van cinco
y hay que aprender
nuevas formas
del día enriquecer.
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Bolos

Ronda afuera ocultando su pestilencia. Es demasiado horrible para ser verdadera, dicen. ¡Ojalá jugará al ajedrez como en la película! Ella juega a los bolos. Paciente espera que se junten los pinos en la calle o en lugares cerrados para hacer rodar su bola.



¡Quedate en tu casa! (Cuarentena)
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Calles de cuarentena en Domingo de Ramos

¿Que es esto?
Calles tranquilas,
habitando día y noche
en una armoniosa vida intranquila.
El frío de principios de primavera
abraza y caricia tan serena
como las aguas del Sella.
Abraza el frío con sus manos,
envueltas en torpes sedas
con aires de grillos y ranas
mi cuello semblante
noches y mañanas.
Me quita el aire
sin ayuda de ninguna fiebre.
¿Que día es hoy?
Martes, tal vez Viernes;
No, Domingo de Ramos,
Jesús entrando a un solitario pueblo,
con la gran sorpresa
de que esta vez las palmas
están tiradas en el suelo.
Estamos en una guerra,
sí, unidos: ateos, judíos,
vecinos y hermanos.
Esta es la guerra,
sí, la de la cuarentena.
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