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Tan solo estoy...

Tan solo estoy, que ando sin pensamientos.
Hasta lo más sagrado me abandona,
el único valor de mi persona:
mi alma que ya ni grita sus lamentos.

Escribir y pensar, vanos intentos;
recordar lo reciente no perdona,
y susurran sin respuesta a una leona
los álamos mecidos por los vientos.

Qué lejos se quedó aquella ribera
donde las aguas eran cristalinas
y frías bajo el sol de primavera.

Hoy el seco verano desespera
sin álamos ni fuentes, sino encinas
para que a su negra sombra yo muera.
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14comentarios 544 lecturas versoclasico karma: 7

Tengo miedo de dejar de ser yo

He tenido miedo de perderme por no encontrarte en este maldito lío en el que nos hemos metido.

Yo sólo quería saberme invencible en tus brazos de fuego, pero el final de un sueño es el principio de una vida insastifecha.

Cuando desperté tú no estabas conmigo. En la nota de la puerta escribiste "portazo".

Sorda de mí, tuviste que plasmar en letras el ruido que hiciste al desaparecer de mi vida y no darme ni las gracias por destrozarla.
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Rey

Rey del óbito
camuflado entre nuestras sombras
acosador de vida
déjame encontrarte

para que me despojes de este aliento mal herido
de las ganas tiradas en el piso
y los charcos de lágrimas;
déjame mirarte fijamente

reencontrarme en el limbo de tus pupilas
hacer de este corazón herido
tu sirviente
para ver si siente algo diferente.

-R. Vela.
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1comentarios 291 lecturas versolibre karma: 9

Sola

Una día más mueve
la cuchara en el café triste.
Cinco dedos danzan en la barra de la cafetería
un cascanueces a media luz, distraída.
Está sola,
marchita,
sentada entre gente extraña
que la observa sin advertirla.
Una alianza dorada y deteriorada por el tiempo
es el único indicio de luz que mantiene.

Hubo un tiempo en que la pasión
le explotó entre los dedos.
Y abandonó la ilusión en las profundidades
de un corazón mortal.

No existen adversidades que no haya conocido.
No hay ofensa que desconozca.
Tal vez por eso
conoce el lenguaje del amor.
Y es por eso que siempre
estará esperándolo.

Canet
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7comentarios 347 lecturas versolibre karma: 38

Que amanezca...

Y se calla el ruido...
Sólo se escucha el silencio.
Mis manos hacen el amor con mi cuerpo,
mi cuerpo muere
porque no le alimentan tus manos.

Pacto de caricias
entre la noche y mi boca.
El aire rezuma olor a vacío
y una lágrima indiscreta,
le dice a tu foto que estoy llorando.
Recorre mi rostro
desatando la concupiscencia que me devora,
consumiéndome poco a poco.

Temo que amanezca de nuevo.
Huyo del crepúsculo sereno
que decora las horas muertas,
que me enseña el lado vacío de la cama.
Temo que amanezca entre mis ojos,
que amanezca...
Y que la claridad, muestre el abismo
por donde tiende a suicidarse el alma.
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1comentarios 247 lecturas versolibre karma: 14

A solas

En ocasiones se presenta sin yo esperarla,
toma asiento frente a mí
y me observa con reserva.
Yo rechazo como puedo el aguijonazo de su mirada,
revuelvo los objetos, creo alboroto con ellos,
cambio el orden de las cosas.
Pongo un disco,
enchufo la radio,
saco el caballete y los pinceles,
construyo un verso,
riego las plantas
en un intento estéril de escabullirme.
Ella aguarda tranquila,
como una abuela el regreso del nieto que escapa de sus besos.
Finalmente su mirada se torna afectuosa,
me observa complacida con las manos
sobre el regazo, resulta linda la escena.
Decido acomodarme junto a ella
y hablamos con reposo.

A la melancolía nunca le gusto estar a solas.

Canet
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2comentarios 261 lecturas versolibre karma: 86

Mide tus palabras

Mide tus palabras
que pueden acabar
con todo lo que has conseguido
en un minuto, de verdad.

Hoy estoy aquí sentada
intentando remediar
aquello que dije enfadada
y no pude controlar.

Quise ser la reina
de tu mundo de cristal,
sin saber que podría
romperlo y helarlo más.

No te vayas corazón,
pues nunca quise tan fuerte,
no podría soportar
la soledad una vez más.

Nunca quise hacerte daño
ni verte llorar,
aunque sé que a veces
soy el mismo mal.
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Sola en el parque

Sola en el parque
se sienta en un banco
aún mojado.

