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El día de ayer

El día de ayer

Su abrazo me deslizaba por la sangre y en marea baja,
y del océano brotaban nuevas islas, nuevas pupilas y nuevos rostros.

Desapareció la luz en el día. Nos encontramos juntos, de dos. Bajé la mirada. Lloré. Abrazaste mis manos, cerraste los ojos. Amaneció.
Al fin el túnel para llegar a ti…de maneras distintas.

Un profundo sonido remoto de almas desnudas y ecos distantes.
La cama olvidada por las palabras:
Estropeadas, remotas, juntas.

Los pensamientos entrecruzados, llenos de hilachas y puntadas. De tres en tres, recuerdos de infancia. Destellos aislados

Visitaba tu mano mi boca. Incansable. Volcándolo y revolviéndolo todo. Atónito.

Me demoré veinte y cuatro años en pedir un café, el de tus ojos que, dormitaban en la terraza celeste y después violeta. Luces encendidas.

Tal vez la situación de la voz atrape a alguien en un callejón y me despierte para enterrar el sueño de un salto hacia el lado derecho de mi cuerpo.

Las ventanillas con niebla nos salían del cuerpo como sudor excesivo. Respiración constante. Diálogos del reloj de las doce de la media noche. Conversaciones aburridas, besos largos.

El tiempo en la garganta es la fortaleza de los astutos.

etiquetas: letras, poema, poesía, verdad, verano
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2comentarios 96 lecturas versolibre karma: 70
  1. #2   #1 Gracias. Me alegro que te haya gustado
    votos: 1    karma: 34
  2. #1   Brutal. Muy bueno. Aplausos, compañero.
    votos: 0    karma: 19
comentarios cerrados