Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

Fruta madura

Volveré a caer como fruta madura
desterrada por la planta que le dio vida.
Seré aquella pieza que se pudre
y se entrega a la tierra que nutre al árbol
para regresar pródigamente a donde nació.
5
4comentarios 58 lecturas versolibre karma: 76

Creamos

Creamos
magnitudes para retratar
la insignificancia,
orden para alumbrar
nuestro caos
y líneas para confundir
a la persona con sus delimitaciones.
leer más   
6
5comentarios 108 lecturas versolibre karma: 88

Chilla, chiquilla

Chilla, chiquilla. ¡Chilla!

Chilla con la fuerza de tus entrañas

y apaga la llama

del dragón milenario que bosteza humo.





Chilla, chiquilla. ¡Chilla!

Chilla con todas las letras

del alfabeto que esconde tu piel

y regalas en cada abrazo.





Chilla, chiquilla. ¡Chilla!

Chilla contra el eco que pelea por tu voz

y ganarás el pulso otra vez.
4
sin comentarios 188 lecturas versolibre karma: 39

Si lo descubres

Nada es inocente,
si descubres un incendio
soñé tu boca.
3
sin comentarios 70 lecturas versolibre karma: 39

Por San Blas

Por San Blas,
la cigüeña verás.
Después, como todo,
se irá. Se irá volando.
2
sin comentarios 53 lecturas versolibre karma: 19

La vida es una mujer

Siempre con los brazos tendidos
nos pasea en sus alas a través de los años,
enseña lecciones sin abrir la boca
y nos despide cuando le pesan las almas.


Abuela, madre, hermana, hija, pareja o amiga
son la misma existencia en distintos rostros,
mitad del hombre desde que éste es hombre.


Mal infierno acoja a los demonios
si estrangulan la vida en sus raíces
y la golpean por no saber cortarse las garras.
5
sin comentarios 75 lecturas versolibre karma: 52

La llamada

Es la llamada
el paso de otra mente
a tu corazón.
5
sin comentarios 93 lecturas versolibre karma: 45

Corre el aire mudo

¿A dónde corre
tras tañer las campanas
el aire mudo?
19
2comentarios 176 lecturas versolibre karma: 81

Haiku del vaso

¿Lleno o vacío?
Lo importante es el vaso
y sus momentos.
11
sin comentarios 68 lecturas versolibre karma: 104

Breve equilibrio

Aire, agua, fuego y tierra
en un breve equilibrio.
El mundo se cae y recompone
mientras los pájaros agitan sus alas.
16
2comentarios 280 lecturas versolibre karma: 84

Agua

Camina con pasos de lluvia,
llega hacia mí, hace charcos
y me besa con fuerza mareomotriz.


Sus olas balancean mi cuerpo,
náufrago de razón alguna.
Corrientes de agua salada fluyen
por sus venas para ser vapor
en el cielo de mi boca.


Si le miro tan solo veo agua
en su más perfecta armonía.
7
sin comentarios 123 lecturas versolibre karma: 59

Ojos al mundo

Ojos abiertos,
proyección subjetiva,
ventana al mundo.
15
sin comentarios 80 lecturas versolibre karma: 84

Zigzaguea

Tras la realidad
zigzaguea la vida
con sus reflejos.
13
2comentarios 138 lecturas versolibre karma: 95

Fábula de la abeja y el árbol en flor

En un ingenuo y frondoso paisaje,
zona indómita de escaso peaje
llegó, cansada, una joven abeja de viaje.
Vio como destacaba un árbol en flor,
muy voluminoso y con cara de dolor.

El árbol la observaba cuando ella se paró en una flor,
sonrojado, empezó a latir más fuerte su corazón
cuando algo, carcomido, muy dentro se estremeció.

“No hagas eso, maldita”- Dijo el árbol a la abeja
que vuela que vuela que trepa que trepa
por sus hojas y sentimientos, rozó su corteza.

“Yo estoy aquí, tan sólo y estático,
que me ciego ante un ser tan dinámico
como tú” - Se lamentaba el arbolito
al ver con alegría que un ser como la abeja
se había fijado en él y no por su belleza.
Cuando ella respondió comenzó algo en la pareja:

“Tranquilo quédate que contigo estaré,
volaré a tu lado, comeré de tus flores
y, al trepar por tu piel, cosquillas te haré”
Siguió la abeja, que notaba ciertos temblores.

“Un día tú te irás pues yo no tendré ninguna flor
y aquí me quedaré con recuerdos y dolor”
Lloraba el árbol, víctima de la experiencia;
Ella no entendía lo extraño de aquella ciencia.

“No digas eso” - dijo la abeja conmovida -
“Yo me quedaré y si muero será por amor”
Él se enorgulleció al recibir de regalo una vida
y la disfrutaron como nadie en el bosque los dos.

Pasó el tiempo, llegó el frío que no espera
y partieron quienes tenían que irse,
salvo la abeja osada que hubo de morirse
quedándose el árbol sin abeja ni flor, dolido,
en espera de la muerte, pues dudaba que herido
por la falta de tal ser querido viese otra primavera.

