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Lumbre

Tu inusitada sonrisa me enseño un rico mundo
que se mueve en el insoslayable placer que
genera tu cabello cuando se libera en el aire.
Afortunado me enciendo en el ocaso naranja
de cielos despejados y besos que cabalgan
el curioso terreno que encierran tus labios.

Cuando tu cintura se estaciona en mis manos
vemos un futuro indubitable que pertenece
a nuestros ojos y a nuestros pasos y a la palabra
que juntos al unísono pronunciamos sin recelo.
Seremos poetas mientras nuestras miradas duren
más allá de la noche y menos allá del tiempo.

Porque si algo se aprende cuando el sol germina
y la luna se cosecha, es que el romance
surge donde no existe tiempo, ni espacio
las almas se unen en un lugar que desconocemos
los cuerpos se conquistan con el corazón desnudo
y el amor es lumbre, que nace dos manos entrelazadas.
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1comentarios 57 lecturas prosapoetica karma: 71

Noche tecnológica

Dejemos afuera los celulares que
este espacio se hizo para soñar el amor
aquí la velocidad no cuenta en nada
vale más un beso lento que un cuerpo sin ropa.

El erotismo es un juego de paciencia
donde hay que aprender a tocar los botones
no se permite distracción de ningún tipo
y siempre es mejor con los ojos cerrados

Haz a un lado el internet y la tecnología
recibe la notificación de un beso anunciado
¡en serio! No hagas caso al mundo virtual
y dejemos que la noche nos haga realidad.
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2comentarios 165 lecturas prosapoetica karma: 62

No fue tu culpa

En México hay (aproximadamente) cinco
feminicidios al día. Este poema va dedicado
a todas las que violentamente fueron arrebatadas
cuando su tiempo aún no lo dictaba.


Perdón
y lo grito llorando, en nombre del sufrimiento humano
de la tristeza, de la congoja que congela las almas.
Aquí, las horas duelen más, pesa este presente rojizo
donde los débiles hombros ya no aguantan una menos.
Tu ausencia es un acto que desgarra cada músculo,
todo duele cuando en este abrazo, faltas tú y ella y todas.
Llegó ese momento donde la primavera comenzó a morir,
porque todas las flores están siendo desaparecidas
a veces muertas aparecen, otras, nunca se sabe de ellas.
La escena del crimen es un infinito prado silencioso,
donde nadie sabe nada y pocos valientes lo gritan todo.
¡Maldita la institución que se atreve a callar tu nombre!
¡Que deliberadamente te convierte en un número más!


Sigues con nosotros compañera, en la voz y la memoria
en la praxis que se insubordina ante la normalización,
en la disidencia que señala furiosa tu sangre derramada.
Arrebatada fuiste por la mano enemiga y traicionera
tu sonrisa y tu amor se convirtieron en nuestra bandera
en esta lucha, los puños son alzados con rabia por ti.
No debes, ni habrías que temer por usar una falda o vestido,
claro debe quedar que no son armas de autodestrucción
tu cuerpo no es objeto de uso libre, ni propiedad de nadie.
No temas camarada, que el miedo no te prohíba nada,
pues no todos los mares son violentos ni todos agreden.
Nunca consideres que tu género es igual a fragilidad
porque la fortaleza, es una medida mal interpretada
eres lo que vives, lo que haces, lo que te apasiona y
en cada de uno de esos actos, reposa un tanto de rebeldía,
un montón de fortaleza y una montaña de amor sincero.

Perdón
no tienes la culpa de nada compañera, si no estás aquí
vives más en cada cuerpo del que lucha y del que grita.
Perdón
mujer, tu muerte nos lastima, nos hiere, nos apuñala,
nos enoja, nos arroja a una realidad de sabores amargos
y olores fétidos, nos indica un presente putrefacto
un gobierno incompetente. Perdón, amiga mía…

No fue tu culpa.
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Fortaleza

Mi país cultiva gente de ahuehuete
ésta no se quema, no se ahoga
xerófilos somos, bien adaptados.
Indiferentes nunca a la injusticia
caminos de tierra húmeda, pero,
oro en cada sonrisa que regamos.

