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Potestad

Deja el amor sobre la silla.

Desvístete de la sordera,
que hoy,
sólo escucharás
al caracol de mi fe autómata
subyugado
para ti.


Yamel Murillo

Derogación ©
D.R. 2016
10
6comentarios 226 lecturas versolibre karma: 81

Quien te ama

Ella es tú.



Tu Alma es gemela a la suya...


Eres su mejor versión; la sincera premisa que la Vida le otorgó. Te hizo testigo fiel a sus puertas abiertas y te formaste razón de cada porqué y del apego tranquilizador por los rincones de su diván atemorizado...

Te venero sin nombramientos ni parámetro en el horizonte. Soy la ensoñación más real de tu existencia caminando a tu lado desde la inmemorialidad del tiempo...

Mías tus lágrimas. Mías tus causas; tus premuras. Requisición de tu ser entero al punto de la fascinación.

No paladeo el dolor cuando al vivir de tu palabra se refresca la sien y tu beso oportuno se vuelve inescrutable...

La copa enternecida reboza hasta la orilla con tu niño de mis días.

Y si suyo es tu sueño y el tuyo le merece por el de Ella que en ti espera,
cierto es lo que dijo aquel poeta:



'El hombre es tan bueno como lo que ama'.


Entonces Ella es tan sólo el espejo que tu bondad desea enaltecer y tu grandeza refleja...



Ella es tú, por todo lo que Tú eres Ella.



Ella, la que te ama.





Yamel Murillo





Fiel, Amado Protector.

Las Rocas del Castillo©

D.R. 2017
5
4comentarios 135 lecturas prosapoetica karma: 57

Lágrima

Me persigue su mirada.
Me desnuda su frase.
Levanta lento el vestido
de mi mezquindad
y no detengo sus dedos.

Me muerde el labio del orgullo
y recorre mi cuello
con sus fantasmas del pasado.
Me descolocan sus verdades
de sabor a mentiras vetustas.
Suda mi consciencia.
Reseca mis labios y los moja sin censura.

Me traiciona el azul que sangra de esta alma lejana.
Me sacude atormentada bajo la lupa de su engañosa calma.

Me tiende en su costa de música y carne nocturna.
Me contagia su locura quebrándome todos los silencios de la confusión.
Voy del cielo a su vida
y olvido lo sin olvido... Un secreto perdido de deseo en el sonido de la cabina nos encerró por dentro.
Se perdió la llave dentro de mí. ¿Para qué salir?

Pasan de las 3 y sabrá que la ha sumido, en lo profundo, hasta lo más profundo,
de lo aun más, por aún más.

Lloraré en mi lugar de siempre...
entre sus brazos abiertos.



Yamel Murillo




Caos, calma y viceversas©
D.R. 2016
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15
2comentarios 179 lecturas prosapoetica karma: 80

MÁS

Y si nadie te escucha...
¡Haz tu silencio
aún más fuerte!




Yamel Murillo



Descertidumbres.
Quimerasquequeman©
D.R. 2002
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6
sin comentarios 100 lecturas prosapoetica karma: 74

Clamor

A J.R.



¡Que calle!
¡Que no te llame!
No lo escuches...

Mi ópalo clama por ti y aún no es medianoche.

Y llueve afuera
y llueve adentro;
y llueve sal
y llueven perlas
en la espera
que acaba
cuando apenas comienza.

Te grito hoy con mi sin voz,
mas con mi voz
no se acalla la magnolia
ni se consume en la aurora.

Es día ya
y yo,
sigo luna.


Dos excusas
te buscan inconmensurable.
Quieren parecerse a las tuyas
y van cortas, torpes,
excavando entre rastros de tu aroma
pero no alcanzan
el final de la locura...

Reboza la copa
sin tu llenura.

Óleo y llama que inflama
un pabilo siempre encendido.

Vienes y vienes.
Voy y vengo:
de ti,
a ti,
en ti... sin ti.


Va a ti, luz. Noche de mayo.



P.D. Ignórame. El teléfono dormita en la almohada.



Yamel Murillo


Cartas de Amor con flores sin mensajero ©
D.R. 2015

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6
2comentarios 85 lecturas versolibre karma: 65

Esperaré el día preciso...

Golpea la lluvia tan fuerte
que dejé de oír tu risa.

Duele.
Duele oler el anuncio de tu llegada.
Dueles frío como granizo fino
sobre pecho descubierto.

Solo arden los ojos
y empuño mi mano en vano
queriendo apretar
los recuerdos que se van clavando
en la línea de la vida.

