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El arte

No quisiste privarme de tus encantos,
y te alojaste en mis venas
incluso antes de que naciera.

Al principio,
eras ese cosquilleo en mis entrañas
de la incertidumbre y la curiosidad
por conocer.

Fuiste tomando forma
poseyendo cada recoveco
de mi cuerpo,
día a día,
año a año.

Te mostraste a través de palabras
danzando en mi cabeza,
que después tintaron
incontables folios en blanco,
de una inusual sensibilidad
que me ponía la piel de gallina,
que hacía temblar a mi alma.

Ahora puedo decir
que te has apoderado
de mi yo completo,
más allá de mi corazón
y mis huesos.

Eres una enfermedad que da vida,
y te expandes como el universo:
de forma acelerada e imparable.

Eres la causa de mi existencia.

Eres el arte.
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sin comentarios 104 lecturas versolibre karma: 35

Estragos del tiempo

Paseo por las calles de mi barrio y aún me resulta raro no ver aquel kiosko que presenció mis pataletas y llantos.
En frente, ya no está ese humilde mercado por el que daba vueltas corriendo para sentir la velocidad y sus obstáculos.
Sigo caminando y veo que todo ha cambiado.
El parque de mi infancia ha sido sustituido por uno prefabricado.
Dicen que así duelen menos las caídas, pero qué es un niño sin sus heridas.
Les han quitado la oportunidad de hacer castillos de arena y de trepar por los árboles como si fuesen animales.
Continúo mi trayecto por la calle comercial.
Casi no quedan tiendas de reparaciones, y las que hay ya tienen colgado el cartel de liquidación por falta de prestaciones.
Lo que sobra es basura en las calles en una sociedad de usar y tirar, en una sociedad tristemente material.
Mi antiguo colegio no sé si seguirá en las mismas, pero me alegraría que ya no fuera tan tradicionalista.
Solo sé que exteriormente han privado de la luz del sol a los niños techando el patio con la excusa del mal tiempo.
No saben que para un niño bailar bajo la lluvia puede ser una gran y divertida aventura.
He aquí cuando mi vuelta finaliza y me subo al metro.
No soy capaz de asimilar que no haya niños jugando en la calle porque están con la tablet.
La melancolía me atrapa porque aunque mi infancia no haya sido la mejor siempre hay algún buen recuerdo, alguna agradable sensación.
Así que me siento, me pongo los cascos y espero a la próxima estación.
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2comentarios 123 lecturas prosapoetica karma: 67

El día y la noche

Amaneceres y atardeceres,
son puertas transitorias
entre dos mundos paralelos,
el día y la noche.

El mismo lugar se transforma
en otro distinto según el punto
del movimiento de rotación
en el que te encuentres.

No son las calles,
no es la gente,
son sensaciones,
es el ambiente.
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sin comentarios 129 lecturas versolibre karma: 70

Juega

Soy como los niños pequeños
que no saben dibujar
pero disfrutan haciéndolo.

Lo mismo me pasa con cantar,
desearía tener una voz bonita
que quebrase el alma
de cualquiera que la escuche.

Tampoco sé bailar
pero disfruto del proceso,
aunque por la pista
pise algún pie
o empuje algún cuerpo.

No todo en la vida
es hacer lo que se te da bien,
a veces solo necesitas
realizar lo que te gusta,
sin importar la técnica
o la armonía.

Disfrutar como un niño
cuando se sale de la línea,
porque ve un mundo mas allá
de los limites y las cadenas,
siendo el resultado
lo que menos le interesa.

Juega a ser la mente
de ese pequeño,
que vivió en ti sin saber
lo que era un desacierto.
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4comentarios 201 lecturas versolibre karma: 68

La hormiga filósofa

Con la vista desenfocada pude ver
un rastro de hormigas excitadas por el sol.

Parecía que estaban tejiendo el césped
sobre el que me hallaba tumbada.

Su movimiento era caótico,
o al menos tuve esa impresión.

Hasta que una logró subir
al libro que estaba leyendo.

