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Soy yo y somos todas

Mírame.
Soy la mujer que avanza, la que deja huellas con la fuerza que guarda.

Soy la que se levanta y grita, la que borra sombras, la que siente un beso como una danza.

Soy la mujer que a veces no ves, la que baila con el silencio cuando la herida duele y la música miente.

Soy la que siempre está. La mano tendida con un sentimiento, la esperanza al vuelo y el amor dispuesto.

Una luz me dijo: abraza la vida.
Y una estrella respondió: tus sueños serán más grandes que tus miedos.

Soy yo y somos todas.
Una mujer, una niña,
con otro rostro,
con distinto nombre,
con el mismo gesto:
la que mira el mundo
para darle vida.
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8comentarios 156 lecturas versolibre karma: 97

Nuestro rio

Nada ni nadie es más libre que su propia imaginación, con sus recodos profundos, sinuosos, interminables; estancados en un segundo eterno o en vertiginoso descenso. Como un río que acumula su colorido caudal de deseos e ilusiones al paso de los años, hasta desembocar en un océano irisado, infinito, único y privado, a mano sólo de su alma, a la vista sólo de su corazón.
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4comentarios 104 lecturas prosapoetica karma: 89

La piedra

Aún recuerdo el día que caí.

La tierra tembló de improviso y con un profundo crujido, su piel se rasgó y en un lamento, mis hermanas y yo nos desprendimos de ella, de la montaña que era sostén y reposo, de la madre que fue abrigo y cuidado. Aún recuerdo que rodé enloquecida, asustada y sola, más diminuta cada vez, hasta llegar aquí, a la nada que nadie entiende y todo lo repite. Ahora sé que duelo y enseño, aquí, en mitad de ninguna parte, condenada al infinitivo sin forma, solo ser, eterna e inmutable, en medio de pasado, presente y futuro, mientras ellos, ciegos, no me ven.

Tropezaron, tropiezan y tropezarán.

Y yo solo puedo callar.
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10comentarios 241 lecturas prosapoetica karma: 101

La víspera del infinito

A la amistad llamabas vida,
A la palabra llamabas vida,
la música acudía a tu llamada,
cuando escuchabas: era ella, la añorada,
la vida que brotaba entre inquietudes y penas.
Todo en ti era acción, reacción: hacías, te ofrecías,
todo en todo,
cuando no tenías límites: aire que apresar,
gota de aliento, tierra pura, pisada firme,
hierba alta entre arena fina,
cielo rojo de fulgor constante,
mirada negra, luz de fuego.
Recuerdo cuando me llamabas vida,
no había límites, era un juego.
No querías crecer.
Ella iba y venía en el hueco de tus manos,
manos al viento, palabra clara,
voz de trueno, tormenta fácil.
Y tras el remolino de tus pasos, la lucha interminable:
la vida se movía en el esbozo de tu sonrisa grande.

Tengo miedo de llorar y que tú te vayas tras las lágrimas
al reclamo del agua,
tras la promesa de lo que juega bajo el mar,
de lo que descansa en el fondo: la paz,
en busca del amor comprensivo, la diversión eterna,
el triunfo dichoso, la recompensa justa
el día de mañana, el porvenir que no verás.
Dejas la puerta abierta: la vida quedó sin cerrar.

No temas a una lágrima. No me fui, nunca me iré.
Soy la voz que susurraba cuando la mina le dijo al papel:
conócete a ti mismo.
Como un dibujo a lápiz, escribió Marsé.
Soy la música que rasga la hoja, las notas de aquella canción,
Declama el actor: el desgarro, el pudor, la risa.
Mis vacíos son abismos a estas alturas: grito emoción.
Sobre las tablas, llamo a la vida. Le pido una más.
Colores, otro latido, un gesto, olvido lo amargo,
siempre presente,
no es el azar la vida: es lo que está por pintar.
Soy la aguja que se desliza entre los surcos,
recuerdos maravillosos, promesas: el placer de tocar.
El rumor de las hojas que abrazan el nido.
Soy un dibujo a lápiz: la víspera del infinito.
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9comentarios 356 lecturas versolibre karma: 88

