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Las palabras del ocaso

Dice el ocaso
con sus bellas palabras:
"Nada es eterno".
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4comentarios 127 lecturas versolibre karma: 60

La foto que nos escupe a la cara

En enero de 2015, el fotógrafo turco Osman Sağırlı publicó la foto de una niña de cuatro años llamada Hudea en el diario Türkiye. La imagen fue tomada en el campo de refugiados de Atmeh, en Siria, en diciembre de 2014.
Tras un trayecto de unos 150 kilómetros, Hudea había llegado desde Hama, donde vivía con su madre y dos hermanos, al campamento que queda a unos 10 kilómetros de la frontera con Turquía. Aquí tenéis la información completa.
Mientras miro esta foto, tengo reciente la lectura del libro Understanding a Photograph de John Berger.

“La fotografía es para mí el impulso espontáneo correspondiente a una atención visual perpetua que capta el instante y su eternidad”, decía Henri Cartier-Bresson, uno de los fotógrafos más importantes del siglo XX, destaca Berger en su libro.

Las fotos sin 'aditivos', la mayor parte de las veces ya substituyen a la palabra como testimonio inmediato de un acontecimiento, incluso a la memoria. A diferencia del ojo, las fotos no nos permiten olvidarnos de lo que hemos visto, son un incordio, son la parte de la memoria que podríamos calificar como 'mosca cojonera'. Nos siguen mostrando la realidad desnuda con una tozudez implacable. La interpretación es nuestra.

Hudea, en esta foto, te está mirando, fíjate bien en sus ojos, en sus labios, en sus manos. Mírala nuevamente antes de seguir leyendo. Unos ojos que transmiten miedo, unos labios apretados que transmiten terror, quizás incluso en ese momento, se está haciendo pipí. ¿Y los puños? Ahí quizás guarda el drama del momento por el que está pasando, la rabia que siente hacia ti que la estás mirando mientras se pregunta: ¿Qué pasa si este momento presente reflejado en la fotografía se extiende hasta el infinito?

La fotografía suele ser un recuerdo de un instante de vida vivido. No creo que lo sea en este caso, más bien parece ser un instante de vida sufrido. Esta foto refleja la agonía de una sociedad, y no me refiero a la sociedad que solicita refugio, me refiero a nuestra sociedad europea occidental.

La simplicidad de la foto de Sagirli nos muestra a una niña inocente, Hudea, con los brazos en alto mordiéndose los labios aterrorizada ante lo que ella creía que era un arma: la cámara fotográfica. A esa edad, la reacción lógica habría sido que hubiera salido corriendo y no lo hizo. El terror del momento la paralizó. ¿Qué no habrán visto esos ojos para que Hudea no reaccione como una niña?

Las fotos y reportajes televisivos del drama por el que están pasando centenares de miles de personas refugiadas en los medios de comunicación han conseguido anestesiar a un sector de la población ante esta terrible realidad. Los diarios se han dado cuenta y ya no las publican tanto, bien porque creen que sus lectores ya son conscientes y no quieren hacerles pasar por el mal trago de echarles en cara la cruda realidad a través de unas fotos tomadas a dos horas de avión de donde se están tomando un café, o porque creen que los lectores ya están curados de espanto: hipocresía o cinismo.

Algunas personas, al ver este tipo de fotografías se desesperan, otras nos indignamos. La desesperación no sirve para nada, la indignación exige acción.

Algunos jóvenes refugiados buscan la vía de salida entre los efluvios de la cola esnifada, ellas fregando escaleras. Ellos forzados a ser mano de obra barata, ellas a abrirse de piernas. Y los viejos, fantasmas invisibles vagando por las calles de 'nuestras' ciudades reciclando 'nuestra' basura.

Esto sí que es obsolescencia programada... por el club Bilderberg.

Hudea es una víctima más de 'nuestra' guerra iniciada por los políticos que 'nosotros' hemos elegido. Una nueva (vieja por repetida) víctima colateral para mantener 'nuestro' statuo quo. Las manos que introdujeron la papeleta en la urna son corresponsables de la situación de Hudea, están manchadas de sangre; las que ni siquiera tocaron la papeleta, apretaron el gatillo.

