Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

encontrados: 49, tiempo total: 0.004 segundos rss2

El desamor (microrelato)

Cuando se desenamoró, ella todavía estaba ahí.
12
sin comentarios 156 lecturas relato karma: 65

Wonderland

Dulce Alicia, caíste en los encantos del conejo, y lo seguiste por el túnel a wonderland. Era demasiado tarde. Cuando conociste al sombrero, el país de las maravillas solo era un juego de palabras, mientras el gato silente miraba sonriente...
- No llores niña, que tus ojos se secan y se marchitan.

P.E.S.S
leer más   
10
2comentarios 199 lecturas relato karma: 53

Díaloco

– ¿Viajas sin dueño?

– Sí, tengo frío.

– ¡Ya no hurgues los desechos!

– Tengo hambre, y la gente me perturba.

– ¿Quieres venir a casa conmigo?

– Nadie quiere a alguien como yo.

– ¡Vamos, estás en la miseria! ¡Estás verde de frío!

– ¿Dónde duermes? ¿Tú también duermes en el suelo?

– Duermo en una cama de mi casa.

– ¿Tú eres Dios? Dicen que las madres son Dios.

– Si tú quieres, lo puedo ser. Vamos a casa.

– Si eres Dios ¿por qué me habías abandonado?

– La verdad, no lo sé, solo quiero que vengas conmigo a casa. A mi hijo le agradarás.

– Siempre he querido una casa.

– Vamos, está oscureciendo ya no hay gente en este sitio.

– Iré a tu casa, me quedaré con tu hijo. Seguro me necesitará.

– Está bien, toma mi mano.

– ¿Quieres que te cuente un secreto, mujer?

– Sí.

– Los perros no hablamos.
leer más   
4
1comentarios 123 lecturas relato karma: 53

Tú conmigo sí, pero yo contigo no

Es que tú conmigo sí, pero yo contigo no.
Entonces comenzó todo, los pensamientos, los quebraderos de cabeza, las preguntas sin respuestas, las lágrimas sin voz, los gritos que rompían en un silencio, las situaciones inestables, las quejas sin fin...
No se dio cuenta hasta que ella volvió a aparecer, le volvió a tender su mano, gélida, huesuda y oscura, y ella, como vieja amiga que era de ésta la abrazó, porque ella esa su soledad, su amiga, la más vieja y la más fiel. Fue entonces cuando lo comprendió:

Él contigo sí, pero tú con él no.
leer más   
6
1comentarios 179 lecturas relato karma: 55

Dos desconocidos

Un encuentro fugaz entre dos personas que no existían, ella buscaba el hombre que su imaginación creó, él buscaba la mujer que se le perdió en el tiempo, llegaron a un encuentro dos desconocidos, sin nada en común, se miraron buscándose en el fondo de sus pupilas; aquellos desconocidos se despidieron confundidos, tristes, vacíos.
leer más   
7
sin comentarios 151 lecturas relato karma: 62

Microcuento de tristeza

El vuelo de una libélula
creó una brisa suave
que lanzó al viento
el aroma de
una nostalgia triste.

Si te alcanza,
una lluvia de lágrimas
empapará tu pena.
17
6comentarios 225 lecturas relato karma: 92

E-lección

Tenía que encontrar la puerta.

-¡Por aquí! – dijo la Razón.
Y el Corazón hizo lo que le dió la gana.

Volvió roto en pedazos.
-¿Qué puerta decías que era?
-Ya da igual cuál escojas.
10
2comentarios 106 lecturas relato karma: 123

Y te ví llorar

Ayer te vi llorar.
De repente, casi sin venir a cuento, tus ojos se humedecieron y un par de lágrimas grandes y redondas, como las de un niño, rodaron por tu cara hasta desaparecer entre los pelillos de la barba.

El verdugo que llora, mientras la víctima se comparece y lo abraza.

Como aquella otra vez, hace ya una eternidad. Cuando fuimos otros. Cuando nuestra banda sonora era las notas de un piano. Cuando robabamos tiempo al tiempo, conscientes de que ganaríamos batallas, pero no la guerra.

Sé que has descubierto que soy yo, que siempre lo fui...que nunca dejaré de serlo. Sé que en el fondo, siempre lo supiste, incluso cuando te esmeraste en perderme.

Qué pena que sea tarde.
Qué pena que, a veces, yo aún imagino que también hubieras sido tú...

