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La piedra que sostiene tu existencia

Se agota tu tenue vulnerabilidad.
Frágil como el rocío matinal que humedece los pastos de su antigua desdicha.
Así es tu sentido de alerta que se vuelve más que una necesidad abierta que se atraganta por los sorbos de su propia existencia.

Afrontas el trastorno de aislarte de lo que no es válido.
Ya no tienes miedo al silencio inaudito que vive en las conciencias carentes del olvido.

Eres el propio héroe lejano que crece en la desdicha.
Qué desbarata los caminos de un laberinto que no lleva a nada.
Huyes del dolor que aqueja como aquella gota de agua que se pulveriza con el tacto de los rayos incansables de la mentira.

Voluntad inviolable que se templa con las almas abatidas por los retos que extinguen con la lucha y el esfuerzo.

No quiero que la rabia encuentre culpables y te robe lo feliz que eres.
No borres esa sonrisa que respira dicha y alegría.

Mantén la cabeza erguida.
Con la mirada fija en los sueños que te marcan.

Se el propio héroe que crece de la desdicha.
Desbarata los caminos de un laberinto que duele.
Qué los rayos incansables de la mentira no te aten a la nada.
Se el brote de energía cósmica que se levanta y nace de aquel pedacito de tierra húmeda y burbujeante de la triste realidad.

Poesía

Miguel Adame Vazquez.
17/08/2015.
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2comentarios 398 lecturas versolibre karma: 47

De esos niños. (Relato corto)

Mi niño tiene un mal genio sin lámpara y mil demonios sin hogueras cocinando azufre. De ahí, mis canas a colores cubriéndome la existencia y su sonrisa color cielo cuando genio y demonios me matan de risa.

Ya lo dice la vida, hay que tomarla de un shot y haciendo mezclas.
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2comentarios 228 lecturas relato karma: 45

¿Qué es amor?

Es deseo tomado por costumbre,
podredumbre moral deteriorada.
Es contemplar la cara ilusionada,
desvelo que mata la incertidumbre.

Empinada escalada hacia la cumbre,
la herrumbre de saeta mal clavada.
Pasión en llama ardiente sofocada,
sol en el horizonte, febril lumbre.

Florecer en la edad de la inocencia,
son mariposas que vuelan sin temor,
es llenar de sentido la existencia.

Vencer en batallas al odio y al rencor,
complacer a la voz de la conciencia,
búsqueda eterna de un sueño…¿qué es amor?
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1comentarios 170 lecturas versoclasico karma: 52

Voy por las respuestas

¿Quiénes somos, corazón?
¿Los de antes de,
los de después de
o el ahora que viene bajando
hacia adelante?
¿Quiénes somos, vida?
¿Los nacidos diferentes,
los que todo y nada saben
o los que aprendieron a ser juntos?
¿Quiénes somos, cielo?
¿De qué universo caímos
para desbordarnos la existencia?
¿Quiénes somos, amor?
¿Quién nos cuenta?
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4comentarios 260 lecturas versolibre karma: 67

El despertar (consciencia)

(2 años)
Es la una menos veinte de la mañana, siento que despierto a la vida por vez primera. ¿Dónde he estado antes que ahora? Es el primer momento en que me doy cuenta que yo soy yo. Hay un llanto insistente en la habitación, soy yo el que está llorando; pero ¿por qué?Hay un grito más allá de la habitación, alguien me exige que me calle; mi mente no tiene idea quien es ese alguien, pero mi alma lo reconoce y lo siente hermano (aunque la palabra hermano ni siquiera existe en mi mente). Veo unas figuras en la otra habitación, unas personas cuyos rostros me transmiten tanta paz y tanto amor; no tengo en mi mente palabras para nombrarlos, pero sé que son buenos, que son las personas más buenas con las que he estado en la vida.

(4 años)
Es la una y cuarto, vuelvo a despertar de este sueño inconsistente; vuelvo a sentir, a saber que yo soy yo, y que soy un niño, y estoy con otros niños jugando en la calle del barrio; por ratos entre el polvo de una calle que aún no ha sido empedrada, bajo un sol que con insistencia me quema la piel, parecen gotas de sol que me llueven sin clemencia y sin embargo a eso le pongo muy poca atención; por ratos cerca de un huerto muy fresco de árboles frutales, donde el clima es maravilloso; y somos felices, estar juntos nos produce alegría; y hablamos de pocas cosas, la mayoría ni las entiendo, pero me siento feliz con ellos.

