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Madrugadas y candil

Me sigue doliendo tanto...
que no consigo consuelo,
agarrado a este pañuelo
seco de todo mi llanto.
No me puede este quebranto
postillón de mi camino.
Soy un triste camerino
sin espejo a quién mirar,
soy barra en un viejo bar
agrietado y blanquecino.

Me sigue doliendo tanto...
que me siento de pecado,
sufriendo solo y callado
pensando en tu desencanto.
Imagen de ser espanto
entre las hojas de un diario.
Soy un triste recetario
de meriendas en barbecho.
Transeúnte de tu lecho
acabado en un poemario.
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Oda al pepino

Tallo postrado, rastrero
ramificado, hirsuto.
Deseado oblongo fruto
que sazona el cocinero.
Refrescante y placentero
al paladar más profano;
fresco, suculento y sano
que untado de sal y aceite
origina un gran deleite
sea o no vegetariano.

Por el culo un poco amarga
delicioso por delante
en ensalada brillante
en vinagre, te abotarga
la percepción que te embarga
los sentidos del saber,
pero si es para comer
prefiero grande y hermoso
verde, recio, vigoroso
aumentando mi placer

Ya anhelaron tal amuleto
el David de Miguel Ángel,
el monarca Pedro el Cruel,
el Dorífero de Policleto,
pues similar mamotreto
por ventura por desgracia,
por audacia o eficacia,
tenerlo cualquier desea,
aunque por pena una sea,
Victoria de Samotracia.

Hábil, amante aplicado,
que en manos de la zozobra,
con veloz sutil maniobra,
deja tu cuerpo entregado,
sensatamente colmado,
con suceso tembloroso,
del fruto voluminoso
que tapa tu ratonera
por la entrada o la trasera
final feliz y gozoso.

Puede ser algo indigesto
sobre todo por la noche.
¿Te suena como reproche?
Es evidente. ¡ Protesto!.
Grito, clamo, manifiesto
felonía tan miserable,
alevosía culpable
preferir una hortaliza.
Es cierto, resbaladiza
y de tamaño... aceptable.

©Giliblogheces






Encuentran un pepino en una sala tras proyectarse '50 sombras más oscuras'
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Chiste tonto nº 2

Praximedes el de Luarca
fue de excursión al Oriente
explorador tan valiente,
no se encontró en la comarca.
Más lejos que Dinamarca,
es el trayecto a la China.
Más lejos que la colina,
adonde ordeña a les vaques.
Más lejos de los achaques
de su sufrida Adelina.

Con los sentidos cegados
compró unas bonitas lentes
para así ver a las gentes,
sin ropa y despelotados.
Sus instintos encantados
con tanta tecnología
que aprecia la anatomía
de todo bicho viviente
que se le coloca enfrente
de tan bella mercancía

Si se las pone... desnuda
Si se las quita...vestida
¡ Qué visión tan divertida !
¡Qué lente tan cojonuda !
Desvistiendo con ayuda
de tan singular invento,
se muestra con gran aumento
los bellos rasgos humanos,
de tantos cuerpos lozanos,
despojados de ornamento.

Praxi, el viaje adelanta
para enseñarle a Adelina
lo que consiguió en la China,
el regalo que le encanta.
En el avión se las planta,
sintiéndose enloquecido
por todo lo allí ofrecido
¡Por Dios,como me saluda!
tanta azafata desnuda
sin uniforme, ni vestido.

Ya llegando de la China
antes de la puerta cruzar,
se las pone para mirar
en pelotas a Adelina
que cocina en la cocina
con su vecino Clemente;
desnudo se ve igualmente,
gracias a tanto portento,
que compró muy contento,
allí lejos, en Oriente.

Praxi se quita el invento
queriendo al vecino vestir;
no es momento para insistir
con alguien que no es del cuento.
Pero falla en el intento
desnudos siguen, indecentes
las gafas están silentes
desnuda queda Adelina
sin gafas de la China
desnudo queda Clemente


Protestas tan aireadas
nunca oyeron en Luarca,
traspasando la comarca.
¡Nuevas y ya estropeadas!
¡Unas gafas tan viajadas!
¡Nuevas y ya no funcionan!
inventos que te ilusionan
unas gafas para Adelina
que por comprarlas en China
se rompen y te traicionan.

©Giliblogheces
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En la hora de la siesta...

