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¡Qué locura!

Por los cuerdos sin razón
de halitósica elocuencia,
desbarrose bien el mundo
y en lo negro vira el rumbo
confundiendo el contenido
con el don del continente.

Por las modas tan buenistas
y de tóxica indulgencia,
medrarán más las ortigas
y los cardos y collejas
que hipotequen el futuro
en permuta de poltrona.

Por los miopes de conciencia
y obstinada sumisión,
deterióranse los frenos
que evitaban el desplome
de valores personales
hasta hundirse en la idiotez.

Por las manos incansables
que recuentan sus billetes,
soñarán a la intemperie
de una luna de hormigón
los deseos ya marchitos
que plantó la juventud.

De esta guisa y bien cocidos
en los caldos del embuste,
nuestros gestos se apasionan
y la voz se recrudece
protestando (¡qué locura!)
lo que a gusto cimentamos.

De esta misa y escocidos
por los datos de un repunte,
nuestro pecho se aprisiona
y la tos ya se endurece
lamentando (¡qué tortura!)
lo que al punto fabricamos.

Por las bocas ignorantes
consagradas al prejuicio,
emborráchanse los ojos
de una noche interminable
y en carencia de los astros
sin poder ver la verdad.

Por las tintas que se vierten
desde el púlpito mediático,
se abandonan los corderos
al calor del matarife
mientras cantan y enarbolan
las lindezas de la patria.

Por los brazos musculosos
del soldado cumplidor,
convirtiose ya la paz
en un hongo indiscutible
que nos trae seguridad
y mil ojos de cristal.

Por un quórum miserable
de rateros y de ratas
y de cabras y cabrones
y de torpes convenientes
es de luto la chaqueta
que acicala a la esperanza.

De esta guisa y bien cocidos
en los caldos del embuste,
nuestros gestos se apasionan
y la voz se recrudece
protestando (¡qué locura!)
lo que a gusto cimentamos.

De esta misa y escocidos
por los datos de un repunte,
nuestro pecho se aprisiona
y la tos ya se endurece
lamentando (¡qué tortura!)
lo que al punto fabricamos.

Pintura: Anthonij Mauve
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El bucle

Se miraron,
se afil(i)aron,
se desdudaron
y se dilHUYERON
-del tiempo
vulgar del lugar-
y en red-a-dos
sexamináronse
de lengua.g
y de reerótica
de la piel;
pasaron las horas
sinCONembargo,
y pasó
que aprobar-se confiaron
y la eme
de Miel,
como un (de)rechazo,
hache se re-tornó
Y el SOL y la EDAD
los suspendió
en una y cien
gotas de sal
en nombre
del amor...
pero sucede que
tras los pu(n)tos
incisivos,
sin DESesperarlo,
alcanzó septiembre
y hubo reválida
y con difer(g)ente,
pero igual,
en uno y mil besos
volvieron-se- aprobar
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Dulce vanidad

Vanidad, vanidad,
dulce vanidad

de pescados congelados,
de bombillas de colores,
de cuñados disfrazados
y de gambas y de ardores.
Que los niños ya no tragan
con que vengan desde Oriente
a traerles lo que pagan
los sudores de otra frente.

Vanidad, vanidad,
dulce vanidad

lavadora de conciencias,
productora juguetera,
en la tele conferencias
y promesas embusteras.
Entonando un villancico
justo al lado del pariente
al que llamas pobre mico
a la espalda por sus dientes.

Vanidad, vanidad,
dulce vanidad

Santa Claus no va de rojo
ni Jesús nació en diciembre,
el relato está algo cojo
y nos mienten como siempre.
De manteles con ribetes,
de disputas en familia,
de gargantas en falsete,
de dobleces, falsas filias.

Vanidad, vanidad
dulce vanidad

el lucero del abeto
fue abatido desde un caza
que volaba top secreto
por los límites de Gaza.
Los cabellos son de oro
y la noche es Nochebuena,
me parece que eres moro,
¿tú has salido de la trena?

