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Desidia

Huele domingo y,
su tarde,
a tierra baldía,
a camino de regreso,
a cansancio de reloj,
a ropa húmeda
y tertulianos de voz hueca.

A desgana de café
con galleta rota,
a lecturas acumuladas,
a versos por deshacer.

Domingo de sumisión sin causa.

Preludio pardo de equinoccio
con el velo dubitativo del asombro:
tal vez, aguacero,
quizá destello,
quizá la nada,
tal vez repleto.

Es domingo,
como tantos que fueron.
Es domingo,
como tantos que serán.
Es domingo,
enmudece la tarde y no escribe el poeta.


MRG
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Haiku

Ser sinalefa.
Tu final mi principio
y viceversa.

MRG
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Onomástica fúnebre

Soneto
(A Miguel Hernández, por tanta ausencia; escrito en el aniversario de su muerte)

Modula la torre al son del badajo
canto funesto al compás de aguacero,
canto de lluvia y silencio de arriero
sonido mudo, verso cabizbajo.

La torre, son mis ojos que amortajo
la entonación, la aflicción del sombrero
que hierve entre las manos como el acero
derretido de ignominia y andrajo.

Mil nueve el número mortal del lecho,
mirada yerma de ventana abierta.
No pudieron las balas en el pecho

derramar sangre en la celda desierta;
fue mal de tierra quién achicó trecho,
mal de hombres, olor a cebolla muerta.
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1comentarios 13 lecturas versoclasico karma: 52

Haiku

"Y nace un muerto"
Aute me representa
en tres acordes.

MRG
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De libro y desamor

DÉCIMAS

Nadie sospecha el asombro
que produce tu mirada
mientras apunta alocada
los enseres que descombro.
Y por encima del hombro
miras al libro de versos,
el de poemas diversos
de métrica y rima libre.
Antes que tu intención vibre
aludo a tiempos conversos:

No querías un escrito
y a la burla respondías
hasta tus labios mordías
para no agrandar el grito.
Y con sorna al manuscrito
tuteabas con desprecio.
Menudencia y poco aprecio
de tus labios germinaban
y poco a poco sembraban
un sentimiento de necio.

Con vivacidad recuerdo
la revelación de mi obra:
Estando casi en zozobra,
la misiva de un acuerdo
alentó de seguir cuerdo
y con la ilusión innata.
Corregir alguna errata
la editorial exigía
y de un milagro nacía
la composición novata.

Exquisita la sorpresa.
Amparó la concurrencia
mis versos con la creencia,
de aflore de una promesa.
El libro de tapa gruesa,
resultó ser codiciado
por el lector avezado
y huérfano de escalofríos.
Sin luxación ni desvíos
sobrepasó lo acordado.

Lo que no fue un desconcierto
ni me suscitó extrañeza
fue tu colosal torpeza
al suplantar como injerto
la crítica por acierto.
Al ver aflorar la guita
el antónimo de cuita
levitó como divino
y sumabas tu destino
con ansia de sibarita

Sin disimular querencia
al sendero de la plata,
ronroneabas cual gata
hechizada a la candencia
de contemplar la frecuencia
como el zurrón se satura.
Y enferma del mal de altura
no te quisiste dar cuenta,
que mi amor no se alimenta
de oropel ni de impostura.

Porque el sentir no se vende
ni se adoctrina el provecho,
antes muerto sobre el lecho
que prostituir lo que prende.
Mi verso de lo hondo asciende
por entre sangre y temblores,
cada letra son clamores
que se agita en lo profundo
y emerge en modo fecundo
igual que abril con las flores.


MRG
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Estereotipo

No te esfuerces.
Los vampiros no morimos así.
¡Cuánto mal hizo la leyenda popular!
Suelta los ajos, la cruz, el agua.
¿Ya has dado cuenta de los espejos?
Abre las cortinas si quieres.
Incluso esa estaca que abraza tu mano
y que anhela horadar mi pecho, es estéril;
más nocivo es el llanto de la tierra.
No te esfuerces. Derrumba el estereotipo.

Te contaré un secreto:
Los vampiros morimos de inmortalidad.
Sí. Irónico, ¿verdad?
La inmortalidad descompone, despedaza,
aquí, en lo profundo,
donde pretendes sembrar la madera.
¿Cuántas noches de abril crees que he visto?
¿Cuánto de florecer? ¿Cuánto de aguacero?
Desde que no lo comparto con ella,
estoy inmortalmente muerto.

MRG
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Aguacero

Aún no se han secado las gotas.
La lluvia vino rauda, de estallido.
Detonó septiembre en tormenta;
aguacero inesperado fragmentándolo todo:
Manos, boca, certezas.

Esta humedad es de delirio.