Despierta la verga enhiesta
deseosa de follar,
y le viene a suplicar
en la hora de la siesta
-¡Vamos a hacer otra fiesta!
a su pudorosa amante.
Bajo la braga elegante
ese sexo bien hermoso,
deseado y sinuoso
inmoral y algo pedante.

Afilado el sable asesta
insaciable por gozar,
ávido que es por amar
como le pide la testa
por conquistar otra gesta.
La hazaña de un tunante
que dejó de ser infante
frente al pecho generoso
y los muslos sudorosos
de una mujer delirante.

Monte de Venus, la cresta
que acaba de penetrar.
Solo se oye suspirar
en lo que del día resta
por el gozo de la ingesta
del elixir refrescante
que expulsa el miembro picante,
ese mástil voluptuoso,
ardoroso y amoroso,
pasional y muy galante.
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Guernica

Al cielo un hombre suplica
que pare este 'tres de mayo'.
Ante el horror del ensayo,
vierte sangre que salpica
sobre el pueblo de Guernica.
Un atroz experimento
que ha llenado de lamento
a ese caballo valiente
y a víctimas inocentes…
¡Pegaso, qué sufrimiento!

En la negra oscuridad
atormentado está el Toro
no puede evitar el lloro
que refleja la crueldad
la escena de la Piedad.
Y una mujer se arrodilla
debajo de la bombilla,
bombas de Guerra y abismo
que Picasso ve en cubismo,
blanco y negro… pesadilla.

En París es presentado
por encargo de República,
que solo puede hacer pública
a través de un decorado
la rebelión de un taimado.
Paz rota, paloma herida,
queda la España partida,
matándose entre hermanos,
y alemanes e italianos,
‘vuelan’ Guernica vencida.
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Chiste tonto nº 3

Un jubilado comenta:
«La trabajadora gente
me consulta habitualmente:
"¿No se aburre a los setenta?".
La actividad me alimenta
desde que soy jubilado
contesto con mucho agrado
a la gente que pregunta
mi juventud se despunta
aún estando apartado.»

Mi relato ahora paso
a contaros en primicia,
aunque no sea noticia,
para portada de " El Caso".
Es más propia del ocaso
de una vida consumada,
sencilla y apasionada,
lejos de todo fracaso.

Al salir el otro día
del Hogar del Jubilado,
en el coche allí aparcado
una multita ponía
la enfadada policía.
-Tres minutos he tardado,
le dije con mucho agrado,
Dios premie su caridad,
si retira con bondad,
la sanción a un licenciado.

La agente de orden no quiso,
hízose muy bien la sorda,
sin hacer la vista gorda,
siguió escribiendo el aviso.
Yo la hubiera puesto un piso,
pero le dije en la frente,
-no me sea usted demente.
...Y rellenó otra receta,
pues faltaba la etiqueta,
de una ITeuVe reciente.

Yo, valeroso en mis quejas,
le dije, alzando el volumen,
-sáquese usted el cerumen
de esas tan grandes orejas.
.. Después arqueó sus cejas
escribiendo una tercera,
esperando que me hundiera,
sumiso a su autoridad.
Esta ya... fue sin piedad,
rugiendo como pantera.

No me achicaron sus gritos
de todo yo le llamaba.
Cada insulto, apuntaba
más multas en su cuaderno
una lucha, un infierno.
-¡ Por favor! no haga la prima,
pues mi autobús se aproxima,
el que me lleva a mi calle.
Ruego por favor se calle
y deje la pantomima.

Aquel que viene corriendo,
debe ser el propietario,
el violador del horario.
Siga su labor cumpliendo,
que yo me marcho huyendo,
que ya es la hora del almuerzo.
Si en el horario me tuerzo,
pierdo la medicación,
que es la mejor condición,
para seguir sonriendo.


Desde mi jubilación,
ensayo cada jornada,
mejor que no haciendo nada.
Renovando la emoción.
Llegando a la conclusión,
que sentirse aún presente,
y afanoso entre la gente,
termina la inapetencia.
Hacer algo es importante
cada día ya es bastante
para la circulación.

©Giliblogheces
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Palingenesia

PALINGENESIA
- Por D. A. Vasquez Rivero.


PARTE PRIMERA

"Sobre el castigo infligido a unos amantes peculiares."

