Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

encontrados: 17, tiempo total: 0.005 segundos rss2

Sola en el parque

Sola en el parque
se sienta en un banco
aún mojado.

Foto: Ivan Vranić (flic.kr/p/FrLedP)
leer más   
12
2comentarios 406 lecturas versolibre karma: 40

Al parque de Arriaga

Ayer volví a pasear
al parque de mi niñez
imposible no evocar
momentos que allí pasé.

Alrededor del lago
tirando migas de pan
corriendo tras los patos
forzándoles a volar.

Los columpios otros son
echo en falta aquel tren
desde lo alto del vagón
más de uno vimos caer.

Engañosa pendiente
que en bicicleta subí
al bajar accidente
aún tengo la cicatriz.

Ermita juradera
ceremonia sin igual
con teatro y hogueras
en la noche de San Juan.

Desatando al ocaso
pasión adolescente
en la hierba echados
ocultos de la gente.

Y en las horas muertas
por él salir a correr
dando vuelta tras vuelta
pisotear el estrés.

Hoy vuelvo a este mi parque
nuevos tiempos y vida
por los mismos lugares
veo correr a mi hija.
7
5comentarios 227 lecturas versoclasico karma: 43

El parque

La gente de alrededor sonaba como un leve murmullo en aquel soleado parque, y el canto de una golondrina hizo que cerrara mis ojos por un momento, cuando de pronto, oí una carcajada que me hizo sonreír, abrí los ojos, la busqué pero no había manera de encontrarla, quería saber de quién provenía, porque ¿Te puedes enamorar de una risa y posteriormente casarte con su ejecutante?
leer más   
5
2comentarios 165 lecturas relato karma: 43

A la sombra de un libro - Romance 1 (Colaboración @SolitarioAmnte & @_Sejmet_)

Arrastra el paso en la tierra,
sin prisa avanza, tranquilo.
El viento le tararea
una canción al oído.
Las hojas son castañuelas
en las ramas de los tilos.
Un pajarillo le trina
sin esfuerzo y con estilo,
susurra dulces secretos
que escuchó anoche en los ríos.
El sol le besa la cara,
con labios suaves y tibios.
Su banco de siempre espera
entre la yerba escondido,
va calentando el asiento,
ansía que traiga un libro
de esos que cuentan historias,
que hablan de amantes y hechizos.
Cruje el invierno infernal
desde entrañas de hielo frío,
percibe amor en el aire
de aroma jazmín estío,
su corazón late ahora
al son de embrujo bravío
tras perder una batalla
que libra consigo mismo.
¿Dónde encuentro, soledad,
una gota de rocío
que disimule mis lágrimas?
El silencio duró un siglo.
En el parque sopla un viento
de cálido colorismo,
las páginas en sus manos
escupen viento vacío,
el amor que ahora siente
le duele hasta el vil hastío.
Continúa su lectura,
encontrando parecido
a su vida con la vida
del personaje del libro.
Ambos sufren la desdicha
de vivir en un abismo.
Sufren las letras que lee,
sufre su pecho abatido,
para el hombre entre las páginas
la vida pierde sentido,
y la flamante villana
de su piel se hace un vestido.
leer más   
19
31comentarios 228 lecturas versoclasico karma: 91

Columpiarse en el parque

Juntos, de la mano, paseando en nuestro parque,
los pájaros cantaban
y el sol se recogía tarde.

Nuestro camino embarrado
por pisarlo tantas veces…

¿Adelante, atrás,
atrás y adelante?
Solo seguir de frente, sin mirar
hacia otra parte.

Juntos, pero no juntos,
separamos nuestro parque,
los pájaros silenciaron
las canciones de pasado.
De refugio nos sirvieron nunca
los árboles talados.
Nuestro camino, en el tiempo, seco,
no marcaba los pasos,
nos obliga a cruzar o cambiar, a cambiar o cruzar
a mirar sin mirar, sin mirarnos.

