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Besos de estraperlo

Contrabando de caricias
estafándole al amor,
en las sábanas heladas
de una sórdida pensión.

Al señuelo del deseo
acude pronto el alcohol,
traficando con miradas
de ficticia seducción.

Y al chantaje de unos labios,
bañados en soda y ron,
se adivina el dulce alijo
de las noches de ilusión.

Son los besos de estraperlo
desprovistos de pasión,
embelecos del placer
que despistan al dolor.

Malversando los afectos
con mil versos sin color,
se simulan los suspiros
y se engaña al corazón.
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4comentarios 151 lecturas versoclasico karma: 102

Testament

Lo he buscado,
¡Vive Dios que lo he buscado!

En los mapas y en los libros,
en un viaje sin retorno entre pueblos y condados,
como aquellos que hace tiempo
en la fiebre del dorado,
con la vista en la aventura
se embarcaron hacia el sueño americano.

Y era eso…,
una entelequia, una ficción,
un simple sueño.

Eran calles esculpidas por el humo de un cigarro,
el idílico paisaje dibujado por el ron,
una noche que flotaba entre el alcohol
que servían en los bares de un ghost town imaginario.

¡Testament!, yes baby,
fue ilusión…

Fue el narcótico delirio en el desierto
de un crepúsculo de excesos,
el dislate de un sonámbulo
ofuscado en devaneos
de camino hacia el éxtasis balsámico
de aquel trance, loco
e insensato,
en que en un viejo motel de carretera,
en lugares y momentos inventados,
sobre la tibia piel de una ranchera,
en sus trazos y contornos,
pulidos y engañosos,
tatué la invención de un testamento
tan auténtico, como apócrifo.
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3comentarios 95 lecturas versolibre karma: 94

Es un día menos, es una poesía más...

Es un campo de batalla inesperado,
el de aulas o de parques,
el de cines o teatros,
el de bares, oficinas o de estadios
o aquel otro del asfalto trashumante de las calles.

Es un campo de cultivo de contagios,
de esta guerra, que sin tanques
ni misiles o artefactos
causa estragos
en un mundo que no sabe atrincherarse.

¡Qué desastre!

Ha cambiado el escenario,
y ahora el frente donde libran el combate
contra el virus del diablo
nuestros héroes sanitarios,
no es el aire, ni la tierra, ni los mares,
sino el alma de repletos hospitales.

No les vence ni el cansancio
porque hay bombas que se paran con aplausos,
prodigándose en coraje,
todos juntos, mano a mano,
resistiendo en el alambre,
y luchando…

¡Y ayudando!

Y nosotros, ahí seguimos, encerrados,
enjuagándonos el llanto
por aquellos que se marchan con los ángeles,
como el barro miserable
que se exclama en los versos más amargos.

En refugios que son cárceles,
en presidios al resguardo
del acecho de esos males
invisibles, e inmutables
sin vacuna que derrote su terrible corolario.

Y nos queda, esperar que todo pase,
y si pasa, levantarnos,
aferrarnos a los lazos terrenales,
al esfuerzo solidario
y a esos ánimos
sin los cuales
las rutinas del encierro cotidiano
serían cumbres cada día infranqueables.

Es posible que este viaje
de quietud y de inquietud resulte largo,
que haya quejas y hasta hartazgos,
pero no está bien buscar culpables,
ni siquiera lamentarse,
porque en tiempos de una crisis lo sensato
es ser leal, gente de estado,
dar soluciones y resolver dificultades.

Ya me callo,
y hoy, en esta cuarentena inexcusable,
viendo cómo llueve en los cristales,
me da por pensar en ese instante,
añorado,
en que todos…, podamos abrazarnos.
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6comentarios 142 lecturas versolibre karma: 118

El querer maldito

No sé si es sin ti
o es sólo contigo,
al desorientarme
en cada suspiro
que exhala tu boca
al hablar bajito
con tu labio dulce
pegado a mi oído.

No sé si adivinas,
al ver que tirito
si el haz de tus ojos
se posa muy fijo
al vidrioso umbral
veraz de los míos,
que si tú me miras
no sé lo que digo.