Gotas que impregnaron tanto
en tan breve intervalo,
como aquella sonrisa
que surgió entre la multitud
y anegó mi tiempo.
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Palomas

Canta en el parque
con la mirada envuelta en ternura,
y eso cuando abre los ojos,
porque a cada entonación
se torna noche su mirada.
Cada vez que los cierra
es para alumbrarse.

Hay palomas que se acercan
-curiosidad o hambre-
y parecen que bailan,
o es ensoñación mía
y lo que hacen es andar,
andar como palomas.

A veces me pasa. Enmascaro realidades.
Parezco que bailo, pero ando como paloma.

Como cuando dije que no la quería.
Ella se fue. Creyéndome. Siempre lo hizo.
La mentira le abrió puerta, a mí me cegó alas.

Hoy me han dado la última sesión.
Un autobús con retraso me ha llevado hasta ella.
No parece triste.
No sé si acercarme como paloma
o como mentira.


MRG
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Haiku

Hay quien prefiere
ser liebre. Otras, tortuga.
Yo, ser camino.
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Un pleno

Es la respiración,
o, mejor dicho, la falta de aire.

Los puñales señalándome, también;
bueno, y la demora.

Un conjunto de todo,
un pleno con complementario
que lucha con la nada
-si llamamos a la nada, ausencia;
y si a la ausencia la riega un silencio de piel-

Y en esa batalla
en esa confrontación que duele tanto,
tanto como vida encallada,
no sé qué parte de mí
quedará indemne
o cuántas cicatrices
acariciaré con añoranza.

MRG
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10comentarios 118 lecturas versolibre karma: 87

Se termina el verso

Se termina el verso
y el hombre queda desnudo.
Desnudo en la desnudez más encarnada.
Encarnado en la transparencia del vacío.
Vacío en la nada del sepulcral sentimiento.
Se termina el verso y se mira al espejo.
Fermentan ojos estériles
hundidos al cansancio del derroche.
Sudores transformados en letras
menguan las ganas confesadas,
y el desnudo más voraz
tiñe de frío glacial sus manos.

Entonces se ata los zapatos y huye.

Huye del silencio que lo martillea,
de las heridas que infringe vivir,
de las respuestas
que no quiere escuchar.

Y mientras se abre paso
por la selva de asfalto
abarrotada de mentiras gentiles,
se sabe destino de pluma
y de musas dormidas.

Se mira las manos,
vuelve por sus pasos
y le sonríe a la hoja en blanco;
la amante que, tantas veces,
arropó su destino.

MRG
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Cuando esté muerto

Dispárame cuando esté muerto.
Cuando el silencio recorra
las calles donde te besé.
Cuando los crisantemos refuljan
sobre mi cuerpo sembrado.

Dispárame, aquí, en el pecho;
el que sabe de dolores,
el que recorriste con ansia sibilina,
el que maltrataste a cada caricia,
el que clavabas agujas mientras cabalgabas.

¿Recuerdas cuando nos distrajo abril,
el aguacero entre tu mejilla y mi beso?
¿Recuerdas al colibrí merodeando
bajo las sábanas febriles?
¿Recuerda mi vida presa de tus manos?

Ya me estabas matando.
Ya el amor retaba en duelo al odio.
Ya el camino recién andado
restaba cada paso y cada sonrisa.

Dispárame cuando esté muerto.
Porque cada puñal que hundes en mi cordura,
cada rezo que susurras a la luna,
cada aquelarre que invocas sobre mis pupilas,
es como un dolor alegre,
un decir no con la cabeza
murmurando sí al mismo tiempo.

Y mientras tenga un hilo de aire
sé que te amaré,
aunque me desangre.

Si alguna vez me quisiste,
dispárame cuando haya muerto,
así,
me aseguraré el olvido.
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Sopa

Contemplo la sopa
exhibiendo una agria apatía.
Soplo tan levemente
que ni tan siquiera
brotan ondas en la superficie.

No levanto la cabeza.
Sé de la frialdad del fluido
aunque me resista aceptarlo,
-la desgana ganó al hambre-.

Con una liviana abertura de labios
exhalo sobre el líquido
la desazón que tu marcha
me ha infligido.

Las manos, desarmadas,
muriendo sobre las rodillas,
acumulan restos
de pared descascarada;
contienda que resultó
estéril hasta en el desahogo.

A la derecha del cuenco,
la cuchara espera impaciente.
A la zurda, una servilleta de papel
con filigranas de corazones
es toda decoración
en una mesa sin mantel.

Comienza el noticiero.
Son las nueve de la noche
y aún no has regresado.
Empiezo a concebir la idea
de que la sopa
a partir de hoy,
siempre estará fría.
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2comentarios 70 lecturas versolibre karma: 95

Anteojera

Soneto

Quieren llenar la mente de vacíos,
una cabeza repleta de nada
razonablemente subordinada,
una cárcel sin fugas ni extravíos.

No pienses, no te adentres por desvíos,
debes seguir la línea marcada;
si te piden derecho de pernada,
asiente, la insurrección es de impíos.