Ya en otro parque diferente, escuchando otros pájaros
y jugando en columpios colgados de árboles
con miles de manos, caminabas otros caminos
que antes no habías pisado,
mirando a los lados, adelante, atrás,
ahí fue cuando me di cuenta de que cruzaste,

¿Por qué cambiaste?
leer más   
9
4comentarios 126 lecturas versolibre karma: 109

Una mirada poética a la sierra

La Sierra, plena de poesía…
Poesía en la eclosión de verdes en las hojas nuevas, en la hierba, en los espesos helechos que alfombran los frondosos sotobosques de castaños. Sinfonía de ocres otoñales, de rojos madroños y negras moras; esféricos naranjas entre los verdes de caquis y granadas. Poesía en el tapiz rojizo y ámbar que cubre el suelo en noviembre, con breves silencios interrumpidos por una hermosa lluvia de oro…

Poesía en sus intrincados y bellos caminos olvidados, entre sus recias y mudas paredes de piedra cubiertas de tierno musgo, donde tiemblan aún palabras pronunciadas en lejanos tiempos… Poesía en la enmarañada y misteriosa bóveda vegetal, que irremediablemente nos atrapa y nos hechiza para siempre…

Poesía en el blanco de las calles recoletas de sus pueblos. En el rayo de sol que se estrella contra fachadas de cegadora cal o se abre paso, a duras penas, entre el follaje espeso de las choperas, inundándolas de luces y de sombras. Poesía en el rosa de los claveles y geranios de un hermoso balcón; en el azul intenso de cielos limpios y un aire tan transparente que casi te duele respirarlo… En el vuelo circular de las aves, en la mirada clara, sabia y serena de los serranos viejos o en el silencio pálido de las nubes…

Poesía en el aroma agreste de la tierra tras las primeras lluvias; en los intensos olores a tomillo y a romero, a hinojos, a violetas y otras flores del borde de los senderos. En los primaverales aromas de los brezos, de las jaras, o de la hierba pisada… En los olores ancestrales a candela y chimenea de las pequeñas aldeas. Poesía en el aroma húmedo, fuerte y atávico de los bosques espesos y umbríos del invierno o en el aliento de la madre Tierra que nos envuelve en alguno de sus mágicos y telúricos rincones…

Poesía en los tañidos de graves campanas que rompen el silencio solemne en las callejas; en la decadente y melancólica hermosura de una antigua casa abandonada. En el resonar de los pasos, ya cansinos, sobre la simetría irregular del empedrado. En el murmullo suave de las fuentes, los arroyos y las lievas. En los trinos ocultos de los sotos o en los murmullos y aleteos en los álamos del Múrtiga. Poesía en el quejido del viento que silba por los cerros y collados; en el sordo lamento del agua derramándose gota a gota en la honda soledad de oscuras grutas…o en el crujido de hojas secas entre los desnudos y esqueléticos castaños arropados por las nieblas invernales…

Poesía… sin prisa,
con mirada pausada y lenta,
buscando siempre el alma de esta amada Sierra.
Aprendiendo a mirarla con ojos de poeta…

(Dedicado al hermoso Parque Natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Huelva)

Foto y texto:
María Prieto
Noviembre 2018
15
8comentarios 126 lecturas prosapoetica karma: 86

Melancolía (a @Letizia)

Para estar siempre a tu lado
dejaré este, mi humilde palacio,
me iré a vivir tan lejos
como Ciudad de México.

Subiremos juntos cada peldaño
de la Pirámide de la Luna,
sellaremos nuestro idilio
en cada uno de los escaños,
contemplaremos el horizonte
desde nuestros cincuenta años.

Transitaremos por Av. Reforma,
seremos una pequeña familia,
verás cómo todo se transforma
y la alegría nos hará compañía.

Por ti, ya no miraré las estrellas
besaré tus labios al despertar
todos mis hábitos he de cambiar
y también dejaré de contar ovejas.

Seré feliz por las mañanas,
al extender juntos la cama,
sonreiré al verte adormilada,
te rozaré con mi barba afilada.

Trazaré lineas imaginarias
en tu piel, aterciopelada,
disfrutaré cada día a tu lado,
diré adiós a mi pasado.

Y dejaré atrás la melancolía,
esa que, pese a no estar solo,
viajaba a mi lado codo con codo
y hacía un calvario de mi vida...
leer más   
23
24comentarios 192 lecturas versolibre karma: 103

Doñana en Abril (Vida libre, salvaje y latente en el hermoso Parque Nacional de Doñana, Huelva, España)

Amanece en la marisma.
Leve brisa se levanta
entre inmensidades verdes
agitando suavemente
las hermosas espadañas.
La luz asoma a lo lejos
sobre las brumas humosas
de una apacible mañana.
Clareando, el alba blanca.