A esta hora no me acuerdo de un pasado, ni pasa por mi mente la idea de un futuro; solo vivo el ahora, y lo vivo con mucha alegría; y sigo a cada segundo dándome cuenta que yo soy yo y no soy ninguno de esos niños con los que soy tan feliz.

(6 años)
Son las dos de la mañana, empiezo a distinguir que hay un pasado en mi vida; unas pocas cosas ya ocurrieron, quedaron atrás, ya vivo muy lejos de esos niños con los que compartiamos alegría en forma de juegos. Empiezo a tener responsabilidades, muchos días a la semana tengo que ir a un lugar donde una señorita me enseña cosas; letras al parecer, números. Hay un misterio que se empieza a develar; algo que pasaba desapercibido, estaba como detrás de una cortina; ahora es visible y evidente, puedo ver palabras donde antes no las veía; están por todas partes, en mi casa, en latas y frascos de comida, en la calle, en rótulos que abundan por doquier, en libros que tienen muchos dibujos bonitos, pero también muchas palabras. Esto está cambiándome la vida.

Definitivamente yo soy yo, y distingo palabras para clasificar a los otros; tengo dos padres, una maestra de escuela, compañeros de clase; y especialmente hay dos niños que siempre siempre están en mi casa, nunca se van y nos
queremos muchísimo; son mis dos hermanitos, que gusto me da tenerlos; pero por alguna razón que aún no descubro, mi mamá me regaña cada que puede por causa de ellos y no sé de que va eso, los quiero tanto, me caen tan bien, nunca pienso en hacerles ningún daño.

(12 años)
Son las tres y media de esta mañana de la vida. Ahora si estoy más seguro que nunca que yo soy yo. El pasado es una gran verdad, son tantas las cosas que he vivido ya; hasta me he enamorado y no he sido correspondido; he terminado la escuela primaria, estoy a punto de ir a la secundaria.

Mi madre me insiste sobre lo que es bueno y es malo; las buenas y malas costumbres, el tipo de hombre que debo ser, jamás engañar a una mujer; cual será mi futura profesión; me habla de ética, modales, valores; y sobre un futuro que pinta bien (al menos así como mi madre lo pinta).

El hoy y el ahora empieza a pasar a mayor velocidad; y sin darme cuenta plena de cada momento, sin disfrutar de cada instante como lo hacía antes.

(22 años)
Son las seis y media de la mañana. He concluido la universidad, me he enamorado más de una vez. Me he esforzado por seguir el código de ética y valores que mi madre me ha enseñado durante todo el pasado de mi vida; pasado que empiezo a sentir como algo largo.

Tengo tanta vida por delante, quiero comerme al mundo. Estoy armado hasta los dientes con conocimientos profesionales y estás ganas inclementes de devorar el mundo y hacerlo mío; al menos mi pedacito de mundo, en un rinconcito de las cosas y las personas y de la infinidad de eventos que éste ve ocurrir.

Yo soy yo en toda su plenitud, y agárrate mundo por que allí te voy.

(40 años)
Es medio día ya.
¿A que hora he llegado a esta primera mitad de la vida? Ni me he dado cuenta. Ya no me siento tan yo como me sentía hace algunos años. Ya no me parece que tenga una larga vida por delante. El reloj parece, lentamente, empezar a correr en cuenta regresiva; tic tac, tic tac.

He amado intensamente y he estado a punto de casarme. He amado la vida y a mujeres inolvidables. He amado mi carrera y el ímpetu con el que he devorado mi pequeño mundo. El apetito empieza a ceder; los sueños y los anhelos, no son lo mismo que solían ser; como que brillan menos.

Empiezo a estar menos seguro de todas las cosas en que he creído, de los códigos bajo los cuales he vivido.