Asi que, sumérgete en la lectura,
nunca te conformes, duda, recurre,
sácale los dientes a la censura

que aún, subliminalmente discurre.
La revolución viene de cultura:
no dejes que la ignorancia susurre.

MRG
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Inacabado

Me desgasto en versos
de palabras imperfectas:
desorden caótico
como ciego en casa ajena.
Se demora la métrica
y solo queda silencio
junto al surco de la copa de vino
que no acabaste.
Sin embargo, en tu huida,
te olvidaste del primer beso;
lo guardo en un cajón
junto al arrepentimiento
y a poemas inacabados
como este.

MRG
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Darwin

Tecnología silenciada,
pétalos que se desvanecen,
egos de striptease
y un verso inacabado.

Ayer el día fue pasado y luz,
contradicción de espejo,
de cama caliente sin deshacer
de vertedero del cuando puedo.

Al menos, la luna se ahorró reproches
y verdades.
Al menos en la mesita de noche
van sobrando medicamentos
aunque falte el aire.
-Selección natural, diría Darwin-.

Los escalofríos también evolucionan.
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Ducha

Contemplo como por el sumidero
se van las reminiscencias del día:
La maldición al despertador.
El sueño mañanero.
El insulto al conductor.
Las indicaciones del jefe.
El ímpetu en la faena
-con sus cafés y cigarros-
Las risas en el asueto.
El retorno al quehacer con pies doloridos.
La mirada de asombro al reloj.
La vuelta al hogar.
Ver al mismo conductor,
-esta vez, con una sonrisa-.

Por mi cuerpo se desliza
toda cotidianidad,
gravita enredándose con el agua.
Por la oquedad sombría
desaparecen los restos
de una jornada ordinaria.

Más en esta ablución costumbrista,
lo que no deserta
es el recuerdo de aquel beso.
Y mi purificación
se queda incompleta,
huérfana de expiación.
Es cuando dudo
si aquella ternura
no fue tan efímera,
y, si mi usual vida,
lo que precisa,
es de un torrencial
para olvidarte.


MRG
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Como las hojas

Siguen las hojas
derramadas por la acera,
revoltosas danzan
al son del viento.
Se olvidó el barrendero
de mi calle;
el viento no olvidó su empeño.
Ahí siguen las hojas,
graciosas, saltarinas,
bailarinas de lo inesperado.
Expectante de la brisa:
igual que las mata,
silva,
y las resucita.
Siguen mis ojos
clavados en la acera,
pellizco de asombro
por cada baile;
insurrección,
por cada vuelo.
-Somos como las hojas-,
pienso en un parpadeo,
cuando creemos ser
hemos dejado de serlo,
y nos mece la vida
y nos cuesta creerlo.
Cuando la razón va
el amor viene inquieto
y nos eleva los sueños
y nos mata despiertos.
Sigue mi corazón
esparcido en el deshielo,
sobrevolando cauces,
recorriendo intentos;
tal vez, colmado de hojas,
tal vez, colmado de vientos.

MRG
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Cierto

Cierto que me encomendé a diablos y arañas,
que sobrevolé cementerios,
tierras resecas y trincheras angostas.
Cierto que maté más de un sentimiento
en su primer parto
y después de lo nacido bebí su savia amarga.
Cierto que desnudé más de una idea infante
para demorar su valía
y que retomé el santo oficio del espantapájaros.
Cierto que me enfundé
de la armadura que nada ve si no es el egoísmo
de crecer menguando al prójimo.
Narcisista fui en lo más alto de la torre,
de espejos fue mi casa y de perfumes mi almohada.
Cierto, cierto, cierto.

Cierto que derribé fronteras
para aliviarme el ansía del todo,
del poseer por encima del sonreír.
Cierto que dibujé constelaciones en mi pecho
creyéndome universo,
y noche y luna,
y relámpago y trueno.
Cierto que fui instigador,
juez, carcelero y verdugo,
a latigazos resentidos malherí
a lo que creía breve.
Cierto que recibí invitación de brisa matinal
y la congelé con el vaho de la tundra.
Rey fui con sillón de jirones marginales,
de miedo era mi cetro y de odio ni acomodo.
Cierto, cierto, cierto.

Hablo de un pasado lúgubre,
hablo de una ceguera maloliente,
hablo de un candil profano,
hablo de unos zapatos desatados,
…entonces apareciste tú.


MRG
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Posicionarse

(Décima)

Todo es mucho más sencillo
sin cábalas ni ecuaciones:
¡doy la espalda sin temblores
al fervor de baratillo!
Ni callo ni me maquillo;
soy Antifa, soy humano.
¡Ni terrorista ni arcano!
Ser neutral en este mundo
es ignorar al segundo
que el trigo no tiene grano.

MRG
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3comentarios 110 lecturas versoclasico karma: 100