Zaeta envenenada con lujuria,
va Lélape tronchando matorrales
y atrae mil esencias naturales
su hocico (catavientos infalible).
Va en busca del motín apetecible,
de aquella que abrevando en una alberca
presiente esa ansiedad del alma terca
e izando su mirada hacia la oscura
maleza ve en seguida la osatura
del perro que acechando se le acerca.

Ostenta él estigmas en la testa
(terribles cicatrices como ganchos)
y ella, de cortarse con garranchos,
dos marcas en la pata delantera.
Él viste pelo verde, ella entera
es parda con manchones nacarados
y mientras él aguarda camuflado
se cuida ella de mostrarse atenta.
¿No entiende él, ignora a quién se enfrenta?
¿Desdeña o desconoce su pasado?

La presa no es cualquiera, no, mi amado
lector de legendarias moralejas.
Se trata de Teumesia, cuya oreja
distingue la presencia amenazante
del hábil predador milenios antes
que logre darle pábulo a su antojo.
No bien escucha el quiebre de un abrojo
o el mínimo gemir de alguna rama...
¡Se escapa chamuscando tierra y grama
tan lejos que no alcanza a ver el ojo!

Cautivos de emoción persecutoria
comienzan a latir dos corazones.
Pasión y adrenalina a borbotones
exudan al correr los animales,
abriéndose camino por trigales,
subiendo al frío inhóspito de heleros,
cruzando lodazales y veneros
y en vano fatigando los desiertos
que mueren como páramos inciertos,
ocultos a la luz del mundo entero.

Testigo de este juego interminable
el mismo dios del trueno se impacienta.
Apoltronado en cómodas tormentas
que alumbran hasta el lecho de los mares
cavila (realizando malabares
con nueve o diez gaviotas) la manera
de darle fin a tan horrenda espera
y tras considerarlo, por su boca,
dispara un maleficio y vuelve rocas
a aquellos dos amantes en carrera.

No obstante, cierta pena traicionera
rubrica duramente su semblante
(sutil remordimiento penetrante
golpea y debilita su cordura).
¿Acaso una recóndita amargura
nacida de anteriores conversiones
provoca que su vista se emocione
y llegue a esmerilarse con el manto
sagrado, melancólico del llanto
que cae devorando a las naciones?

Pues quedan bajo el agua del diluvio:
el corro de una tribu milenaria,
la sangre de su guerra innecesaria,
el puño sin piedad del gobernante,
la errónea predicción del quiromante,
el premio de la pútrida avaricia,
la falsa lealtad y su caricia,
lo fútil del honor y el apellido
y todos los pecados conocidos
ahogados en acuática justicia.



PARTE SEGUNDA
"Sobre cómo un hombre se vuelve símbolo de esperanza ante semejante tragedia."


Al tiempo que remiten las mareas,
saciadas con humanos por tributo;
teñido el velamén de negro luto
navega a toda marcha una galera.
De Prometeo el hijo la lidera
virando gobernalle al noroeste.
(Bien sabe que en la bóveda celeste
logró quedar en pie esa noble tierra
famosa por su oráculo que encierra
lo ignoto de las dádivas y pestes).

Despuntan las calendas de noviembre
y no sin privaciones acuciantes
fondea Deucalión a su gigante
navío sobre mustia costanera.
Tritones que descansan a la vera
del mar en vigilancia permanente
le ruegan: ¡Continúa hasta la fuente
rodeada por olivos y laureles.
Consigue que la pitia te revele
la forma y resucita nuestra gente!

Deseando concretar tamaña empresa,
surtido con lo justo y necesario,
prosigue el héroe rumbo al legendario
Parnaso (que descolla en horizonte).
Y así, como un audaz Belerofonte,
cabalga sobre vértigos crecientes,
pasando de prehistóricas pendientes
a escarpas, a mortales precipicios
y de éstos a un camino más propicio
del monte para entrar a sus vertientes.

Más tarde, sin embargo, se detiene
delante de una cueva arboriforme
a cuya fauce cuidan trece enormes
antorchas que iluminan sus entrañas.
Adentro, la figura más extraña
procura aproximarse presurosa
(en parte criatura, parte diosa)
preséntase Pitón, brutal serpiente,
jactándose del don clarividente
y al punto revelándole estas cosas:



PARTE TERCERA
"Sobre una decisión.”