Vanidad, vanidad,
dulce vanidad

a la hora de los vinos
unos ojos enrojecen,
son las cosas del destino:
se germina y se perece.
El mendigo de la fuente
alucina pepinillos,
once meses al relente
y hoy le ofrecen un castillo.

Vanidad, vanidad,
dulce vanidad.

Vanidad, vanidad,
dulce vanidad.

Vanidad, vanidad,
dulce vanidad.
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La catedral de mis deseos

De lo bello es tu sonrisa,
en las horas del desvelo,
silenciosa apología
que enardece mi deseo.

Exaltada pocelana
recorrida sin ambages
que sustenta las entrañas,
mal librándolas del hambre.

Es entonces triste copa,
que en la mesa desespera,
el abismo de mi boca
que tu boca nunca llena.

Y hecho río de marfil,
pero tiernamente ingenuo,
que me alcance tu carmín
en las noches aún espero.

***

Como un cielo de verano
que regala su tesoro,
tus cabellos perfumados
se derraman generosos.

Ramilletes de azucenas
floreciéndote en el norte
y velando con sus hebras
los secretos de tu bosque.

El delgado y apremiante
precipio de los hombros,
la sedosa y palpitante
curvatura de tu cuello.

Tanto cielo, tanto sol
en mi mundo bien cabría...
tanta fruto, tanta flor
si tuviese valentía.

***

Las miradas son destellos
que iluminan el espacio
perpetuándose en el tiempo
como el verbo de los sabios.

Y el aliento de tus ojos
es el viento de mis alas,
el zurcido de este roto
del que escapan las palabras.

Te recuerdan con mal arte
escanciadas sobre un folio
que jámas ha de llegarte
a pesar del daño propio.

Y remueven sin saber
los luceros, tus pupilas,
de cabeza hasta los pies
las pasiones que me habitan.

***

Catedral de carne y hueso,
con tus piernas cual columnas,
tus secretos y mis rezos:
este anhelo que no escuchas.

Catedral de llanto y duda,
con tu pecho consagrado,
con tus trampas y mi culpa:
el pensarme de tu mano.

Con tus guerras y futuro,
con tus baches y reveses,
tus milagros y mi muro:
el que erige este presente.

Con tu sombra y con tu luz,
con tus faltas y tus yerros,
tus rincones y mi cruz:
no decirte que te quiero.
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La siembra

Porque ciega tu entusiasmo
las miradas decadentes
y le duele al resignado
tu esperanza sin reservas,
se te obliga de inmediato
a que calles y obedezcas
y te calmes y te duermas,
entretanto que este mundo
trastabilla sin remedio
entre sombras de tristeza
que sembró la frustración.

Porque asusta tu ambición
a las manos conformistas
y le escuece a los cobardes
tu descaro sin reparos,
se te ordena al poco tiempo
que madures y desistas
y te olvides de utopías,
entretanto que este mundo
se estremece absurdamente
al amparo de la abulia
que sembró la sinrazón.

Porque rasga tu insurgencia
las gargantas complacientes
y le quema a los mediocres
tu frescura sin recatos,
se te induce con los años
a que esperes y a que sufras
y te pare cualquier duda,
entretanto que este mundo
amordaza las urgencias
con la ayuda de artificios
que sembró el televisor.

Y después ya vendrá el luto
por la muerte de lo impar,
con sus largas alabanzas
y pomposos adjetivos
mencionando sin rubor
tu ambición y tu entusiasmo,
tu frescura y tu descaro,
entretanto que este mundo
continúa padeciendo
los dolores lacerantes
que sembró la rendición.
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Ordenanza

Prohibido amarrar a tu perro,
dejar de jugar la pelota,
pensar que el fracaso es derrota,
crecer sin hacer el gamberro.

Prohibido acudir a tu entierro
oliendo a borrego y a idiota,
prohibido votar a la bota
que pisa tu voz con aferro.

Mandar la cordura al destierro,
pagarle a los miedos su cuota,
sentir que el deseo se agota,
fingirte con alma de hierro.

Prohibido colgarte el cencerro,
tragarte la lágrima rota,
perderte la vida que brota,
prohibido amarrar a tu perro.
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Del agua

Ahí donde el grito es un eco
la luz se convierte en delirio
y toda palabra se pierde
en pompas suaves que ascienden.