El lado bueno de las cosas

Necesito ver el lado bueno de las cosas, pensó,
aunque las cosas no devuelvan nunca la misma bondad.
Tras las huellas que dejé, tantos pasos sin piedad,
se borró todo lo que de ti amé sin nombrar.
Ahora necesito ver que existe lo que no se muestra
entre la niebla, flotando, entre palabras escondidas,
que no se abren a la verdad, que se oculta la vida,
que se marchitan los años, que se niega lo que es,
cada cosa que doy, que me pasa, cada cosa que no puedo ver.
¿Sabes?
Necesito entender que las cosas tienen manos, rostro y corazón,
que son todo alrededor,
hasta las que mueren sin ser dichas,
las que perecen anónimas, esperando, horas y años sin sentido.
Necesito llegar, gritó. ¿Dónde está?
Corría a ciegas, buscaba,
en alguna parte está la verdad que ahora niegas.
No te dejé para que fueras mi olvido,
te dejé atrás para que vieras que una mujer
responde al dolor con furia pero sin ira,
una mujer escapa sintiendo, cuando no ve, cuando no entiende.
Y cuando necesita saber la razón de una mentira,
a su espalda deja la oscuridad apagada
y corre persiguiendo el lado bueno de las cosas
para darles vida.
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2comentarios 271 lecturas versolibre karma: 57

Fuera de contexto

Ante ti amanece un atardecer de terciopelo,
lienzo para sueños jóvenes, color melocotón para hincarle el diente,
pensando en más pedazos para completar el festín.

Cuando el sol te abandone, te verás confuso,
la oscuridad es ingrata y ciega, habla en silencio,
las palabras me dejaron tirado, gritarás,
sobre el suelo, lágrimas,
alguien te sacó de contexto.

Me dirás que estás cansado, que nadie te comprende,
Me dirás que has vivido mucho y te responderé que no lo suficiente.

Los años aún visten tu piel con peso liviano,
no duelen al caer ni aprietan la frente,
no te atan todavía con el interminable nudo
que enreda sentimientos adultos hasta volverlos viejos.

De un lado verás tu mundo, del otro la realidad.

Aún has de alimentar tu mente rebelde sin el corazón triste,
esquivar disparos que son decepciones, escribir silencios,
odiar traiciones,
y desgastar más zapatillas en piedras duras, en atardeceres grises.
Tropezar y caer es el juego cruel de los años,
se deslizan mientras nos aferramos a una tabla que no salva,
sólo empuja y avanza hasta dejarnos magulladuras nuevas,
perdón, dolor y huesos rotos.

Aún has de crecer y creer,
porque la intuyes pero no la ves,
es la existencia de tu verdad,
es la promesa de una vida que te invitó a una fiesta
donde contemplas que el amor va y viene, pero algo deja.

Aún has de ser el hierro que forja amistades y doblega penas,
la mano que da forma a una historia valiente,
la que escribe palabras inventadas para su propio texto,
el amor que adorna el mundo y se queda con él,
el futuro que hará tu corazón más inmenso.
Aún.
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3comentarios 313 lecturas versolibre karma: 65

Te debo un poema de amor

Tal vez fue entre la niebla o cuando el otoño caía,
ayer cuando temblaba, el año pasado o el anterior,
quizá fue entonces, se me rompió un poema entre los dedos
antes o después de que el dolor se desvaneciera
el poema quedó en suspenso, prendido a un recuerdo,
que ya no vivía,
flotaban las palabras de siempre, tan rozadas, tan sentidas
entre tú y yo, piel, renuncia, abrazo, deseo,
nada nuevo entre los amantes, a estrenar para nosotros,
renacíamos juntos, creímos reinventar
eso tan trillado que florece en primavera
o cuando el frío ahoga, eso que llaman amor, amor eterno.