No sé si seduce
lo que te recito
rimando los versos
de un amor idílico.
Sé que en esta historia
del querer maldito,
es lo que tú sientes
no lo que yo escribo.
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Infausto deseo

Poema galardonado con el noveno accésit en el IX Certamen Poético Internacional Rima Jotabé

“El deseo nos fuerza a amar lo que nos hará sufrir”.
Marcel Proust



El ansia que desata el corazón
obliga en sentimiento a la pasión;

tentando con encono a la amargura,
seduciendo dichoso a la locura,
y convirtiendo en potro de tortura
la natural tendencia a la ternura.

Es afán que nos daña hasta morir,
haciendo de la vida un sin vivir.

Vil deseo que engaña a la razón,
que inventa del amor una aventura
y adora lo que más hace sufrir.
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6comentarios 145 lecturas versoclasico karma: 94

Impúdico recuerdo

Al abrigo del muro de la iglesia,
su arista más oscura
ocultaba a la ninfa más hermosa
y a un hombre sin fortuna.

Aun recuerdo, escondernos con las sombras,
huyendo de las luces y la luna,
entre los poderosos botareles
ocultos en penumbras.

Hago memoria eterna del momento
en que ella se privó de su armadura
y pude contemplar
el débil resplandor de su figura.

Y refresco, apagándose en sordina,
los sones de la música,
el eco del melódico murmullo
que, festivo, invitaba a la aventura.

Evoco la tibieza de su piel,
mis labios hospedándose en su nuca,
la pálida blancura de sus senos,
la leve delgadez de su cintura.

Retengo en mi pupila sus contornos,
la blanda comisura
de unos labios borrachos del amargo
licor de la dulzura.

Repaso la escultura de su cuerpo,
cariátide y columna,
de mármol gélido y perfecta línea,
explícita y desnuda.

Revivo en mi cerebro sus gemidos,
su mirada profunda,
del céfiro nocturno los primeros,
del azul transparente la segunda.

Imposible que borre la cabeza,
el tacto humedecido de su vulva,
su abandono al deseo,
la febril desazón de la lujuria.
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Eternidad

“No, no puede acabar lo que es eterno, ni puede tener fin la inmensidad”
Rosalía de Castro


Se muere, se apaga, se acaba,
en tu caso la pasión,
el brillante resplandor
de la hoguera de tus ojos
que encendía los deseos
y cegaba la prudencia.

En mi caso la paciencia,
estoicismo resignado
del que espera y desespera,
anhelando que retornen
los melódicos acordes
de un pasado de oropel.

Y sé que hoy,
no me añora ni tu piel,
ni tus labios me recuerdan,
y en tu vientre se deseca
el ardiente manantial,
del que fue fuego sexual,
que endulzaba y sabía a miel.

Y aun así te espero fiel,
porque no hay fin para lo eterno,
ni termina el universo,
porque un verso no perece
si a otra alma le estremece,
porque no se acaba lo que siento
ni aun sabiendo que tu amor,
como a ti,
lo llevó el viento.
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Soledad, hazme compañía

No es buen día,
hoy el viento ha traído la amargura
y las témperas dibujan
un horizonte gris en los cristales,
de un paisaje
de angustiosa perspectiva.

De tristezas y ansiedades
que franquean la rendija
de la pena más profunda,
del umbral de los pesares
que se clavan cual saetas puntiagudas
en los quicios de un aliento en agonía.

Me desgarro en elegías
y abatido, soy blasón de la locura,
de esa oscura
aflicción porque esta vida
es un páramo de ausencias ancestrales.

Y en la espuma
de los mares
de mis ojos delirantes,
en esa inmortal melancolía
de la sombra de sus lunas,
la esperanza se evapora como olas que se esfuman.

Es cadalso de tortura,
donde, confusa, sorda y murmurante,
hoy, ni la soledad me hace compañía.
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4comentarios 101 lecturas versolibre karma: 87

Tempus fugit...

Huye el tiempo como el viento,
olvidando aquel momento

en que un roce de locura
se posó con gran dulzura
en la tierna comisura
de sus labios, por ventura.