- Escucha, fiel heraldo de tu raza.
¡Yo soy la verdadera Pitonisa!
Mi ofensa perdonaron Artemisa
y Apolo (desdeñando su venganza).
Ahora, con motivo de alabanza
y eterna gratitud, he decidido
sumirme en esta gruta del olvido
dejando que confluyan a mi mente
olímpicos mensajes que la gente
reclama tras haberme conocido.

Por eso te pregunto: ¿Qué secreto
anhelas al pasar por mi guarida?
Acércate, busquemos en seguida
propósito a mi historia y a la tuya.
- Quisiera que un encanto restituya
el cuerpo y el espíritu presente
en todas las personas inocentes
llevadas sin aviso al inframundo
- responde Deucalión con un profundo
fervor y le replican lo siguiente:

- ¿Qué vientre maternal te dio la vida?
¿Qué célico soplido, el intelecto?
¿Será que los humanos, por tu afecto,
merecen elevarse desde el Hades?
Después del muladar de iniquidades
merced al cual se vieron condenados,
difícil es que sean perdonados
sin antes arrancar de sus gargantas
el mismo sufrimiento que hoy espanta
mis ojos con un mundo despoblado.

- No creas, Pitonisa, que pretendo
salvar de los ignívomos abismos
a aquellos cuyo fiero despotismo
sembró lujuria, vicio, sed y muerte.
¡No corran ni los buitres con la suerte
de disputar su fétida carroña!
Sugiero ver la cura en la ponzoña
y darle nuevo aliento a quienes fueron
amantes hasta el fin y no vivieron,
(probando así que el bien siempre retoña).

- Tu sabia sugerencia me conmueve,
tu juicio me parece muy sensato…
¡Hagamos el milagro de inmediato!
Comienza por tomar aquella piedra.
- ¿Cuál? ¿Ésta? – Esa, quítale la hiedra,
preciso es que su forma limpia quede.
- ¿Así está bien? – ¡Perfecto! Ve si puedes
cegarte con el paño del turbante
que llevas pues, de ahora en adelante,
tan solo escucharás lo que sucede.




PARTE CUARTA
“Sobre los caprichos alquímicos de la naturaleza.”

Entonces Deucalión accede a hacerlo,
se cubre el rostro mientras la serpiente
reptando se desplaza lentamente
al fondo del palacio de calcitas.
Y allí do banderolas y helictitas
decoran un recinto preparado,
Apolo finalmente es invocado
mediante luz votiva y oblaciones,
dictando por Pitón revelaciones
que escucha nuestro héroe engatusado.

- ¡El polvo es la materia primigenia
del hombre, de la bestia, del cultivo;
por tanto, ¿puede haber algún motivo
que impida al mismo SER cuanto le plazca?!
Si dices: "Piedra, de tu polvo nazca
robusto corazón, labio discreto,
cerebro dócil, venas, esqueleto,
vital aliento o rítmico latido."
¿No hará a tu voluntad lo requerido
mutándose en orgánico sujeto?

Parece inverosímil, mas no tuerzo
mi lengua en artificios ni teorías,
si sigues mis palabras este día
naciones brotarán de los escombros.
- ¿Qué debo hacer? – Arroja sobre el hombro
tu limpio pedernal, hueso de Gea,
y tras de ti hallarás lo que deseas:
varón, mujer o grácil criatura,
dejando su asfixiante sepultura
en pos del aire gris que nos rodea.

“¡Así lo haré!”- Retumba, trona un grito
y su eco resquebraja las paredes
del dombo natural donde sucede
aquel prodigio previo pregonado:
El duro pedernal es arrojado,
cayendo y rebotando varias veces;
se encoge, se alabea, se estremece,
se para, salta, cae, se fragmenta
y sorpresivamente experimenta
una transformación que lo enternece.

¡Un hombre! ¡Ya respira! ¡Ya se mueve!
Un ser antropomórfico dispuesto
a irse de la cueva, lleva abiertos
los párpados plagados de lagañas.
Y sobre sus larguísimas pestañas,
encima de las cejas, claramente,
enseña siete estigmas en la frente
idénticos a aquellos que llevara
el perro cuya caza se frustrara
por no medir la astucia en su oponente…



PARTE FINAL
“Sobre el inesperado modo en que concluye esta historia.”