Llovía desde la primavera
pero entonces, eras tú
quien no me oías.

Y sonríes con el rostro mojado
mirándome entrecerrado.
Triste es
que en la media pupila
de tu pergamino
se retrate por última vez
este amor,
que lavó mi llanto.

No te hice mil;
miles ya eras.



Yamel Murillo



Exequias©
D.R. 2016

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10
6comentarios 175 lecturas versolibre karma: 106

Alto Relieve

El escultor deja secar su obra.

Son minutos en unos pocos segundos los que puede tocar esa piel antes que deje de ser suya. Le da la forma que quiere, pero en realidad desearía que no tuviese textura alguna.

La tocó tanto y por tan poco,
que ese repujado
y la dolorosa sensación de las yemas arcillosas, tronarán cada vez
que un Sol cualquiera
refracte la sombra de sus senos
a lo largo de su bragadura.

Tu barro no tenía más dueño que a ti,
hasta la noche
que hiciste de él, a ella

(para otros ojos y otras manos),
a tu imagen y semejanza.


Yamel Murillo


Manual de oración
Anatema©
D.R. 2014
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10
2comentarios 146 lecturas prosapoetica karma: 96

Contingencia

Lloro en seco y tu calor está congelándome. Camino al contrario del mundo para encontrarte y en el punto exacto de no retorno me topo con el futuro.
Aquí o allá, sin ventanas, afuera te oigo y después a todos.

De este lado de la puerta, me fui.



Yamel Murillo



Deserción ©
D.R.
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3
sin comentarios 54 lecturas prosapoetica karma: 39

Sin peras

A nadie le gusta lo que escribo; ni siquiera a mí.

Como si no existiera nada arriba de mi orfandad o nunca hubiese existido algo debajo del yugo de su paternidad austera.
Como cuando era una rama
degollada que se desangraba en medio del bosque omiso, y mi alma verde caía en despoblado...
Como la manzana que deforme, confunde del olmo...

A nadie le gusta lo que escribo; ni siquiera a mí.

Sin el vestigio de sí, ningún portento se volverá mi herencia ni habrá un día cansado para recargarse en su noche.
En el pliegue de la esquina de su página finita lleva escondida mi letra corrida.

La común extravagancia, enemiga mía.

Ya lloré las apostemas de tus manos sobre la tersura del presente, y no, no existe nomenclatura...


A nadie le gusta lo que escribo; ni siquiera a mí.



Yamel Murillo


Deserción.
Libro cerrado©
D.R. 2014

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15
6comentarios 203 lecturas prosapoetica karma: 85

Sierva

Serví.
Serví en el tiempo de mi hambruna.
Serví en su nocturna cimbra descubierta.
Serví en el ultravioleta que llagaba su piel después del trasiego.
Serví.
Serví de cueva a su huída.
Serví de cámara en el arder de sus heridas.
Grité sirviendo como reclamo de su vida. Enmudecí amando mi sujeción ante la revuelta de su cólera.
Serví hasta el segundo mismo del apercibir que le servía.
Me serví misérrima en vales de raya y amor.
Amé servir, aun conociendo mi solo servicio.

Superviviente.
Saciado.
Arropado, sano y resguardado.

No pudo servirme el mirarlo...

Va inconsciente caminando por su propio pie brindándome un servicio.

Descubrí el jamás estar.
Serví. Le serví un ayer.

Ineficaz.
Incompetente.
Insuficiente.
Inexistente.
Viva, en la propia muerte.
Muerta de mi propia vida.




Yamel Murillo

Agonías©
D.R. 2010





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3
4comentarios 120 lecturas versolibre karma: 49

Dos mil y algo

Desconozco el sonido
de una bomba al caer a tierra
o si la altura de su caída
por corta que sea,
es capaz de influir
en el furor de su impacto.

Nadie puede saberlo con exactitud;
de estar tan cerca para escucharlo,
irremediablemente todo
sería destruido.

No sé cómo suene al caer a tierra... sólo percibo ese zumbido
que suele hacer el silencio... cuando se calla.




Yamel Murillo



Sombras sin guerra©
D.R. 2017</b>


9
sin comentarios 138 lecturas prosapoetica karma: 88

Tanka

Fruto y zumo
del punto conflagrado,
tibia mi breva;
vierte lava de valva,
lágrima albacora.