María Serrano
6
sin comentarios 90 lecturas prosapoetica karma: 88

La muerte del soldado

Había luchado en decenas de batallas consciente de que perdería la guerra.Pero siempre había algo que lo empujaba a continuar.

Antes incluso de que cicatrizaran sus heridas, había regresado al campo de batalla. Ese fue su error.

No recuerdo cuantas veces traté de sacarlo de las trincheras. Pero lo máximo que conseguí fue alejarlo unos metros, unos días, antes de que se me volviera a escapar de entre los brazos.

El golpe que lo mató, vino por la espalda y sin aviso, en un momento en el que se encontraba fuerte y seguro, valiente y feroz, casi feliz en pleno frente.Me giré y vi que se lo habías dado sin apenas pestañear, con una frialdad que me dejó helada.

Me apresuré para tratar de salvarlo pero esta vez frené en seco. Debía dejarlo morir. Debía dejarlo encontrar la paz.

Su mirada suplicante impidió que me alejará de allí. Me acerqué, lo tomé de la mano y me quedé a su lado mientras agonizaba, tratando de imaginar cómo sería mi vida en adelante, sin él, sin ti...

...sin alma.

María Serrano.
5
2comentarios 123 lecturas relato karma: 64

Heroína

Apretó el acelerador dejando las luces de la gran ciudad a sus espaldas.

Anochecía prematuramente gracias a los amenazantes nubarrones otoñales y al maldito cambio de hora que tanto odiaba. Notó un pinchazo agudo en el abdomen y cómo un cálido flujo mojaba el salvaslip. ¡Mierda!. Ahora tendría que parar en alguna estación de servicio a comprar tampones.

Pensó que su pequeña hija estaría cenando y deseaba verla despierta. La esperanza de tener un hermano para ella se desvanecía un mes más. Necesitaba su abrazo para no sentirse mala madre por dedicar tanto tiempo a su carrera... ¿Merecía la pena? Cada día tenía que luchar el triple que sus compañeros, demostrar que ser mujer y madre no era razón para no ser eficiente y tener las mismas oportunidades. Pero la exigencia era mucho mayor. Y encima, tenía que tragarse cada día las ganas de gritar ante ciertas miradas, ciertos comentarios, ciertas actitudes.

Por si ésto fuera poco estaba él. ¿Qué hacer si encuentras a la persona perfecta para ti, cuando ya elegiste a otra persona perfecta? Resistir. Luchar contra el deseo. Olvidar que era mujer. Recordar que era madre. Era esposa. Era una profesional. Era...
No pudo ver lo que era: solo una sombra en mitad del carril y pegó un volantazo.

Cuando pudo controlar el coche, se encontraba en el arcén. Paró el motor. Lloró un rato y volvió a la carretera.

En el garaje, se miró en el espejo retrovisor. Tenía un aspecto horrible con el rimmel corrido. Una toallita desmaquillante y el lápiz de ojos que llevaba en el bolso, obraron el milagro.En la radio del coche sonaba "Show must go on" y le pareció una ironía del destino.
En el ascensor pensó en cómo necesitaba un baño de espuma y dormir más de 6 horas seguidas. Besó a su marido, que la recibió distraído sin apenas levantar la vista de su tablet, y se encaminó a la habitación de su hija.
-¡Mamá! Leéme un cuento.
- Claro mi amor. Erasé una vez...

Después del cuento, hizo la cena, preparó la comida del día siguiente, planchó la ropa del tendedero, dejó otra lavadora tendida...

María Serrano
6
sin comentarios 63 lecturas relato karma: 83

Magia

Viví mucho tiempo creyendo que la magia no existía.
Hasta que creí encontrarla en una vida simulada.

Aprendí...

... que las luces que deslumbran solo conducen al lugar vacío

... que la mentira más cruel es la que se susurra al oído

... que un error no cambia lo que eres

... que hay quien te arrastra al fango, pero no puede impedir que aún desde allí veas las estrellas.


Aprendí...

... que de todo se aprende

... y que la verdad se esconde en el abrazo eterno de los que se sienten afortunados de que formes parte de sus amaneceres.

Viví mucho tiempo tratando de adivinar el truco.
Hoy solo vivo para dejarme llevar por la magia.
18
6comentarios 165 lecturas prosapoetica karma: 109

Vuela conmigo

Cada día acudía al mismo lugar para poder observar el maravilloso espectáculo.

Admiraba su hermosura, la brillante gama de colores de sus plumas, su elegancia al volar, las acrobacias que hacían todos juntos en el aire.. Pero, sobre todo, esperaba para verlo a él.