Yo soy de la carne diáfana,
del néctar de espuma y celeste;
yo emerjo del fértil espejo
que arroja a la luna su brillo.

Me debo a la esencia sencilla,
principio secreto del todo,
al vientre insondable del mundo
que muerde lo mismo que besa.

Que guarda en sus tripas un llanto
de labio que sabe a salitre
y muestra en su tez la sonrisa
del niño que juega en la orilla.

Del agua que toca confines,
del agua que mece suspiros,
del agua que agrieta los sueños
y rompe en rugido la noche.

Del agua, del agua, yo soy
del agua que engulle, del agua
que aleja, del agua que mata,
del agua, del agua que engendra.
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Alcoholes

Ron con cola
cuando paga otro,
crema de whiski
y whiski con agua
entre amigos después de comer,
ginebra con limón
más antes que ahora,
cerveza rubia
para regar las partidas de billar,
cava y sidra
en diciembre,
vino tinto
preferiblemente con copla,
champán
en alguna boda,
coñac
cuando no queda más remedio,
licor de manzana, hierbas o melocotón
si ceno fuera
y aguardiente, tequila o absenta
para celebrar algún poema.

Alcoholes suaves,
recios, consistentes o divertidos,
insípidos, caros, imbebibles,
peleones y asesinos;

alcohol a la hora de reír,
de jugar,
de amar,
de soñar,
de cantar,
y de dormir...

Alcohol para que resista el albañil,
para que se excite el cura,
para que vomite el universitario,
para que comulgue el niño,
alce el puño el rey
pierda el juicio el juez
y cene como Dios manda Cristo;

alcoholes de mil sabores,
grados y efectos,
al alcance de cualquier bolsillo,
condición, vejiga y momento.

Alcohol para todo y para todos,
excepto para poder olvidar lo amado
y también lo perdido.
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Nombres

Llevo cosido
en las tripas un nombre
que cubre de escarcha
la piel de mi tiempo,
y cual puro noviembre
humedece mis poros
con gélidas mechas
de insomne memoria

Por eso la noche
brillando en las fauces
del vaso sin fondo
y la risa vacía,
por eso es que entonces
un hilo de pena
pendiendo en mi lengua
rendida a la sed.

¿Pero quién no conserva
un rostro en el alma
que manche de tinta
su folio, su almohada,
y el borde de luna
al que van a tejer
sus promesas de seda
todos amantes?
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4comentarios 116 lecturas versoclasico karma: 110

A veces te quiero siempre

La despedida es un drama
cuando queda en la piel
tanto amor por entregar,
porque a veces se muere de frío
un beso en los labios
y el hueco que deja
en los brazos la ausencia,
desata una lluvia
sombría de horas
sin flores, manzanos
ni noches jugando
a enredar el sofá de ternura.

La vida
se muestra tan fértil
y amable a veces,
que una concha
de mar en la orilla
puede volverse un recuerdo
capaz de mojar las mejillas;
a veces se muestra tan fácil
y grata la vida,
que el andén de cualquier estación
se convierte en la chispa
que enciende la sangre
y pone en silencio la boca.

Sin embargo aún puedo decir
que envidio los verdes helechos,
las olas atlánticas
y el canto del gallo
que abre las luces;
puedo decir que envidio los cuervos,
los montes de robles
y el viento que sopla del norte
trayendo olores sagrados;
decir que envidio la hierba, el castaño,
la bruma y la rosa escarlata
que mira tu puerta
entre zarzas, abejas
y tardes de octubre
que matan de pena. A veces.

Puedo decir a veces...
que a veces te quiero siempre

Y decir que la despedida es un drama
cuando queda en la piel
tanto amor por entregar,
porque a veces se muere de frío
este beso en mis labios,
y el hueco que deja
en los brazos tu ausencia,
desata una lluvia
sombría de horas
sin flores, manzanos
ni noches jugando
a enredar el sofá de ternura.
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Y Gibraltar... también

Celebro las fronteras,
ensalzo a mis reyes,
jaleo mi bandera,
incumplo las leyes.