Fortaleza en el rojo llevamos,
ufanías en las fiestas del santo,
entierros con alegría y cantos,
romances en el sol y en el llanto.
Trópico, calor, sudor de tantos
el águila real con su encanto.

Y así ya va culminando esto.

Labrando sueños en el norte y sur
incitando rebeldes con machete
negando gobiernos apócrifos
divisando amenazas extranjeras
ocultando la tristeza en la piel.
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3comentarios 219 lecturas versolibre karma: 85

La muerte de los inocentes

Dedicado a las víctimas mortales de este violento México:
mujeres,
periodistas,
jóvenes,
todos.


Sí, es cierto, es una verdad que lástima
hay personas, muchas, como hierba.
No verde, café, seca, hoja muerta.
Este siglo violento nos regala el rojo,
nos arrebata lo humano
nos concede la normalidad
nos despoja de la indignación
se lleva sin recelos el amor.

Se nos quita algo más que una vida
¡Es lo humano carajo!
No el otro, no la persona, la humanidad.
La condición del tronco que muere
sin agua, sin sol, sin tierra.
Nosotros ya vivimos sin nada
y es la nada la conformidad, lo mediocre.

Indolentes en el vacío, que no es tal
porque está lleno de algo que no es nada
sino que de injusticia y de sangre, rebosa.
Nada somos nosotros, sin grito,
sin asombro, ni enojo,
sin lágrima de rabia, ni voz de exigencia.
Sin canto de alegría y oda a la muerte.

Ya no existe lo biológico,
el último esténtor en la tranquilidad,
una cama y la almohada, la compañía,
lo natural, la paz, cerrar ojos, irnos.
Ya no existe, porque uno se va
más temprano que tarde,
contra voluntad propia, uno se retira
lleno de sangre.

Y se va con el dolor de los cercanos
y la indiferencia de los otros
que también pudieron ser próximos
del occiso o indignos merecedores
de la sangre bajo el sol, la luna,
sobre el pavimento.
Aquí todos somos víctimas,
pero no lo entendemos o no queremos entender.

A mí la muerte me duele,
me duele en las manos que tiemblan de rabia
me duele en la garganta que ahoga en el grito
me duele en los ojos que liberan el llanto.
Me duele el inocente que cae herido,
el que se va sin despedirse,
el que se fue gritando verdades
la que se fue por ser la
el que no llegó a la adolescencia,
el que se fue por buscar al que se fue

A mí me duele la mesa vacía,
el café que no volverá a tomar,
la cama en la que ya no dormirá,
el hijo que ya no abrazará,
el beso que ya no dará.
A mí me duele mucho,
me duele en todo el cuerpo
y me duele en los ojos
que lloran estas muertes
que no deberían, pero son.
Y me duele el alma que no estén
aunque no te conozca,
debes saber que no te debiste ir,
y que no te fuiste del todo
y por mi voz, aquí está un poquito de ti.
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Yo no soy poeta

Yo no soy poeta. No escribo poesía,
ni pretendo hacerlo; no puedo, no quiero,
tú no me dejas y yo… no me lo permito.

Yo no soy poeta. No tengo cómo,
pero si tengo por qué, pero, me faltan tus dedos,
tus manos, tus ojos y así, me faltan las letras.

Yo no soy poeta, pues tu ausencia es vació,
faltan los soles, las lunas, las estrellas,
falta tu perfil en mi colchón, faltan mis silabas en tus lienzos.

Yo no soy poeta. Escribo sin razón,
con dolor y con cariño; con vasos de cebada,
con botellas de agua transparente, con segunderos que me dictan el pesar.

Yo no soy poeta. Me falta en quien creer,
a quien rezarle, a quien decirle, a quien contarle, a quien hablarle,
a quien escribirle, a quien amar.

Yo no soy poeta. Ni los fuegos,
ni las aguas; ni los vientos me dicen que plasmar,
eras tú, la única por la que podía coger el lápiz y el papel y narrar, dictar y declamar.

Yo no soy poeta, pues tú eras mi poesía,
tú eras mi poema, tú eras inspiración; eras astro, eras infinito,
sigues siendo presente, sigues siendo aceras desoladas.