Y vuela que vuela y trepa que trepa
está en algún lugar unida su esencia
de amantes que no tuvieron paciencia.
Es lo que cuenta el viento a quien no lo sepa.
4
2comentarios 181 lecturas versoclasico karma: 71

Cuando nació Cristina

A Cristina.


La tierra del vino fue espuma,
hubo una venus más
cuando nació Cristina.


Los rayos alumbraron su llegada,
sabían la sed de ella
en un mundo incompleto.


Se abrieron sus ojos de jade
ante nanas y olas de ternura
en el mar de los sentimientos.


Su primera sonrisa coronó
un vértice del triángulo
donde ruedo para ser yo.
3
sin comentarios 77 lecturas versolibre karma: 25

Matria

A Juana.

Sus brazos son mi primer nido,
la única bandera por la que moriría.
Mi matria.


Ella nombra el color del cielo de mi niñez
y el eco de quien soy se repite en sus entrañas,
poderoso sustento que me une a fuertes raíces.


Mi saber nació al amparo de su ingenio,
cuando pisaba la biblioteca de su voz
aprendí que todo se hace de corazón.


Foto: Antonio Degrain - "Amor de madre".
7
sin comentarios 160 lecturas versolibre karma: 77

Veintiún gramos exiliados

Somos la pequeña gota de un grifo gélido
que cede sus hijos a la tierra.


Mundo, mundo, uno a uno te vas llevando.


Se van envueltos en aire de tergal
y arañan el ayer
sus veintiún gramos exiliados.


Las cosas por hacer son dagas
en la boca de un faquir hambriento.
Camina sobre coronas de flores,
acaricia con manos de sangre
y mira a través de escarabajos inertes
clavados en tu pelo.
8
4comentarios 247 lecturas versolibre karma: 59

Otro poema sobre Madrid

Madrid es un lince, desgasta
a lametones desde los pies
y mecaniza todos los pasos
por mucho que escapen de su raíl.

La música ambulante se mezcla
al son de repletos autobuses.
Articulan lo que quiere oír cada uno,
son las mil y una voces de Madrid.
Aun así guarda el secreto que nos atañe.

Su cuerpo tiene forma inexacta,
de atleta es su pierna izquierda
y con tacones anda la derecha.
Ambas manos sujetan indistintamente
un maletín o la correa de un can
disfrazadas detrás de un periódico.
Sus brazos han barrido el suelo
o se han alzado en la última manifestación.

Madrid tiene barba de camionero,
cien ojos en la cámara del turista
y late al ritmo de quien le siente al andar,
da igual si va o viene, siempre estará allí.
Su boca es la de quienes comen genitales
para labrarse un futuro mejor.
¡Bienaventurados todos ellos!


Pese a todo, siento que hoy habla
sólo para mí. Recita en su adagio
todas las cosas pendientes de hacer.
Incluso se atreve a hablarme de ti,
y eso que no eres verdad.
9
6comentarios 345 lecturas versolibre karma: 56

Romance de Sol y Luna

Esta historia sucedió en Galicia
donde dos mujeres se daban caricias.
Es un cuento del siglo XIX con dos princesas
reales, pertenecientes a la clase burguesa.
Bella era Sol, morena azabache,
tanto como Luna, de piel como la leche.
Dos niñas que juntas jugaron
y, sin darse cuenta, se enamoraron.
Mas no era la época. ¡Qué indecencia!
Su amor escondieron con miedo y paciencia.
Rodeadas de besos juntas estudiaron
y, al acabar, de maestras trabajaron.
Pero hay mentes que no entienden y que dañan
a dos ángeles que separaron con guadaña.
Sol burlaba la noche y cada mañana,
entre amor y sueños, despertaba con su amada.
Luna, con disimulo, vencía al día
en bici iba con Sol, con la que comía.
Sus cuerpos se abrazaban, frágil porcelana,
confundiéndose enlazados en la blanca cama.
Su amor fue tan grande que de nuevo fueron pilladas,
las familias las rechazaron y fueron separadas
por pueblos, caminos, rías y cerros
que no hacían más que avivar sus recuerdos.
Sol, loca enamorada, se vistió de Lorenzo
para pintar esta historia en otro lienzo,
y dejando todo en busca de su amada
huyó con la lluvia en la madrugada.
Luna la agasajó con besos y un te quiero
presentando a su “novio“, un joven marinero
que con la identidad de su primo difunto se hizo,
un hombre extraño que no recibió bautizo.
Tanto esta historia conmovió al cura
que no dudó en casar a las criaturas.
Tras la boda, la gente vio la evidencia
y fueron culpadas pese a su inocencia.
Declaradas en busca y captura
la pareja se dio a la fuga.
Escaparon, tras ser perseguidas,
en un barco encauzando sus vidas.
Hacia América pusieron rumbo,
nadie supo de ellas en el Nuevo Mundo.


En memoria de Marcela Gracia y Elisa Sánchez.
9
2comentarios 474 lecturas versolibre karma: 50

Las palabras del ocaso

Dice el ocaso
con sus bellas palabras:
"Nada es eterno".
12
4comentarios 122 lecturas versolibre karma: 60