Adulo al empresario,
recojo sus "migas"
(lo llamo "mi salario")
y el circo que siga.

Defraudo los impuestos,
desoigo la sangre,
recelo de lo opuesto,
me debo a Dios Padre.

Impongo mis colores,
disfruto en los toros,
reprimo los temores,
repito cual loro:

Yo soy muy español
de cuna y de bien,
yo soy más español
de alma y de piel,
yo soy mucho español
de cabeza a los pies,
yo soy todo español
y Gibraltar... también.

Envidio a mi vecino,
le dieron la ayuda
al gay de su sobrino
y aún me saluda.

Apago el pensamiento
y enciendo la tele,
me aferro al asiento
y olvido que duele.

Escupo siempre al cielo
sin miedo a mojarme,
si cae sobre mi pelo
acusa al migrante.

Y elijo a mi verdugo
y vuelvo a rezar
y alardeo de yugo,
de nuevo a empezar:

Yo soy muy español
de cuna y de bien,
yo soy más español
de alma y de piel,
yo soy mucho español
de cabeza a los pies,
yo soy todo español
y Gibraltar... también.
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Poema del día tonto

A veces despierto
y es trece de octubre
y el cielo es de plomo
y oigo un piano,
tumbado en la noche precoz
del agua que araña las rejas
metálicas de mi balcón. Oigo.

Pues lo que escucho es algo distinto,
es alguien distante, lejano, imposible;
su voz disuelta en eternos silencios
que a casi todo prestaron cobijo...

Me duele octubre
y sus tormentas,
sus melodías
y esta imprevista penumbra
que a quimeras tritura mis sienes.
No, no, no quiero,
pero sí, sí, sí quiero ceder al deseo,
rendirme a la pena
que fuerte me agarra y
sumerge orejas y nariz
y manos y boca y ojos al fondo,
adentro, a las raíces
de la memoria

Sucede que entonces
un veinte de junio,
el anillo de plata, también aquel banco,
tu humilde sonrisa
y la dulce impresión
de no ser capaz de echar nada
nada, en falta.

Entonces, y no más que entonces,
tremenda, prevista, chalada idiotez:
buscar en la agenda las letras
que siempre formaron tu nombre.

Jugar a creer.

Colmado de octubre
creí fascinado;
oscura su tarde,
a tierra mojada su olor,
cruel su piano francés...

creí y jugué,
jugué a creer que podrías aún desearme
igual que a ti te deseo yo;
ya ves que son tres
años, tres,
que a casi todo prestaron cobijo...

Hoy, sin embargo seré un niño bueno
y al pie de estas letras
tu ruego cumpliré:

ya nunca más

volveré a

llamarte.

No obstante,
comprende que veces despierto
y es trece de octubre
y el cielo es de plomo
y oigo un piano,
tumbado en la noche precoz
del agua que araña las rejas
metálicas de mi balcón. Oigo.

Pues lo que escucho es algo distinto,
es alguien distante, lejano, imposible;
su voz disuelta en eternos silencios
que a casi todo prestaron cobijo...
a casi todo, menos al olvido.
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Por entre los huecos que cava la espera

Esperamos inmóviles
el turno en el súper,
esperamos ansiosos
el fin de semana,
esperamos que salga
la novia del baño
y que ingresen
la nómina pronto...

también lo esperamos.

Esperamos la carta
que guarda el análisis,
esperamos un día
dejar el tabaco,
esperamos llevarnos
el premio del bingo
y sentados
que venga el futuro...

también lo esperamos.

Esperamos curarnos
el nudo del alma,
esperamos cumplir
por fin los dieciocho,
esperamos llegar
a casa temprano
y que cambie
de pronto la suerte...

por supuesto esperamos.

Y mientras tanto
la vida se fuga
y se esfuma como humo
de hoguera
por entre los huecos
que cava la espera.

Y mientras tanto
la vida discurre
y se escurre cual nube
de arena
por entre los grietas
que labra la espera.