Era la hormiga filósofa de Platón.
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1comentarios 137 lecturas versolibre karma: 49

No tengo ojeras

No tengo ojeras,
tengo noches a las espaldas
y demasiadas cervezas tomadas.

No tengo ojeras,
tengo experiencias indeseables
y secretos que me invaden.

No tengo ojeras,
tengo mil batallas perdidas
y relaciones hundidas.

No tengo ojeras,
tengo cicatrices en mi interior
y una inexplicable fobia a ser yo.

No tengo ojeras,
tengo complejos creados por gilipollas
y gritos que todavía me descolocan.

No tengo ojeras,
tengo muchas horas de soledad
y calles que no podría volver a pisar.

Bueno, quizá sí tenga ojeras.

Nací de un trasnoche
y sobreviví cuando aún
no había aprendido a gatear,
cuando aún
no tenía armas para luchar.
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7comentarios 189 lecturas versolibre karma: 49

Ahora

El eco de los pasos que no dimos
es el que ahora atormenta mi cabeza
y deja sordos a mis oídos.

El volumen del ruido es
directamente proporcional
a la inexistencia del camino.

Como un cerebro que no sabe nada,
excepto callarse,
y genera interferencias entre otros
que deberían comunicarse.

Ahora entiendo la fugacidad,
ahora entiendo el ahora o nunca
y las oportunidades perdidas.

Ahora es cuando comprendo
que es mejor arriesgarse
que quedarse al margen.

Quizá los precipicios,
por mucho miedo que transmitan,
estén ahí para que los saltemos
y descubramos un mundo mejor.

O, al menos,
salvemos nuestra ignorancia.
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4comentarios 150 lecturas versolibre karma: 56

Algún día te tendría que escribir

Quise evitarlo con todas mis fuerzas,
cambiar el chip a mi cabeza
para que no aflorasen
los sentimientos en mi pecho.

Pero sabía que algún día
te tendría que escribir.

Sabía que detrás del escudo
que me impuse
había recuerdos ocultos.

Y que mis glándulas lacrimales
se desbordarían en algún momento.

Por mucho que pese
no se puede huir del sufrimiento,
es un ciclo necesario
para lograr el equilibrio.

Para expulsar el dolor
hay que rabiar y dar vueltas
en esa cama en la que ya
no se apoyará tu cuerpo.

Refugio en días de calma,
infierno en noches de veneno.

Éramos amor y odio
a partes iguales,
había tanta magia en nuestras miradas
que cuando se convertían en fieras
eran imparables.

Bombas a punto de estallar,
gotas a punto de colmar el vaso,
incendios que si se lo proponían
podían arrasar el mar.

Hicimos cosas horribles
que perdonábamos cada mañana
con la esperanza de que todo cambiara.

Ingenuos sin saber que,
si había algo más difícil que convivir,
era dejar de ser nosotros mismos.

Me escapé de la realidad
bloqueando a mi corazón,
convirtiéndome en un ser
sin escrúpulos,
como si nada me importase,
como si me hubiesen
enterrado en vida.

Ahora confieso que,
a veces,
echo de menos hasta las discusiones.

Echo de menos ese cariño
que me brindabas
cuando no me quería ni yo.

Y ahora que he logrado quererme
no tengo con quién compartirlo.
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2comentarios 146 lecturas versolibre karma: 56

En busca de la concha

Me tiré días y días
paseando descalza
por la arena de la playa,
buscando la concha
más perfecta de la orilla.

Grande, blanca y sin ningún rasguño.

La brisa acompañaba mis pasos
y el olor a sal endulzaba mi camino.

Encontré todo tipo de conchas,
piedras con dibujos imposibles
y caracolas que guardaban
el brillante sonido de las olas.

Cuál fue mi sorpresa cuando
el último día de mi búsqueda
el mar arrastró hacia mis pies
una extraña concha negra.

Tan imperfecta e hipnotizante
que fue alimento para mi mirada,
todas mis expectativas
fueron olvidadas,
y mis estereotipos
echados por tierra.

Acabé quedándome con ella.
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sin comentarios 134 lecturas versolibre karma: 40

Humano

Me he dado cuenta de que nos encanta poner etiquetas.

A los productos,
a las situaciones
y a las personas.