Era absolutamente increíble.
Aquel papagayo de pico elegantemente curvado, pecho del color del sol y alas azul turquesa, la dejaba sin aliento con solo aparecer en el firmamento.
Diariamente esperaba que llegara el momento en que se recortaba su figura en el sol del mediodía, y se acercara majestuoso hasta la rama dónde ella, y su pequeño y agitado corazón, aguardaban. Entonces pasaba por encima volando, daba un par de vueltas y desaparecía; repitiendo un ritual diario que ella no alcanzaba a comprender.

Soñaba con acompañarlo en su vuelo. Practicaba durante horas para mantenerse en forma: debía ser muy veloz para poder estar a la altura de un pájaro tan fuerte. Pero se sentía muy estupida, creía que él nunca se fijaría en ella…era solo una pequeña golondrina de plumas oscuras y vientre color arena, pero con fuego en el corazón: el mismo que decoraba las plumas de su cabeza y mentón.

Un día se lanzó a volar con él. No lo pensó, simplemente lo hizo. Sabía que la vida de las golondrinas es muy corta y no la pasaría agazapada en esa rama.

Y así pasaron muchos días.
Ella volaba a su lado, feliz y risueña, mientras él la miraba de reojo, cada día más intrigado por saber de aquella pequeña avecilla.

– ¿ Por qué lo haces? – Preguntó él intrigado.
– Disfruto volando a tu lado. ¿Por qué lo haces tú?
– Estoy cautivo en este zoológico. Mi trabajo es participar en este ridículo espectáculo. Me alejaron de mi hogar cuándo sólo era un polluelo. Ya no recuerdo lo que es la libertad.
– Pero tú también puedes ser libre, solo tienes que volar conmigo lejos de aquí, hacia el Sur…
– ¿Y la comida? ¿Un lugar para dormir? ¿Qué haríamos si hace frío?
– Yo te enseñaré a conseguir comida, a beber en las fuentes y charcos, a resguardarte de la lluvia en otoño y del sol ardiente en verano, a buscar tierras cálidas para pasar el invierno…

Él pensó que no estaba tan mal en aquel zoo. Tenía una cómoda existencia, comida en abundancia y nunca pasaba frío.

– Solo tienes que volar conmigo, lejos de aquí, hacia el Sur….- repitió ella a modo de despedida. A partir de ese momento cada día que siguió acompañándolo se despedía con la misma frase.

Una noche él la pasó en vela. ¿Ansiaba la libertad o simplemente estar con aquella pequeña golondrina que cada día le alegraba por unos instantes?

Al día siguiente ella no vino a acompañarlo. Ni al siguiente. Ni al otro.
La vida de las golondrinas es corta. Mucho más que la de los papagayos.

Él no vió su pequeño cuerpecito yaciendo en la rama dónde lo esperaba cada día. Así que se fue a buscarla. Y voló lejos de allí, hacia el Sur...
5
4comentarios 132 lecturas relato karma: 84

Destino o condena

Había intentado huir pero, como si viviera un bucle maldito, siempre acababa en el mismo camino, franqueado por el verde frescor de las hojas de las viñas que tanto le recordaba otro frescor; el sudor de aquel cuerpo del que conocía todos los rincones, incluso los más oscuros y cálidos.

Había intentado quemarlas. Llegó incluso a acudir a ese camino con cerillas y un botellón de gasolina. Las pisoteó, arrancando sarmientos y ramas vivas para preparar la hoguera. Pero no podía soportar la idea de reducirlas a cenizas. Sabía que la viña tenía alma y encerraba el secreto de su verdadero amor.

Había intentado concentrarse en cultivar girasoles, pensó que sería una buena elección: los girasoles son bellos y fáciles de cuidar. Los girasoles se esforzaban mucho en crecer y contentarlo. Los girasoles…
... los girasoles no eran viñas. Pensaba que una vez que has vivido la poda, el llanto de la vid, su resurgir, la vendimia…. una vez que has probado el jugoso fruto, todos los demás cultivos son de segunda categoría.

Había intentado casi de todo. Pero se dio cuenta de cuál era su destino. Maldición o fortuna era viticultor y aquella era su viña.

María Serrano
7
4comentarios 83 lecturas relato karma: 79

Mujer en silencio

Al principio, te hablaron mis ojos.
Luego mi boca, mi cuerpo entero.
Y un día, empezó a hablarte mi corazón.