Esperamos comprarnos
el móvil de moda,
esperamos las notas
de fin de carrera,
esperamos besarla
de nuevo esta tarde
y quitarnos
la deuda del coche...

también lo esperamos.

Esperamos que un voto
mejore las cosas,
esperamos mirando
la luz del semáforo,
esperamos despiertos
el cinco de enero
y que nunca
nos falten la fuerzas...

también lo esperamos.

Esperamos que llame
la chica de anoche,
esperamos ser padres
honestos y buenos,
esperamos sabernos
felizmente viejos
y colgados
de un sueño imposible...

por supuesto esperamos.

Y mientras tanto
la vida discurre
y se escurre cual nube
de arena
por entre los grietas
que labra la espera.

Y mientras tanto
la vida se fuga
y se esfuma como humo
de hoguera
por entre los huecos
que cava la espera.
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4comentarios 177 lecturas versoclasico karma: 96

Quiero

De ti quiero la plata
que cubre tus sienes,
los pliegues que surcan
tu frente
y tus áridos labios
de inicio de día.

De ti quiero tus ojos
nocturnos y hondos,
tus piernas cargadas
de trecho
y la flor de los años
ciñendo tu pulso.

De ti quiero la herida
que hizo a tu risa,
tus senos y cumbres
añejas
y la carga de ayer
lastrando tu hoy.

Por terca y sensata,
lasciva y autónoma,
por cómo es de dulce
febrero
si al entrar en el cuarto
te encuentro en mi cama.

Por ser tú sin caretas,
por hembra y mujer,
por darle a mi nombre
sentido
y a mi vida la luna
de tu madurez.

De ti todo lo quiero,
tan madre, tan brava,
pues poco hay más digno
y hermoso
que los ecos, las huellas
del tiempo en tu piel.
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Pulga de oro (soneto a Messi)

Ya Carlitos Gardel ha despertado
y da clases de tango en Barcelona
con un balón a su bota pegado
y en la testa la humildad por corona.

Ya Jorgito Borges ha regresado
y delante de ochenta mil personas
hace versos de imposible dorado
que hasta en Madrid capital emocionan.

El músico solista de la orquesta,
el poeta de mirada discreta,
el artista con pinceles por pies.

O' Rei, el Barrilete, la Saeta,
el sastre de la jugada perfecta:
el más grande y mejor número diez.
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La muerte más absoluta

De todas las muertes
que acechan mi vida
la más pavorosa
se llama Tu Olvido:
sería el silencio
la sangre brotada,
brillara en tu mano
por daga un reloj.
Después nada más
que un beso amarillo
colgado a mis labios
de otoño sin savia,
tan solo las uñas
sangrantes de un eco
en vano arañando
la esfera del tiempo.
Y así, por lo menos,
la muerte diría
que esconde bastante
de sombras y engaños,
pues no es tanto un crimen
que asuma tu olvido
como un gran sucidio
que dé mi memoria.
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2comentarios 161 lecturas versoclasico karma: 91

Semejanzas

Igual que la orilla
deshace las olas,
así tu sonrisa
diluye mis sombras.

Del modo en que el viento
aviva las llamas,
así tu recuerdo
agranda mi alma.

Idéntico al tiempo
que en piel es arruga,
así en tus labios
mi nombre es blancura.

De forma que cómo
dejar de esperarte
en cada suspiro
que teje la tarde,

en cada mañana
de hermosas auroras
que llevan tu nombre
prendido a su cola,

si en todas las cosas
que vivo y que sueño
por más que no quiero
te echo de menos.
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6comentarios 158 lecturas versoclasico karma: 93

A ti

Yo no quiero un bonito diploma
que adorne el tabique de la habitación,
yo no quiero dormir en hoteles
con sauna y bañera de hidromasaje,
yo no quiero unas gafas que puedan
mirar a través de las prendas de ropa,
yo no quiero dinero hinchando
el bolsillo trasero de mi pantalón,
yo no quiero subir a un ferrari
con una morena tremenda a mi lado,
yo no quiero firmar el poema
perfecto que sueñan los muchos poetas,
yo no quiero un trabajo completo
(domingos, festivos y sábados libres),
yo no quiero esperar en la barra
que un alma cándida venga a invitarme,
yo no quiero escuchar el concierto
que Queen dio en Vallecas hará tres trienios,
ni tampoco meterme una raya
y botar como un loco en la pista de baile.

