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Ruido Disperso

Me propuse divagar, con la excusa premeditada de que hay demasiado ruido a mí alrededor para hilar una historia, o para intentar describir un suceso que jamás ha ocurrido, o en su legítimo defecto, exagerar los acontecimientos ya pasados hasta el límite de lo apoteósico.
No es síntoma de agotamiento en ninguna de sus fases — lo juro, — no estoy cansado, solo que a mis sentidos llegan voces clamorosas de cosas que la mezquindad perfila imposibles. Tengo algunas ideas licuándose en mi cabeza que interfieren con esta lánguida vocación de holgazán. Pero es grande el escándalo de las escaramuzas por espacios, por fronteras, por trivialidades terrenales, por brazos de poder que me he negado, a presumir de unas técnicas que desconozco, y de conocerlas, seguro no las dominaría ni tendría interés alguno en lograrlo. Prefiero mendigarle a unas musas; (en las que no creo) una metáfora que despunte en su finura o alguna obesa rima sin el pasaje lujurioso del deseo. Navegar por esos mares sin rumbo, donde el pensamiento se hace libre de primigenias ataduras, sin conceder compromisos, prescindiendo de plazos y tarifas, entregar la desnudez de mis entrañas a las pluriformes expresiones de albedrío.
Los pretextos siempre tienen validez cuando se trata de eludir algún deber, pero mi laxitud no precisa de uno, va por pequeños mundos, oculta en el horror de los crímenes que se expenden en las pantallas de los televisores del gran mundo, del mundo mayor, ese que a todos nos domina y que se encuentra en las avenidas , en las callejuelas que no tienen salida, o en los caminos anchos y abiertos donde copiosos arboles, aptos para el albergue de los pájaros ofrecen sus frutos en la misma rama, donde, se ahorcara un desdichado jovenzuelo presa de la depresión.
Sin anexión alguna al estilo o al rigor de la norma, transito por precarias construcciones despojadas de el arquetipo artístico, prosigo sin intenciones de profanar lo proscrito (ni mi talento ni valentía alcanzan a tanto) sería incapaz de articular el mas inerme insulto a los idiotas que promulgaron la monogamia.
Ecos dolorosos producidos por la acción de punzantes dardos, sin piedad, distraen todas mis atenciones, subrayando la inexistencia de una crítica supuestamente constructiva, cuyo objetivo no es otro que: destruir patrones fijados en la mente de quien los admite. Toda escritura por excelsa que sea su magnitud y mágico su contenido, no es otra cosa que un cuestionamiento de las visiones vulgares que banalizan el entorno. Es una crítica a un orden elemental instaurado por la verdad, la ficción o la omisión, es una manera secular de burlar los sentimientos ajenos yuxtapuestos a los propios. Por ende, hemos de convivir con el rumor generado por la crítica y asumir sus consecuencias como una condolencia; ergo, siempre producirá mas lagrimas que sosiego.
A diferencia de la crítica; los sonidos y los ruidos pueden asumir a su vez características constructivas o destructivas, sin vínculo alguno con sus cualidades clásicas.
Es absolutamente objetable, siempre estará sujeto, a por lo menos, dos puntos de vista diferentes dentro de un mismo universos, su definición, será consecuencia inmediata de un estado anímico, asociado a la realidad cósmica en que viaje el espectro de frecuencias sonoras hasta su receptor.
A mi inoportuna e inexacta divagación, le dio por dividirlo en sonidos naturales y artificiales. Los naturales pueden ser máseres de elementos poéticos, exacerbando la prosa para crear conjeturas onomatopéyicas, subyacentes en el ceremonioso don o defecto de la especulación, pero aun así, podrían tornarse terriblemente destructivos: huracanes, terremotos, riadas, tormentas y nevadas tienen una sonoridad tan peculiar, capaz de exasperar todos los miedos adormecidos en los seres con percepción auditiva, creando serios disturbios en sus laberintos orgánicos, incluido aquel donde se guarda el código secreto de los esfínteres.
Hay sonidos naturales que evocan placer, disfrute, goce, a reencuentros místicos con los dioses negados por las pretensiones profanas. Ruidos macerados y madurados que experimentan, admirables procesos de evolución para convertirse en música y extasiar; al extremo de instar a la locura. Una expresión “Paolo Terciana” enunciaba que: «en ausencia de vacío todo sonido es posible y por ende inevitable» Algunos ruidos son tan estruendosos y persistentes que son susceptibles de tomar formas visibles, esas pudieran ser las cortadas atómicas esperadas por fantasmas y demás almas errantes para emerger de las oscuridades a que han sido confinadas por el decreto de la muerte.
Otros ruidos naturales son tan sagaces, que no se dejan oír sino hasta lograr invadir las estructuras óseas en su totalidad evidenciando su presencia en un arrítmico castañeo dental, seguido de temblores corporales, me refiero al gélido sonido de los inviernos.
Si en algo ha sido efectiva la ingeniería y la ciencia en general, es en la manipulación de ruidos, algunos fantásticos, otros fabulosos, insuperables en ocasiones. Se ha alcanzado gran destreza en la discriminación y clasificación de los sonidos. Incluso se ha magnificado hasta el grado de hacerlo inmensamente frecuente sin posibilidades de percepción humana, como el ultra sonido, al tiempo que se impone en un contexto prodigioso, como la aplicación de la resonancia para adquirir mapas de los tejidos humanos y posponer actos ineludibles como: la muerte.
Otras expresiones de un orden similar, pero con un fin reverso, emiten sus fragmentos de abominación, por medio de la destrucción masiva. Son los sonidos que en algunos oídos conducen a los postigos gloriosos engendrados en los cantos de victoria del experto piloto, a bordo del bombardero supersónico investido de un apócrifo heroísmo , cuando deja caer sobre culpables e inocentes su mortal carga explosiva.


Publicado originalmente en la revista digital: Experto en Arte fd; Buenos Aires 2018
Fotografia: Autor anónimo posiblemente sujeto a derechos de autor.

etiquetas: ensayo, reflexión, caotica
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3comentarios 210 lecturas prosapoetica karma: 104
  1. #1   Saludos y felicitaciones amplias y sinceras. Su obra es amplia, de lucidez descriptiva, con base filosófica crítica de elementos social/humanísticos. Su construcción semántica/sintáctica mantiene el gusto por la lectura y el buen sentido de sus afirmaciones. Un gusto es seguir sus publicaciones. Le deseo paz y abundancia en su vida.
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  2. #3   La palabra sólo la palabra.

    saludos
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  3. #2   #1 Muchísimas gracias por su deferente lectura, sus comentarios dejan siempre una enseñanza. Abrazos.
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