Yamel Murillo


Tanka

Canciones cortas©
Duelo de La Perla©
D.R. 2016
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5
6comentarios 199 lecturas japonesa karma: 66

ᴀQᴜɪᴇꜱᴄᴇɴᴄɪᴀ

Quizá no alcance el último nivel de la vitrina y deba subir dos escalones, si es que quiero alcanzarte los besos o sólo sueñe verme en mis jeans desgastados, sumergida y diminuta bajo tu chaqueta parda de cuero.
Puede que no haya inyectado de libros mis venas (excepto de los que aprendí a querer) y ni sujetada a mis sombras me repita que de ellas, reflejadas en tus gafas, ha de venir a mí la luz. Tal vez suelo disfrazar mis temores aunque no con sedas o cerezos, mucho menos con sombreros.
Es muy probable que nadie hable de mí (ni para bien ni para mal) en el escaparate de fondo azul de los éxitos promisorios.
Sin duda no puedo encantar tu atención con lindos marcos de portadas, recetas y viajes
ni osar hacer alarde de tu nombre escrito al pie de un ramo de flores en alguna cubierta de la editorial de la vida.

La noche se confiesa en tinta de whisky y te derrama mis letras sobre la servilleta:

"No puedo esperar
serte solícita
sin el descote atrevido
de una intimidad que pretendo mía;
mas deseo, sí,
hacerte voltear la mirada
hacia estas dos páginas
divididas
por una rosa blanca...

Déjame ser la escala a tu beso;
la piel escondida en la sugestión de la espera
o la garza aflicción de esa flor
oculta entre tus hojas."



Yamel Murillo




Confesionario II
Caleidoscopio©
D. R. 2016
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13comentarios 221 lecturas prosapoetica karma: 109

Fases

No le bajé la luna.
Sobre su lado oscuro
le hice un lecho de mi cuerpo
y una almohadilla escrita y suave
con la piel clara de mis sueños,
donde reposara su sien.

El sol se me puso
y él,
nunca despertó.


Yamel Murillo


Fases©
Cloroformo, papel y pluma©
D.R. 2010
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16
12comentarios 179 lecturas prosapoetica karma: 110

Bendito de benditos


Extiendiste tu cayado
en la rayz y la niebla;
desde el mar del valle
al junco oceánico.
Sostuviste
la inspiración interina
de aquel lobo hombre
a mi lobo poesía.
Río arriba
apareciste renacentista;
río abajo,
persecutor,
perseguido
del rumor de tu estirpe.

Bendito fuiste
y fuiste escrito.

Bendito don
talló nobilísima tu cuna
a llamarte
trovador infante del bohemio de cantares.
Aclamado
en el enigma de tu lumen,
ibas y venías
mecido por castañuelas
en brazos de la bella pastora.
En lunas de sangre,
único,
sin la duplicidad
de la perfecta creación

te arrullaron estrellas sonajas
y sones de alumbre.
Llorabas aún en el seno
de la roble nodriza
las convalecientes juventudes
ausentes del aceite de tu virgen.

Pero te hice dolor
de la dicha pronunciada
en el incienso y el estuco;
en el embrujo
de un beso tímido
en las letras
que dictaste a la zarza
de mi porvenir lamento...

Mas me alegré en tu mirra.
Entinté mi faca
para posar de rúbrica
los papiros nuevos
donde perpetuarte
como tus labios sabios
la leyenda del amante;
la defensa de tu reino
y el fortín venerable
de tu palacio insospechado.

Colgué la insolencia
a mi pecho
junto al medallón
de tu semblante soleado.
Troquelado te llevo
de la intención pasional
de tu propalar,
insondable morador
de mis prosas y mis sonetos ajados.

Aquí tu numen,
hija de lira;
orgullosa del cortejo
del primer hombre
cruzando
por su andador;
por su soledad
que no estará de soledades.
Con ella
tú y yo,
los solos del mundo,
entintaremos de esperanza
su secreteo.

Ventana abierta del alma encerrada.
Alma encerrada en la abierta mirada...
Escucha el feriado celestial
en tus dos solos nombres:

Ventana y alma.
Alma y poesía.
Alma.
¡Aullar de mi poeta
y mi poesía!


Yamel Murillo


Amantísimos©
Las Rocas del Castillo©
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6comentarios 175 lecturas versolibre karma: 87

Pneuma

Me habló, en célula, de la niebla de tu memoria. Murmuró acerca del camino tendido de rosas absteniéndose compasivamente de señalar los cardos de segmento agudo cuando prestos, aguardaban mi torpe paso.

Te llamó varón.

Nombró turquesa al agua y topaz a los cielos callados, pero omitió hablar del cristal líquido de los prismas tristes...
Los conocí cuando empedraron mis pupilas y estreché el primer abandono. Desde ahí, la ansiedad prendería un zarcillo de peridoto a cada lóbulo que besarías.