¡Es Lélape! No busca la salida,
sino al lapídeo amor, la que antes fuera
su más preciada presa en las praderas,
los montes, los heleros y desiertos.
- ¿En dónde está? - pregunta el “antes-muerto”
a la serpiente y ésta le contesta:
- Si buscas a Teumesia solo presta
tu olfato al acre olor de mi caverna,
pues aunque afuera es piedra adentro es tierna
y emana aroma su alma, a VIDA apesta.

El perro vuelto un hombre se prosterna,
arrima rostro a tierra con recelo,
acerca su nariz a ras del suelo
y olisca musgo, barro, sal, incienso;
percibe el rastro débil, luego intenso
del delicioso cuero transpirado
bañado por esencias, perfumado
con jara, nerolí, carbón y albahaca.
¡No hay dudas que entre todas se destaca
la piedra de manchones nacarados!

- Es ésta - ¿Convencido? – Por supuesto.
- Tu turno, Deucalión, obra el milagro…
- ¡Despierta noble zorra, yo consagro
el cascarón a Gea, quedas libre!
¡Desúncete del yugo y haz que vibre
tu espíritu animal en sangre humana!
La piedra se cuartea, se desgrana,
se quiebra cual crisálida al instante
y surge de su seno la infartante
mujer, envuelto el sexo en finas lianas.

Ya presa y predador se reconocen,
contemplan asombrados sus figuras:
¿Cabello? ¿Piel lampiña? ¿La soltura
de un bípedo al andar y comportarse?
¡Añoran estar juntos! ¡Corretearse!
Y puesto que sus ganas son bestiales
se escapan a los valles ancestrales,
su idilio repitiendo por centurias:
“Zaeta envenenada con lujuria,
va Lélape tronchando matorrales…”
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Chiste tonto nº 4

En un autobús viajaron
comité de diputados.
De ropaje engalanados,
en sus escaños sentaron.
Con rigor todos honraron,
disciplina de partido.
Para la zurda se han ido,
los de color bermellón,
a la derecha en reunión,
los de azulón se han metido.

Por detrás se arma el cipote:
los de morado protestan
Los del norte manifiestan
querer viajar de gañote
los naranjas van al trote
cruzando por todo el medio.
Como no sale el promedio,
no saben donde sentarse.
La cosa en vez de calmarse,
va camino del asedio.

Por sendero mesetario
van, en desigual reunión.
Quieren hallar solución
al lío presupuestario
del viejo sistema agrario.
El conductor aturdido,
por disputas sin sentido,
pierde el control del volante
y el autobús tan flamante,
por el barranco ha caído.

Por allí se han personado,
al menos a las dos horas,
veinte ambulancias sonoras,
el ejercito equipado,
un helicóptero armado
con hospital de campaña,
la Guardia Civil acompaña
al juez de paz y al forense
siguiendo al cura castrense
bajando por la montaña

Rápido queda advertido
que en el lugar del suceso
a nadie vieron ileso
a nadie vieron herido
nadie quedo allí esparcido
en el lugar del siniestro
...ni de siniestro, ni diestro,
ni del centro, ni morado,
ni negro, ni anaranjado
ni del tuyo, ni del nuestro

Ya lejos en lontananza
se divisa una morada
en medio de la vaguada
una casa de labranza
con la impaciente esperanza
de paisanaje encontrar
a quién poder preguntar
por todos los pasajeros
ministros o consejeros
del arte de gobernar


Un campesino ilustrado
contesta con gran soltura :
-Yo dí a todos sepultura
todo quedó ya enterrado.
El juez exclamo aterrado,
quedándose boquiabierto:
¿Ninguno quedó despierto?
¿Nadie consiguió salvarse?
¿Ninguno logró librarse?
¿ Todos estaban muertos?

-Alguno que no, decía.
Alguno estar vivo gritaba.
con alta voz aclamaban:
¡ Yo estoy vivo todavía !.
En sus gritos no creía,
yo echaba tierra en la fosa,
rezando oración piadosa,
ya ustedes deben saber,
que no se debe creer,
a esa chusma mentirosa.


Alguien le pregunto a un filósofo:¿Qué se gana con la mentira?.Respondió :"Que no te crean cuando dices la verdad"

©Giliblogheces
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Seven

El pecado del fornicio,
ese lascivo delito
de Asmodeo y su apetito,
la lujuria sin prejuicio
con desenfreno y por vicio.
Belfegor el perezoso
también se muestra doloso,
por desgana y por acidia,
pecando por la desidia
de subsistir siempre ocioso.