Foto: Ivan Vranić (flic.kr/p/FrLedP)
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2comentarios 396 lecturas versolibre karma: 40

La soledad siempre acaba manifestándose

Leí esta palabra por primera vez siendo un arrapiezo,
venía de la ausencia y la basura,
de los aguaceros sobre la acera.
No comprendí su aparición, y pasaron los abriles lentamente.
Oculto en ciertas calles, mientras escapaba de la niñez,...
percibí la palabra como una resonancia,
cubierto por la humareda de tanta juventud.
Tan sólo era un susurro que se acercaba,
una perezosa asistencia de la vida, cuya destrucción me correspondía
y a todos alborotaba.
No comprendí su existencia, y pasaron abriles nuevamente.

Esta noche que presto atención a los aullidos tras la húmeda ventana,
entiendo que su raíz se ha desarrollado en mi vida,
que ha habitado entre mi armazón óseo, disfrazada,
igual que un tumor rauco de ternura.

Comprendí su origen.
La soledad siempre acaba manifestándose.

Canet
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4comentarios 88 lecturas versolibre karma: 51

Querida Alegría II

Querida alegría desquiciada, toma asiento
entre mis rojizas bisagras de calma.

Deja de golpear los cristales...
demasiado frío ahí afuera.

Tres montes me ofrecieron ser feliz,
sus lomos serían ángeles
dibujando vegas con cálida escarcha;
me hablaron de sed, de cuarentena,
de estepas preñadas de envidias,
de barrancos de lentísima caída,
si rompía su círculo previsto.

Así que te envié mil cartas
suplicando una visita improbable
a mi terco retiro.

Acudiste seguramente
para burlarte de tanto yermo tallo.

Pero acabose mi paciencia
y cuando atravesaste el recibidor,
y te reíste de mis sobras afectivas,
soldé cada palmo de la puerta.

Así quedamos encerrados
cada cual a su manera,
a su modo,
a su forma,
a su estilo.

Y ahora que estás aquí, te jodes.

Me conocerás
cuando sangres tu deuda en mi frente.

Me conocerás
cuando hagas falta ultrapuertos.

Me conocerás
cuando yo lo diga.
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sin comentarios 174 lecturas versolibre karma: 38

Mis paseos por el mar

Paseo con mi soledad a solas
por un desierto,
y le cojo la mano.

Ella me mira, sonríe, y de pronto
caen todas las compañías innecesarias,
el barullo incesante,
los ruidos de los coches.

Y en frente estás tú, con tu torpeza infinita y tus labios de Diosa.
Pero nos separa un mar.

Y apago todos los televisores de la ciudad,
me quito los cascos que siempre llevo,
los pantalones que tanto pesan
y la mierda que tanto quiero.

Y en la que intento cruzar el mar,
mi corazón se congela con tanta sal
y mi deseo se pierde entre tanta ola.

Ojalá pueda llegar a tu orilla,
juntar las tierras,
beber la sal.
Ojalá pueda tener dos alas
y llevar la alegría
allí donde estás.
Ojalá que el mundo sea Pangea,
ojalá que la sal se pueda andar
ojalá que el mar sea tu cuerpo
y yo allí, un habitante más.

Ojalá que la vida me lleve contigo
y que la soledad pueda descansar.

Ojalá
que nadie me escuche
que todo sea un sueño,
y que cuando abra los ojos
ya no sepa a quien mirar.
Porque ahora
ya no se quien es más bella
si ella
o la soledad.
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1comentarios 154 lecturas versolibre karma: 24

Ella

Ella camina siempre sola
por las calles de Madrid,
érase una vez la historia
de una maldición febril.

Ella solo quería ser feliz
cuando su mundo se vació,
y ahora le toca vivir con
una herida en el corazón.

Ella no puede más,
se siente triste, sin ganas,
y etiquetada cual producto
a punto de caducar.

Nunca pudo evitar que
la soledad le atrapara.

No paraba de preguntarse
sobre lo que le llevó a
aquella situación.

Jamás halló respuestas,
todo el mundo marchaba
sin aportar una explicación.

Solo le queda echarse la culpa
aunque eso se aleje de la realidad,
no hay derecho a esta tortura
pero su vida así tendrá que pasar.

Ella no habla de desamor
pues ese es su menor mal,
ella quiere un poema
y alguien en quien confiar.

Nunca le han abrazado de verdad,
se ha convertido en una muñeca rota,
valiente quien la quiera arreglar.

Si algún día quieres encontrarla
busca el olor a sal del mar
y sigue la luz de la luna.

Ya que a pesar de sus ruinas
aún tiene sueños que le ayudan
a aguantar el dolor que le da la vida.

Cariño:

yo no puedo darte tu salvación,
vivimos en un mundo cruel,
pero aquí tienes tu poema,
escrito desde un corazón
que conoce tu enfermedad
y te ha visto crecer.

