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Lucha libre mexicana

Lucha libre mexicana

Normalmente sólo espero que me hables
para que me digas obviedades
y me recuerdes que todo es mentira.

Yo me escondo en la literatura,
y me decido a cambiar el mundo desde aquí.
Puede que sea un ejercicio de futilidad
pero son sólo unas letras
y me siento más feliz:
Siento que ya no comparto mundo con vosotros.

La mayor virtud de la humanidad
es que no necesitará de un destructor de mundos.
Se destruirá por sí misma
Adelantando el cambio climático,
construyendo armas cada vez más destructivas,
alabando y normalizando todo ese racismo,
el odio al diferente y la polarización.

Discursos emocionales que agradan a las masas
que a su modo también son literatura
y, por eso y sólo por ello,
cambiarán el mundo a peor.
Entonces repito:
Muerte a la literatura.

Pero vuelvo a sentarme en la pantalla del ordenador
acompañado de todas estas letras
y no cambio el mundo,
ni siquiera consigo mitigar mi enfermedad,
sólo sentirme un poco mejor,
más consciente de mis pensamientos,
más cercano a ti.

A pesar de todos tus reproches,
de las discusiones alrededor de la nada.
A pesar de no tener ya ni tiempo para escribir,
o tomar unas cervezas y hablar de lucha libre mexicana.
A pesar de que todas nuestras conversaciones
acaben remitiéndonos siempre a ese bicho
que metimos en nuestra casa.

Porque ahora la literatura es verla crecer,
imaginar como será dentro de diez o veinte años
y calcular, siempre sin acierto,
cuánto de lo que ella llegue a ser
dependerá de nosotros.

Y después por las noches
tú duermes abrazada a ella
y yo sigo soñando con el santo,
con la lucha libre mexicana.
Escribo un guion
en el que da su merecido
a todos esos malditos burócratas
que sólo sueñan con cuadrar los números.

Y en la literatura del sueño
puedo despertarme todavía soñando
que yo soy él.
Observar vuestra perfecta respiración,
y recordarle,
que no ha de tener miedo
ni a las brujas ni a los monstruos,
mucho menos a los hombres enmascarados
que vigilan agazapados en una esquina
y, piensan si ella siempre podrá dormir así de bien.

O, en momentos que dedico sólo a nosotros,
en llevarte a la habitación de invitados,
y hacerte una foto
en el instante preciso,
Porque creo que nunca te lo he dicho,
pero nunca eres tan joven
como cuando tienes un orgasmo.

Y eso es todavía mejor
que la lucha libre mexicana.

etiquetas: amor, destructor de mundos, lucha libre mexicana, paternidad, recuerdo
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