Mi madre se ha ido hace breves años, una enfermedad terminal la desgastó de a poquito, hasta llevársela por completo; cuanta falta me hace.

El pasado pesa bastante, como un saco muy grande que se me ha llenado de tantísimas cosas; no sé ya ni que tanto. A veces le doy un vistazo a su interior y hay muchísimas cosas valiosas, otras no tanto; otras hasta huelen un poco mal, como que empiezan a podrirse; no sé por qué no las saco y las boto para siempre.

(80 años)
Se acercan las doce de la noche, ya estoy muy cansado.
¿A dónde se han ido estas últimas doce horas del día de la vida? Ya lo he vivido todo. He amado y me han amado intensamente. He tenido hijos y nietos; todos andan ocupados en sus cosas, los veo poco; pero cada vez que los veo, el día tiene sabor y color y un aroma, un aroma a felicidad, a alegría; como cuando jugaba con aquellos niños desconocidos (ahora me parecen desconocidos, no sé si fueron un sueño siquiera, jamás los volví a ver) en una calle polvorienta o en aquella huerta tan fresca; cuando apenas me daba cuenta que yo era yo.

Finalmente una mujer se quedó a mi lado para siempre. ¡Ah, que mujer!
En sus ojos me han brillado todas las estrellas del firmamento; en su piel he nadado, he navegado y he danzado esta danza del amor; que a estás alturas ya varios pasos se me han olvidado. Pero sigue allí, tan leal, tan fiel; ambos lo hemos sido, hemos permanecido. Ella es mis despertares y mis anocheceres; esa mitad de mí que parece que ha sido parte de toda mi vida, pero si hago cuentas, no ha sido tanto tiempo; pero no importa, me importa el sentir, así la siento. Me ha dado mil y una batallas y creo que casi todas las ha ganado ella. Peleamos por un millón de cosas que a estas alturas ya ni las recuerdo y poco importan, eso no tiene ningún significado ya.

Muchos han sido los despertares en los que me doy cuenta que, el yo que solía ser, está tan desdibujado. Creo que hay días que ya ni me doy cuenta que yo soy yo. Parece que soy parte del paisaje, del amoblado, del papel tapiz. A veces no estoy seguro si solo fuí un sueño; un sueño de vivir, de existir, de ser, de hacer, de alcanzar, de ganar.

Cada día me siento menos yo; me siento más parte del universo infinito, de las galaxias de millones de estrellas, de la inmensa oscuridad del cosmos, polvo de estrellas nada más. Para allá voy, de vuelta al universo infinito, en el que desde la eternidad, yo no era yo, era tan solo unas insignificantes partículas más de todo ese polvo de estrellas que ronda por el universo.

Pero reflexiono; este yo que he sido, que me he sentido, que he vivido; no se ha sentido como polvo de estrellas que no era nada.
Parece que hay algo más que escapa mi comprensión y la ciencia. Parece que esta consciencia está hecha de otra consistencia, de otra esencia; de un misterio, de una magia, de una chispa divina.

Llegaron las doce de la noche, la consciencia se extingue, tengo tanto sueño, es inevitable quedarme dormido. Dormiré el sueño infinito y mi materia volverá a las estrellas de donde ha venido.

Pero el yo que he sido, que he existido y vivido, el yo que ha amado y ha sido amado, no sé a donde irá. Escuché tantas versiones, tantas variaciones de la misma historia, tantas doctrinas, tantas mentiras, tantas teorías, tantas tangentes de la vida. No lo sé a ciencia cierta.

Pero espero que el común denomidador de ellas sea cierta, y que este yo que he sido...

...vuelva a ese fuego original, de donde se originó la chispa de la vida.

@SolitarioAmnte
iii-17
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10comentarios 286 lecturas relato karma: 57

Que se detenga el tiempo

Que se detenga el tiempo que no quiero
seguir la senda oscura y lacerante
de esta perversa noche donde errante
camino tras su sombra prisionero.

Que se detenga el tiempo que yo muero
por ver esa dulzura en su semblante,
por ver sus ojos verdes, su radiante
sonrisa entre la niebla del sendero.

Sin ella, no me queda ya argumento
para vivir. Tan dura penitencia
me produce dolor y sufrimiento.