De mí para mí.
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1comentarios 115 lecturas versolibre karma: 38

La Soledad

La gran tragedia humana es la soledad.
Familia, hijos, amantes, amigos
todo crece, cambia, se va.
Entonces eres tú
de nuevo
contigo mismo.
Siempre lo has sido
el hombre junto a su espíritu
la única verdad.


Heclist Blanco
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Mensaje en una botella

No era el mar pero se le parecía.
El sudor que desprendían los cuerpos
impregnaba el aire de humedad y sal.
Llegaban en oleadas, puntuales,
como una marea inquieta y oscura que anegaba las vías
hasta que el tren lleno devolvía una estación en calma,
con orillas plagadas de envoltorios,
deseos pisoteados,
papeles arrugados y alguna colilla.
Entre los restos apareció un día una botella solitaria,
transparente y vacía.
Aguantó el empuje hasta perecer hecha añicos
entre los pies que corrían.
“Estoy aquí”, gritó.
Eran sus pedazos al romperse.
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Si me alcanza la poesía

Si me alcanza la poesía
Haré una bomba atómica de versos
Que se expanda por mi cielo.
Si la poesía me alcanza,
Si la locura no me traiciona
Y Dios y el diablo se ponen de acuerdo,
Podría ver la noche como un instrumento para dormir.

Si me alcanza la poesía.
Si un día muero que se diga de mí
Que morí escribiendo.
Que mi cabeza patinaba sobre lodo,
Humo y cerveza.
Que morí peleando,
Que mis rodillas quedaron ilesas.

Si la poesía me alcanza.
Que pueda un día ver hasta dónde me llevó
Porque un día dormí cobijado de frío
Y al siguiente amanecí con alguna dulce princesa.

Que fui preso de la venganza,
De la lujuria, de la gula,
De la ira, de la soledad y la tristeza,
Si es que pecados son, y quien sepa
Si también la locura lo és:
Ojalá me vieran tan señor en la calle
E ignoraran mi puta cabeza descarriada.

Si me alcanza la poesía.
Que ella hablé en mi nombre
Porque yo no puedo, ya,
Apenas y me sonrojo si escucho mi nombre.
Pienso en quienes me aman
Y me siento miserable.
Pienso en mis contradicciones
Si siempre he hablado de respeto
Y soy el primero en faltarlo.
Si pienso en mis conflictos
Cuando discuten mis cojones,
Mi mente y mi corazón.

Si la poesía me alcanza, y alguien la lee.
Ojalá supieran que mis ojos negros tienen fuego.
Que mi boca besa mordiendo.
Que mis manos saben comer.

Si la poesía me alcanza.
Ella sabe que me las he arreglado para vivir
Aunque viva en quiebra.
Aunque sea un bruto soñador.
Aunque crea que el dinero paleará mi sufrimiento:
Vaya yo a saber si de tenerlo
No me duela la otra conciencia.

Si la poesía me alcanzara para describir mi nombre,
No sería poeta,
Sería un ser humano como cualquiera.
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Ceguera repetida

Te entregué mi corazón
para que aprendamos a amar.
Pero nuestras locuras se asustaron
y el amor se fue espantado a un lugar
que no es el mar.

Tú, mi promesa rota
Mi ciego empalme a la realidad balbuceada
en tu discordancia.
Mi azúcar inconsciente que se equivoca
y al segundo se olvida.

Te perdone una, dos, tres veces
en un solo segundo.
Pero tu garganta ciega seguía hablando.
Yo tuve que callarte la mirada con mi silencio
Tuve que renunciar a la posibilidad
de lo que ya no quería aceptar en serio.
Yo te iba a tomar entero.
Yo iba a decir que sí.
Iba a arriesgar el 100 por ciento
de mi soledad y mis alas
con tu alma de colores necios
y locura imposible.
Yo iba, yo me fui.

Tú fuiste el ángel que después del samaqueo
de reflexión golpeada
te fuiste a aprender solito.
Agarraste tu tarea sin entender
y cruzaste la calle del retorno
a tu anterior luz cuando no me conocía.
Y aun conociéndome ahora
esa luz no podrá ser la misma.
Mi luz agachó la cabeza y se puso a escribir
para llenar el hueco
que había construido para que te quedarás.
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Hace años que escribo sin papel

Es preciso aclarar que pasó el otoño pardo
Todo queda por llover en el lago
de este invierno.

Hace años que escribo sin papel.

Lo peor de este método ecológico
es que olvido todos los poemas.

Lo mejor de versar en el aire
es el soplo que ventila
y esparce
las nostalgias.

Ahora los ratos son mucho tiempo
pero me sigue oliendo el pelo
a azahar, a jazmín,
continuo mi lectura de Crimen y Castigo
en la ribera del río
y sigo dejando que el rumbo
me lleve a mí.
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6comentarios 158 lecturas versolibre karma: 49
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