El bodegón que le anula
a Belzebú, el muy glotón,
que llega a la indigestión
comiendo como una mula,
sin bula, solo ansia y gula.
No le vale la enseñanza,
se perdió toda esperanza,
Amon es un resentido,
es la ira de un ofendido,
su deseo: la venganza.

Consumido por los celos,
el demonio Leviatán,
ni postrado en el diván
de la envidia y sus anhelos,
elimina sus desvelos.
Y es Mammon un miserable,
usurero y detestable,
malicioso y con codicia,
en su mundo de avaricia
de simonía insaciable.

Lucifer, ¡el orgulloso!
Un diablo prepotente,
la soberbia es la simiente
que has enterrado en el foso
de tu infierno vanidoso.
Los pecados capitales
tentaciones infernales,
esas pasiones malvadas
de las normas quebrantadas
desde tiempos ancestrales.
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Polichinela

Tus ojos, grandes esferas,
sin cerrar quedan absortos.
los párpados son tan cortos,
que cerrarlos no pudieras.
La nariz, de igual manera,
te parapeta, ganchuda.
Es tu efigie barriguda,
mas ancha que tu estatura.
Socrático... de escultura,
estoico, caradura.

Enredador jorobado,
enmascarado chismoso,
cantor,charlatán gracioso,
golpeador apaleado,
irónico despiadado.
Arremedo de cotorra
El tontaina de la porra
Sileno, sátiro, ajumado,
de albo terno abotonado
el de plumas en la gorra.

¿Tus intereses?... creados
según soñó Benavente.
En un irreal paciente,
¿tus cantos?... enamorados,
Moliere húbolos pensado.
Allegro, en la fantasía
de Rasmaninov sería.
Ruin y carnavalesco,
dramático y burlesco,
a un bufón me refería.

©Giliblogheces
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Tu sonrisa

Tenue rictus en la cara,
la mejilla sonrosada,
traza tu piel delicada
y la engalana cual tiara,
como fuego en la almenara.
Desprende una suave brisa
esa boca tan concisa,
y brota de tu mirada
del alma de enamorada,
el fruto de tu sonrisa.


Sonrisa que me cautiva,
que me alegra el corazón,
el motivo y la razón
de esta pasión excesiva,
de esta intención tan lasciva.
Sonrisa que te ilumina,
es la fina muselina,
dulce a la piel acaricia,
el deleite y la delicia,
de esa mueca tan divina.
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6comentarios 193 lecturas versoclasico karma: 64

La luna

Sobre un agua reposada,
tan brillante como llena,
desde el cielo tan serena
fulgura desvergonzada
entre crecida y menguada.
La imagen de una impostora,
oscilante en la laguna
por una ola inoportuna,
que se derrama y que llora
en su afán de aduladora.

Virginal e iluminada,
radiante como patena,
en la noche de verbena
sobre ese mar acostada
donde se ve reflejada.
A veces provocadora,
casi siempre seductora,
rodeada por fortuna
de las canciones de cuna,
de una estrella soñadora.

En la noche plateada,
cepillando su melena
luce una bella sirena,
por esa luz cincelada
que la tamiza cual hada.
Esperando aquella aurora,
a la hora desgarradora,
en que grabada en la runa
se oculte por fin la luna,
se esconda su protectora.
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Décima I

Nada sabía yo de ti
soñar era mi sin vivir
sonrisa puesta y fingir
habitándome sola a mí.
Desperté el día que te vi
en medio de mi olvido,
hasta ayer asumido,
blandiendo una sonrisa
como arma y premisa
de aquel amor perdido.
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Décima I(b)

No es lo más sencillo amarte
de tu parte ceusta estar,
fácil es aparentar
mas no quiero silenciarte.
Te eriges en mi baluarte
en este mundo mundano
que no te da ni la mano
sin pedir nada a su cambio,
juego de trato y concambio
de pose y gran circo humano.
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Décima I(c)

Aquí y ahora sin embargo
el universo susurra
alto y claro, gloria y un hurra,
y despierto del letargo.
Asumo grata este encargo,
desplegaré la sonrisa,
aparcaré hasta la prisa,
nunca lloraré sin alma,
soñaré despierta y en calma
mil y un letras, oh poetisa.