La primera luz del día
tímidamente se asoma
tras los lentiscos y eneas.
El sol ilumina el agua.
La vida vuelve a fluir.
¡El eterno renacer
por los campos de Doñana!

De repente… ¡estruendo sordo!
¡Un bando levanta el vuelo!
Cien flamencos en el aire,
una acuarela de rosas
en el denso azul del cielo.

Castañuelas en los lucios.
Rosario de verde y agua.
Ánsares allá en los juncos
deslizándose en silencio
por la superficie clara.
Graznidos y crotoreos
entre carrizo y bayunco.

Sinfonías de la mañana.
Bandos de gansos silvestres
ocupan todo el espacio.
Garzas que levantan vuelo
y los patos malvasías
silbando un bello cortejo.
Paisaje de luz radiante,
griteríos y aleteos.

Por las dunas y corrales
se escucha el silbo del viento.
Sobre un pino retorcido,
superviviente de arena,
se posa un milano negro.
Retumba lejos un trueno,
tras las jaras, brama un ciervo.

Aromas que atrapa el viento.
Flor de jara, de retama, de romero.
Aromas que se enredan en el aire.
De jaguarzos y de brezos,
de tomillo y de cantuesos.
De los narcisos silvestres
del borde de los senderos.

Cabalgando contra el polvo
se oyen sordos golpeteos.
Una manada de yeguas,
largas las crines al aire,
trotan firmes, poderosas,
seguidas de los potrillos
buscando el abrevadero.

En los bajos
de la playa solitaria
retozan dos cervatillos
mientras sube la marea.
Agua y sol, sol y agua.
dunas inmensas de arena.

Junto a verdes matorrales
corre veloz una liebre.
Tras las rosadas adelfas,
rauda, como espíritu fugaz,
la sombra de un lince
desaparece.

Huellas, rastros miles,
de pasos entrelazados.
En la blanca arena,
en la tierra del sendero,
en el barro removido
del borde de los esteros.

Por el aire transparente
suenan sones rocieros,
la gaita y el tamboril.
Las carretas sanluqueñas,
en su camino de vuelta,
dejan el alma en el coto
y en el polvo del carril…

¡Arena y viento
acorralan a los pinos!
¡Arena y viento!
Rubio amarillo en el suelo.
Lavanda, gladiolos, malvas
en una alfombra de flores.
¡Arena y viento!
Azul de lirio en el cielo.
Bajo los pinos, helechos.

Calor suave de la tarde.
Frescor húmedo y brillante
en el bosque de ribera.
Destellos de sombra y luz.
Dos jabalíes sestean.
Mil cantos de ruiseñores
cubren la densa arboleda.
Los gamos sacian su sed
en el borde de los lucios.
Dorado sol en el agua
sonriendo entre los juncos.

Los vetustos alcornoques,
pajareras infinitas,
perchas henchidas de vida,
prestan cobijo y asilo
a espátulas y garcillas.
Y desde el alto ramaje,
un halcón peregrino de inmóvil silueta,
de hermoso plumaje,
sobre el horizonte pasea su mirada
de ojos profundos, de ojos oscuros...
Sobre el alcornocal,
en círculos concéntricos,
planea majestuoso un águila imperial.

Migraciones, aleteos en el cielo.
En ángulos, las bandadas
regresan al dormidero.
Cae la tarde por los cotos.
Arde el cielo hacia poniente.
Viento tranquilo y en calma.
Se duerme el sol en el agua
desparramando belleza
por las tierras de Doñana.
La marisma, plena de oro,
y a lo lejos…
con perfil resplandeciente
asoma una ermita blanca.

Las estrellas se derraman…
Ruido sordo, sigiloso, amortiguado
de la noche que dormita.
Ojos brillantes acechan
en la oscuridad sonora.
Croar de ranas, potrillos que maman,
ulular de búhos, grillos, chapoteos.
Por los acebuches maúlla un mochuelo.
Temblores de ramas,
de vida latente.
Vigilan lechuzas allá en el pinar
y la luna nueva camina despacio,
distante y ausente.

Otro día más…
repitiendo eterno
el ciclo de vida y el ciclo de muerte…

¡Hermosa Doñana!
¡Plenitud de vida!
¡Libre, salvaje, bravía!
Ruge el mar abierto en la lejanía…


(Este poema se lo debía a Doñana. Es mi pequeño homenaje a este bellísimo espacio natural de Huelva que tengo tan cerca. Un mundo maravilloso el de este Parque Nacional, que hay que proteger, cuidar como un tesoro y defender de los peligros que lo acechan.)