Bueno, malo,
guapo, feo,
alto, bajo,
heterosexual, homosexual,
gordo, flaco,
de letras, de ciencias,
soltero, casado
perdedor, perroflauta,
friki, empollón.

Pero hay una que me llama especialmente la atención,
nos hacemos llamar humanos,
según el diccionario se dice de aquellos que poseen razón.

Nos hacemos llamar seres racionales,
¿de verdad un ser racional pondría esas etiquetas que tanto daño nos hacen?

Y voy más allá.

¿Un ser racional mataría todo aquello que se encuentra,
cometería una y mil veces el mismo error
o entraría en guerras absurdas con la excusa de saber quién es el mejor?

¿De verdad un ser racional apostaría cabezas por un determinado valor económico,
marginaría a toda persona que se saliera del sistema
o destrozaría su propio planeta?

Deben estar riéndose de nosotros hasta las piedras,
esas que a pesar de ser inertes tienen más educación que cualquier ser humano.

No respetamos ni lo que piensa el de al lado,
y jugamos con el peligro ocultando su existencia,
hasta que pasa y todo se va a la mierda.

Hemos creado tantas leyes, normas y derechos que se nos olvida la parte de cumplirlos,
y así vamos,
de hipocresía va el mundo.

Ahora ten cojones a llamarnos humanos,
ahora ten cojones a llamarnos seres racionales
y a creerte más inteligente que los animales.

Ten cojones a decir que tenemos la capacidad de amar a ese ser vivo que acabas de matar.

Tenlos, venga,
que tú reafirmarás mi teoría
y yo aplaudiré tu inconsciencia.
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1comentarios 217 lecturas versolibre karma: 51

Masoquista

Eres masoquista por excelencia.

Tocas tú misma las heridas para acostumbrarte al dolor de los posibles roces.

Te suicidas en cada verso buscando algo de comprensión,
y logras canalizar todo aquello que ni con mil terapias se supera.

Has creído volar mientras caías por esos precipicios que se han puesto en tu camino,
y has sonreído hasta en el momento en el que se han quebrado todos tus huesos.

Vives en una cuerda floja constante,
y cuando estalla disfrutas de los fuegos artificiales.

Te gusta tanto lo difícil que la palabra fácil se borró de tu diccionario,
al igual que las lágrimas de tu cara desde que entiendes las derrotas como oportunidades para hacer arte.

Siempre ganas aunque hayas perdido,
llevas las cicatrices por bandera
e ignoras las heridas aunque te estén matando.

Eres masoquista por excelencia.

Has aprendido a ser feliz dentro de tu infierno,
a quemarte de hipotermia
y a helarte sin haber conocido el frío.

Tu corazón es una bomba a punto de explotar,
siempre dispuesto a recibir un poco más,
como tu boca cuando bebe cerveza
o tus pulmones cuando inspiran el humo de la muerte.

Dicen que no es bueno arriesgar tanto,
pero lo haces con tal belleza que nadie podría arrebatártelo.

Bailas con el dolor porque sabes que debes estar cerca de tu peor enemigo,
conoces sus trucos más que a tu propia persona
y los utilizas en tu beneficio.

Vendes tu alma a la noche en cada paso,
pues desde que naciste vives de prestado.

Tus impulsos son tus latidos,
y he aquí la cuestión,
¿qué te mataría más,
continuar con tu masoquismo
o dejarlo atrás?
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sin comentarios 2 lecturas versolibre karma: 7

El otro arcoíris

Pasado el mediodía me desperté
en una cama desconocida,
haciendo un repaso a mi memoria
no lograba construir una línea
lógica en el tiempo.

Pero no me dolía la resaca,
no me dolía el alcohol dando
patadas a mi estómago,
ni los chispazos internos
de mi confuso cerebro.

Me levanté como acto de rutina
al baño a mirarme al espejo,
a través del único ojo
que fui capaz de abrir.

El reflejo me devolvió un arcoíris
en el que solo existían dos colores,
en ese momento mi mañana se tiñó
de tonos morados y marrones.