Nuria Sobrino
@nuria_sobrino

Podeís leer el poema entero en mi blog
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sin comentarios 103 lecturas versoclasico karma: 65

Ciruelo

Alguno seguro, oculto,
sin que nadie reparara,
ha hallado la dura cara
del falso, que en el tumulto
logrando escurrir el bulto
y creyéndose un anónimo
ejerce como legítimo.
Trasmutado en un gran hombre,
sin que ninguno se asombre
desde el primero hasta el último.


Si contigo es un cordero
en masa es fiero león,
si en familia es un melón,
de incógnito un caballero
con bastón y con sombrero.
En las redes se destaca
y es en casa una petaca
que rellena de agrio vino
es un laxante dañino
que destapa la cloaca.



Cuando asoma a lo social
dice lo bien que lo hace
y en su trabajo deshace
siendo el más perjudicial.
Una doblez inmoral,
hipocresía evidente,
que lastima al inocente
y enaltece al mentiroso
convirtiéndose en famoso
por sus embustes frecuentes.



Para explicar el teorema
voy a contaros un cuento
que trata el mismo argumento,
y muestra el mismo problema.
Completando buen poema
que ya las viejas de antaño
recitaban todo el año
desde hace ya ni se sabe.
Seguro os darán la clave
de este triste desengaño:

El cuento lo podéis leer en:

vlpqvl.blogspot.com.es/2017/05/ciruelo.html
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4comentarios 142 lecturas versoclasico karma: 77

La memoria de mi nariz

Tengo días de memoria
como un cielo azul abierto,
otros parecen un muerto
enterrado en nuestra historia.
Aquellas tardes de gloria
conquistando tus caderas
cuando éramos unas fieras,
¿sabes dónde están ahora?
Pasa el tiempo y empeora.
Esperaba que vinieras.

El sabor de tu sonrisa
debes saber que he olvidado,
que las olas se han llevado
lo que no pudo la prisa.
Sin embargo, está en la brisa
tu fragancia refrescante
y no hay nada que suplante
ese olor en mi memoria.
No es tu esencia transitoria
ni hay dolor que la quebrante.
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Cien años de amor en tiempos del cólera

" Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota..." ~ Cien años de soledad

Cien años de soledad
sin el jarabe en tus besos
en vano recito rezos
en noches de insomniedad.
Cólera, amor, necedad
o soledad a destiempos.
Los tristes fusilamientos
nunca auguran un "Buendía"
aunque tenga la manía
de revivir nuestros tiempos.

Florentino en terquedad
y su dama quebrantahuesos
lo recibe con bostezos
y sin ninguna ansiedad.
¿Cuál es la necesidad
de sufrir sus contratiempos?
No vale erigirle templos
tan fría cuando zurcía
y jamás sería mía
ni en Macondo en buenos tiempos.

"Sin embargo, a su regreso, Fermina se da cuenta de que su relación con Florentino no era más que un sueño..." ~ Amor en tiempos del cólera



@SolitarioAmnte (vi-2017)
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Kallisti

"KALLISTI"
por D. A. Vasquez Rivero.

¿Podría ser que en otrora
tu nombre haya sido Helena?
¿Mujer que entre las almenas
de la antiquísima Esparta,
en gozo y cumplidos harta,
la preservaban del cielo;
corriéndole sólo el velo
para adorar sus facciones
de Menelao, las pasiones
y de su amor, el recelo?

Quizás yo no me equivoque,
quizás algún día fuiste
la reina, mas renaciste
con solo algunos retoques.
Permíteme que ahora invoque
el pulso de estas neuronas.
(A mi cerebro, coronas,
laureles de la memoria).
¿Segura? ¿No fue tu historia?
¿No son la misma persona?

Cuando Quirón, el centauro,
en bodas del Himeneo
su cueva cedió a Peleo
para que a Tetis despose,
llamando a olímpicos dioses
y a las nereidas marinas.
¿No fue tu belleza albina
motivo de una disputa,
allí en la venganza astuta
donde Eris regó su inquina?

Sí, sí. Recuerdo la fruta
para discordia arrojada,
al centro de las miradas
mostrando un mensaje en ella:
Kallisti (“Para la bella”)
motivo fue de aquel yugo,
en el que un príncipe tuvo
A Atena, Afrodita y Hera
de su elección a la espera,
como si él fuera un verdugo.