María Prieto Sánchez
Mayo 2018

Foto: web Naturanda
18
33comentarios 515 lecturas versolibre karma: 111

Una tarde en el parque

Y puede no haber parque
sin manos que se cuidan;
sin manos que se toman
ni patos sobre el agua.
Ya antes vimos la hojarasca
que se aviva en el otoño.
También los pétalos regados
en el poniente de abril.

Puedo mirar tus mejillas
y con ello el viento viejo vuelve;
y con ello recuerdo mis sonrisas
y una mente destrozada.

Angustia que estremece mi pecho
y llagas que jamás se esfuman,
mientras las aves revolotean
en una copa frondosa.

Y siempre te pediré que sonrías
para no olvidar mi melancolía.
leer más   
13
4comentarios 127 lecturas versolibre karma: 86

dia

en las mañanas,
al sol sale,
los pájaros cantan,
significa,
un dia mas de día.

En los atardeceres,
En los parques,
Gente alegremente,
Sentados hablando,
Niños jugando,
comiendo,
Cantando,
viendo,
como es bella,
la naturaleza.

En las playas,
Parejas sentadas,
En la orilla del mar,
Viendo mirar,
Un hermoso atardecer.

Autor: Santiago Roa A.
leer más   
14
sin comentarios 130 lecturas versolibre karma: 120

En el parque las Heras...

En el parque las Heras
de Buenos Aires
en pleno centro del pujante Palermo
volví a respirar aire puro,
muy hondo, tan hondo
fue el respirar
que la pintura en la pared
se fue quebrando
y entre hojas de papel
de un otoño que comienza
tu rostro de canela
e insular rasgado...
Muriendo entre risas
construimos puentes lejanos
juntos cómo en antaño...
En este nidal de nubes
brilla un sol perlado
en las margenes del spleen
y de los verdes árboles
una nueva luz
de esperanza se asoma...

Ramón Pérez Briceño
Buenos Aires
21/03/2020
leer más   
18
10comentarios 124 lecturas versolibre karma: 158

Una tarde cualquiera

Sol de media tarde,
cobijo de enamorados
bajo las hojas blancas
de los almendros del parque..

Juego de niños,
pintando recuerdos en la arena,
corazones grabados
en los bancos que guardaron
los besos de una cita,
las caricias, las promesas,
los secretos, las sonrisas...

Aleteo de mariposas,
emociones que florecen
en la piel de sus palabras,
en sus manos entrelazadas,
sin miedo al invierno
que se esconde en sus miradas....

Una brisa se desliza suavemente
entre el sonido de sus silencios,
refrescando el cálido despertar
que va manando
de la complicidad de sus dedos..

Y el paseo se convierte en rutina,
en un viaje a través del tiempo,
un camino hacia el horizonte,
de dos corazones
en eterna primavera,
de dos almas que se encontraron
una tarde cualquiera...

Fran Renda
@Fran44Sombras
leer más   
31
38comentarios 408 lecturas versolibre karma: 102

Parque hoy y ayer

El sol calentando otra vez,
los cantos de los pájaros
alegría dejan ver.

Se cuentan dos, quizá tres,
de mayo caládos, quizá diez,
quiere el verano asomar.

La gente pasea, habla,
los perros juegan igual,
los pájaros cantan también.

La banda sonora natural
"Piar de las aves cien"
Los perros se suman al ladrar.

A los perros y pájaros sin más
debemos los murmullos sumar
y así comienza la tarde a hablar.

Así, la bella realidad,
canta, pía y ladra, no más,
Salvo el ruido de algún coche
al pasar.


Cuando pasees por el parque... Atrevete a escuchar...
leer más   
2
sin comentarios 75 lecturas versolibre karma: 30

Desviación

Reminiscencia de risas de un nuevo amanecer...

Espero de verdad transformar ese amanecer en un fractal crepúsculo de suspiros,para poder ayudar a ver esa risa que siempre ha estado ahí,así soy y le doy un toque de color a todo lo que siento que me da amor.

Hoy te recuerdo,como quien recuerda el primer regalo que recibió de sus padres,con alegría e inocencia...
2
1comentarios 66 lecturas prosapoetica karma: 26