Yo no soy poeta. Tú eres musa, o eras.
Eres mi credo, todo está en ti, mis versos, mis palabras,
mi prosa, surcos de espuma marina, aroma de amor celestial.

Yo no soy poeta. Soy humano que te quiere,
que te quiso, que te quiere, una y otra vez.
Yo no soy poeta, porque mi poema eres tú y sin mi poesía… yo no soy poeta.
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Lo importante de saber escuchar

Lo importante de saber escuchar.
No es lo mismo oír y escuchar
así
siguiendo esta lógica
no es lo mismo decir que responder.

Uno dice, «yo tengo calor»
y
otro responde
yo también tengo calor.

Se genera un dialogo informativo
uno
sabe lo que siente el otro
pero lo sabe, casi por afirmación consecuente.

Uno oye de manera desinteresada
es decir
sin mucha atención
si el otro tiene calor. No importa tanto.

Entonces no es lo mismo decir y responder
dijimos ya
porque responder es obligación
en cambio, uno dice algo cuando lo siente, lo necesita.

Encaminados ya en este rollo
si uno dice “te amo”
y el otro te responde “yo también”
no es lo mismo que el otro te diga, por sentimiento, “te amo”.

Oír “yo también” no es lo mismo a escuchar “te amo”.
Ahí reside la importancia de oír y escuchar,
de decir y responder,
de destruir o seguir viviendo.
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Cantos

Las victimas perecen y los corazones se pudren, los cabellos se caen.
La bandera hondea, el grito y su eco a lo lejos suena ¡Oh Patria eres ceniza!
Balas de rojo y bocas con hambre, manos de maíz y pasos de guerra.
Gendarmes y escudos, cuerpos en el asfalto y seducción en las palabras.
Tronos de oro y casas de madera ¡Patria me dueles!
Fronteras internas, proletariado ciego de nacimiento y colonias de adobe y lamina.
Monarcas que emigran al norte; en el sureste, hojas de palma como cobijas.
Soles nuevos, lunas viejas, días de siempre, ríos de noviembre.
Montañas escondidas a la vista del buitre, metáforas del azteca.
Mayas exiliados, cristianismo florece en los burdeles del epicentro.
Ciudad desprotegida, pueblo resignado, morenos de canela olvidados,
bolas de algodón para curarnos, fuego del imperio para llorar con nuestros cantos.
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En el desorden

Cuando uno mira atrás
medita su vida un poco. Reflexiona.
Advierte un profuso desorden en su vida.
El desorden reina.
Con aires de dictadura. Violento.
En la vida, en el cuarto, la escuela, el trabajo.
Morimos viviendo
rápido, lento; nos destruimos con dulzura.
Lloramos mares de sonrisas, reímos desiertos de lágrimas.
Amamos al azar de los índices.
Odiamos en las botellas, los abrazos, la humildad.
Tememos en la luz que eyectan los faros de la salvación.
El desorden vive para ordenar
nuestros pasos, decisiones, juicios, castigos.
Motivos y letras y personas, llegan con un singular algoritmo.
A veces uno llega para despedirse.
Se inicia al revés, sexo-amor, cama-café, tú-yo.
Todo no sale mal, de repente algo bien sucede en el desorden.
Bebemos copas vacías.
Perdemos para ganar, recibimos para perder.
Las esferas rotas indican la navidad, la soledad es tú presencia.
La sombra es lo primero.
Más tienen los que menos deben tener.
Y el que tiene menos gasta más de lo que puede pagar.
El adiós es bienvenida.
Se ama más cuando menos se debe hacer.
Y siempre se ama menos cuando más se debe amar.
Cama distendida/pesadilla revuelta.
El guisado primero, después el postre, al final la sopa.
Estudiar al final, tarea al final, responsabilidad al final. Vicio primero.
La luna se cierra al abrir el sol.
El día se acaba cuando comienza y la flor se entumece.
Dormimos corriendo. Vivimos soñando. Corriendo soñamos. Vivimos dormidos.
Pero así nos gusta ir
y venir, regresar,
huir, acabar,
comenzar y volver a ir.
En desorden
  la vida siempre
siempre
       es mejor,
en Des
Orden.
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