Grité a las postreras aves nocturnas todas tus ignoradas moras; al tiempo, tu palma embalsamaba mi lagrimal con la imagen crisálida de tu rostro, dándome el aliento.

Te besé, de la punta fina de tus distales
al tallo castaño de tu cabello más volátil.
Del triangular
carnoso de Cupido
hasta la pureza del pneuma,
donde me respirabas...


Yamel Murillo



Confesionario I
Las Rocas del Castillo©
D.R. 2017

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11comentarios 263 lecturas prosapoetica karma: 90

Tres veces

No hay longitud...
No lloran ya las doce cuerdas
los últimos acordes de mis resonancias.
Meditabunda ando por las tuyas,
mientras profunda de ultratumba
me clama Georgiana...

Le has rasgado el Diapasón sin mirarle a la cara.
Hincas de digitales la cueva de su Boca para acallarla.

Canto de Filetes a tus garatusas.
Los carpianos deslizándose por su Aro
empotrado a tu rodilla.


Distales que rodean las Rosetas
tan lejos de mayo,
tan cerca del engaño y la areola.

Cansado de oír,
no de tocar.

Cansada de no ser;
de escuchar el sonar sin hacerse escuchar.


Albina no se cansa.
Toca y es tocada. Llora y es llorada.
Juro, reincidente en lo que juraba
y te niego tres veces...
aun tres veces,
cuando mi Puente te canta.




Yamel Murillo


Incisiones ©
El Diario de Paloma ©
D.R. 2018


Arte (crèditos):
Lobo mío®
Yamel Murillo
Retrato a carboncillo
8,3 x 11,7"
Copyright 2018
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14comentarios 704 lecturas versolibre karma: 86

íղѵɑՏíóղ

Me asalta tu nervio desnudo
que se me entrega
por el sendero de tus lóbulos,
y encausa intranquilo
el verter de mi bien
al poniente de tus hinojos...

Lo que no alegas
va acariciando con tus labios,
descansándome
en las similitudes de nuestras vainas.

Desarropado mi empeño
tu bisbiseo resquebraja en mis silencios
(con el cárabe de un loco y su contemplación),
las heladas tardes-noches
en que te llamas mío.

Contra este muro azul, pienso en ti.
Llueve en mí
una feria de copos de nieve
fundidos a tu azafranado tiento...
Impresos, homogéneos,
uno a uno;
abundados en tu campo amarillo
atezado de mi codicia.

Tu lindero se me vuelve pardo.
Enfrento tu faz perdida
y retrato,
alzado en mi caballete,
todo lo que eres
y toca mis espaldas...

E irrumpes...


Yamel Murillo


Amantísimos©
Las Rocas del Castillo©
D.R. 2017
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16comentarios 441 lecturas versolibre karma: 104

Juramento

Nunca vendrán mis palabras como virutas bajo la lima, ni serán espuma de olvido sobre acantilados de inconsciencia.

No derramaré de ellas decanto de orgullo, ni empobreceré entre líneas imprudentes mi poder innato de amar.

Jamás mi voz escrita será subasta cartesiana donde espíritus lisonjeros avoracen su candor.

Aun del mejor postor intoxica la lira, cuando paupérrima improvisa su aridez repetitiva, llevada al desboco por la frase trillada o la infamia cortada al más puro tijeretazo del ridículo.

Mi presencia cruda asignaré a los temores...

A esos traidores de sí mismos
que irreconocen del verbo diamante

la identidad única,

del único que ama.







Yamel Murillo





Coartada©

D.R. 2018

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5comentarios 191 lecturas prosapoetica karma: 68

Livor mortis

Desalados mis mares; desenrollados tus cielos en la quietud desesperada. Dos abismos al alcance de un paso extendido hasta el último polvo del Cosmos. Besas y temo. Gritas, y muero. Tu caricia es tela de ira. ... Fino el corte de tu pacífico llanto. Acerquémonos para apagar las luces. Surquemos en calandria los lagos del deseo o de la rabia, presos y dolidos los huesos. Removamos nuestros restos enredados tras el Livor Mortis. No habrá centinela interruptor ni serafín que reproche. Demos sitio a la ausencia de espacio en la colisión de las elipses... Cien millones de veces, crecidos y luminosos. Vuelves a enrollar tus cielos. Vuelvo a salar mis mares. Polvo colapsado en sus remanentes. Mil respiraciones. Se escucha la Luz... la Noche........... Nada.



Yamel Murillo


Mutual instauración©
D.R. 2017
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2comentarios 224 lecturas prosapoetica karma: 90