Yo lo que quiero es mirar tu mirada
y sentir tus palabras envueltas en aire
y hundirme en el barro añejo
que hermosa y soñada y amada te hace...
¡yo lo que quiero,
cariño mío,
no es otra cosa
que no seas tú!

Yo no quiero un crédito fijo
que tenga intereses al cero por ciento,
yo no quiero quitarme barriga
pensando que así gustaré mucho más,
yo no quiero entrar a un gimnasio
y salir caminando como un croissant,
yo no quiero creer que no existe
aquello que no alcanzan a ver mis ojos,
yo no quiero tocar la guitarra
al lado de Carlos Santana o Sabicas,
yo no quiero en mis pies unas rebook
de fuertes colores que vuelen mil metros,
yo no quiero un piso más grande
en el que el salitre se huela al salir,
yo no quiero placeres de saldo
y sábanas tibias y besos expertos,
yo no quiero estudiar bellas artes
ni ciencias sociales ni lenguas ni nada,
ni tampoco que filmen mi vida
y luego se llenen o palmen los cines.

Yo lo que quiero es mirar tu mirada
y sentir tus palabras envueltas en aire
y hundirme en el barro añejo
que hermosa y soñada y amada te hace...
¡yo lo que quiero,
cariño mío,
no es otra cosa
que no seas tú!

Yo no quiero llamarme Rick Blaine
y dejar plantadita a la bella Ilsa,
yo no quiero un filete de kobe
servido con vino de sangre de toro,
yo no quiero escribir como escriben
Neruda o Borges o Márquez o Rulfo,
yo no quiero seguir a Siddharta
notando el silencio adentro del alma,
yo no quiero absolver los pecados
que siembran mis ojos de un brillo especial,
yo no quiero marcar un golazo
y miles de voces se fundan en una,
yo no quiero beefeater con cola
ni chivas four roses ni alhambras reservas,
yo no quiero quemar a los jueces
corruptos que matan a Doña Justicia,
yo no quiero olvidar el pasado
aceptando el presente y obviando el futuro,
ni tampoco pescar el atún
de la década a pulso con hilo de nylon.

Yo lo que quiero es mirar tu mirada
y sentir tus palabras envueltas en aire
y hundirme en el barro añejo
que hermosa y soñada y amada te hace...
¡yo lo que quiero,
cariño mío,
no es otra cosa
que no seas tú!
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Tan solo todo (22 de abril, Día de la Tierra)

Tierra tan sólo. Tierra.

Redondo refugio entre astros
evocando la eterna pregunta
que acaricia el alma del cura,
las sienes del sólido ateo.

Tierra tan sólo. Tierra.

Sustento es tu vientre solar
laborado con santa paciencia
cual si fuesen abejas por manos,
las manos del sabio labriego.

Tierra tan sólo. Tierra.

El néctar celeste fluyó
en tus venas terrestres y hondas
concibiendo la luz del aliento,
regalo vital para ser.

Tierra tan sólo. Tierra.

Herida te muestras ahora
por tus hijos de ojos cegados
que olvidamos que eres carne y savia,
y madre y hogar... tan sólo todo.
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Los hombres y sus juegos

Y vuelven los dioses
que salvan el mundo,
y vuelven las bombas
que siembran la paz,
las balas que curan
el odio y el miedo,
las manos cerradas
que traen la justicia.

De nuevo discursos,
banderas y patrias,
de nuevo palabras
de amor y esperanza,
preludio de estrellas
llenando uniformes,
de manos lejanas
portando un futuro.

Ya viene la noche
preñada de luces,
ya viene la vida
con botas y casco
cargando razones
pesadas al hombro
y un rojo en las manos
que anuncia la muerte.

Ya llegan los hombres
de acentos extraños,
ya llegan con sed
de tristes victorias
y tienen su pulso
ya gélido y firme,
las manos hambrientas
de horrores sin nombre.
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