La rabia, la incomprensión, la impotencia, la injusticia, la solidaridad de unos pocos, la ingenuidad y la imaginación son corazas que unas sobre las otras evitan que muchas personas refugiadas mueran de frío o ahogadas en el Mediterráneo.

No debemos olvidar la cara de Hudea porque lo que se olvida, se abandona, se deja atrás y aquello que se recuerda se salva del vacío, de la nada, de la no-existencia. Al menos eso, se lo debemos.

La imagen de Hudea simplemente pone en evidencia la condición humana, sin acusar a nadie nos acusa a todos: nos escupe a la cara.
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1comentarios 167 lecturas relato karma: 63

Finding Venus

Entró a una librería
- se desnudó por entero -
preguntó por mitología
- un pañuelo primero -

Buscó en las estanterías
- revolvió en los libreros -
de la blusa se desprendía
- después del liguero -

Luego quedó sorprendida
- dejó la falda en un esquinero -
cayó entre libros rendida
- halló la imagen de sus sueños -

La Venus estática sonreía
- sus senos igual de bellos -
la curva de sus caderas era alegría
- el encuentro fue eterno -
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2comentarios 130 lecturas versolibre karma: 73

Zigzaguea

Tras la realidad
zigzaguea la vida
con sus reflejos.
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2comentarios 139 lecturas versolibre karma: 95

Ojos al mundo

Ojos abiertos,
proyección subjetiva,
ventana al mundo.
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sin comentarios 80 lecturas versolibre karma: 84

Haiku del vaso

¿Lleno o vacío?
Lo importante es el vaso
y sus momentos.
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sin comentarios 76 lecturas versolibre karma: 104

Odio las fotos

Que establecen una infranqueable
barrera entre fotógrafo y modelo,
uno vivo,
el otro asesinado en un féretro plano.
En un féretro plano asesinado,
capturado y paralizado: algo vivo
en un instante eterno.
Eterno en un instante,
que no es más que ficción,
historia recreada que nace
del olvido.
Un fósil que pueden negar
expertos religiosos, una lágrima
cristalizada que ha olvidado
su objetivo a través del de la cámara.
A través del de la cámara, su objetivo
se corrompe y encarcela
secretos lóbregos difíciles
de explicar, acusaciones
de una tragedia de época griega.
De época griega, de una tragedia
que es un constante recuerdo
de que mis escritos pecan de lo mismo:
creo recordar con palabras,
sin embargo,
creo instantes ficticios,
olvidables.
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5comentarios 190 lecturas versolibre karma: 98

Instantes brillantes

Instante presente
número veinte millones
setecientos setenta y siete;
ahora, como tantas veces
me siento en este témpano del tiempo
con un réquiem para el ayer
en mi séptima costilla izquierda
y para el mañana una profecía
en la cuarta derecha.
Y observo fijamente
en la pieza oscura
de mi memoria fotográfica,
esa fotografía en negativo
que tomé hace miles de instantes como este,
en un día soleado inundado de verano,
en el parque más bello del mundo
tú y yo caminando de la mano.
Fotografía que aún no he revelado
pues ni siquiera la he tomado,
es la que habría de tomar
cuando se hiciera realidad
alguna de esas profecías del mañana.

Instante futuro número
cuarenta y cuatro millones
setecientos setenta y siete;
entonces, como tantas veces,
sentado en otro témpano del tiempo
sujeto tu mano y estoy muriendo
o lo estás tú, sujeta de la mía;
como quiera que sea,
lo importante es que hemos caminado juntos
bajo miles de soles
y millones de estrellas deslumbrantes,
quizás la segunda mitad de nuestras vidas
o quizás la tercera tercera parte.
Y somos una vez más,
una fotografía ─o muchísimas─,
ya reveladas todas...
Y muero en paz, pues tu mano me sujeta.
O tú mueres en paz, pues te sujeta la mía.
Y en ese último instante
─cualquiera que sea su número millonario─,
otra vez soy feliz,
otra vez me sabes a sol
y a mil millones de estrellas brillantes,
porque te amo, porque me amaste.