¡No quiero ya seguir sin su presencia!
Porque vivir así es un tormento
y más que vida es muerte mi existencia.
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La existencia

La existencia se me contrae por momentos,
se me agotan los cigarros
y olvido, sin pretenderlo,
otro instante más de sueños
en la letra diminuta de una libreta.
Como lo justo y salutífero,
reflexiono, devoro viejas películas
y, como toda criatura,
en la cabeza tengo nocivas meditaciones:
ese latoso lastre que heredamos
de los delitos cristianos
y los trastornos de Freud.

La existencia me atraviesa,
salta de un lado a otro
y se olvida de mí.
Crepitan mis cervicales
con un crujido pausado
y me zarandea el vértigo sentado en el sillón
mientras contemplo
el telediario:
hambre, enfrentamientos, enfermedades, penurias,
en regiones remotas.

Canet
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A usted mujer

Yo no soy escritor ni poeta,
ni ese sol que en el alba despierta,
sólo soy de mi pluma las letras
que dibujan palabras muy ciertas.

Le admiro por su grandeza,
por su gran corazón y nobleza,
por ser flor de primavera
que resalta su belleza.

Ante usted doblando mi frente,
agradezco el abrigo en su vientre,
y por ser de la vida la fuente
...Que Dios le bendiga siempre.

¡Dios le bendiga mujer!
...Y si un día sin querer ,
o por ser un hombre ignorante
yo le he podido ofender,

que la vida me castigue en mi vejez,
y si con ese castigo tal vez,
allá en mi senil decadencia
estaré pidiendo clemencia
para que su perdón ponga mi cruz...

Al final de mi existencia.


Autor ; Carlos Roberto Reyes Paz.
Choluteca , Honduras.
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Interrogantes

Sé que llevo algunos días evitando contar los asuntos en los que remolcaría parte de mí.
Si escribo lo hago sobre emociones de paso, impresiones confusas y/o compartidas.
Me ajusto el cinto de la prudencia y cubro mi espíritu con un manto personal pero carente de intimidad.

A veces me invade el deseo de desnudarme del todo y narrar, vociferar, compartir…
Resulta sencillo rajarse las venas sobre un cuaderno o frente a una rutilante pantalla.
Igualmente temo exhibir el desnudo a otros ojos,
revelar la tremebunda fragilidad de la estructura ósea que soporta mi esencia,
extender el recubrimiento y ornamentos que me disfrazan.

Sería capaz de escribir una historia rectilínea ajustada a otras tantas.
Tal vez vendría bien ventilar algunas emociones.
Quizá sería bueno mostrar el desnudismo más sencillo y atiborrar los pulmones para continuar.

Aunque hoy, que se implanta la vergüenza, la prudencia y la protección de la propia debilidad,
solo dejo mis interrogantes, a los que doy soluciones variables y siempre me acompañan.

¿Quién demonios soy y qué hago aquí?

Canet
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4comentarios 144 lecturas versolibre karma: 81

Llora el crepúsculo

Aro en el mar
esta vana existencia,
las gotas llueven
enturbiando los vidrios
de mis ojos que lloran;
el átono crepúsculo
me observa sollozante
triste por mí,
le tiemblan varias nubes
y un sol nostálgico.



@SolitarioAmnte / ix-17
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8comentarios 192 lecturas versoclasico karma: 75

Era

Era de las que dormía siempre en el lado de la cama cercano a la puerta.
Quizá por si había que huir,
quizá por si debía cerrarla.
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10comentarios 120 lecturas versolibre karma: 78

Longanimidad

Longanimidad,
no resiliencia,
como diapasón
para afinar
el tono
de mi existencia.
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¿Cuándo existo?

Turbias mañanas
que se vuelven cansinas
desde mi espejo
en la madrugada.
Un ir y venir constante
donde olvido la serie de días.

Y las horas pasan
y se van los meses.
Cada vez más alejado
del futuro soñado a los 5.

No estoy donde imaginé
porque las risas
obnubilaban los sueños.
Hoy que ellos se han ido
el panorama es blanco silencio.