Volví a la habitación intentando
buscar algo que me hiciese recordar,
al final no me resultó tan difícil,
solo tuve que mirar
al otro lado de la almohada.
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4comentarios 202 lecturas versolibre karma: 63

Los tiempos cambian

No me entra en la cabeza la idea
de que aún existan familias tradicionales
con sus normas y estereotipos convencionales.

Los tiempos cambian,
con ellos las personas y sus mentalidades
que van dejando de ser retrógradas.

Tu hijo no quiere trabajar
en la empresa de papá,
tu hija quiere salir de fiesta sin estar
atada a un hombre al que venerar,
y tu sirvienta está más obsoleta
que la vida que pretendes llevar.

La juventud quiere ser libre,
quiere elegir su propio camino
sin ser juzgada por sabelotodos
que fingen ser perfectos,
a los cuales les falta más educación
que al chico ese del metro.

No son determinantes
ni la orientación sexual,
ni el estilo de las prendas,
ni las muñecas o los coches,
ni las camas por las que
alguien pasa cada noche.

Ni el dinero con sus clases sociales,
ni ser diestro a zurdo en política,
ni creer en Dios o en tus Santos Cojones,
nada de eso te determina.

Hay que mirar más allá,
escuchar en vez de cotillear,
y, antes de criticar, tener en cuenta
los sentimientos de los demás.
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sin comentarios 118 lecturas versolibre karma: 9

A largo plazo

Seamos sinceros,
nos pone buscar caricias de amor
en sexo de una noche,
que nos abracen fingiendo
un cariño que no existe.

Creemos sentir
mariposas en el estómago,
cuando solo hay impulsos
en nuestras partes bajas.

Formamos mil y una parejas
en veladas derrochando pasión,
hasta el amanecer.

Ahí, en ese momento,
todo se irá a la mierda,
y con suerte,
cruzaremos media palabra
al volvernos a encontrar.

Es divertido, no te lo niego,
pero a largo plazo,
aún no le he encontrado
una utilidad.
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1comentarios 124 lecturas versolibre karma: 62

El mito olvidado

Nuestra existencia es tan efímera
que tendemos a ser olvidados.

Quítate de la cabeza la idea
de convertirte en un mito
en este mundo despiadado.

Si te alejas demasiado
quizás nadie te recuerde,
quizás te hundas cuando te des
cuenta de esta triste realidad,
al volver,
y que ya nadie sepa tu nombre.

Sal de tu absurda madriguera,
vive dejando huella
sin apartarte de ella.

Excava una más profunda
para que cuando mueras,
aunque acabe,
de nuevo,
enterrada en la arena,
puedas decir que has vivido.
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Me enseñaste

Entre copa y copa me enseñaste
a ver el espacio a través de la atmósfera,
que en la madera de una barra de bar
puede dibujarse un pentagrama,
y que un trozo de carne puede aparecer,
con imaginación, de una tarta de chocolate.

Me enseñaste que no hay
límites en la poesía,
que solo hay que mirar más allá
de lo que está a simple vista,
para luego acabar hablando
de cosas muy sencillas.
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Colón

Hoy mis pasos, supuestamente sin rumbo,
han decidido guiarme a aquella plaza
que colonizamos con nuestros besos pintados
por las estrellas que esa noche nos observaban.

Un escalofrío ha llamado a mi pecho,
y ha desmenuzado esos puntos de sutura
que jamás consiguieron ser cicatriz.

Mi mente se ha hecho recuerdos,
ha revisado ese contrato arriesgado
que firmó sin leer la letra pequeña.

La cual gritaba que iba a ser tan feliz
como a entender la palabra sufrir,
que iba a reír con la misma fuerza
que después tendrían mis llantos,
que iba a descubrir que el amor no está
tan lejos del odio si juegas a saltar la frontera,
y que no existen buenos ni malos cuando
los papeles se van turnando según el marco.

Quisimos ser los reyes de la posesión
esposando con pseudo-raíces nuestros pies,
no nos dimos cuenta de que lo único
que necesitábamos era volar,
elegirnos en cada aterrizaje otra vez.