Vayamos un poco antes
del juicio al que me refiero.
A Hermes, el mensajero,
tan pronto cayó la fruta,
lo enviaron desde la gruta
a un campo bien alejado;
donde París, su cayado
movía al pacer de ovejas.
A él dijo: “Deja eso, deja,
que Zeus por ti ha llamado.”

Entonces volvieron ambos,
con palmas los recibieron.
De cráteras les sirvieron
en cálices, vino aguado.
Y allí, ante París sentado,
mostráronse las tres diosas.
Desnudas, sin más que rosas,
tapándole las virtudes
en poses y en actitudes
de una mortal vanidosa.

Buscando tentar al joven,
el trío supo ofrecer
de cada una el poder
que más la representaba:
La diosa Atenea daba
por dote “Ser invencible”
y Hera el apetecible
“Reinado del vasto imperio”
(con esto venía un misterio
de potestad increíble).

Pero faltaba una de ellas
en la elección tripartita.
Tomó su turno Afrodita
que presentándose dijo:
“La tierra no da el cobijo
que da el pecho femenino
y nunca el coraje vino
de nadie, sino una esposa.
A Helena, la más hermosa,
te doy en favor divino.”

Mirándola en una esfera,
Paris quedó enmudecido.
- ¿Es cierto... - dijo, aturdido-
...que no tiene igual su forma?
- Tan cierto que se transforma
en fanático quien la mira.
Si hasta le tañen la lira,
cantando su amor profundo.
Repito, no hay en el mundo
varón que a su ser no admira.

Me apena tu karma-amnesia...
¡Seguro tú fuiste Helena!
La dermis blanca de arena,
tu cabellera trenzada
(gavilla de llamaradas,
follaje de los ciruelos).
Los iris de caramelo,
la cara tan redondeada.
Con un quitón ataviada
serían cual dos gemelos.

¿Que quién ganó? - Afrodita.
Es el concurso más viejo
del narcisista complejo,
frecuente en la raza humana.
Salió victoriosa, ufana
con su manzana de oro
pidiendo que cante el coro:
“¡Cuán bella es nuestra Afrodita,
su aparición nos excita
hasta el más ínfimo poro!”

Pues, ¿cómo no enamorarse
de Helena, preciosa joya?
Mas esto hundiría a Troya
en guerra sin precedente.
Ya que el audaz pretendiente
Paris, bajo influjo de Eros
con un cortejo hechicero
logró raptar a su amada.
Pero una venganza armada
haría temblar los suelos.

El resto es historia horrenda
prefiero no relatarla.
Si, en fin, comencé esta charla
para entender las pisadas
que diste en vidas pasadas
y doy mi fe que conoces.
Si no eres Helena, entonces
habré de hurgar más tu mente.
Contesta, ahora: ¿No sientes
en tu interior otros dioses?
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A Miguel y Noe

Como un baile es esta vida,
triste tango a semejanza
de los trances de una danza.
Una vida dolorida,
una danza fratricida,
un quiebro desdibujado
de ese futuro anhelado.
Un futuro de ilusiones,
ya acechan las emociones,
y lo pasado…es pasado.

Que es también agradecida,
aunque requiera de fianza,
si se pone en la balanza
toda su contrapartida,
la noche y la amanecida.
Y el cielo está despejado
más llega abril perfumado
con las flores y lociones
con las buenas sensaciones
del sueño realizado.

Por un tiempo descreída,
con el alma compungida,
adivina adivinanza,
que ya se intuye la panza,
y tu cara divertida.
Mucho dolor soportado,
y siempre disimulado,
porque en estas aflicciones,
sin vuestras consolaciones
nunca lo habrías logrado.

La alegría merecida
¿Que sabes a qué es debida?
A amar a la vieja usanza,
a vuestra implacable alianza
ya por todos conocida.
Que el baile no sea un fado,
ni más bailes amargados,
hilando alegres canciones
llenad vuestros corazones
y que os quiten lo bailado.


La ilusión queda esparcida
por toda vuestra guarida,
no siendo fácil la crianza
hoy es tiempo de esperanza
pese a las noches sufridas.
Y aunque duro y delicado,
va a salir todo rodado,
y me dejo de sermones,
que brotan los lagrimones
y me pongo colorado.
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