Y fue tan lento, tu abandono, tan lento como un adiós
que no se nombra, y su sombra crece, abraza el alma
y se congelan las palabras, y nada suena entorno a ti,
poco a poco te vas, y tu sonrisa queda atrapada,
en el olvido te fundes y tu voz se apaga y tu risa
es eco en la cima de una montaña que no alcanza
el cielo que prometías.
Y regresas a tu paz, dejándome el tormento y la vergüenza,
soledad inesperada,
mentiras habituales, traición por costumbre,
vulgar aliado de la cobardía tu silencio,
te comprendo, tan manido, tan usado,
nada nuevo y un poema encerrado
que gritaría orgullo y decepción, horas entregadas,
ternura malgastada, amor vencido, antes y ahora.

No hay letras desnudas, todas van vestidas de piel desgarrada,
no hay alma que no se encoja entre sentimientos.
No hay poema de adiós que no estalle y escupa tinta de odio
hasta que las palabras y su dolor acuden solas al poema,
un poema al que las palabras empujan, palabras que se rebelan,
entonces y ahora, saben ser promesa,
luchan por ellas, se niegan a no ser,
palabras que cumplen y son
un poema de amor.
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2comentarios 203 lecturas versolibre karma: 52

Mensaje en una botella

No era el mar pero se le parecía.
El sudor que desprendían los cuerpos
impregnaba el aire de humedad y sal.
Llegaban en oleadas, puntuales,
como una marea inquieta y oscura que anegaba las vías
hasta que el tren lleno devolvía una estación en calma,
con orillas plagadas de envoltorios,
deseos pisoteados,
papeles arrugados y alguna colilla.
Entre los restos apareció un día una botella solitaria,
transparente y vacía.
Aguantó el empuje hasta perecer hecha añicos
entre los pies que corrían.
“Estoy aquí”, gritó.
Eran sus pedazos al romperse.
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Deseo renovado

Contuvo el aliento frente a la puerta del director y se desabrochó la liviana blusa de encaje. Un incontenible suspiro de anticipación brotó de sus labios y entró en el despacho donde él la miró con avidez. Levantó las manos del teclado del ordenador y extendió los brazos hacia ella. Un instante después se devoraban la piel con ansia antigua y deseo renovado.
El final tenía que ser rápido y se firmó con un leve roce en los labios mientras ella recorría la barbilla de él con la seguridad del que transita un sendero conocido.

—Me voy ya, querido. Tengo que ir al supermercado a hacer la compra.
—Ok, hablamos en casa. No olvides el pan para la merienda de los niños.
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sin comentarios 92 lecturas relato karma: 20

El círculo

El primer paso llega el primer año,
cuando aún no has pintado los horizontes.
Niño de pie, te empujan a una aventura dubitativa y torpe,
y asomas la cabeza descubriendo otra esquina prometedora,
y das un paso, y otro, sin parar en el desvío que te lleva
a donde no sabes si llegarás.

Busca tu camino,
encontrarás tu destino, dice la rima.

Y durante años recorres senderos estrechos
soñados como luminosas avenidas abiertas a la esperanza
y confías en que tus pasos rectos te descubran un refugio,
las palabras justas, el acomodo seguro, la ciencia cierta.
Hasta ese punto en el que giras la cabeza y ves un círculo
detrás, y delante un traspiés, y una vuelta más.

La vida te rodea
y giras sin saber si tus pasos avanzan o retroceden,
si retornas al límite de las ilusiones,
o estás delante de lo que no es,
los cimientos se hunden y las señales tiemblan,
y dudas al no sentir
si duele más pisar el suelo ya desgastado o la salida que no se ve.

Y un año descubres que el futuro es ese círculo
que va dibujando el pasado que te aferra a lo que eres,
por veredas tortuosas en tropiezos mil veces cometidos,
y son tus pasos el camino, dijo el poeta,
el mismo camino siempre
y nada más.
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