No supimos mover las fichas sin que nos explotaran encima,
y así acabamos, llenos de quemaduras de tercer grado,
incapaces de salir adelante sin arrancar, de cuajo,
las ampollas generadas por el desgaste.

Quiero que sepas que nunca me arrepentiré
de cualquier oportunidad de aprender,
me dan igual los escombros que se desprendan
si con ellos puedo volver a construir un hogar
capaz de sobrevivir a la próxima guerra.

Es mejor mirar al frente, vivir en el presente,
y quedarte con lo bueno de cada batalla.
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sin comentarios 92 lecturas versolibre karma: 23

Coleccionista

Coleccionista de púas de guitarra,
de momentos, experiencias
y de decisiones espontáneas.

Coleccionista de cervezas ilimitadas,
de aperturas y cierres de bares,
de borracheras con sus resacas.

Coleccionista de orgasmos ajenos,
de labios en noches confusas
y de fotografías en el pensamiento.

Coleccionista de poemas,
de conversaciones interesantes,
y de canciones inspiradas
en su mirada penetrante.

Su vida es un “Carpe Diem” constante,
sin pensar en lo que vendrá después,
crea su propio caos como realidad alternativa
y disfruta bailando con él una y otra vez.

Se desboca cada día dando todo lo que tiene,
y no deja escapar ni un solo segundo,
lo agarra como al cigarro de cada mañana
y lo consume con una sonrisa de oreja a oreja.

Se pasa la vida en el metro,
su hogar está lejos de donde vive
y, a veces, necesita una dosis de combustible.

Pasea por las calles de la urbe,
buscando nuevas aventuras
y deslumbrando a todo lo que se cruce.

Mientras, sus ojos solo se dirigen
a tiendas culturales, bares, y
algún que otro poeta o cantautor.

El arte que irradia es también el que busca,
el que hace que su coraza se emblandezca.

No cree en el amor a primera vista
aunque lo viva todos los días,
no quiere nada serio
y luego lo suplica.

Revolotean un cúmulo de rumores
alrededor de su larga melena,
a cada cual más surrealista.

¿Qué hay de verdad en esta historia?
¿Qué es una gran mentira?
Id y preguntádselo a ella,
buscadla por coleccionista.
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1comentarios 126 lecturas versolibre karma: 42

Ella

Ella camina siempre sola
por las calles de Madrid,
érase una vez la historia
de una maldición febril.

Ella solo quería ser feliz
cuando su mundo se vació,
y ahora le toca vivir con
una herida en el corazón.

Ella no puede más,
se siente triste, sin ganas,
y etiquetada cual producto
a punto de caducar.

Nunca pudo evitar que
la soledad le atrapara.

No paraba de preguntarse
sobre lo que le llevó a
aquella situación.

Jamás halló respuestas,
todo el mundo marchaba
sin aportar una explicación.

Solo le queda echarse la culpa
aunque eso se aleje de la realidad,
no hay derecho a esta tortura
pero su vida así tendrá que pasar.

Ella no habla de desamor
pues ese es su menor mal,
ella quiere un poema
y alguien en quien confiar.

Nunca le han abrazado de verdad,
se ha convertido en una muñeca rota,
valiente quien la quiera arreglar.

Si algún día quieres encontrarla
busca el olor a sal del mar
y sigue la luz de la luna.

Ya que a pesar de sus ruinas
aún tiene sueños que le ayudan
a aguantar el dolor que le da la vida.

Cariño:

yo no puedo darte tu salvación,
vivimos en un mundo cruel,
pero aquí tienes tu poema,
escrito desde un corazón
que conoce tu enfermedad
y te ha visto crecer.

De mí para mí.
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1comentarios 140 lecturas versolibre karma: 38

Equilibrismos

Veo pasar mi existencia ante mis ojos.

El mundo se tambalea junto a esta cuerda
que me impide caminar recta,
haciendo equilibrismos
por no caer a la piedra.

Supongo que así es la vida.

Andar con pies de plomo
sobreviviendo a la caída,
jugar con la suerte a que no venga
un vendaval y me empuje al vacío,
aprender a volar sin olvidar
dónde está mi nido.
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1comentarios 140 lecturas versolibre karma: 33