Y yo quiero su regreso
a la vida del exceso,

y por eso en otro intento
me sumerjo en la aventura
de intentar darle otro beso.
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2comentarios 188 lecturas versoclasico karma: 76

Respira..., y piensa

“Ningún hombre puede pensar claramente cuando sus puños están cerrados”
George Jean Nathan


Tenía un halo de ira en la mirada,
el rictus infectado de amargura,
brotando de la arisca comisura
de los labios, la bilis despiadada.

La palabra brotaba enajenada,
la vena se inflamaba de locura,
tensa y severa la musculatura,
la expresión por la cólera crispada.

Ni la razón vencía a la demencia,
ni el argumento calma al arrebato,
y con la rabia…, el puño se cerraba.

La iniquidad que torna en la violencia,
convierte al cabal hombre en insensato.
La furia le cegaba…, y no pensaba.
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4comentarios 202 lecturas versoclasico karma: 86

Me miraba...

Noté que sus ojos se asomaban a los míos,

percibí un vistazo sostenido en mis pupilas,

dos tibios soles alumbrándome los párpados,

la fijeza pertinaz que atisba en perspectiva…

¡Ah!, y que además de todo aquello, me miraba…
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4comentarios 114 lecturas versoclasico karma: 80

El futuro

“El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”
Víctor Hugo.


Divisando la vida en perspectiva,
el futuro deviene inalcanzable
para aquellos que lo ven todo inviable
porque mustios no ven alternativa.

Y otros, se enrocan a la expectativa
de lo ignoto que no tienen por fiable,
por inédito y poco favorable,
temerosos de ir siempre a la deriva.

Perdiendo aquellas oportunidades
que el mañana les tiene preparadas,
dejando todo en manos de las hadas.

Y aunque esté lleno de casualidades
al destino no seáis displicentes,
que el futuro, amigo, es de los valientes.
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3comentarios 78 lecturas versoclasico karma: 90

Enigma al desnudo

Al calor placentero de tu estancia,
bajo el tenue fulgor de una bombilla,
se desnuda el deseo
tras notas que se ahogan en sordina.

Sones difuminados en las sombras
que perfilan un cuerpo de odalisca,
se apagan los suspiros
y se incendian con fuego mis pupilas.

Y es allí donde empiezo a desvestirte,
a tramar en mi mente expectativas
de una tórrida noche,
de pieles que se funden en caricias.

Aflojo los botones madreperla,
descubro los encajes con puntillas,
de la tela ligera
del suave tornasol de mantequilla.

La redondez clásica de tus hombros
se revela sabiéndose exquisita,
y tímida provoca
la acuarela rosada en tus mejillas.

Muestras el breve talle delicado,
la esbeltez que enaltece las costillas,
el vientre de locura,
el pubis primoroso de una ondina.

Se liberan los pechos del presidio
del montaraz sostén que los cautiva,
escuetos y medrosos,
temblando por salir de su guarida.

La ropa se desprende de tu cuerpo
luciendo su donaire en la caída,
perfecta te contemplo,
desnuda descifrándome tu enigma.
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2comentarios 143 lecturas versoclasico karma: 87

Mi templo

Un grandioso rosetón
te ilumina todo el rostro,
y dos preciosos vitrales
son las niñas de tus ojos.

Las imponentes paredes,
el perfil de tu contorno,
y tus pechos son las torres
a las que escalo gozoso.

Tu cuerpo es la catedral
donde escondes un tesoro,
que ocultas bajo el altar
custodiado en cáliz de oro.

He hallado mi santo grial,
el enigma misterioso
que habita en el santuario
de tus secretos más hondos.

Es música celestial
cada gemido sonoro
del órgano musical
que con mis yemas yo toco.

Placentera sinfonía
que palpita desde el coro,
estremeciéndome el alma
y erizándome los poros.

Y es tu apariencia un retablo
todo colmado de adornos,
tallado con filigranas
de un excelente barroco.

Y tu imagen las pinturas
que cubren muros gloriosos,
cuadros, lienzos y retratos,
y el estuco del cimborrio.

Eres el templo al que acudo,
dócil, postrado de hinojos,
adorando la escultura
a la que tengo en un trono.
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3comentarios 63 lecturas versoclasico karma: 82

Locura

Histeria colectiva,
cercana al paroxismo,
pasión descontrolada
vibrando entre mil gritos.