Y esperé.
Sola.
En la orilla.

Lanzaba mis desesperados mensajes a tu mar.
A veces bellos, a veces tristes, a veces airados, a veces conmovidos.

Hasta que descubrí que ningún remo se hundiría en el espejo de tus aguas.

Hoy te grita mi silencio. Desde el eco del vacío que dejaste.

Ya no siento.
Ya no deseo.
Ya no amo.
Ya no espero nada.
Soy libre y abandono la orilla.

Mi alma se cansó de intentar acariciarte con palabras.



María Serrano
16
5comentarios 134 lecturas prosapoetica karma: 120

El botón

El móvil se ilumina.
Tengo un mail.
Mira el buzón de la escalera’, dice.
Bajo intrigado a mirarlo.
Un sobre con mi nombre y un botón manchado de sangre en su interior.
Un escalofrío atraviesa mi cuerpo.
Es su forma de actuar.
El sonido de mis latidos mientras subo la escalera no me deja pensar.
Solo veo borrosas imágenes que pasan ante mí: le acompañé en el metro, tomamos una cerveza juntos, el diario abierto por las necrológicas, …
Esa carta con su macabro contenido que anuncia mi inminente muerte.
¿Por qué?
Entro en casa.
Voy a la habitación.
Ahí está, sonriendo con el botón en la mano en la oscuridad del dormitorio.
Me miro la chaqueta, ya no lo tengo.
¿Cómo lo ha podido hacer?
Estoy manchado de sangre.
Hace frío.
Ya no me veo reflejado en el espejo del dormitorio.
Ha elegido a su víctima.
13
2comentarios 226 lecturas relato karma: 112

Mi legado

La muerte es dura: nos arrebata a quien queremos, y no podemos hacer nada.

La vida es cruel: nos aleja de quién amamos, y no hacemos nada.

Soy consciente de que para estar en tu corazón mañana, debo generar momentos en tu día, hoy.

Y eso solo lo puedo hacer compartiendo el tesoro finito que poseo: mi tiempo.

Yo quiero dejar recuerdos que te dibujen sonrisas en el alma.

María Serrano
8
sin comentarios 133 lecturas prosapoetica karma: 91

La Llamada

Tener el teléfono junto a ti y no saber si llamar. Así de confundido estaba el hombre sobre sus sentimientos no sabía si después de que le dijeron de todo valía la pena levantar el teléfono y llamar a esa persona.

Robert Allen Goodrich Valderrama
Panamá
Marzo 2019 D.R.
leer más   
3
sin comentarios 44 lecturas relato karma: 43

Tan lejos

Si andas el camino de otro,
a cada paso,
tu destino está más lejos.
14
6comentarios 107 lecturas prosapoetica karma: 95

“¿Una voz desde el cerro?”

Se habían terminado de instalarse unos altavoces de un sistema de sonido de amplificación

sobre la cima del cerro de la ciudad, ya todo estaba listo,

uno de los técnicos del montaje estaba sorprendido y me preguntaba:

- señor para que ud necesita tanta potencia para un solo micrófono, pero quien es el que va a dar la presentación?

- es para mi y el propósito es hacer conmocionar a la ciudad con mis poesías.

así le conteste y enseguida subí a la tarima, tome mi cuadernillo de anotaciones y empecé a declamar,

pero justo en el momento inesperadamente me resbale y empecé a rodar por el cerro cuesta abajo...

Comencé a enredarme con malezas, arbustos y barro, y todo esto empezó a convertirse en una masa que iba descontrolada

y vertiginosamente venia creciendo y rodando cuesta abajo,

un vigilante del bosque que pasaba por ahí trato de esquivarla y quedo atrapado...

un perro empezó a ladrar al ver venir todo ese compuesto incontenible y quedo pegado,

la masa siguió rodando y arraso una carpa y atrapo a una pareja que estaba teniendo su idilio dentro de ella,

más abajo sentados reposaban plácidamente un grupo de ancianos y fueron absorbidos,

esta bola rodante sonaba como un bramido de gritos y ladridos...

Finalmente la masa llego al fin del la ladera del cerro, se detuvo y se desintegro y todos pudieron liberarse.

Desperté después, estaba en un hospital totalmente enyesado,

una enfermera me paso un montón de documentos,

¡Eran facturas y una citación judicial!.

Fin
leer más   
4
sin comentarios 68 lecturas relato karma: 64
« anterior123