@SolitarioAmnte / ix-17
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16comentarios 185 lecturas versolibre karma: 82

La fotografía

La verdad permanece encerrada en ese instante,
ése en el que no te das cuenta que te miro,
ese momento en que divisas el infinito
con tu media sonrisa y mandíbula vibrante,
ajena al mundo en que yo habito,
desenfocando con tu aura el enclave.

Sentada en el paseo con el mar a tu derecha,
el agua se retira, da paso a tu belleza,
las barcas se marean con el vaivén de tus mechas,
la luna se arrepiente de no estar del todo llena,
te mira y me desmiente que la más guapa sea ella..

El sol, a tu espalda, enrojece tu mejilla
en su esfuerzo por quererte una hora más al día.
Los pájaros caminan por el borde de la orilla,
un hueco entre la gente..saco mi fotografía.
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16comentarios 90 lecturas versoclasico karma: 97

Néboa branca

A cidade mergúllase na branca asfixia.
Abafante.
Estraña.
Doente.
Fito cara esta brétema agoirenta
para afastala da miña gorxa.

Quizais se a retrato
remate a angustia ameazante.

Xa te teño, ceo de medos!
Véxote doutro xeito, agora.
Es fermoso e lene
e eu non me decataba,
malpocada de min!

Mutatis mutandis.
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9comentarios 201 lecturas galegoportu karma: 71

Fotografía

Volví a soñar que tú estás junto a mí,
Mi corazón no quiere comprender,
Que tú ya no estás más a mi lado
Sigo aquí contemplando tu fotografía.
Ahora,
Solo me queda,
cantándole a la luna enamorada,
como quisiera volver a cantar,
con la misma pasión,
cuando te cantaba,
yo no soy el mismo desde tu partida,
Solo, sentado en la orilla del mar,
Esperando que regrese la luna,
para empezar mi sufrir.
Sigo contemplando tu fotografía,
Y a la vez,
Va creciendo el dolor en mi corazón,
Apasionado.
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La llamada

Es la llamada
el paso de otra mente
a tu corazón.
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Una vieja fotografía

Miro la imagen y la veo
no la recuerdo
aunque cuando me miro en el espejo
una pizca de ella en mi interior siento
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sin comentarios 32 lecturas versolibre karma: 12

Fotografía cauterizada

Ya llega el invierno…
se estaciona, inhóspito, impertérrito,
en mi fuero interno…
…me desvelo…
en las noches…
comienza la astenia, la apatía, la pereza…
los miedos…
todos sus hielos…
desolado, me asolo, yo solo,
en mi travesía por el desierto.

Arena… polvo… y yo de negro…
tuareg de errante consuelo…
en su cénit, me protejo…
para no tocar suelo…

Me desconecto del mundo externo…
y en mis pensamientos, me adentro.
En ellos, me congelo…
paralizo mi sangre, me entumezco…
…me revelo…
y en un ábaco recuento…
a los millones de leucocitos estériles,
sintiéndose indefensos…
apagando su azuzado fuego,
para no escuchar cada uno de sus aeróbicos lamentos.

Frío intenso… frío inmenso…
frio mis deseos,
los incinero en la escarcha de mi desaliento.
Los quemo, los incendio…
obscura imagen en el infierno...
…y me velo…
diseño de un paisaje irredento
que remendar intento,
para que las costuras no se descosan,
sin desesperar en su ahilamiento.

Discernimiento,
a cada momento,
en cada instante de apocamiento.
Me desvelo…
me revelo…
y, sin quererlo, me velo.

Es mi fotografía cauterizada donde, lánguidamente, me voy desvaneciendo.

VIDDA@RROBADA
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La fotografía

Cada vez veo una
Observo la otra
Conecto las partes
Y en mi memoria se recobran
Los pedazos de aquel instante
De aquella historia
Un punto de mi juventud que todavía salpica vida
En mi realidad llena de monotonía
Fue reducida toda una lumbrera
A un segundo
A una sonrisa
A una fotografía
Una mirada soñadora
Compactada en el retrato
El tiempo congelado
Me juega una mala broma
Nostalgia por lo olvidado
Deseos de no reemplazarlo
Ganas de repetirlo
Jamás poder vivirlo
De nuevo.
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4comentarios 49 lecturas versolibre karma: 75