Siento que pierdo tiempo
y mi mente responde lenta.
Y mi vida que no es grata
me pide que ya no siga.

Existo porque nací
pero no veo propósito al andar.
Quizás debería contemplar.

Objetos palpables,
colores fugaces...
¿Por qué los tomo?
¿Por qué los veo?
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2comentarios 177 lecturas versolibre karma: 91

Mitocondria

Quizás lo que me aturde es lo que me llena.
No hay manera de sentirse plena.
Últimamente, mis días transcurren de forma extraña y ajenos a mí.
Voy a destiempo.

Pienso.

Escucho piano;
deseo con fervor ser nota o el aleteo de un colibrí.
Pero nunca ser yo misma.
Quiero ser nota pero libre a la vez.
Ese piano no se toca solo,
a menos que mis propios dedos lo toquen.
Para saber tocar tengo que conocer el piano;
estar dispuesta a correr el riesgo de pensar en una nota,
y tocar la tecla equivocada.
A tocar de forma inconsciente,
buscando colores aleatorios y fortuitos, sin lógica.
Sin la lógica enfermiza de los músicos.

No quiero ser música, quiero ser yo.
Ser.
Afuera no sé qué pasa, me enferman.
No quiero saber.

Atrás se escuchan hojas susurrando viento,
y no quiero pensar en otra cosa.
Veo caminos para mí,
con forma de caracol sin caparazón,
sin baba que deje rastro.

¿El rastro es el ego?
¿Acierto a destiempo?
Acierto a destiempo.

No quiero.

Prefiero ser respiración de mitocondria.
Tomo el oxígeno de las notas del piano y el deshecho
me da grises azulados y anaranjados.
Grises.
Los blancos y negros son para los tableros de ajedrez.
Con sus estrategias e inteligencias de azul añil,
de rojo sangre derramada sobre piedra de acero.

Une Ceci
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Irrealidad

Despiertas,
y al albor cada mañana,
das de bruces con violencia,
restregándote con saña
contra un mundo de contrastes
donde todo es diferencia,
en el sexo y el color,
en la idea y en la creencia,
que envenenan convivencias,
y yo...
muero de impotencia.

Pero busco otra existencia,
una vida de utopías,
un instante de inocencia,
de quimeras, ilusiones, de delirios...

Y dormito,
y en el sueño hayo sentido
a la vida y sus vivencias,
a esta extraña realidad
despojada de maldad.
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Mi visión

Impune obligación
Que se jacta de ser grata.

1,2,3,...

La existencia, a saber.
La capacidad de un ser
de darse a conocer.

... 4, 5, 6...

Dos muertes pues,
la del cuerpo, la del ser.
Nadie retiene, si existente fuere,
después, que su cuerpo perdiera.

...7, 8, 9...

Si existe solo por saber,
¿para que poner el diez?,
si cumpliendo, apareció
en tu mente, el ritmo, el perecer..
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8
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Vivo. ... o no!?

Dejo de sentir mi cuerpo.
Floto, cual dolor,
libre, sin fricción.
Ya no floto, cuelgo.
¡Duele! Duelen...
los dedos, el corazón;
recupera mi cuerpo
el dolor.
Es en la vida
la abundancia en sensación,
es sentir el dolor
y pensar: ¡Soy fuerte!
Soy vida y corazón.
Floto, levito,
ya solo en imaginación
así evito
resaltar mis dedos,
el corazón.
Floto, camino... Sin fricción.
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6comentarios 81 lecturas versolibre karma: 85

Tempus fugit

Acabas de leer este verso y ya es pasado.
Breve momento de tu presente ya olvidado.

El tiempo fluye.

El presente cesa de ser en el pasado
sin desaparecer.

Misterios del tiempo.

El próximo verso es futuro,
no es real hasta que sea pasado,
mediante el presente.

El tiempo pasa, pero no es pasado.
Viene, pero no es futuro.
Pasa, viene y llega el presente.

El tiempo es mientras cesa de ser.

El presente lo tengo siempre: permanece y cambia.
El futuro falta a veces, todavía no es.
El pasado es nostalgia, ya no es.

Existir es resistir, pensar es crear,
vivir es actuar en el presente.
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