Feliz algarabía
que arroba los sentidos,
furor entusiasmado
en un trance divino.

Demente frenesí
de un grupo enloquecido,
rostros desencajados
y afectos desmedidos.

Diríase que un éxtasis
ajeno al estoicismo
en excitante caos
levita entre el bullicio.

Se viste de victoria
el culmen del delirio,
se tiñe de emoción,
locura y madridismo.
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3comentarios 139 lecturas versoclasico karma: 81

Mirada en llamas

Eran oro derretido,
eran dos finos topacios
de jarabe de ternura
y destellos de durazno.

Eran miel en cataratas,
eran ámbar perfumado
del licor de la caléndula
y del zumo del naranjo.

Eran sus ojos dos soles,
dos vitrales adornados
con las ascuas que iluminan
un horizonte al ocaso.

Ambos eran caramelos
de dulzor afrodisiaco,
un almíbar de emociones,
un orfeón de dorados.

Eran dos piezas de bronce,
eran brandy destilado,
orlados a forja y fuego,
labrados a fogonazos.
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Y no vivo

Me alimento del recuerdo introspectivo
del delirio entre sus sábanas,
y no vivo
porque muero si es esquivo
el latido arrebatado de su pecho.

Y es febril el adjetivo
que bautiza a la pasión en esta ausencia,
extravío corrosivo
por anhelos desairados
y caprichos que se vuelven adictivos.

Más no puedo mantenerme indiferente
al impulso sensitivo,
al estímulo afectivo,
a las ansias litigiosas
por rozarnos piel con piel
en encuentros clandestinos y furtivos.

Y se esfuma mi objetivo
si no logra la memoria
convertir en sustantivo
lo que evoca en cada sueño,
manteniéndome cautivo
del deseo posesivo
por gozar de su presencia,
por amar sin paliativos.
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Por el interés...

“Amigo por interés, no dura porque no lo es” Refrán popular

Si en vez del afecto
prefiere el boato
y quiere tu plata
antes que tu trato,
no será tu amigo,
más bien un extraño
que al sol que calienta
se viene arrimando.

Colmar de fortuna
al interesado,
no va a convertirlo
en un ser amado.
Harás mal negocio
teniendo a tu lado
al mal zalamero
que va engatusando
con flor y lisonjas
y fatuos regalos,
con buenas palabras
y pocos amparos.

Tampoco hace falta
el ser millonario,
que puede acercarse
si ve que los hados
en cada partida
te tienen ganando,
o en aquella cúspide
allende el fracaso.

Es solo un consejo
no le hagas ni caso,
que no es un colega,
más bien un buen pájaro.
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6comentarios 113 lecturas versoclasico karma: 91

Gaudeamus igitur

Rostros difuminados
por el humo del antro nebuloso,
que asisten admirados
al impulso sinuoso
de un cuerpo que se mueve lujurioso.

Delirios embriagados
del áspero licor espiritoso,
subyacen mareados
en trance tembloroso
olvidando su temple vergonzoso.

Sonidos apagados
de un canto que retumba bullicioso,
de sones combinados
con el clamor gozoso
del grito que alardea escandaloso.

Los ojos imantados
del destello de luces tormentoso,
se nublan empapados
del humedal vidrioso,
del estímulo que es siempre engañoso.

Son tiempos ya pasados,
donde yace el recuerdo resacoso
de amores fracasados,
y noches en el foso,
de aquel día que quiso ser glorioso.
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4comentarios 116 lecturas versoclasico karma: 104

Rencor

Descansa, en el pretil
del odio, su rencor,
la génesis atávica
memoria del dolor.

Memoria que no olvida,
y mezcla sin rubor,
las ínfulas rabiosas,
parterres del horror.

Hostil ira amargada
del ceño sufridor,
del reconcomio quedo,
de un trance retador.

Un ruin resentimiento
preñado de estupor,
que asila vanidades
en nombre del amor.

La tirria miserable,
ausente de pudor,
que vive del encono
y muere sin honor.
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4comentarios 149 lecturas versoclasico karma: 119